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Fidel es insustituible, salvo que lo sustituyamos
todos juntos, sentenció Raúl al dirigirse a los
universitarios cubanos reunidos en sesión plenaria
Correo:
digital@jrebelde.cip.cu
21 de diciembre de 2006 05:09:40
GMT
La tarde de este histórico 20 de diciembre, día del
aniversario 84 de la fundación de la Federación
Estudiantil Universitaria, todos los delegados e
invitados a la jornada final del VII Congreso de la
FEU de Cuba esperaron ansiosos por las palabras de
Raúl. Y él no los defraudó. Porque más que palabras
de clausura o discursos, el Ministro de las FAR les
habló desde su butaca de delegado. Incluso, hizo
mucho más: les confesó cuatro o cinco de sus
andanzas de niño inquieto, en una suerte de
conversación entre hermanos, amigos, compañeros y,
cuando fue preciso, entre padre e hijos.
Lo hizo después de escuchar atento al poeta cantor
Silvio Rodríguez, quien sorprendió al plenario con
su guitarra en mano para aprovechar al máximo el
breve tiempo que le destinaron los organizadores. Y
como era poco, «escogí una canción que hice cuando
tenía la edad de ustedes», expresó, y vinieron los
aplausos y después un silencio para escuchar
Playa Girón.
Cuando terminó todos sabíamos, y también él mismo,
que difícilmente no le pediríamos otra. Raúl lo
invitó. Entonces, fue cuando prefirió leer y nos
regaló su hermoso poema-canción
En busca de un sueño.
Tras la cerradísima ovación que nos dejó en busca de
un sueño que no ha llegado todavía, llegaron las
esperadas palabras de Raúl, quien visiblemente
emocionado recordó que un día Nicolás Guillén, el
poeta nacional, le había dicho: «Silvio es un poeta
que canta».
Me voy a guiar también por las propias palabras de
Silvio, agregó el Segundo Secretario del Partido,
para decir unas pocas, muy poquísimas, hoy en esta
tarde gloriosa y hermosa, y yo no soy muy dado a dar
calificativos grandilocuentes. Pero esta es una
tarde hermosa y gloriosa.
De inmediato inició un diálogo sencillo pero
profundo con los presentes en la Sala Plenario del
Palacio de las Convenciones. Con la experiencia que
le asiste, y recogiendo el sentir de un grupo de
compañeros del Buró Político y del Secretariado del
Comité Central del Partido, afirmó categóricamente
que «este Congreso ha sido el mejor por su
contenido, por el tiempo que le han dedicado al
mismo, por la profundidad de sus planteamientos, por
el momento histórico en que se está realizando, digo
histórico porque queramos o no ya nosotros estamos
concluyendo el cumplimiento de nuestro deber».
Ahora hay que darle paso a las nuevas generaciones,
seguirle abriendo paso a las nuevas generaciones,
paulatinamente, desde luego, abundó.
Histórico, significó Raúl, porque la plataforma de
este Congreso ha sido precisamente el discurso
pronunciado por el Comandante en Jefe el 17 de
noviembre del año pasado en el Aula Magna de la
Universidad de La Habana.
No fue casual que Fidel escogiera ese sitio para
darnos ese campanazo de alerta —reflexionó—, en un
mundo tan convulso, tan complicado como este en que
nos encontramos, donde ya el colmo es, como él
varias veces lo ha dicho, que se ha llegado a
amenazar la especie humana y no en miles de años,
sino en pocos años, en siglos.
Este es el siglo —apuntó— del agotamiento de los
hidrocarburos como el petróleo que mueve a todo el
planeta; el siglo en que por el agua, igual que hoy
por el petróleo, se librarán guerras, y se agotará
en algunos países; este es el siglo en que se están
derritiendo ya los casquetes polares, por lo tanto,
es fácil imaginar las consecuencias.
Volviendo a lo que había escuchado en las horas de
la mañana y la información que le habían ofrecido
sobre el debate en comisiones y, en general, de todo
el proceso preparatorio del Congreso desde hace
nueve meses, Raúl expresó que ha vivido muchas
emociones, de todo tipo, agradables y desagradables,
pero en este instante «les confieso que una vez más
nos sentimos orgullosos de nuestra Revolución, en
este caso, representada por ustedes que son las
nuevas generaciones».
Tras felicitarlos a todos, y en especial a los
organizadores, Raúl les recomendó discutir,
analizar, discrepar porque, mientras más se discuta,
más se discrepe, en el lugar adecuado, en el momento
oportuno y en forma correcta, de esas discrepancias
siempre saldrán las mejores soluciones.
Este ha sido un congreso como para hacer historia
—reiteró el Ministro de las FAR—, si somos capaces
de darle continuidad y cumplir lo que hemos
acordado. Porque la importancia del mismo no se
puede reducir a la preparación y la ejecución, y
cuando digo ejecución no estoy hablando de estos
tres días finales, sino desde que comenzaron en las
más de 11 000 brigadas. Han perfeccionado una buena
estructura y eso puede garantizarles un buen
funcionamiento.
FIDEL ES INSUSTITUIBLE
Al insinuar que él no pronunciaría las palabras de
clausura del encuentro, sino más bien que transmitía
las opiniones e ideas de sus compañeros, Raúl
expresó que no necesariamente hay que pronunciar
discursos largos como hace Fidel. Él puede hacerlo,
porque tiene cosas que decir, además es una especie
de profesor que parte del principio de la
repetitividad, que reitera para que a nosotros se
nos fije bien en la mente, y aun así ha dicho muchas
cosas en repetidas ocasiones y a algunos les cuesta
trabajo que se le siembren en el cerebro. Y, además,
cuando alguien trata de imitar, pues fracasa, ese es
un viejo refrán.
