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Continuar perfeccionado la labor del Partido y su autoridad
ante las masas
Considero que hemos tenido una buena reunión. Espero
coincidir con ustedes.
El Partido cuenta con la fortaleza y experiencia alcanzadas
en estos difíciles años de período especial. Aun así, sus
dirigentes, cuadros y militantes debemos trabajar por
continuar perfeccionando su labor y su autoridad ante las
masas.
Lo examinado hoy en el Pleno y los acuerdos adoptados
constituyen un paso importante en esa dirección, y también
en la de afianzar el papel del Partido como vanguardia
organizada de la nación cubana, que lo situará en mejores
condiciones para enfrentar los retos del futuro y, como ha
expresado el compañero Fidel, para asegurar la continuidad
de la Revolución cuando ya no estén sus dirigentes
históricos.
En ese empeño tendremos, como meta principal, seguir
mejorando nuestro aún imperfecto pero justo sistema social,
en medio de la realidad actual, que sabemos en extremo
compleja y cambiante, y todo indica seguirá siéndolo en el
futuro.
PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS: TAREA PRINCIPAL
Baste citar el precio de los alimentos en constante ascenso
y el de los combustibles, insostenibles para los países
subdesarrollados importadores de ambos, como también el
cambio climático, que de una forma u otra los afecta. Por
ello, hay quienes ya avizoran grandes desórdenes y
conflictos en este mundo ante crecientes hambrunas, a lo que
se debe agregar aquellos que se puedan desatar ante las
carencias de fuentes de abasto de agua potable.
La producción de alimentos debe constituir una tarea
principal para los dirigentes del Partido, que es preciso
estén conscientes de que en el presente y hasta donde es
posible vislumbrar el futuro, es un asunto de máxima
seguridad nacional.
En particular, exige de los primeros secretarios de
municipios y provincias brindar el máximo apoyo y controlar
rigurosamente, no por papeles y reuniones, sino en el
terreno, hablando directamente con los encargados de
producir, la puesta en práctica de las medidas que han
comenzado a aplicarse en la agricultura, sobre todo la labor
de las delegaciones municipales recién constituidas.
A
los factores que anteriormente mencioné y que hacen complejo
el escenario en que nuestro país se desenvuelve, sumo que si
la extrema derecha en los Estados Unidos logra imponerse
nuevamente en las elecciones de noviembre, lo que no es una
certeza pero sí una posibilidad real, el clima mundial de
inestabilidad y violencia continuará presente y pudiera
incrementarse, con efectos directos para nuestro país.
El Partido, el Estado y el Gobierno, las organizaciones de
masas, sociales y juveniles, en fin, nuestro pueblo, debe
tener presente esas realidades y perspectivas.
Ante éstas, no hay otra alternativa que la de trabajar
unidos por seguir adelante, avanzando con el mismo espíritu
de lucha y firmeza de estos casi 50 años de Revolución,
transcurridos en medio de constantes agresiones, amenazas,
guerras y hostilidades de todo tipo a que nos ha sometido el
imperio.
REFORZAR LA INSTITUCIONALIDAD
En estos tiempos, y los que están por venir, resulta
necesario y decisivo contar con instituciones políticas,
estatales, de masas, sociales y juveniles fuertes. Reafirmo
lo que expresé el pasado 24 de febrero: mientras mayores
sean las dificultades, más orden y disciplina se requieren,
y para ello es vital reforzar la institucionalidad, el
respeto a la ley y las normas establecidas por nosotros
mismos.
Los acuerdos que hemos aprobado dan fin a la etapa de
provisionalidad iniciada el 31 de julio del 2006 con la
Proclama del Comandante en Jefe, hasta el mensaje en que nos
expresó su propósito de ser sólo un soldado de las ideas,
vísperas del 24 de febrero del 2008. Durante esos 19 meses,
trabajamos colegiadamente, junto a otros compañeros, sobre
la base de la delegación de funciones que él realizó. A esto
me referí con más amplitud en el punto de la agenda sobre la
Comisión del Buró Político.
