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El pasado 23 de diciembre de
2003, la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana
entregó al Ministerio de Relaciones Exteriores una Nota Diplomática
a través de la cual devolvían los pasaportes y las solicitudes de
visas de Olga Salanueva Arango y Adriana Pérez O'Connor, esposas de
René González Sehwerert y Gerardo Hernández Nordelo respectivamente,
señalando que no aceptarían más estas solicitudes a través de los
mecanismos del Ministerio y que ambas compañeras tendrían, en lo
adelante, que hacer sus trámites de forma personal.
La nueva solicitud de visa
había sido realizada el 7 de diciembre de 2003 después de que a
mediados de noviembre la Sección de Intereses norteamericana había
informado que, una vez más, sus autoridades habían decidido negar
las visas a ambas compañeras.
¿Qué excusa fue utilizada por
el gobierno norteamericano para interponer estos nuevos obstáculos y
negarse a aceptar que las visas de Olga y Adriana se solicitaran por
los mecanismos habituales del Ministerio de Relaciones
Exteriores?
Con un cinismo increíble,
funcionarios norteamericanos argumentaron que las declaraciones
tanto de Olga como de Adriana contra la constante negativa a sus
solicitudes de visa y en defensa de sus esposos, les hacía pensar
que los motivos por los que desean viajar a los Estados Unidos "han
dejado de ser humanitarios", en tanto se han involucrado activamente
en una "campaña política" contra el gobierno de los Estados
Unidos.
Es imposible imaginar un
absurdo mayor.
Acciones como estas prueban
cuán despiadadas han sido las autoridades norteamericanas, al
negarles las visas a Olga y Adriana en tres ocasiones durante los
últimos dos años y, de hecho, limitar el elemental derecho a
mantener relaciones con sus esposos, aún en las duras condiciones
que impone su confinamiento injusto e ilegal en cárceles
norteamericanas.
Con esta nueva decisión, el
gobierno de los Estados Unidos continúa violando los derechos
humanos de René y Gerardo y los de sus familiares. Se trata
vanamente, mediante acciones de una crueldad sin límites, de
castigar la gallardía demostrada por nuestros Cinco Compañeros y sus
familias a lo largo de todo este amañado proceso.
A Olga y Adriana les asiste
tanto el derecho de reclamar justicia para sus esposos como el de
visitarlos. Cualquier negativa constituye una violación del derecho
internacional y de la propia legislación norteamericana.
Esta decisión de las
autoridades norteamericanas viola sus obligaciones internacionales
refrendadas en la Declaración sobre la Protección de todas las
personas contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos
o degradantes; los Principios para la protección de todas las
personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión; y
las Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos, entre
otros.
El Gobierno de los Estados
Unidos ha intentado justificar estas negativas con el ridículo
argumento de que Olga y Adriana "constituyen una amenaza a la
seguridad nacional de los Estados Unidos".
El Ministerio de Relaciones
Exteriores ha demandado continuamente a las autoridades
norteamericanas que reconsideren estas arbitrarias negativas, y que,
en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, permitan que
Olga y Adriana puedan ejercer el derecho inalienable a visitar a sus
esposos, y la pequeña Ivette pueda ver a su padre.
Por otra parte, los familiares
que han podido visitar a nuestros Cinco Héroes han tenido que
esperar meses para recibir sus visas, lo cual ha traído como
consecuencia que nuestros compañeros no hayan recibido visitas de
sus familias durante largos períodos de tiempo.
En estos momentos varios
familiares de nuestros compañeros esperan aún sus visas, a pesar de
que las mismas se solicitaron a la Sección de Intereses de los
Estados Unidos en los meses de agosto y septiembre de 2003. Han
transcurrido ya muchas más de las ocho semanas que las autoridades
norteamericanas plantean que son necesarias para el procesamiento de
las visas para viajar a los EE.UU.
Por otro lado, en violación a
las obligaciones y deberes establecidos en la Convención de Viena
sobre Relaciones Consulares, el Departamento de Estado ha continuado
poniendo obstáculos para que los funcionarios consulares cubanos
cumplan con su deber y su derecho de brindar asistencia consular a
estos ciudadanos cubanos. Incluso, llegaron a negar en dos ocasiones
los permisos de viaje a nuestros funcionarios para la realización de
visitas consulares a Gerardo Hernández y Fernando González en el año
2003. Todo apunta a que en el presente año aumentarán la presión e
incrementarán dichos obstáculos.
Adicionalmente, el
Departamento de Estado ha comenzado a cuestionar, condicionar y
negar la posibilidad de que los funcionarios de la Sección de
Intereses de Cuba en Washington acompañen a los familiares de
nuestros Cinco Héroes durante sus visitas a los Estados
Unidos.
Los familiares tienen que
recorrer largas distancias para llegar a los lugares donde se
encuentran las prisiones de sus seres queridos, y tienen que
permanecer en ambientes que les son ajenos durante sus visitas.
Merecen, por un elemental sentido de humanidad, todo el apoyo
necesario. Y es este apoyo, precisamente, el que las autoridades
norteamericanas están cuestionando y obstaculizando.
Bastaría con citar algunos
ejemplos:
-El 17 de junio del pasado año
el Departamento de Estado comunicó a la Sección de Intereses que no
autorizaba el viaje de un funcionario cubano durante toda la
estancia en Colorado de la madre y el hijo de Antonio Guerrero,
debiendo regresar a Washington durante los días en que no hubiera
visita a la prisión.
-El 27 de julio y el 6 de
agosto se comunicó similar decisión con relación al funcionario que
debía acompañar a la familia de Ramón Labañino a Beaumont, Texas, y
a la de Fernando González a Wisconsin, respectivamente.
-El 8 de agosto se negó el
permiso para que un funcionario de la Sección de Intereses de Cuba
acompañara a la hija de René González en su viaje por carretera
desde Miami, Florida, a Edgefield, Carolina del Sur.
- El 17 de diciembre negaron
el permiso de viaje a Lompoc, California, para un diplomático cubano
que debía acompañar a familiares de Gerardo Hernández.
Resulta evidente que las
autoridades norteamericanas intentan, en violación del derecho
internacional, incrementar sus acciones para impedir o bloquear el
acceso consular a nuestros Cinco Héroes y el apoyo a sus familiares.
Se pretende castigar el ejemplo de heroísmo y patriotismo que ellos
irradian, en un evidente intento de satisfacer los más irracionales
caprichos de la mafia cubana de Miami.
Cuba demanda del gobierno de
los Estados Unidos el cese de las agresiones y la hostilidad que se
ejercen contra nuestros Cinco Héroes y sus familiares, el cese de
las manipulaciones en torno a los legítimos derechos de nuestros
compañeros y el cumplimiento más estricto de sus responsabilidades
internacionales, legales y morales.
La Habana, 13 de enero de
2004 (Granma) |