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ENTREVISTA
Publicada
en el diario “La Razón”, Bolivia
30
de septiembre del 2004
Pablo
Milanés es cubano y cantautor. Preocupado por la situación actual de América
Latina, el artista considera que la música actual es superficial.
Agotado
por la grabación de su nuevo CD, el cantautor cubano Pablo Milanés habló ayer
con La Razón sobre la música actual, su relación con Fidel Castro y América
Latina. Milanés, que se considera un hacedor de canciones, considera que la
música sigue siendo la última trinchera de las utopías del ser
humano.
Mañana, el
artista se presentará a las 20.00 en el Teatro al Aire Libre de La Paz. El
sábado lo hará en Sonilum, en Santa Cruz.
¿Usted se considera más un músico o un
poeta? Yo creo que el que crea canciones tiene que hacer las dos
cosas. Debe buscar un equilibrio y tratar de que la música vaya de la mano de la
letra, y viceversa. No soy ni poeta ni músico, soy un hacedor de canciones,
concepto que va mucho más allá.
¿Qué
temas inquietan hoy, 2004, a Pablo Milanés? Como siempre, todos
los temas que correspondan al ser humano y sus sufrimientos. Yo voy por la vida
viéndolo todo, aprendiéndolo todo, y esas son las cosas que yo reflejo
y salen en todas mis canciones. Creo que la propia vida es la que resume
lo que uno hace, y lo que es en verdad.
¿Cómo percibe la creación de los jóvenes cantautores
de hoy? ¿A quién le cantan?, a diferencia, por ejemplo, de lo que fue el Pablo
Milanés joven. Naturalmente, a diferencia de cuando yo era joven,
creo que tienen otro lenguaje, otra forma de expresión y entendimiento. Aunque
la esencia principal sigue siendo la misma. Los jóvenes tienen suficiente
experiencia como para decir lo que piensan, aun cuando son jóvenes. Y uno
debe tener la experiencia como para decir lo que ellos piensan, aun teniendo la
edad como la que uno tiene.
¿El género
de cantautor sigue vigente... (interrumpe). No es un género que me
guste mucho, yo prefiero usar el término de hacedor de canciones. Pero bueno, no
hay duda que quedó como una nomenclatura usada universalmente, y no queda más
remedio que llegar a asimilarla.
¿Considera que ese estilo sigue vigente, y que
responde a situaciones ideológicas específicas de estos
tiempos? Creo que sí. Tiene una vigencia absoluta. Mucha más que
en años pasados, porque los hacedores de música son pocos; porque les cuesta
trabajo ganarse la vida y, aunque está reinando en el mundo la superficialidad,
la mala música, el hacedor de música tiene que demostrar su calidad ante las
cosas efímeras. Un cantautor lucha mucho más que el hombre común para imponer su
trabajo.
¿Será la música la última
trinchera de las utopías que reinaban los años 60 y 70? Creo que
la música sigue teniendo una vigencia innegable en el mundo. Lo que pasa es que
es una vigencia que se desarrolla en lo espiritual, no es una vigencia real y
dura, como las que demuestran las armas y las injusticias. A la música no pueden
imponerla a la fuerza, ni con el uso de violencia, así como sucede
frecuentemente con las armas.
¿Cuál es
la diferencia del Pablo Milanés que acompañaba, por ejemplo, la revolución
sandinista de Nicaragua en los 80, con el Pablo Milanés de
hoy? Ninguna. Yo le aseguro que si hubiera una revolución justa
como la que fue en su momento la nicaragüense, yo la apoyaría en todos los
sentidos.
¿Cuál es la relación que
mantiene con Fidel Castro y con su régimen político? Creo que es
una relación de confianza. Una relación de afecto y respeto mutuo, lo que me
permite ser abierto, democrático, crítico y
revolucionario.
¿Y
su relación con Silvio Rodríguez? ¿Continúan haciendo cosas
juntos?
Continuamos
haciendo actividades juntos, seguimos por el mismo sendero de la música. Existe
mucha similitud todavía entre su persona y yo. Hay mucha correspondencia entre
su trabajo y el trabajo que yo actualmente realizo.
¿Cómo califica el ciclo histórico actual que está
viviendo América Latina? Desgraciadamente, en América Latina no se
ha prosperado en nada. Estados Unidos sigue teniendo la misma hegemonía que
tenía hace 20, 30 y 40 años. No ha pasado nada. Y esto debido a muchas
promesas que se han logrado imponer disfrazadas como supuestas reformas y nuevos
caminos que se han quedado ahí, simplemente como promesas sin cumplir. Creo que
América Latina, para dolor nuestro, no ha cambiado en absoluto. El hambre sigue
siendo hambre y la injusticia sigue siendo la injusticia.
¿Qué significa Bolivia en su obra creadora, en su
pensamiento, en su seguimiento informativo? Es uno de los países
de América Latina que me llega a lo más profundo de mi ser, y que siempre he
querido conocer. Pero me lo impidió la altura de la sede de gobierno.
Lamentablemente yo soy hipertenso, y los médicos me recomendaron no ir.
Simplemente no podía visitar Bolivia sin llegar a visitar La Paz. Pero
Bolivia siempre ha sido para mí un paradigma de sacrificio y un paradigma de
honor. Entre otras cosas, porque en Bolivia, aunque parezca muy común decirlo,
murió el Che Guevara, un hombre que fue un paradigma de ternura y un
ejemplo de amor. Ahora estoy viajando a la ciudad de La Paz en contra de
la opinión de los médicos que me ven.
¿Qué ha preparado para su primera visita a
Bolivia? Bueno, será algo especial. Es la primera vez que llegaré
a Bolivia, entonces voy a hacer un resumen de mi obra artística. Será un
repertorio bastante amplio.
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