Antes de concluir quisiera abordar otros dos importantes
temas. El primero es informarles que en uso de las
facultades que me confiere la Ley, he decidido designar al
Vicepresidente del Consejo de Ministros, compañero José
Ramón Fernández Álvarez, para atender, orientar, controlar y
coordinar la labor de los ministerios de Educación y
Educación Superior, además del INDER, así como las
actividades relativas a la educación que desarrollan otros
organismos de la Administración Central del Estado,
incluyendo los centros de enseñanza y universidades
militares.
En el ejercicio de estas facultades, me mantendrá plenamente
informado, especialmente de las actividades que por su
importancia y trascendencia requieran ser consultadas
previamente o informadas de modo inmediato.
Todos conocemos las cualidades del compañero Fernández y los
resultados alcanzados en las numerosas tareas cumplidas, la
mayoría asociadas a la educación, tanto en las FAR como en
instituciones civiles.
Hemos tenido el privilegio de contar en nuestra larga lucha
con su dinamismo y capacidad organizativa, a lo que se
agrega su honestidad, experiencia y conocimientos.
Confiamos en que su trabajo ayudará a hacer más coherente y
efectiva la labor del Gobierno en un campo de significación
estratégica para el presente y el futuro de la Revolución.
Deseamos que surjan muchos inspirados en su ejemplo.
LA
REVOLUCIÓN LA HA ANIMADO SIEMPRE EL ESPÍRITU DE JUSTICIA
El segundo asunto es sensible y hasta polémico. Esta mañana,
a propuesta del Buró Político, el Consejo de Estado acordó
conmutar la pena de muerte a un grupo de sancionados.
Les corresponde, en su lugar, la de privación perpetua de
libertad, excepto los que cometieron el hecho delictivo
antes de establecerse esta sanción en nuestro Código Penal,
que les sería aplicable la de 30 años de prisión. Algunos
condenados llevaban varios años en espera del
pronunciamiento del Consejo de Estado.
Esta situación se produce, principalmente, por la política
aplicada desde el año 2000, de no ejecutar ninguna sanción
de este tipo, la que sólo fue interrumpida en abril del 2003
para frenar en seco la oleada de más de 30 intentos y planes
de secuestro de aviones y barcos, alentados por la política
de los Estados Unidos, en la recién iniciada guerra en Iraq.
Los sancionados, en su mayoría, cometieron delitos comunes
de máxima gravedad, esencialmente contra la vida. Son
crímenes que si volviéramos a enjuiciarlos, resultaría
difícil no aplicarles la misma pena. Conocemos también que
la opinión mayoritaria de nuestro pueblo ante estos casos,
es favorable a mantenerla.
Tenemos pendientes de tramitar los recursos de apelación por
el Tribunal Supremo Popular de tres acusados, los que serán
analizados próximamente.
Un salvadoreño y un guatemalteco por actos terroristas con
bombas contra hoteles en 1997, uno de los cuales causó la
muerte del turista italiano Fabio di Celmo, ambos
financiados y dirigidos por el connotado criminal Luis
Posada Carriles, quien hoy se pasea libremente por las
calles de Miami.
También el de un cubano procedente de los Estados Unidos,
autor del asesinato del compañero Arcilio Rodríguez García,
que se produjo durante la infiltración de un comando
terrorista armado por la zona de Caibarién.
Sólo puedo afirmar dentro de nuestras prerrogativas, que la
decisión final del Consejo de Estado no estará en
contradicción con la política expresada anteriormente –me
refiero a los tres casos anteriormente mencionados.
CUBA
REVOLUCIONARIA NO CONOCE UN SOLO CASO DE TORTURA,
DESAPARECIDOS, EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES NI CÁRCELES
CLANDESTINAS
Se ha adoptado esta decisión no por presiones, sino como un
acto soberano, en consonancia con la conducta humanitaria y
ética que caracteriza a la Revolución cubana desde sus
inicios, animada siempre por un espíritu de justicia y no de
venganza, conociendo además que el compañero Fidel es
favorable a eliminar, cuando existan las condiciones
propicias, la pena de muerte por cualquier tipo de delito y
se opone a los métodos extrajudiciales que algunos países
bien conocidos practican impúdicamente.
