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Del 21 al 25 de enero de 1998 el Papa Juan Pablo
II realizó una visita pastoral a Cuba, de la cual ofrecemos la
siguiente cronología, con motivo del deceso del Sumo Pontífice:
Miércoles 21 - Su Santidad Juan Pablo II es
recibido en el aeropuerto internacional José Martí, de la capital
cubana, por el Presidente Fidel Castro, el Cardenal Jaime Ortega, el
Nuncio Apostólico Beniamino Stella, altos representantes del
Gobierno y de la Iglesia Católica cubanos y el cuerpo diplomático.
Me llena de satisfacción visitar esta nación,
estar entre ustedes y poder compartir así unas jornadas llenas de
fe, de esperanza y de amor, expresa el Santo Padre en el mensaje
pronunciado a su llegada.
Al darle la bienvenida, el mandatario cubano le
asegura: No habrá ningún país mejor preparado para comprender su
feliz idea, tal como nosotros la entendemos y tan parecida a la que
nosotros predicamos, de que la distribución equitativa de las
riquezas y la solidaridad entre los hombres y los pueblos deben ser
globalizadas.
A lo largo de su recorrido por calles habaneras,
el Papa es saludado por cientos de miles de personas, creyentes y no
creyentes.
Jueves 22 - Juan Pablo II transmite un mensaje
de amor, paz y esperanza a la familia cubana, durante la primera
Santa Misa que oficia un Sumo Pontífice de la Iglesia Católica en la
Isla, ante más de 150 mil personas, creyentes y no creyentes,
congregadas en un campo deportivo de la ciudad de Santa Clara,
ubicada en el mismo centro de la República.
Cuba, cuida a tus familias para que conserves
sano tu corazón, exclama el Santo Padre desde un bello altar
construido especialmente en el lugar, al que él calificó como un
inmenso templo abierto. Como todas las restantes que ofrecería, la
liturgia fue trasmitida en directo por la televisión nacional.
De regreso a La Habana, Juan Pablo II realiza
una visita de cortesía al Presidente cubano en el Palacio de la
Revolución. A las seis de la tarde Regresar con su séquito a la sede
del Consejo de Estado, donde lo esperaba Fidel, y ambos se saludan
afectuosamente. Luego de la foto oficial, tiene efecto una
conversación privada entre el mandatario cubano y el Jefe de Estado
del Vaticano, que se prolonga por más de 40 minutos. Esta es la
segunda entrevista entre ambos, ya que anteriormente, en noviembre
de 1996, conversaron en la Ciudad del Vaticano.
Viernes 23 - El Papa Juan Pablo II llama a todos
los jóvenes, creyentes y no creyentes, a ser virtuosos, fuertes por
dentro y grandes de alma, durante la homilía de la Santa Misa que
oficia en la ciudad oriental de Camagüey ante más de 200 mil
personas.
A los jóvenes -los principales invitados- fue
dedicada esta celebración religiosa, en la que el Santo Padre se vio
feliz e incluso bromeó con la multitud, que repetía canciones y
tonadas expresivas de cariño. Haciendo variaciones a las consignas
que coreaban en su honor los presentes, el Papa sonrió y respondió
en un momento: "Se ve, se siente, el sol está presente" -en alusión
a los fuertes rayos solares que cubrían la plaza-, y "Juan Pablo,
hermano, quiere a los cubanos".
Tras retornar a la capital, Regresar el Sumo
Pontífice a la Universidad de La Habana para rendir homenaje al
Padre Félix Varela, durante su encuentro con el mundo de la cultura,
al cual asiste Fidel. Su Santidad menciona que Cuba, por su historia
y situación geográfica, tiene una cultura propia, en cuya formación
ha habido influencias hispánica, africana, de los diferentes grupos
de inmigrantes y la propiamente del continente americano. Al
destacar la figura del presbítero Varela, el Santo Padre lo calificó
de hijo preclaro de esta tierra y piedra fundacional de la
nacionalidad cubana.
