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Estimado Presidente Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel
Ortega y René Preval.
Señores Primeros Ministros.
Compañeras y Compañeros:
Es mi costumbre pronunciar discursos breves, pero
conociendo que me sucederán ante estos micrófonos
bateadores largos como Daniel, Evo y para qué contar
Hugo, lo que es costumbre se convierte en una
obligación y para economizar palabras y tiempo,
leeré estas notas.
En Mar del Plata, el ALCA murió antes de nacer, pero
se viste ahora de Tratados de Libre Comercio, para
lo mismo: imponer el consenso de Washington,
despejar el camino para que las transnacionales
devoren nuestras riquezas y dominen nuestras
economías, privatizar todo, fábricas, hospitales,
bosques, aire, almas. Los tratados de Libre Comercio
obligan sin decirlo al neoliberalismo. Ya no pueden
llamarlo por su nombre porque está asociado a
miseria, desigualdad, robo, corrupción, pero
estúdiense bien las cláusulas de estos tratados y se
verá que no pueden ser cumplidos sin la más estricta
y disciplinada política neoliberal.
Por eso el ALBA, es hoy más necesaria que nunca como
alternativa para el de-sarrollo de los pueblos, como
resistencia al egoísmo de los poderosos y como
demostración de que no aceptaremos que un gobierno,
el de los Estados Unidos se convierta en dueño del
mundo.
¿Podemos impedirlo a pesar de su inmenso poder
económico, militar y mediático? Sí.
Estados Unidos es una potencia militar, pero el ALBA
es una potencia moral.
Estados Unidos es una potencia hegemónica, pero el
ALBA es una potencia social.
Estados Unidos busca sus objetivos mediante guerras,
bloqueos, imposiciones, mentiras. El ALBA mediante
la solidaridad, la cooperación, la verdad, la
justicia.
El ALBA no irá contra nadie, solo a favor del
desarrollo de los pueblos.
El ALBA es ya una realidad.
· 30 000 médicos cooperando en los servicios de
salud y 70 000 jóvenes del ALBA formándose como
médicos.
· Dos millones de latinoamericanos han aprendido a
leer y a escribir.
· Más de 600 000 personas operadas en menos de tres
años, que hoy pueden ver el mundo en que vivimos.
· Técnicos y profesionales de un país trabajando en
otros países, sin presupuestos millonarios, ni casas
amuralladas con piscinas.
· Intercambio comercial que crece sin aranceles ni
barreras absurdas.
· Empresas mixtas, sin espíritu de ave de rapiña,
pensando en el beneficio de los pueblos y no en el
lucro de los propietarios.
· Préstamos, facilidades comerciales, inversiones,
acceso sin restricción a los adelantos de la
ciencia, sin que los conocimientos sean también
objetos del mercado.
· Suministro estable de combustibles con facilidades
financieras con un claro concepto de generosidad
solidaria.
En esta misma reunión han surgido nuevas ideas y
proyectos que acelerarán nuestra marcha.
El ALBA no se encamina a integrar los mercados, sino
a fortalecer la cooperación; no tiene una razón
mercantil, sino una motivación social. No es para
enriquecer más a los que ya lo son, es para hacernos
a todos mejores seres humanos.
El ALBA es una contribución para disminuir las
desigualdades sociales y económicas existentes, es
el amanecer, un camino abierto al desarrollo, al
futuro, a la esperanza de los pueblos.
Lo maravilloso es que no estamos aliados a un
poderoso y egoísta imperio, sino que estamos aliados
a nuestros iguales y podremos ser aliados de esa
nación, pero solo cuando deje de ser imperio.
La solución de los recursos para el desarrollo y muy
especialmente de los recursos energéticos, está en
el ahorro. El mundo capitalista es gastador y
despilfarrador y en sus cuatro siglos de existencia,
se ha venido comiendo el planeta a dentelladas.
El voraz consumo energético del Norte se enfrenta
hoy a la seguridad alimentaria del Sur.
Si los alimentos de los pobres dejan de serlo para
convertirse en la gasolina de los autos de los
ricos, habrá menos bosques, menos agua, más
productos químicos sobre los suelos, más campesinos
desplazados, más elevados precios de los alimentos,
más hambre.
Nadie dude de la buena fe de Brasil y otros países
que desean incrementar la producción de etanol a
partir de su agricultura, pero nadie dude de la mala
fe del gobierno de los Estados Unidos, que tras la
fachada de los biocombustibles y con el instrumento
de los tratados de Libre Comercio y las
instituciones financieras de los países ricos,
comprará tierras, aniquilará pequeños productores,
protegerá a los suyos, y garantizará que sus autos
circulen sin detenerse a toda hora del día y de la
noche. Un ciudadano norteamericano consume 26
barriles de petróleo al año, uno de América Latina 3
barriles al año.
Unas últimas palabras sobre un tema de la mayor
actualidad: el terrorismo.
El terrorismo ha sido política de estado del
imperialismo yanki para imponer su dominio sobre un
mundo globalizado y ha sido utilizado por las
sucesivas administraciones norteamericanas contra
Cuba durante casi 50 años.
En nombre de la guerra contra el terrorismo, el
gobierno de los Estados Unidos es responsable de la
muerte de cientos de miles de iraquíes. La guerra no
ha sido contra un ejército, sino contra un pueblo,
contra personas inocentes; el ejército de los
Estados Unidos no lanza sus misiles contra tropas,
sino contra edificios, ómnibus, bodas, mezquitas. La
tortura, la prisión sin acusados ni juicios, las
cárceles ilegales, son prácticas del gobierno
norteamericano que ya no se pueden ocultar.
Jóvenes norteamericanos también mueren a diario en
una tierra lejana o regresan heridos y son mal
atendidos en las instituciones hospitalarias del
ejército que los mandó a matar y a morir.
El imperio padece de trastorno del aprendizaje y la
historia de Viet Nam se repite en Iraq.
La liberación de Posada Carriles y el encierro cruel
e ilegal de cinco jóvenes cubanos por luchar contra
el terrorismo, son una prueba más de la hipocresía,
de la llamada lucha contra el terrorismo, de la
doble moral, y del carácter criminal de la
administración de los Estados Unidos y de su
presidente George Bush: su padre, amigo y jefe de
Orlando Bosch, terrorista que se pasea por las
calles de Miami, el actual presidente, con el mismo
compromiso y la misma responsabilidad con Posada
Carriles, que acaba de ser puesto en libertad y
conducido también a las calles de Miami. Es el pago
a la mafia que le facilitó el fraude con que obtuvo
la presidencia de los Estados Unidos en el año 2000.
Nosotros seguiremos denunciando, acusando, luchando
sin descanso hasta que se haga justicia.
Estas horas que hemos vivido en Barquisimeto nos
alientan, nos permiten ver un nuevo amanecer para
Nuestra América. Aquella semilla que sembraron Fidel
y Chávez hace apenas dos años es ya un pequeño árbol
que comienza a vencer.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
30 de abril de 2007
(Minrex) 30-04-2007
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