No significa que suprimamos la pena capital del Código
Penal. En diversas ocasiones hemos discutido sobre el tema y
siempre ha prevalecido el criterio de que en las actuales
circunstancias no podemos desarmarnos frente a un imperio
que no cesa de acosarnos y agredirnos.
El terrorismo contra Cuba ha gozado de total impunidad en
los Estados Unidos. Se trata de un verdadero terrorismo de
Estado.
No olvidemos que cuando en el año 1959 la suprimimos, en
cierto modo constituyó un estímulo para cometer actos contra
la Revolución, por aquellos que pensando que nuestro proceso
sería efímero la prisión les permitiría fabricarse un
expediente de héroe ante el futuro interventor yanqui.
Nuestros enemigos fomentaron decenas de bandas de alzados
que enlutaron a nuestro pueblo, asesinando jóvenes
alfabetizadores y campesinos; lanzaron ataques piratas;
sabotearon los principales sectores de la economía y
desarrollaron cientos de planes de atentados contra nuestros
dirigentes, especialmente contra el Jefe de la Revolución.
Sería ingenuo e irresponsable renunciar al efecto disuasivo
que provoca la pena capital en los verdaderos terroristas
mercenarios al servicio del imperio, porque pondría en
peligro la vida y la seguridad de nuestro pueblo.
En todos estos años se han producido 713 actos de terrorismo
contra Cuba, 56 de ellos a partir de 1990, organizados y
financiados desde territorio norteamericano, con un saldo de
3 478 muertos y 2 099 incapacitados.
Hemos sido forzados a escoger, en legítima defensa, el
camino de establecer y aplicar leyes severas contra nuestros
enemigos, pero siempre apegados a la más estricta legalidad
y con respeto de las garantías judiciales.
Cuba revolucionaria no conoce un solo caso de tortura,
desaparecidos, ejecuciones extrajudiciales, ni cárceles
clandestinas, mientras que, como ustedes conocen, en algunos
de los autotitulados gobiernos democráticos que abolieron o
mantienen la pena de muerte y nos critican, estas
situaciones ocurren con frecuencia.
Algunos además permiten vuelos clandestinos de la Agencia
Central de Inteligencia norteamericana obre su territorio,
con la carga de detenidos hacia distintos centros de
tortura, pero se rasgan las vestiduras cuando aplicamos
nuestras leyes.
Aun cuando la pena de muerte está prevista en nuestra
legislación, debido a las razones específicas explicadas y
sobradamente justificadas, Cuba comprende y respeta los
argumentos del movimiento internacional que propone su
eliminación o moratoria. Por esa razón nuestro país no ha
votado contra tales iniciativas en las Naciones Unidas.
Estamos seguros que nuestro pueblo, incluyendo los
familiares de las víctimas, comprenderá las razones que
fundamentan esta decisión, como una prueba más de la
fortaleza de la Revolución.
REALIZAR EL VI CONGRESO DEL PARTIDO EN EL AÑO 2009
Finalmente expresarles que el Buró Político considera
necesario llevar a cabo el VI Congreso del Partido.
En reunión efectuada en la mañana de hoy, valoramos
proponerle a este Pleno del Comité Central realizarlo a
finales del segundo semestre del año próximo, aunque la
convocatoria oficial se dará a conocer en el momento
oportuno.
Valoramos realizarlo a finales del segundo semestre del año
próximo, aunque la convocatoria oficial se dará a conocer en
el momento oportuno.
Constituirá una magnífica oportunidad para meditar
colectivamente acerca de las experiencias de estos años de
Revolución en el poder y un momento importante para
conformar, con proyección de futuro, la política del Partido
en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad.
Compañeras y compañeros:
Si se ha trabajado fuerte en estos últimos meses, habrá que
hacerlo mucho más en los que están por delante. Confío que
cada cual sabrá hacerlo desde la responsabilidad o tarea que
tenga, con la entrega, sabiduría y fidelidad que exige el
momento que vivimos.
La reunión ha concluido.
Muchas gracias. |