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Deseo a
todos, cubanas y cubanos, un feliz año 2008. Celebren,
descansen, recuperen fuerzas, lo merecen
¡Y a
trabajar duro!
Compañeras
y compañeros:
Hemos tenido una buena reunión sobre el Plan de la Economía
y el Presupuesto aprobados para el próximo año. Sobre todo
ha sido la más breve de la historia.
El propósito de esta intervención es compartir algunas
reflexiones sobre la situación económica y social del país.
El último año ha sido sin dudas de un intenso trabajo con la
participación activa de todo el pueblo. Han transcurrido
menos de tres meses desde que concluyeron las 215 687
reuniones realizadas en el contexto del debate promovido por
nuestro Partido, a partir de los conceptos expuestos en el
acto central por el aniversario 54 del asalto a los
cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Cuando nuestro Partido convocó a reflexionar sobre lo
planteado el 26 de julio en Camagüey, el objetivo no fue
enterarnos de los problemas. Realmente la mayoría de estos
se conocían y sobre muchos de ellos hablé en esa ocasión, al
menos acerca de los que consideramos fundamentales para el
bienestar de la población y el desempeño socioeconómico
adecuado del país.
Que nuestra apreciación es correcta lo ratificaron más de
cinco millones de ciudadanos en las reuniones de estudio y
reflexión desarrolladas durante los meses de septiembre y
octubre, calificadas de necesarias y útiles.
Muchos de los planteamientos se refieren a problemas locales
o están asociados a deficiencias y errores de personas
específicas, por lo que habrá que enfrentarlos y resolverlos
de manera directa allí donde ocurren.
En consecuencia, se orientó a los diferentes niveles de
dirección del Partido, el Gobierno, las organizaciones de
masas y los centros laborales, adoptar de inmediato las
medidas para solucionar los problemas que no tienen que
esperar por una decisión superior, lo cual se ha ido
materializando.
El principal y decisivo propósito de este gran esfuerzo ha
sido la búsqueda, con la participación consciente y activa
de la inmensa mayoría de los cubanos, de las mejores
soluciones al alcance de las posibilidades económicas del
país, ya que como dije recientemente, nadie aquí es mago ni
puede sacar recursos de un sombrero.
Además, se necesita tiempo para estudiar, organizar y
planificar cómo alcanzar los objetivos propuestos, a partir
de las prioridades establecidas, con la mayor calidad y
eficiencia. Lo anterior no transita solo por la voluntad o
interés de los involucrados en la solución del problema;
depende en gran medida también de la disponibilidad de
recursos y de la autoridad y cualidades de los cuadros
implicados y su constancia.
La experiencia enseña la importancia de analizar los
problemas de manera integral, conciliar las decisiones y
actuar con racionalidad.
Desde luego, no todas las propuestas y sugerencias podrán
aplicarse íntegramente. Habrá que forjar el consenso para
determinar lo más racional y conveniente, pues en no pocos
casos se contraponen, y algunas opiniones reflejan falta de
información, muy especialmente en la esfera económica.
Este proceso ratifica algo fundamental: quien ocupa un cargo
de dirección debe saber escuchar y crear el ambiente
propicio para que los demás se expresen con absoluta
libertad. Es algo que debe incorporarse de manera definitiva
al estilo de trabajo de cada dirigente, junto a la
orientación, la crítica o la medida disciplinaria oportuna.
Todos quisiéramos marchar más rápido, pero no siempre es
posible.
Nuestro pueblo recibe información por muchas vías y se
trabaja para perfeccionarlas y eliminar la nociva tendencia
al triunfalismo y la complacencia, por garantizar que cada
compañero con determinada responsabilidad política o
administrativa informe de manera sistemática sobre lo que le
compete con realismo, de forma diáfana, crítica y
autocrítica.
Ese es el propósito de las últimas mesas redondas sobre
temas nacionales, con la presencia de los jefes de los
organismos con mayor implicación. Estas continuarán
realizándose siempre que exista algo importante que informar.
Igual debe hacerse en la provincia y el municipio, no solo
por los medios de difusión, sino también directamente en los
barrios y centros de trabajo, donde pueden resolverse o
explicarse muchos problemas.
También los diferentes medios de la prensa nacional han
contribuido al análisis de temas vitales para la población y
el desarrollo socio-económico del país. La crítica, cuando
se ejerce adecuadamente, es esencial para avanzar.
Muchas compañeras y compañeros son testigos del rigor con
que se estudian los más de 1 300 000 planteamientos
recogidos a partir de los 3 255 344 intervenciones
realizadas. Constituyen una fuente de información de gran
utilidad tanto presente como futura.
Coincidimos con quienes han alertado sobre el exceso de
prohibiciones y medidas legales, que hacen más daño que
beneficio. La mayoría pudiéramos decir que fueron correctas
y justas en su momento, pero no pocas de ellas han sido
superadas por la vida y detrás de cada prohibición
incorrecta, búsquese un buen número de ilegalidades.