Tras esta reflexión, Raúl viajó a su niñez, a la de
sus hermanos Fidel y Ramón. Contó unas cuatro o
cinco anécdotas íntimas, de familia, pero que no
constituyen «secretos» para nadie. Desde la vez que
intentó montar un caballo sin montura y sin frenos,
acción que lo llevó al suelo, por querer imitar a un
muchacho mayor, hasta las que dan cuenta de que
«Raúl es el muchacho más malcriado del mundo», como
a cada rato decía su hermano Fidel.
Hermanos de sangre y de ideas, compañeros leales e
incondicionales, soldados de primera fila en la
batalla por la justicia, a pesar de que en esa etapa
de la niñez «chocábamos y no siempre teníamos las
mejores relaciones».
Por todo eso, porque «lo conozco desde que tengo uso
de razón, Fidel es insustituible».
La anécdota sobre la tiradera de calcetines,
almohadas y zapatos entre Fidel y él porque no
quería hacer lo que su hermano le decía —apagar la
luz de la habitación que compartía en un colegio de
Santiago de Cuba; hasta la de los campanazos de Raúl
que armaron tremendo revuelo en el colegio, sin
olvidar aquel día en que el rector o prefecto de la
institución le dio a Don Ángel, las quejas sobre el
comportamiento de sus hijos, lo que provocó que
«papá sin preguntarnos ni pedirnos opinión, algo que
no acostumbraba, decidió que ninguno de los tres
volveríamos a estudiar», fueron contadas también por
Raúl, quien dijo estar entonces encantado con la
noticia, mientras Fidel consideró que era una
injusticia...«Si no me dejan estudiar le prendo
candela a la casa», ripostó.
Raúl solo quería mostrarnos lo que ya sabemos: que
Fidel es un ser excepcional, .
«Y finalmente, les reitero que Fidel es
insustituible, salvo que los sustituyamos todos
juntos, cada uno en su lugar, en el sitio que le
corresponde. Por eso dije el 14 de junio en un
aniversario del Ejército Occidental que el sustituto
de Fidel solo lo puede ser el Partido Comunista de
Cuba. Hoy, mañana y siempre».
DOS HOMBRES, DOS SELLOS, DOS CUADROS...
Ya lo había dicho Raúl, y nosotros así lo sentimos.
La de este 20 de diciembre pasará a la historia como
una tarde hermosa y gloriosa que, entre sus muchos
momentos inolvidables, guardará con celo el instante
en que el Comandante Faure Chomón, combatiente del
Directorio Revolucionario, y Carlos Lage Cordoniú,
recién electo Presidente de la Federación
Estudiantil Universitaria, entregaron al General de
Ejército Raúl Castro el sello conmemorativo 50
aniversario de los sucesos del 13 de marzo de 1957,
y 85 aniversario de la FEU, otorgados a Fidel y a
él.
El sello, constituido para entregarse a
participantes en el ataque al Palacio Presidencial y
la toma de Radio Reloj, así como a personalidades e
instituciones que de manera incondicional han
forjado la profunda y gloriosa historia de la FEU,
fue entregado por acuerdo del nuevo Secretariado
Nacional de la FEU, una decisión que los aplausos
del plenario respaldaron por unanimidad.
«Al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz —leyó Faure—,
eterno joven rebelde, inspiración perenne de
nuestros sueños, comandante y guía de todas las
batallas, hombre de pensamiento y acción, quien se
hizo revolucionario, martiano y socialista en la
universidad, demostración real de la historia y la
victoria del pueblo cubano».
«Al General de Ejército, Ministro de las FAR,
continuador y defensor sin límites del proceso
revolucionario y exponente seguro de su
invulnerabilidad, abanderado en 1952 del entierro
simbólico de la Constitución, eterno centinela de la
soberanía de nuestro cielo», argumentó sobre el
otorgamiento a Raúl.
Y cuando pareció que ya no habría más sorpresas, el
joven pintor Dausell Valdés regaló al Segundo
Secretario del Partido dos hermosísimos cuadros con
las imágenes de Julio Antonio Mella y de José
Antonio Echeverría, construidas desde su peculiar
manera de juntar rocas y árboles para crear rostros
y motivos de una elevada estética.
Minutos después, el propio Raúl agradecía al
Secretariado y a los delegados e invitados al
Congreso «el alto honor que nos hacen al entregarnos
estos hermosos sellos conmemorativos del 50
aniversario del heroico asalto a Palacio y el 85
aniversario, que ya empezamos a celebrar a partir de
hoy, de la FEU nuestra, la más antigua institución
revolucionaria...
«Cuando Faure Chomón y Carlitos me entregaron el
Sello Conmemorativo sentí una profunda emoción y no
dudo que así mismo lo experimentará Fidel».
Sobre los «dos bellos cuadros de Mella y José
Antonio que hizo Dausell», Raúl confesó que el joven
pintor le habló de ellos en ocasión de la entrega de
la obra El
Arca de la libertad, «un Granma de
siete metros que juntos hicieron y obsequiaron al
Comandante en Jefe, Kcho y otros 14 artistas
plásticos, y que el compañero Fidel quiso que se
donara al Museo Nacional de Bellas Artes para que lo
disfrutara toda la población».
«Muchas gracias a Dausell, y al Secretariado
Nacional de la FEU, que tomaron esa decisión de
obsequiarnos al Comandante en Jefe y a mí las dos
obras que, por supuesto, les voy a proponer que no
se separen y estén juntas también en un museo».
(Juventud Rebelde) 21-12-2006 |