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Excelencias:
Emigrar es un derecho que debe ser respetado. Tener que
emigrar, que abandonar la Patria y la familia para
garantizarles la alimentación, la salud y la educación a
los hijos, es injusto y cruel.
Remesar dinero a las familias es un noble empeño que debe
ser facilitado. Que una nación tenga que vivir de las
remesas es una humillación.
Que los países ricos adopten medidas cada vez más
restrictivas, abusivas y xenófobas sobre los emigrantes,
es algo moralmente inaceptable.
El muro en la frontera de México y las cacerías de
emigrantes que allí tienen lugar, es una prueba, si es que
se requería alguna, del desprecio que sienten los poderosos
por todos los que no lo son, aun si esos gobiernos son sus
aliados.
Junto a esta emigración hay otra no menos ultrajante. Los
médicos, informáticos, maestros, enfermeras y otros
profesionales y técnicos, son estimulados a emigrar a los
países ricos con todas las facilidades, ofreciéndoles
salarios y condiciones que en nuestros países no pueden
obtener. Para ellos no hay muros ni devoluciones forzosas,
por el contrario, hay planes y programas para captarlos.
Alrededor de 240 mil profesionales universitarios
latinoamericanos emigraron el pasado año. Formarlos costó
no menos de 5 mil millones de dólares. Debieran
indemnizarnos y propongo que hagamos esa demanda.
Los emigrados cuyos derechos hoy justamente defendemos son
consecuencia del saqueo, la explotación y la desigual
distribución de la riqueza.
Nada detendrá la emigración mientras haya subdesarrollo y
pobreza, mientras se continúen imponiendo a los países del
Sur las actuales políticas económicas neoliberales, mientras
no se transforme el actual orden económico internacional.
Hay una verdad que quiero decir sin rodeos. En la mayor
parte de los países desarrollados no existe voluntad
política, ni interés económico ni humano, para cambiar
esta situación. El Norte opulento y derrochador usa y
discrimina a los inmigrantes. El Sur es el proveedor de la
materia prima del Norte, el almacén de donde sacan recursos
de todo tipo, desde el mineral hasta el talento.
Un solo ejemplo para confirmar estas palabras: Los
objetivos y metas del Milenio, que constituían solo un
modesto paliativo a los problemas actuales de los países
subdesarrollados, no se van a cumplir. El mundo
desarrollado no ha tenido siquiera la intención de hacer el
mínimo esfuerzo financiero que se le pedía y miles de
millones de personas continúan viviendo sin acceso a la
alimentación, la salud o la educación.
El gasto en armas y en guerras supera ya el millón de
millones de dólares; otro millón de millones se gasta en
publicidad comercial que en el caso de los medicamentos, por
ejemplo, supone que se multiplique hasta por diez veces su
precio; la deuda no acaba de ser cancelada y la ayuda
oficial al desarrollo es cada vez más condicionada: los
asesores del Norte deben vivir lujosamente, las compras hay
que hacerlas en los países donantes, y se coopera cada vez
menos en salud y educación, y cada vez más en lucha contra
el narcotráfico, gobernabilidad y asesoramiento en
derechos humanos.
Lejos de trabajar para transformar la actual situación,
Estados Unidos certifica “la buena conducta en materia de
migración”. Buena conducta quiere decir dejar emigrar a
los profesionales, restringir la emigración de los que no lo
son y aceptar de regreso a los que le resulten indeseables,
después de haber pasado un postgrado de delincuencia en las
calles y cárceles de los Estados Unidos.
Estados Unidos, que tanto dependió y depende de los
inmigrantes para su desarrollo económico, y la Unión
Europea, que fue siempre un emisor de emigrantes, son
ahora los mayores perseguidores de emigrantes en el mundo,
los que aplican las políticas más restrictivas.
El libre intercambio de mercancías que se quiere imponer y
el libre flujo de capitales que se exige son una trampa si
no están acompañados del libre tránsito de personas.
En esta materia, como en otras, se expresa la hipocresía y
la doble moral del mundo en que vivimos.
Mención especial merece el tema migratorio en relación con
Cuba.
Un latinoamericano que va a vivir a los Estados Unidos es
un emigrante. Si es cubano se dice entonces que es un
exiliado político que huye del régimen comunista.
Un latinoamericano tiene que esperar en su país permiso
para emigrar a Estados Unidos. Si es emigrante ilegal es
devuelto. Si es cubano, una vez en Estados Unidos, en
virtud de la Ley de Ajuste, obtiene de inmediato permiso de
residencia y de trabajo, y al año, automáticamente, recibe
la residencia permanente.
La administración Bush suspendió las conversaciones
migratorias, limitó nuevamente las remesas a 300 dólares
trimestrales y restringió los viajes a Cuba de cubanos
emigrados a solo una vez cada tres años, y todo esto
cuando se trate de familiares que sean padres o abuelos,
hijos o nietos y hermanos; es decir, para Bush un primo o
una tía no es un familiar.
El gobierno de los Estados Unidos brinda refugio y extiende
la impunidad en su territorio a elementos terroristas que
han asesinado y han secuestrado barcos y aviones para
emigrar, restringe la emigración legal y estimula la ilegal
para usarla como propaganda contra Cuba, aunque mueran,
quién sabe cuántos, en las aguas del Estrecho de la Florida.
Esta política sostenida durante decenios busca promover un
día un éxodo masivo que pueda ser utilizado para
intensificar la campaña anticubana y que, en última
instancia, sirva de pretexto para una agresión militar.
Un plan financiado por el Gobierno de los Estados Unidos
pretende captar médicos y otros especialistas de la salud
cubanos que prestan importantes servicios en diferentes
países, pero choca con la férrea voluntad de una nueva
generación de profesionales formados por la Revolución y
nuestros programas de solidaridad no se detienen.
La Operación Milagro en apenas dos años ha devuelto la
visión a más de 450 mil personas en América Latina y el
Caribe y esos servicios han sido todos gratuitos. Hoy ya
tenemos posibilidades de operar a un millón de personas cada
año.
Aunque con sus solos recursos nuestro país no podría
prestar estos servicios, si el imperialismo tiene éxito en
su ofensiva contra los recursos económicos de Cuba, se
estaría liquidando la capacidad de operar de la vista en el
año 2007 a un millón de latinoamericanos y caribeños. Esta
cifra no incluye los cubanos operados, que en el presente
año ascienden ya a casi 100 mil.
Las nuevas concepciones aplicadas en la formación masiva y
emergente de médicos de Latinoamérica y de otras partes del
mundo, permitirá disponer en muy poco tiempo de más de 10
mil médicos anualmente, no para ejercer la medicina privada,
sino para llevar salud y vida a millones de personas.
La cooperación en la esfera de la salud permite hoy a Cuba
y cada vez más a Bolivia y Venezuela, garantizar a todos sus
hijos sin excepción, una atención médica gratuita y de
excelencia.
Dos millones 400 mil latinoamericanos han sido ya
alfabetizados en 11 países y miles de especialistas cubanos
trabajan como instructores deportivos.
Con Cuba, bloqueada y agredida, pero jamás rendida, los
países latinoamericanos podrán contar siempre para
luchar por nuestros derechos que, como sabemos bien, no nos
serán regalados.
Muchas gracias. |