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Los firmantes, miembros de la red de redes "En
defensa de la Humanidad", mandatados por el Encuentro Internacional
"Contra el terrorismo, por la verdad y la justicia", hemos trabajado
sobre las denuncias, propuestas e informes aportados por los 681
participantes, provenientes de 67 países, que nos dimos cita en La
Habana los días 2,3 y 4 de junio de 2005, y llamamos a promover un
movimiento contra el terrorismo que denuncie y condene la era de
terror instaurada por Estados Unidos en nuestro hemisferio, sobre
todo a partir de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros
días.
Los conmovedores testimonios de las víctimas y
de sus familiares, así como los documentados informes de reconocidos
juristas, estadistas, periodistas, economistas y otros intelectuales
comprometidos en la defensa de los derechos humanos, reconstruyeron
la trama de terrorismo e impunidad que diversas administraciones
estadounidenses urdieron en el Cono Sur, Centroamérica y el Caribe,
en complicidad con gobernantes, ejércitos y policía de los países
latinoamericanos y caribeños.
La opinión pública tiene derecho a saber la
verdad. No es posible que aquellos que han desatado una guerra
genocida en nombre de la lucha contra el terrorismo pretendan
encubrir, al mismo tiempo, la utilización sistemática que han hecho
de los más perversos métodos terroristas contra los pueblos de
América Latina y el Caribe. Es urgente romper el silencio en torno
al pasado, presente y previsible futuro de esta política criminal de
Estados Unidos.
No es posible silenciar los estrechos vínculos,
probados y documentados, de terroristas internacionales con la Casa
Blanca, el Departamento de Estado y los servicios de inteligencia
norteamericanos. No puede ser olvidado el saldo atroz de la
Operación Cóndor, aquella internacional del terror, como la
calificara el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, ni el
de la guerra sucia en Centroamérica y el Caribe. No pueden quedar
impunes los crímenes de quienes han trabajado al servicio de la CIA
y de altos funcionarios de varias administraciones de Estados
Unidos.
George H. W. Bush, padre del actual presidente,
no puede eludir su responsabilidad, como director de la CIA, en la
creación, con estos terroristas de origen cubano, del llamado CORU,
organización que llevó a cabo el asesinato del ex Canciller chileno
Orlando Letelier y de la ciudadana estadounidense Ronnie Moffit, del
estallido en pleno vuelo de un avión civil con 73 personas a bordo y
de otros crímenes de lesa humanidad. Estos mismos terroristas
participaron en el montaje y ejecución de la Operación Cóndor con la
DINA de Pinochet y los demás cuerpos represivos de las dictaduras
militares del Cono Sur.
Tampoco puede eludir su responsabilidad en estos
actos genocidas el entonces Secretario de Estado Henry Kissinger.
Resulta imprescindible denunciar las estrechas relaciones del actual
gobernador de La Florida, Jeb Bush, con la Fundación Cubano
Americana y otros grupos terroristas de Miami.
Son los mismos que contribuyeron decisivamente a
la victoria fraudulenta de su hermano en las elecciones
presidenciales de 2000; los que financiaron los atentados contra
instalaciones turísticas cubanas que Posada Carriles llegó a
reconocer ante The New York Times y la televisión norteamericana, su
"indulto" en Panamá y su estancia en Estados Unidos durante los
últimos dos meses; los que organizaron y pagaron su fuga de la
cárcel en Venezuela para trabajar con la Casa Blanca en el proyecto
Irán-Contras y en la estrategia estadounidense de terrorismo de
estado y guerra sucia en Centroamérica.
Hoy más que nunca urge denunciar esta histórica
red de complicidades en la que se funda la impunidad con que las
autoridades estadounidenses protegen ilegalmente a Luis Posada
Carriles, ignorando la justa solicitud de extradición de la
República Bolivariana de Venezuela. La misma protección por la que
pretenden dejar impunes los crímenes de Orlando Bosch. Es imperativo
revelar la esencia terrorista de esta alianza que, contra los
intereses del pueblo norteamericano, ha establecido la dinastía Bush
con la mafia de Miami y que ofende la memoria de las víctimas de los
atentados del 11 de Septiembre de 2001 y de los caídos en nombre de
una fraudulenta guerra contra el terrorismo. La opinión pública de
Estados Unidos, que se movilizó contra el nazifascismo y contribuyó
decisivamente a terminar la guerra de Vietnam, que apoyó la lucha
por los derechos civiles y la devolución a Cuba del niño Elián
González, debe ser informada por todos los medios sobre la índole
criminal de su gobierno.
