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Declaración del
MINREX
El pasado 20 de junio del
2003, las compañeras Olga Salanueva Arango y Adriana Pérez Oconor,
esposas de los Héroes de la República de Cuba, René González
Sehwerert y Gerardo Hernández Nordelo, respectivamente, a través del
Ministerio de Relaciones Exteriores, presentaron a las autoridades
norteamericanas sus solicitudes de visas para viajar a los Estados
Unidos de América con el objetivo de visitar a sus esposos, presos
injustamente en cárceles norteamericanas.
Más de cuatro meses después de
solicitadas las visas, a pesar de numerosos reclamos de respuesta
realizados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, las
autoridades de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La
Habana, han informado oficialmente que las visas de ambas han sido
denegadas nuevamente.
El Gobierno norteamericano,
con esta nueva represalia, trata de doblegar el espíritu
revolucionario de nuestros compañeros presos y de sus esposas,
imponiéndoles un castigo adicional que carece de toda
justificación.
Se les niega, una vez más, el
derecho que les asiste de viajar a los Estados Unidos para visitar a
sus esposos. En cada oportunidad que han solicitado autorización
para entrar a territorio norteamericano, el Gobierno de ese país se
las ha negado con lo que violenta no solo el Derecho Internacional,
sino también la propia legislación norteamericana. Para justificar
tal decisión, las autoridades norteamericanas acuden al ridículo
argumento de que las compañeras constituyen una amenaza a la
seguridad nacional de los Estados Unidos de América.
Esta decisión de las
autoridades norteamericanas, viola sus obligaciones internacionales
refrendadas en la Declaración sobre la Protección de todas las
personas contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos
o degradantes; los principios para la protección de todas las
personas sometidas a privación de libertad; los principios para la
protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de
detención o prisión, y las reglas mínimas para el tratamiento de los
reclusos, entre otros.
La conducta del Gobierno de
los Estados Unidos de América, además de ser una clara transgresión
a las normas internacionales universalmente reconocidas, constituye
también una sistemática y flagrante violación de los derechos
humanos de nuestros compañeros presos y de sus
familiares.
Resulta evidente que esta
decisión refleja el afán de las autoridades norteamericanas de
castigar el ejemplo de heroísmo y patriotismo que representan
nuestros Cinco Héroes Prisioneros del imperio y de complacer así a
sus compinches en el Sur de la Florida.
Durante más de 40 años los
gobiernos de Estados Unidos han organizado y alentado, o permitido,
la realización de numerosas acciones terroristas contra Cuba, de la
que también han sido víctimas ciudadanos de otros países, incluidos
los estadounidenses. Estas acciones no han cesado y sus responsables
actúan con total impunidad. Algunos de ellos se pasean por las
calles de Miami y se expresan en los medios de comunicación
incitando a la realización de tales hechos.
Es el Gobierno de Estados
Unidos, que se proclama líder de la lucha contra el terrorismo
internacional, el que encarcela a cinco compatriotas, precisamente,
por haber penetrado los grupos terroristas que, con la protección de
las autoridades, operan libremente contra Cuba desde territorio
norteamericano, como consta explícitamente en documentos oficiales
desclasificados por Washington y reiterado, además, en el acta
acusatoria del juicio contra los patriotas cubanos; en los
argumentos de la fiscalía, opuesta a considerar el tema del
terrorismo en el proceso; en las declaraciones de testigos que
reconocieron su participación en acciones de ese tipo; y en la
sentencia del tribunal, donde por escrito se hizo constar la
protección de la que disfrutan los terroristas que el Gobierno de
Estados Unidos alienta y protege.
Es también ese Gobierno el
que, a pesar de toda la información que se le ha brindado sobre
estos grupos, no ha tomado medidas para frenar y cortar estas
acciones.
Es ese mismo Gobierno el que
rechaza las propuestas cubanas para suscribir acuerdos de
cooperación en materia de lucha contra el terrorismo, el
narcotráfico y la emigración ilegal.
El Ministerio de Relaciones
Exteriores de Cuba demanda de las autoridades estadounidenses que
reconsideren esta arbitraria negativa y, en cumplimiento de sus
obligaciones internacionales y de las propias leyes norteamericanas,
permitan que Olga Salanueva Arango, su pequeña hija Ivette y Adriana
Pérez Oconor, puedan ejercer su inalienable derecho de visitar a sus
esposos y padre injustamente presos en cárceles de los Estados
Unidos.
La Habana, 17 de noviembre
del 2003
(Granma) |