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Editorial |
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Soycubano.com desea rendir homenaje en esta edición al
poeta y trovador Noel Nicola y al pintor Víctor Manuel, a
propósito de sus aniversarios de nacimiento ocurridos en el
recién concluido mes de octubre y felicita además a la
Biblioteca Nacional José Martí, la cual celebró por estos días
un aniversario más de fundada. Para recordar estas fechas
decidimos ofrecerles estos interesantes artículos y mostrarle,
como ya es costumbre, algunos de los productos más novedosos
que se ofertan en las tiendas especializadas de SoyCubano.
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Noel
Nicola: El Juglar de Alas Enormes. |
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A dos años del fallecimiento de quien fuera
protagonista, junto a Silvio y Pablo, del parto de la Nueva
Trova
El 7 de agosto de 2005
fallecía en La Habana el trovador Noel Nicola, uno de los
protagonistas, junto a Silvio
y Pablo, del parto de la Nueva
Trova , movimiento que lo dio a conocer en toda la isla y
buena parte del mundo. A dos años de su muerte, quizá no todos
recuerden la antológica canción que nos presenta una mujer
singular: la imaginaria María del Carmen, aquella a la que, al
decir del texto, «la envolvían los ruidos del tándem inglés
del central», en franca alusión al ingenio azucarero Panamá,
en el Vertientes camagüeyano.
La pieza, escrita a
finales de los años 70, surge durante la estancia de Noel
Nicola en esa localidad, como parte de la Columna Juvenil del
Centenario, momento en que se le describía como «hombre
delgado, sonriente y enjuto, muy lejos del prototipo de
machetero ideal».
Por aquellos días, cuando «junto a
la litera descansaba la guitarra y bajo la débil colchoneta,
versos y apuntes», el trovador frecuentaba la casa de calle A,
entre Segunda y Tercera, donde residía la muchacha que, al
parecer, lo inspiró entre descargas y tertulias.
Esta
dirección o punto de referencia se contrapone un tanto a las
preguntas del colega Amado del Pino: ¿Sería en la humilde y
melancólica estación de trenes de Vertientes donde la peculiar
sonrisa del joven Noel se dio de frente con el personalísimo
andar o con los súbitos de María del Carmen?
«¿Caminarían juntos el largo paseo que va desde la
cuna de los trenes hasta el tándem inglés del central?».
Quizá, responde este periodista, quien tuvo
referencias de Carmen María Reynoso Gallegos, otrora
estudiante de Ingeniería Química, máxima sospechosa de ser la
inspiradora de las estrofas del texto, el más escuchado de
Nicola e indispensable en el cancionero trovadoresco cubano.
Kalía, como se conoce a la joven, se opone por su mera
existencia a la trampa que subyace en el título de la
composición (Para una imaginaria María del Carmen) y
su amistad con el autor, los encuentros reiterados, nos
permiten especular sobre el origen del texto.
Lo
cierto es que, como la Yolanda de Pablo
Milanés, la Gretel de Carlos Varela, o la Lucía de Joan
Manuel Serrat, la no tan imaginaria inspiradora nos acerca a
la piel y el andar de una musa de carne y hueso, cuya gracia y
magnetismo cautivaron al poeta.
Con esta canción
imprescindible recordamos hoy a Noel Nicola Reyes, juglar de
alas enormes, autonombrado «trovador sin suerte», y que Silvio
Rodríguez definiera como «fundamental desconocido, rica
sustancia por revelar y hombre amado de pétalos pintados como
dientes».
Artículo escrito por Luis Enrique
Perdomo Silva. Tomado de Juventud Rebelde y publicado en La
Ventana.
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Otros temas |
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Los olvidados
Desconocemos las
circunstancias y las motivaciones precisas de este óleo, que
ha permanecido siempre en colecciones privadas: ¿impulso
personal o satisfacción de un encargo?
En la revista Bohemia (No. 24, del 11 de junio de 1939)
salió publicado un amplio reportaje de Antonio Ortega con el
título «A la Habana ha llegado un barco...», que muestra
imágenes de los pasajeros del St. Louis.
A fines de mayo de 1939, el buque alemán SS St. Louis se
dispone a entrar en la bahía de La Habana. Viene con este
destino desde Hamburgo, cargado con más de 900 judíos
escapados de la persecución nazi. En la ciudad, algunos tienen
familiares y amigos que los esperan en tierra junto a otros
miembros de la comunidad hebrea. Pero el presidente cubano,
Federico Laredo Bru, emite una orden especial que prohíbe al
St. Louis entrar al puerto. El barco es escoltado hacia las
afueras por lanchas de la policía. Al cabo de una semana, sólo
una treintena de los pasajeros ha obtenido autorización de
desembarco.
Una compleja trama de intereses en la que intervienen las
leyes cubanas de inmigración, la correlación internacional de
fuerzas, la abstención de Estados Unidos, las contradicciones
internas de la política cubana, la campaña antisemita alentada
en Cuba por el régimen alemán, así como el engranaje de
corrupción de funcionarios locales que venden visas y
permisos, convierten el asunto en un sórdido drama.
Finalmente, los judíos no son admitidos en la Isla y el 2
de junio el barco zarpa rumbo al océano, escoltado por la
policía cubana. Siguen otros incidentes de la odisea:
rechazados también por Estados Unidos, deben regresar a Europa
central rumbo a un destino incierto. Pero, a punto de llegar a
Hamburgo, se conoce que Francia, Inglaterra, Bélgica y Holanda
acogen a los judíos del St. Louis...
