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CUBA,15 de diciembre de 2006. A pesar del déficit
presupuestario y los recortes a esenciales programas
sociales, sanitarios y educacionales en Estados
Unidos, el dinero para la contrarrevolución en Cuba
es hoy un negocio cuya mayor beneficiaria es la
derecha anticubana.
La Casa Blanca, dando cumplimiento al Plan Bush,
continúa el financiamiento de la subversión interna
en la Isla, para lo cual decidieron destinar 80
millones de dólares adicionales en los próximos dos
años y no menos de 20 millones cada año en lo
sucesivo.
El Departamento de Estado y la Agencia para el
Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) y
el Departamento de Estado, destinaron 73,6 millones
de dólares desde 1996 contra Cuba.
Esa acción desestabilizadora se suma al incremento
del bloqueo que Estados Unidos impone a la nación
cubana hace más de cuatro décadas y que acaba de ser
condenado por decimoquinta ocasión en la ONU, con el
voto récord de 183 países a favor de su
levantamiento.
Recientemente el periodista cubano-americano Andrés
Gómez, director de la revista Areíto Digital y de la
brigada Antonio Maceo, de solidaridad con la isla,
afirmó que la contrarrevolución anticubana además de
criminal, es un gran negocio.
Sobran elementos a Gómez cuando hizo esa aseveración
al programa Mesa Redonda de la televisión cubana,
tras comentar una auditoría de la Oficina General de
Contaduría (GAO), un organismo norteamericano que
monitorea el presupuesto del gobierno federal.
GAO reveló cómo y en qué se dilapidaron cuantiosos
fondos asignados de 1996 al 2005 por Washington para
la subversión en Cuba.
La pesquisa de esa oficina fiscalizadora develó
oscuros manejos de 65 millones de dólares otorgados
por la Casa Blanca y el Congreso para financiar a
elementos contrarrevolucionarios en la Isla.
La auditoría identificó "transacciones
cuestionables" en 10 programas de la USAID, así como
"gastos dudosos y debilidades en el control" que
impiden asegurar "el buen uso de los recursos".
El informe demostró que esos fondos han sido usados
de manera corrupta por las organizaciones
contrarrevolucionarias de la extrema derecha
cubanoamericana en Miami, Florida.
Buena parte de ese dinero se queda en Miami, y no
llega a sus destinatarios en Cuba, supuesto
propósito del programa de subversión.
Un tribunal federal norteamericano acaba de otorgar
91 millones de dólares, que estaban congelados a
Cuba como parte del bloqueo del gobierno de Estados
Unidos, a la familia de un piloto estadounidense
derribado mientras sobrevoló la isla con misiones
terroristas.
Dinero de la República de Cuba, de manera
arbitraria, ha sido otorgado por ese tribunal
federal a los familiares de individuos que
realizaron acciones terroristas en contra de Cuba,
reiteró Gómez.
La mayor de las Antillas denunció el carácter
provocador de la ayuda de Estados Unidos a
contrarrevolucionarios cubanos, a la vez que se
recrudece el férreo bloqueo económico.
Un editorial del diario Granma, órgano oficial del
Partido Comunista, denunció que el pasado 15 de
noviembre la GAO publicó un extenso informe
titulado: "La asistencia a la democracia en Cuba
necesita mejor administración y supervisión".
Tras una revisión de los recursos millonarios
destinados por el gobierno de Estados Unidos para
promover la subversión y concebir los desacreditados
grupos mercenarios en Cuba, el mencionado documento
concluyó que esos fondos han sido malgastados.
Medios de prensa estadounidenses se hicieron eco del
despilfarro del dinero de los bolsillos de los
contribuyentes norteamericanos.
Dinero -recalcó Granma- para financiar su criminal
política contra Cuba y mantener activa la industria
contrarrevolucionaria anticubana con programas para
promover la llamada "democracia" en la Isla.
Ello refleja en toda su magnitud, que para los
círculos gubernamentales estadounidenses el
financiamiento de la contrarrevolución en Cuba es un
jugoso negocio, que –además- reporta enormes
dividendos a la industria anticubana asentada en
Miami. Por : Alfredo Boada.
(Granma) 15-12-2006 |