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La
Habana, 21 de febrero de 2008
"Año 50
de la Revolución"
Querido
Fidel:
No
podemos negar que su mensaje nos estremeció profundamente,
es una nueva demostración de su grandeza, inteligencia,
extraordinaria visión política y altruismo.
Respetamos y apoyamos su decisión, tomada a plena conciencia,
con sentido del momento histórico y de la necesidad de
garantizar esa continuidad, que usted ha forjado y que está
asegurada para siempre, pero la autoridad que emana de su
historia y de su ejemplo, el cariño entrañable e infinito
que le profesamos, la confianza que hemos depositado en
usted, nada tienen que ver con los cargos, los grados o las
disposiciones constitucionales.
Usted
Comandante, es el Jefe de la Revolución. No hacen falta ni
títulos, ni nombramientos, y junto a Raúl, al Partido, a
todo su pueblo sigue presente, activo y vigilante en la
batalla, instándonos a reflexionar sobre los problemas de
adentro y de afuera, desenmascarando y denunciando al
enemigo que ha derrotado siempre, infundiéndonos ánimo,
optimismo y seguridad en la victoria, señalando el camino
con su experiencia, sagacidad, perspicacia y sabiduría.
Junto a
usted hemos superado los más increíbles obstáculos y sabemos
que cada día la contienda será más difícil e intensa. Sus
ideas son imprescindibles, arma estratégica, decisiva, para
triunfar aun en las condiciones más adversas. Hemos
aprendido a hacer revolución desde su altura y el prisma de
su verde olivo guerrillero.
Cuente
con nosotras, querido Fidel, somos continuadoras de Vilma,
cuya estirpe de eterna combatiente nos inspira a la entrega
permanente, a la disciplina férrea, a no creer en imposibles.
Comandante, tenemos el privilegio y la alegría de vivir en
su tiempo, de compartir su misma trinchera, defendiendo la
justicia, los sueños y el porvenir socialista. Lo hemos
seguido y lo seguiremos siempre. Continuaremos en la
vanguardia, trabajando duro, defendiendo la unidad y la
ideología que nos hacen invencibles. ¡Nada ni nadie nos hará
retroceder!
Federación de Mujeres Cubanas |
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