La historiadora Margalit Bejarano ha calificado este
episodio como «el portazo final en la cara de los judíos
alemanes, tres meses antes del estallido de la Segunda Guerra
Mundial».
De este dramático suceso, que tuvo a La Habana como
escenario principal, quedó la memoria viva de testigos o
protagonistas, mucho material de archivo y los testimonios
gráficos en la prensa de la época. Pero tendrá —además— un
cronista inesperado: el pintor Víctor Manuel.
Es curioso que el creador de los paisajes cubanos ideales o
de las melancólicas «gitanas», fuera del tiempo, haya sido
atraído ocasionalmente por situaciones o personajes de la
historia más reciente, de los que fue espectador y sobre los
que dio versiones de primera mano, aunque a veces primarias o
llenas de ingenuidad.
Víctor Manuel ( La Habana , 1897-1969) fue de los
iniciadores de la pintura moderna en Cuba. A partir de su
primer viaje a París (1927) y su contacto con el
postimpresionismo, transforma su estilo, que fragua ya en 1929
cuando pinta en esa ciudad su famosa Gitana tropical, la cual
devendría símbolo de todo su arte. Desde entonces abordará dos
temas fundamentales: las cabezas femeninas y los paisajes.
Esta foto inédita forma parte de una secuencia que le tomara
Chinolope en los años 60 y que fue presentada en la muestra
«Nuevo encuentro con Víctor Manuel», durante la presentación
de Opus Habana (Vol. 7, No. 2, 2003).
En ese sentido, Víctor Manuel fue rozado por las tendencias
sociales que atravesaron la pintura
cubana de los años 30. (Véanse, por ejemplo, el óleo
titulado Desahucio, o un dibujo representando un manifestante
antimachadista, o la acuarela titulada Los refugiados, por
sólo citar obras de la colección del Museo
Nacional de Bellas Artes.)
Pero Diáspora —título con la que ha sido publicada en años
recientes— es una pieza de mayores pretensiones. Desconocemos
las circunstancias y las motivaciones precisas de este óleo,
que ha permanecido siempre en colecciones privadas: ¿impulso
personal o satisfacción de un encargo?
Lo cierto es que el paso del St. Louis por la capital
cubana, la espera angustiosa y el infeliz desenlace, debieron
impresionar fuertemente a Víctor Manuel, pues años después
—tomándose sus licencias respecto a la precisión histórica—
trasladó al lienzo sus recuerdos, llevados a la atmósfera
inconfundible de su pintura.
Los testimonios del primer coleccionista de la obra y de
familiares próximos, ligados además por relaciones de amistad
con el pintor, no sólo permitieron identificar el tema mismo y
sus inusuales protagonistas, sino que la situaron en una fecha
aproximada —los años 40— y establecieron, sobre todo, su
título original, que debe recuperar: Los olvidados. (…)
Fragmentos de artículo escrito por Ramón Vázquez,
Curador del Museo Nacional de Bellas Artes de La
Habana
Tomado de Opus Habana, Vol. VII, No. 1, 2003, pp.52-55.
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Tesoros que esperan por usted
Entre las maravillas que atesora
la Biblioteca Nacional José Martí, en la ciudad de La Habana,
se hallan sus fondos raros y valiosos con impresos que abarcan
desde el siglo XV (18 incunables) hasta el XVIII, en su
mayoría extranjeros. A ellos se suma un valioso núcleo que
concentra los denominados tesoros cubanos, pues se trata de
verdaderas joyas bibliográficas producidas en la Isla, con un
altísimo valor y que forman parte del patrimonio nacional.
Estos fondos raros y valiosos, de excepcional valía,
comprenden, entre otros, la Colección Raventós, con valiosos
libros de música e los siglos XV al XIX, la Colección Especial
constituida por libros de los siglos XIX y XX, volúmenes con
encuadernaciones especiales, bellamente ilustrados y de
procedencia insigne.
Otras gemas de la Biblioteca Nacional José Martí son, sin
discusión alguna, su fondo de manuscritos, formado por
colecciones o piezas sueltas que han llegado a este centro
cultural mediante donaciones, la compra a particulares o la
recuperación de bienes.
En su mayoría provienen de figuras destacadas de la cultura
patria, historiadores, científicos, literatos, así como de
instituciones, entre ellas la Sociedad Económica de Amigos del
País. Ello hace que este conjunto sea de altísimo valor para
el estudio de la cultura de la mayor de las Antillas dado su
carácter inédito, por una parte, y la riqueza de su
información, por otra.
Entre las colecciones sobresalientes están las de insignes
intelectuales como Antonio Bachiller y Morales, Alvaro
Reinoso, Néstor Ponce de León, Fernando
Ortiz y José
Lezama Lima.
Otros ilustres personajes presentes en los fondos son:
Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria cubana, los
patriotas Antonio Maceo, Máximo Gómez; los pensadores José
Antonio Saco, José de la Luz y Caballero, Félix Varela, el
científico Felipe Poey y los escritores José María Heredia y
Cirilo Villaverde. Vale destacar que autores de la talla de Roberto
Fernández Retamar – en la actualidad dirige la Casa de las
Américas- y el estudioso de la obra martiana Cintio
Vitier han donado en vida sus manuscritos a la Biblioteca
Nacional.
Artículo escrito por Lucía C. Sanz Araujo.
Fuente: Radio Reloj |
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