Las canciones
no cambian el mundo,
pero pueden hacerlo mejor

 

  

English Français عربي
Cuba > La Cultura > Música > Polo Montañez

 Polo Montañez: Siempre regreso a casa

POR MIREYA CASTAÑEDA -de Granma Internacional-

LA entrevista con Polo Montañez fue en octubre pasado. El compositor y cantante viajaría para el encuentro desde su hogar en la occidental provincia de Pinar del Río hacia La Habana. La cita había sido concertada para el hotel Colina. Al entrar en el lobby, no tuve que preguntar por Polo. Allí estaba, paseándose y tarareando una ¿nueva? canción. El saludo fue “natural”, como a amigos de siempre. Y así quedamos, amigos, como igual se consideraban los millones de personas que lo admiraban.

Por eso la consternación nacional ante el infortunado accidente automovilístico del 20 de noviembre que le provocó la muerte, siete días más tarde.

Apenas un mes antes habíamos dialogado algo más de una hora y puedo recordar cada frase, cada gesto, cada inflexión de su voz. Tenía, naturalmente, algunas preguntas preparadas, pero como le dije desde el principio, ¿qué secreto podría develar para nuestro semanario un hombre que se entrega completo, prístino, en sus canciones?

Sencillo, risueño, feliz por el éxito que compartía generoso con la extensa familia y los otros amigos, los del terruño. No quería defraudar y comenzó con una “confesión”: “Vengo a La Habana a grabar, a los conciertos y -con una carcajada- a las entrevistas, y luego, no importa la hora, siempre regreso a casa”.

Hablamos de su niñez en las montañas (y así Montañez, pues su verdadero nombre era Fernando Borrego Morales, y Polo, apelativo familiar) y ahora comprendo mejor que seguramente por ello su música es transparente como el aire del lomerío.

Cerca de un centenar de canciones -no vaya a escribir que 400, me advirtió, recordando un error de un colega- “escritas” en la memoria, porque Polo no tenía formación académica alguna.

De parrandas y cantorías como aficionado primero, y luego, de lleno a la música. Era ya el año1994. Los inicios con su grupo (integrado prácticamente por familiares) fueron en la intramontana comunidad Las Terrazas, y allí fue a escucharlo cantar en 1999 el Presidente de la disquera Lusáfrica, que ipso facto lo contrató para cuatro CD.

El primero es historia, un salto impresionante a la fama, Guajiro natural. Disco de platino en Colombia. Ese tema, Un montón de estrellas y Si se enamora de mí, acaparan los primeros lugares de los hit parade de España, París, México, Venezuela, Puerto Rico. Y de su Cuba (su gira nacional este año convocó a un millón 300 mil personas).

Polo Montañez había decidido cantar sus propias composiciones. Hizo un alto tan sólo en octubre del 2001, cuando musicaliza uno de los poemas de Antonio Guerrero (uno de los cinco jóvenes cubanos presos en Estados Unidos, y quien celebra su cumpleaños el 16 de octubre), el titulado Regresaré, y lo convierte en verdadero himno de patriotismo, de amor y confianza.

Recién en mayo pasado presentó su segundo CD, Guitarra mía, (“se la hice a mi guitarra en agradecimiento a todo lo que ha hecho por mí, lo que soporta, agua, frío, noches sin dormir”), con otras canciones como Flor pálida y Suave y divina.

Todo estaba preparado para lanzar este nuevo álbum en otros países y participar en la delegación cubana a la Feria Internacional del Libro, de Guadalajara, México.

"La vida es sorpresiva", me había dicho al preguntarle acerca de su canción Jugando a ganar. Es cierto, pero qué infausto azar el del pasado 20 de noviembre. Tal y como siempre, Polo Montañez regresaba a su casa en San Cristóbal.

Esa fatídica noche -ya lo hemos consignado- su auto chocó con la parte trasera de un camión. Iba con su esposa y cuatro familiares. Un accidente.

Trasladado al hospital militar Carlos J. Finlay, Polo Montañez fue rápidamente intervenido quirúrgicamente por traumas craneal y ocular en la parte frontal izquierda (su esposa y una joven resultaron heridas, mientras el hijastro del cantante, de 25 años, moría).

El hecho provocó una conmoción a lo largo de la Isla, resultado del cariño y la admiración que había despertado en apenas dos años. Todos requerían información, y dos veces al día hubo partes médicos. Junta de profesores, atención constante, mas todo fue en vano, el desenlace fue fatal.

En la Casa Comunitaria de Las Terrazas estuvo expuesto su cadáver. Allí se congregaron cientos de personas de Pinar del Río y de La Habana, entre ellos el ministro de Cultura, Abel Prieto, quien se refirió al encanto personal de Polo y al sufrimiento de la gente ante “este toque irracional en la cima de su carrera”.

Como muestra de lo que representa el cantante para la cultura nacional, se apreció la corona de gladiolos enviada por el presidente Fidel Castro.

Un coro de estudiantes y profesores de la Escuela de Instructores de Arte de Pinar del Río cantó Regresaré, poema del que recordamos algunos versos ¿premonitorios?: "por donde pasó el viento crudo y fuerte, / iré a buscar las hojas del camino / y agruparé sus sueños de tal suerte / que no puedan volar en torbellino. / Y cantaré mis canciones al destino / y con mi voz haré temblar la muerte".

Poco después saldría desde Las Terrazas el cortejo fúnebre hasta el cementerio del poblado de Candelaria. Casi un kilómetro antes de llegar al campo santo, el féretro fue escoltado, a pie, por una multitud resignada al último adiós.

El Guajiro Natural regresaba a su hogar para siempre.

(Granma)  29 de noviembre de 2002


Imprimir Enviar a un amigo Regresar Su opinion Cerrar Subir