Respecto a uno de los temas más abordados en las reuniones:
la producción de alimentos y sus altos precios, el país
trabaja con la urgencia que ese vital asunto requiere, por
su impacto directo y cotidiano en la vida de la población,
sobre todo de las personas de menores ingresos.
Se ha avanzado en los estudios y continuará actuándose con
toda la rapidez que permitan las circunstancias, para que la
tierra y los recursos estén en manos de quienes sean capaces
de producir con eficiencia, se sientan apoyados, reconocidos
socialmente y reciban la retribución material que merecen.
No he pretendido agotar ninguno de los temas abordados,
sobre ellos habrá que volver una y otra vez. Este ha sido,
como esperábamos, un proceso crítico, en el que la mayoría
de nuestros compatriotas manifestó de forma clara su apoyo a
nuestro sistema social, al Comandante en Jefe y al Partido.
Millones de cubanos expresaron consideraciones y sugerencias
dirigidas a perfeccionar nuestro socialismo. Como expresé
hace pocos días en Santiago de Cuba, ha sido una sólida
demostración del alto nivel de conciencia y cultura política
del pueblo.
Es innegable el avance en la economía expresado en el
crecimiento del Producto Interno Bruto en los últimos años,
pero nos interesa, especialmente, que el comportamiento
positivo de los indicadores macroeconómicos se refleje lo
más posible en la economía doméstica, donde están presentes
carencias cotidianas.
También se analizan decisiones dirigidas a la paulatina
solución de diversos problemas en la educación, la salud, el
transporte, la vivienda, la recreación, por solo mencionar
algunos de los temas acuciantes, parte de los cuales podrán
resolverse o al menos mejorarse en plazos razonables, sobre
todo aquellos originados por causas de carácter subjetivo.
Lo principal de estos temas se abordó en los informes
entregados a los diputados para esta sesión de la Asamblea y
que con anterioridad fueron profundamente debatidos en las
Comisiones.
La solución de muchas dificultades exige elevar la eficacia
de los procesos inversionistas. Habrá que establecer
prioridades, organizar mejor la mano de obra y los recursos
e introducir tecnologías modernas. Este esfuerzo debe
contribuir a incrementar la productividad. Y algo
fundamental, inversión que se inicie debe concluir en el
plazo previsto, de lo contrario se inmovilizan recursos sin
reportar beneficios.
Otro grupo de complejos asuntos, como la existencia de dos
monedas y las deformaciones de los sistemas de salarios y
precios, requieren estudio profundo y se realizará con la
mesura, rigor y responsabilidad que merecen.
Debemos determinar, con la participación activa de todos,
cuáles son en nuestras condiciones las vías más efectivas
para asegurar el incremento sostenido de la producción
nacional y de la capacidad exportadora del país, reducir las
importaciones e invertir los recursos en prioridades bien
definidas, para la búsqueda sistemática de la eficiencia
productiva, así como el perfeccionamiento del sistema
empresarial vinculado a los resultados.
Además, estamos obligados a defender la credibilidad del
país ante los acreedores y garantizar los recursos
necesarios para las inversiones que aseguran el desarrollo
perspectivo.
Como se dijo aquí, en el ahorro está una de las mayores
fuentes de recursos para lograr lo anterior, pero aún es
insuficiente la conciencia de su importancia en algunos
ciudadanos, colectivos de trabajo e instituciones.
Son justas las críticas de la población por el uso
irracional de los recursos en determinadas entidades
estatales por desorganización, falta de control y exigencia,
mientras se encuentran pendientes de solución necesidades
sociales y económicas.
Pero como expliqué en Camagüey, no todos los problemas y
carencias se deben a deficiencias internas. También influye
una coyuntura económica internacional que no podemos
soslayar, caracterizada por el crecimiento acelerado del
costo del combustible y alimentos que compramos, por solo
mencionar dos renglones básicos, aunque la realidad es que
casi todo lo que importamos ha subido de precio y continúa
subiendo.
A
ello se suma, como sabemos, las pérdidas derivadas del
bloqueo económico contra Cuba y la necesidad de enfrentar
las consecuencias de desastres naturales de magnitud y
frecuencia crecientes, producidos por el cambio climático.
Basta señalar uno solo de los eventos climatológicos en el
Oriente del país, donde nos vimos obligados a gastar 499
millones de dólares no previstos.
Como vemos, son enormes los retos que tenemos por delante,
pero nadie dude de la firme convicción demostrada por
nuestro pueblo de que solo el socialismo es capaz de vencer
las dificultades y preservar las conquistas de casi medio
siglo de Revolución.
Una Revolución que nos pertenece a todos, pues nació y ha
crecido gracias al esfuerzo y el sacrificio de muchas
generaciones de patriotas. De las manos y la conciencia de
todos nosotros, los cubanos de hoy y de mañana, depende
hacerla cada día más fuerte hasta que sea invulnerable en
todos los terrenos.
