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III
Cumbre de los Pueblos de América
Después le vendrá el turno al capitalismo, aseguró Hugo
Chávez. Más de 80 000 personas participaron en la
marcha contra Bush. Impresionante acto en el estadio
Mundialista
María Julia
Mayoral e
Ismael
Francisco (fotos)
Enviados especiales
MAR
DEL PLATA, Argentina, 4 de noviembre.—Al ALCA la
derrotamos los pueblos de este continente y hoy le tocó
su entierro en Mar del Plata; pero esto no quiere decir
que el capitalismo esté muerto; al próximo que vamos a
enterrar es al capitalismo, y para eso habrá que luchar
mucho más duro, afirmó el Presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, a los más de 80 000 participantes en la marcha
de repudio al mandatario estadounidense W. Bush y a su
proyecto imperialista de dominación.
Luego de
casi tres horas de caminata por la céntrica avenida
Independencia hasta el estadio Mundialista, los
manifestantes, procedentes de diversas partes de
nuestro hemisferio, compartieron sueños e ideas comunes
con Chávez, a quien identificaron como la voz de
Nuestra América en la otra Cumbre, la organizada por la
Casa Blanca, cuya cuarta edición comenzó en la tarde de
este viernes.
FIDEL
EN EL COMBATE
Antes de
adentrarse en el análisis de la situación actual de la
región, el líder bolivariano comunicó una noticia que
despertó prolongados aplausos y vítores. Poco antes de
entrar en el estadio, le había contestado una llamada a
Fidel. El Comandante en Jefe, quien había visto en vivo
la marcha y seguía el acto por las transmisiones de
TELESUR, enviaba un saludo a todos.
Chávez
contó que se despidió del amigo con una frase habitual:
"Hasta la Victoria Siempre. Patria o Muerte,
Venceremos", y "Fidel, con voz emocionada, como un
trueno que cruzó el Caribe, el Orinoco, el Amazonas, el
río de La Plata y llegó hasta aquí, me dijo: `Chávez,
viva el Che'".
RETOS
Y ALTERNATIVAS
En
el Mundialista casi repleto de personas, que colmaron
gradas y el terreno de la instalación deportiva, el
Presidente de Venezuela aseguró que para triunfar en el
empeño mayor frente al imperialismo debemos seguir la
fórmula ofrecida por el Libertador Simón Bolívar:
Constancia y más constancia; paciencia y más paciencia;
trabajo y más trabajo; unidad y más unidad para hacer
posible la utopía, para lograr la salvación de nuestros
pueblos.
No se
trata solo de decirle No al Área de Libre Comercio de
las Américas (ALCA), sino de construir el camino
alternativo. Y es ahí donde se inscribe nuestra
propuesta del ALBA (Alternativa Bolivariana para las
Américas), el cual es continuidad del proyecto de 200
años iniciado por nuestros próceres, recalcó.
Parte
de la delegación cubana a la III Cumbre de los Pueblos.
Venezuela y Cuba, comentó, hemos avanzado con paso
firme, mucha voluntad política y participación popular
en la construcción del ALBA, con gran esfuerzo en lo
político, social, económico y tecnológico.
Como
resultado del acuerdo estratégico entre ambos países,
ilustró, Venezuela logró derrotar el analfabetismo en
menos de dos años. En ese corto tiempo aprendieron a
leer y a escribir un millón y medio de ciudadanos, que
ahora continúan estudios para alcanzar el sexto grado.
Esa,
informó, es la propuesta que llevo a la Cumbre de los
Presidentes: que dejemos de andar de Cumbre en Cumbre,
de discursos en más discursos, y vayamos directo a
derrotar el analfabetismo en América Latina, donde hay
cerca de 40 millones de iletrados y si se incluye a los
analfabetos funcionales la cifra asciende a unos 200
millones.
El
Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y Madres
de Plaza de Mayo.
Para
enfrentar el analfabetismo, el hambre y mejorar la
atención médica de los latinoamericanos, el pueblo de
Venezuela ofrece 10 mil millones de dólares, esa es
otra de las propuestas que presentará Chávez a los
mandatarios de la región en la presente Cumbre de las
Américas. Según afirmó, tiene total seguridad de que
para realizar ese empeño se podrá contar con Fidel y el
pueblo cubano. Esto, subrayó, es el ALBA; pongamos por
delante lo social, seamos profundamente humanistas.