Sábado 24_ Juan Pablo II corona la imagen de la
Virgen de la Caridad del Cobre durante la tercera misa que oficia,
celebrada en la Plaza Antonio Maceo, de la ciudad de Santiago de
Cuba, asentada al pie de la Sierra Maestra.
El Papa llama a no olvidar nunca los grandes
acontecimientos relacionados con la Caridad, y recuerda el lugar
singular que en la misión de la Iglesia ocupa la Virgen María, de la
cual el propio Juan Pablo II es devoto.
Al expresar un cordial saludo a los presentes,
el Santo Padre se dirige con deferencia a Raúl Castro, Primer
Vicepresidente cubano, y a las demás autoridades civiles
participantes en la misa, a la vez que agradece la cooperación
brindada. Le son mostradas varias ofrendas, entre las que se destaca
la Cruz de Colón, el símbolo cristiano más antiguo que se guarda en
Cuba y la única que se conserva de todas las plantadas por el Gran
Almirante en sus recorridos por América.
Al anochecer, ya en La Habana, sostiene un
encuentro con el "mundo del dolor", en el santuario de San Lázaro,
en las afueras de la ciudad. Conozco los grandes esfuerzos que se
hacen en Cuba en el campo de la salud, a pesar de las limitaciones
económicas que sufre el país, manifiesta el máximo dignatario de mil
100 millones de católicos del mundo.
Extiende un saludo a los pacientes del cercano
hospital Doctor Guillermo Fernández Hernández-Vaquero, a las hijas
de la Caridad de San Vicente de Paul, que trabajan en ese centro,
así como también a todos los enfermos en la Isla.
Domingo 25 _ El Papa oficia su cuarta y última
misa en Cuba, a la que asiste el Presidente Fidel Castro. ¡Cuba,
amiga, el Papa está contigo!, fueron las primeras palabras que el
Sumo Pontífice dirige a los cientos de miles de personas que colman
la Plaza de la Revolución José Martí, escenario de numerosos
acontecimientos históricos a partir de 1959.
En su mensaje, Juan Pablo II se manifiesta
críticamente hacia el neoliberalismo capitalista, que condiciona el
desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, y a la
imposición a las naciones de programas económicos insostenibles como
condición para recibir nuevas ayudas.
De Cuba afirma que, llamada a vencer el
aislamiento, ha de abrirse al mundo y el mundo debe acercarse a
Cuba, a su pueblo, a sus hijos, que son sin duda su mayor riqueza.
Con posterioridad, un afectuoso saludo ofrece Su
Santidad a representantes del Consejo de Iglesias de Cuba y a
diversas confesiones cristianas, así como también a exponentes de la
comunidad judía.
También ese día el Vicario de Cristo sostiene un
encuentro con la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y
participa en una celebración litúrgica en la Catedral. Después, se
dirige al aeropuerto.
Llevo conmigo el recuerdo imborrable de estos
días y una gran confianza en el futuro de su patria, dice al
finalizar su visita pastoral. Fidel acude a despedir al Papa, quien
subraya en su mensaje que el pueblo cubano no debe ser privado de
sus vínculos con otros países, lo que es más importante, agrega,
cuando el aislamiento provocado repercute en la población, afectando
elementos básicos como son la alimentación, la sanidad y la
educación.
Juan Pablo II también se refiere a las medidas
económicas impuestas desde fuera al país, las cuales, dijo, son
injustas y éticamente inaceptables. Ese tema es abordado por Fidel,
quien afirma que Cuba se enfrenta a la más poderosa potencia de la
historia, como un nuevo David mil veces más pequeño que con la misma
honda de los tiempos bíblicos, lucha para sobrevivir contra un
gigantesco Goliat nuclear que trata de rendirle por enfermedad y por
hambre.
Lentamente, el Sumo Pontífice y el Presidente
cubano se dirigieron conversando a la escalerilla del avión que
condujo al Papa de regreso a Roma. Ya a punto de entrar en la nave
aérea, Su Santidad levantó ambas manos en señal de despedida. (AIN) 03-04-2005 |