Sería suicida no actuar así frente a una administración
norteamericana que, como acaba de explicar el compañero
Alarcón, ha arreciado su agresividad contra Cuba para
satisfacer los intereses de los sectores más extremistas de
ese país. Prueba de ello es el recrudecimiento de la guerra
económica como parte del reforzamiento del Plan Bush, que
incluye medidas de presión e intentos desesperados e
infructuosos para desestabilizar el país, en función de
articular nuevos pretextos para justificar su política
hostil, ante lo cual crece el rechazo internacional y en
sectores cada vez más amplios de la propia sociedad
norteamericana.
Nuestro pueblo toma muy en serio cada amenaza. Así lo viene
demostrando la Operación Caguairán, que ya ha permitido
preparar alrededor de 430 000 combatientes de la reserva y
milicianos, y otras tareas fundamentales como la
modernización del armamento, la preparación del teatro de
operaciones militares, la realización de importantes
maniobras y el recién concluido ejercicio Moncada 2007, que
fortalecieron sustancialmente la capacidad defensiva del
país y sentaron las bases que contribuirán al desarrollo
exitoso, a finales del próximo año, del ejercicio
estratégico Bastión 2008.
Frente a la intensificación de las maniobras de subversión y
de los esfuerzos por aislarnos internacionalmente, se
preservó la estabilidad interna, el país continuó
consolidando su desarrollo socio-económico y se fortaleció
el prestigio internacional de la Revolución.
Durante el año, como se ha hecho referencia aquí, se avanzó
significativamente en la implementación de programas
estratégicos, que repercutieron de manera positiva en la
economía y en el mejoramiento de las condiciones de vida de
nuestro pueblo, como la Revolución Energética, por solo
citar un ejemplo.
En el plano político, la inmensa mayoría de los cubanos
demostraron de manera contundente su decisión de preservar y
defender la Revolución durante las elecciones de los
delegados del Poder Popular el pasado mes de octubre, y
estamos seguros que así será nuevamente el próximo 20 de
enero, cuando elegiremos a los delegados a las asambleas
provinciales y a los diputados que integrarán nuestra
Asamblea Nacional.
En la presidencia de los No Alineados, Cuba mantuvo su
vitalidad e influencia en importantes procesos
multilaterales.
Una vez más, el gobierno norteamericano, pese a ingentes
esfuerzos no logró imponer sus pretensiones de condenar a
nuestro país en materia de derechos humanos, al tiempo que
recibió una aplastante derrota en la votación récord contra
el bloqueo en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La reciente visita del Presidente Chávez, la Cumbre de
PETROCARIBE y el avance del ALBA han sido pasos importantes
en la consolidación de los mecanismos de integración
regional.
Nuestro desempeño en el próximo año deberá caracterizarse
por la sistematicidad; la organización, planificación y
control efectivos; trabajar por prioridades y usar
racionalmente los recursos; incrementar la productividad del
trabajo y la eficiencia; fortalecer la integración,
cooperación y cohesión en la actividad de dirección de los
organismos del Estado, el Gobierno, la Unión de Jóvenes
Comunistas y las organizaciones de masas a todos los
niveles, para enfrentar de conjunto, bajo la dirección del
Partido, los principales problemas que hoy afectan a nuestro
pueblo.
En nombre del Comandante en Jefe, del Comité Central del
Partido y de los integrantes de esta Asamblea, transmitimos
a nuestros compatriotas una merecida felicitación por cuanto
hemos hecho para arribar exitosamente, frente a todas las
dificultades y agresiones, al "Año 50 de la Revolución", que
sin dudas también será de modestos triunfos en todos los
órdenes.
Los diputados que integran esta Sexta Legislatura han sabido
cumplir el mandato de nuestro pueblo y merecen su
reconocimiento. Una parte de ustedes han sido postulados
nuevamente, otros cesan en esta función y continuarán
cumpliendo sus tareas habituales, pues como es conocido,
nadie cobra un centavo por ser miembro de esta Asamblea. A
todos les puedo garantizar que si algo no les faltará, será
abundante trabajo.
En cualquier responsabilidad encomendada, estaremos a la
altura de la confianza que depositó nuestro heroico pueblo,
y del honor de ser soldados de una Revolución encabezada por
un Comandante en Jefe que con su ejemplo y sabiduría nos ha
conducido siempre a la victoria.
Ser dignos de un pueblo que ha enfrentado durante décadas,
con valor y estoicismo, todos los peligros y dificultades;
un pueblo cuya juventud está demostrando ser consecuente con
su gloriosa historia, de lo cual son un fiel ejemplo
nuestros Cinco Héroes prisioneros del imperio, que el
próximo año cumplirán una década de injusta condena en
cárceles norteamericanas.
Deseo a todos, cubanas y cubanos, un feliz año 2008.
Celebren, descansen, recuperen fuerzas, lo merecen.
¡Y a trabajar duro!
Muchas gracias. |