La
Alternativa Bolivariana, consideró, debe ser construida
desde abajo, con la participación de los trabajadores,
campesinos, indígenas, estudiantes, mujeres,
profesionales, artistas...; todos tenemos nuestras
tareas. No será construida por las elites, sino desde
nuestras propias raíces, advirtió.
Chávez
también incluyó entre esos protagonistas necesarios a
los soldados, a quienes llamó a recuperar las banderas
originales de los libertadores. El imperialismo,
recordó, penetró las fuerzas militares de nuestros
países, que formaron dictadores, enseñaron a reprimir y
a desaparecer personas, al actuar casi siempre como
ejércitos de ocupación en contra de sus propios
pueblos.
Yo
pertenezco al ejército que rescató las banderas de
Bolívar y se lanzó a hacer revolución, y en la medida
en que los pueblos sigan avanzando serán más
acompañados por nuestros soldados, quienes son y
siempre deben ser parte del alma de un pueblo como lo
fueron San Martín y Bolívar, sentenció.
Se trata
de hacer la segunda independencia, y necesitamos a
todos: hombres y mujeres conscientes; unidos de verdad,
resumió.
A la
multitud, llena de rostros jóvenes, Chávez le dijo que
en esta lucha debemos ser radicales, radicalmente
revolucionarios, humanistas, patriotas en la Patria
Grande, comprometidos con la vida y los pueblos.
Según
argumentó no hay otra opción, pues en nuestra región
cada día hay más hambre y miseria, gracias al modelo
capitalista neoliberal, el cual ha azotado a los
pueblos sin clemencia.
Prometió
que se encargará de llevar los acuerdos y resoluciones
de la III Cumbre de los Pueblos al encuentro de
Presidentes. Esos documentos, dados a conocer en el
acto por Blanca Chancoso, dirigente del movimiento
indígena en el Ecuador, me servirán de inspiración,
afirmó.
EL
IMPERIO NO SE SALDRÁ CON LA SUYA
El
Presidente venezolano denunció nuevamente que el
Pentágono tiene en marcha planes militares para agredir
a su país, pues el imperio en su desesperación actúa
como tigre acorralado; pero no hay que tenerle miedo; a
lo largo de la historia los pueblos han terminado
derrotando a todos los imperios.
El
Gobierno de los Estados Unidos desde hace varios años
está tratando de ponerle fin a la Revolución
Bolivariana, pero como mismo ha fracasado en su empeño
de destruir la Revolución cubana, fracasará en el caso
de Venezuela, indicó.
A cada
cochino, enseña un refrán popular, le llega su sábado,
y a cada imperio le llega su sábado también; y no digo
que estemos ya en sábado, pero podríamos estar en
jueves o viernes, afirmó Chávez, quien exhortó a las
generaciones actuales a proponerse la desaparición del
imperialismo estadounidense o por lo menos dejarlo como
un tigre de papel, porque los pueblos se levantaron
como tigres de acero defendiendo la vida.
El
líder del Movimiento al Socialismo (MAS), de Bolivia,
Evo Morales.
Sostuvo,
además, que el conflicto de hoy es el mismo de hace 200
años: el enfrentamiento entre la nación del Norte que,
nacida con ansias de dominación, se ha convertido en
gran potencia empeñada, como desde el inicio, en
tragarse a los pueblos de América.
La
esperada intervención del mandatario bolivariano estuvo
antecedida por el concierto de destacados trovadores
del continente, entre ellos Silvio Rodríguez, Daniel
Viglietti, Amaury Pérez, Francisco Villa y Vicente
Feliú, quienes probaron otra vez el poder de la canción
para defender el amor, la vida, los anhelos de los
pueblos.
Chávez
comparte la tribuna con Diego Armando Maradona.
Hebe de
Bonafini, la legendaria líder de las Madres de Plaza de
Mayo; Evo Morales, Diego Armando Maradona y un pionero
cubano (Lazarito), invitado por Chávez a hablar en la
tribuna, también transmitieron en sus palabras la
profundidad y las emociones que se viven hoy en Nuestra
América.
No
importó la lluvia incesante y gélida, los participantes
en la gran marcha se levantaron de madrugada, para no
faltar al deber con la Patria Grande. No en balde,
Chávez confesó al final, ante la multitud enardecida.
"Termino con el alma; con la frase de Martí: llegó la
hora de la segunda independencia de los pueblos de
América. Me voy a la otra Cumbre a llevar la voz de
ustedes".
(Granma) 5 de noviembre de 2005
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