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El Consejo de Derechos Humanos, al concluir su
quinto período de sesiones, en Ginebra, decidió
descontinuar el mandato de la denominada
Representante Personal de la Alta Comisionada de los
Derechos Humanos para Cuba, con lo que puso fin a la
manipulación por parte del gobierno de los Estados
Unidos del tema de los derechos humanos contra
nuestro país.
Esta decisión del órgano que reemplazara a la
desacreditada Comisión de Derechos Humanos,
constituye una histórica victoria en la lucha de
nuestro pueblo por hacer valer la justicia y poner
fin al ejercicio anticubano que Estados Unidos
concibió, precisamente, como pretexto para mantener
y exacerbar su genocida política de bloqueo y de
agresión contra Cuba.
Con esta decisión, el Consejo de Derechos Humanos
reconoce el carácter injusto, selectivo y
discriminatorio de las acciones que durante dos
décadas se han perpetrado contra nuestro país, y da
un rotundo mentís a las resoluciones y mecanismos
que el gobierno norteamericano logró imponer en la
fenecida Comisión de Derechos Humanos mediante la
coacción, la amenaza y el chantaje.
El respaldo de los integrantes del Movimiento de
Países No Alineados y de otros países del Tercer
Mundo ha sido esencial para lograr este resultado.
Hasta a los países de la Unión Europea, aliados
permanentes de los Estados Unidos en su acciones
contra nuestro país en el marco de la antigua CDH,
no les quedó más opción que aceptar la
descontinuación del desprestigiado mandato contra
Cuba, como única vía para tratar de darle
credibilidad al Consejo cuyo primer año de vida se
cumple ahora.
Este resultado constituye un acto de imprescindible
justicia hacia el aguerrido y generoso pueblo
cubano, cuyos hijos contribuyeron ayer a la
desaparición del colonialismo y el apartheid en
África, y hoy se entregan modesta y
desinteresadamente a la realización de los derechos
humanos de millones de personas en los más de 100
países a los cuáles hoy llega la solidaridad de más
de 42 mil médicos, enfermeras, maestros,
entrenadores deportivos, ingenieros y técnicos
cubanos. Es un acto de justicia con el pueblo que
hoy forma gratuitamente en sus universidades a más
de 30 mil jóvenes de 118 países y ha devuelto la
visión a casi 700 mil personas de 31 países.
Constituye un reconocimiento al prestigio y la labor
de Cuba y su Revolución, cuya innegable obra en la
promoción y la protección de todos los derechos
humanos para todos, y en la creación de una sociedad
cada vez más justa, más igualitaria, más humana, no
puede ser desconocida ni tergiversada.
Es un merecido reconocimiento a la defensa cubana de
los intereses del Tercer Mundo, a su denuncia y
resistencia frente a las pretensiones de dominación
imperial de Estados Unidos, a la Cuba que, por sus
méritos, fue electa miembro fundador del Consejo de
Derechos Humanos por 135 votos, más de las dos
terceras partes de los miembros de la Asamblea
General de la ONU, pese a las presiones del gobierno
de Estados Unidos y de la Unión Europea, quienes
trabajaron activamente contra la candidatura cubana.
El resultado del proceso de construcción
institucional del Consejo, recién concluido, a pesar
de las carencias y deficiencias que sigue teniendo
dicho órgano, es favorable a los países del Tercer
Mundo, organizados y aglutinados por el Movimiento
de Países No Alineados, bajo la Presidencia de Cuba.
El Movimiento desempeñó un activo papel y logró que
la Agenda del Consejo incluya asuntos de particular
importancia para los países del Sur, como la
“situación de los derechos humanos en Palestina y
los territorios árabes ocupados”, “el derecho al
desarrollo”, y “la discriminación racial y la
xenofobia”.
Ahora, queda por ver si los países industrializados,
que utilizaron a la antigua CDH como instrumento
para tratar de imponer sus concepciones y su visión
política, están dispuestos realmente a trabajar
sobre la base de los principios de universalidad,
imparcialidad, objetividad, no selectividad, diálogo
constructivo y cooperación, y evitando los dobles
raseros y la politización que condujeron al
desprestigio de la fenecida Comisión de Derechos
Humanos, convertida en tribunal inquisidor de los
países del Sur.
Cuba, que en su calidad del Presidente del
Movimiento de Países No Alineados ha desempeñado un
importante papel en este proceso, continuará
batallando en defensa de la verdad, de nuestra
soberanía, y de los intereses de los países del
Tercer Mundo.
La Habana, 19 de junio de 2007
“Año 49 de la Revolución”
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