La impunidad de los terroristas no puede
continuar. Ningún crimen puede quedar sin castigo.
Por todas estas razones, decidimos impulsar un
movimiento internacional contra el terrorismo a través de la red de
redes "En defensa de la humanidad" y de las siguientes
acciones:
1. Establecer el Observatorio contra el
Terrorismo en el Hemisferio.
2. Crear una Base de Datos que recopile
información sobre esta política genocida.
3. Elaborar y publicar la Enciclopedia del
Terrorismo en el Hemisferio, con los conceptos y categorías
esenciales, los antecedentes de los genocidas, represores y
terroristas involucrados, así como la cronología de estos hechos
criminales y la caracterización de los componentes nacionales y
supranacionales de la maquinaria del terror.
4. Conformar una colección de publicaciones
sobre la memoria histórica del terrorismo.
5. Constituir el Tribunal Hemisférico
"Contra el terrorismo y en defensa de la Humanidad", conformado
por prestigiosos juristas, intelectuales y luchadores por los
derechos humanos, para juzgar, en primer término, a Henry
Kissinger, George Herbert Walker Bush, Jeb Bush y George Walker
Bush y a los siguientes funcionarios y exfuncionarios del
Departamento de Estado y del Consejo Nacional de Seguridad:
Oliver North, John Dimitri Negroponte y Otto Reich, por
instaurar y promover el terrorismo de Estado en América Latina y
el Caribe y en el propio territorio de los Estados Unidos, en
franca violación de las leyes internacionales y las de su propio
país y poniendo en peligro la seguridad de sus ciudadanos; por
reclutar, entrenar y financiar a grupos terroristas y por la
protección que han ofrecido y ofrecen a Orlando Bosch, Luis
Posada Carriles y otros connotados autores de actos criminales
que han costado la vida a miles de personas
inocentes.
Los trabajos de este Tribunal se organizarán a
través de cuatro comisiones: de Recopilación de testimonios y
pruebas documentales; de Investigación y análisis; Técnico-jurídica
y de Información y difusión.
Este es el compromiso asumido en La Habana:
defender los valores éticos y la dignidad ante la fuerza bruta y el
terror e imponer el Derecho y la justicia. Todas las voces deben
alzarse contra el crimen. La denuncia continuará hasta que los
asesinos sean juzgados y condenados. El silencio sólo conviene a los
terroristas y a sus protectores. No habrá descanso hasta que la
verdad se abra paso. Como dijera Fidel: "La Humanidad tiene ansias
de justicia".
Fechado en La Habana, 10 de junio de
2005
Firmantes:
Bélgica: Francois Houtart
Chile: Isabel Parra
Estados Unidos: James
Cockcroft
México: Pablo González Casanova, Víctor
Flores Olea, Gilberto López y Rivas y Juan Bañuelos
Brasil: Thiago de Mello, Beto Almeida,
Roberto Amaral, Beth Carvalho, María Ciavatta y Marilia
Guimaraes
Cuba: Roberto Fernández
Retamar
España: Marcos Roitman, Manuel Talens, Jaime
Losada, Alicia Hermida y Carlos Tena
Argentina: Miguel Bonasso, Stella Calloni,
Ana de Skalon, Tristán Bauer, Atilio Borón, Néstor Kohan, Carlos
Ruta, Luciano Alzaga y Marcelo Cafiso
Colombia: Hernando Calvo
Ospina
Bolivia: Jorge Sanjinés
Paraguay: Antonio Pecci
Ecuador: Raúl Pérez Torres
Italia: Gennaro Carotenuto
Venezuela: Tarik Souki
Uruguay: Samuel Blixen
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