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 Declaración del Viceministro Primero de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, en las jornadas europeas de desarrollo. 9 de noviembre de 2007

Excelencias:

Distinguidos representantes:

 

Poco se ha hecho y la situación hoy es mucho más grave que cuando nos reunimos en Río de Janeiro hace 15 años en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

 

La demostración científica es irrefutable y los efectos prácticos son angustiosos. En este período, han aumentado las temperaturas y el nivel del mar. Los glaciares se han retraído y ha disminuido el espesor del hielo ártico. Los ciclones son más frecuentes y destructivos. Se ha alterado el régimen de lluvias. La capa de ozono se ha debilitado. Se han perdido otras 100 millones de hectáreas de bosque. Los desiertos han crecido. El aire y las aguas están más contaminadas.

 

Un tercio de las especies se extinguirá si aumenta la temperatura más de 1,5 grados centígrados. El mar cubriría las pequeñas islas.

 

Se nos acaba el tiempo.

 

En su breve y memorable discurso de 1992, el Presidente Fidel Castro señaló: “… una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre (…) la solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan (…) si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y las tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra”.

 

Las estrategias de mitigación (reducción y absorción de las emisiones de gases de efecto invernadero) y adaptación (disminución de la vulnerabilidad ante el impacto del cambio climático) serán una quimera si no cambian los patrones insostenibles de producción y consumo de las sociedades opulentas que son las responsables fundamentales del daño ambiental en todo el planeta. Serán inaplicables si no cambia el orden internacional injusto y excluyente que padecemos. Trataré de demostrarlo.

 

El 76% de las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero se han originado en los países industrializados y estas crecieron un 12% entre 1990 y 2003. Las emisiones de Estados Unidos aumentaron un 20%. Son los países ricos los responsables de asumir el peso de la mitigación. Deben cumplirse los exiguos compromisos del Protocolo de Kyoto.

 

El petróleo tiene precios récord. Un estadounidense consume como promedio 25 barriles de petróleo anuales, un europeo 11, un chino menos de 2 y un latinoamericano o caribeño menos de 1. La guerra por el petróleo de Iraq ha costado la vida de 600 mil civiles iraquíes y de 4 mil jóvenes estadounidenses. Existe el peligro de una agresión contra Irán. Nuevas guerras no evitarán que el petróleo se acabe.

 

Cerca de 1 000 millones de ciudadanos del primer mundo derrochan alrededor de la mitad de la energía del planeta mientras que 2 000 millones de pobres carecen de electricidad. Treinta países, incluidos los de la Unión Europea, consumen el 80% del combustible que se produce.

 

Es necesario un cambio radical en el uso de la energía hacia la disminución del consumo por parte de los países desarrollados. Deben hacerlo los gobiernos porque el mercado no lo hará.

 

Es posible. Cuba ha podido hacerlo mediante la sustitución de 9,5 millones de bombillos y más de 3 millones de equipos electrodomésticos de alto consumo.

 

Ello ha significado una disminución de la máxima demanda de más de 360 MW, lo que equivale a ahorrarnos inversiones por valor de casi 400 millones de dólares. En adición, se han dejado de quemar 680 mil toneladas de combustible anualmente, lo que significa dejar de emitir a la atmósfera 1 millón 210 mil toneladas de CO2 por año.

 

Por otro lado, con la instalación, en apenas dos años, de grupos electrógenos de alta calidad y eficiencia, en un sistema de generación distribuida, nuestro país ha incrementado en 2 103 megawatt, un 66%, su capacidad de generación, todo ello con mucha mayor eficiencia en la generación y una reducción de las pérdidas de transmisión.

 

Se trabaja intensamente, además, en el desarrollo de fuentes renovables de energía.

 

Por otra parte, la población mundial aumenta más rápidamente que la producción de alimentos. La iniciativa del Presidente Bush de convertir alimentos en combustibles, en un mundo donde hay 850 millones de hambrientos, es criminal. Sus efectos se aprecian ya de manera devastadora en los crecientes precios de los alimentos. En el caso del trigo, el incremento es de dos veces y media del precio del 2005; en el del maíz y la soya del doble, y en el de la leche de 2,3 veces. Por cada punto porcentual, la desnutrición alcanza a 16 millones de seres humanos.

 

Este orden mundial insostenible ha dejado a 2 500 millones de seres humanos en la pobreza, a 1 100 millones de personas sin agua potable, a 2 600 millones sin servicios de saneamiento; ha producido más de 800 millones de analfabetos, más de 115 millones de niños sin escuela primaria. Un tercio de las personas con VIH/SIDA no recibe tratamiento regular, en África dos de cada tres carecen totalmente de antiretrovirales. Las llamadas Metas del Milenio son un sueño.

 

Sin embargo, el mundo invierte en gastos militares más de un millón de millones de dólares y en publicidad comercial otro millón de millones. En drogas ilícitas se dilapida medio millón de millones. Se gasta en cosméticos 123 mil millones y en alimentos de animales afectivos 17 mil millones de dólares.

 

La mitad de la población del planeta dispone del 1% de la riqueza, mientras que el 1% más rico de la población mundial consume el 40%.

 

Es egoísta, inmoral e inefectivo comprar a los países pobres sus certificados de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o, incluso, tratar de establecer cuotas, en vez de contribuir a su desarrollo económico y social.

 

Esperamos de la próxima Conferencia de Bali un claro mandato para que los países desarrollados reduzcan para el 2015 en un 40% sus emisiones respecto al año 90, resultado de una negociación transparente en el marco de la Convención y no en conciliábulos al margen de ella; un mecanismo de transferencia expedita de tecnologías limpias en condiciones preferenciales hacia los países en desarrollo, con prioridad en los pequeños estados insulares y los países menos adelantados; la asignación de recursos nuevos y adicionales y un mecanismo de apoyo financiero para la implementación de acciones de adaptación.

 

Hay recursos suficientes para ello:

 

¿Por qué no se cumple el compromiso del 0,7% del PIB en Ayuda Oficial al Desarrollo que permitiría adicionar 141 mil millones de dólares a los montos actuales?

 

¿Por qué no se condona la deuda, pagada ya más de una vez, cuyo servicio significa 400 mil millones de dólares anuales que se sustraen al desarrollo?

 

¿Por qué no se eliminan los 300 mil millones de subsidios agrícolas anuales en los países desarrollados y se invierten en la seguridad alimentaria, en la reducción de la pobreza rural y en asegurar precios justos a nuestros productos de exportación?

 

¿Por qué se sustraen recursos humanos calificados a los países pobres en vez de contribuir a la formación de estos? ¿Para qué servirá, a estos efectos, la “tarjeta azul europea”?

 

 

Excelencias:

Distinguidos representantes:

 

Ricos y pobres habitamos el mismo planeta exhausto. Nos salvamos todos o nadie se salvará. Pese a nuestras diferencias, nos une un destino común.

 

Ante el peligro cierto para la especie y la magnitud de los desafíos, la cooperación internacional es el único camino racional y viable.

 

En 1998, Cuba propuso a los países desarrollados, y en particular a varios países europeos, desarrollar acciones conjuntas de cooperación mediante proyectos triangulares fundamentalmente en Haití, Centroamérica y África Subsahariana dirigidos a ejecutar programas integrales de salud que incluyeran la prestación de servicios, la formación de personal médico y la creación de infraestructura.

 

Sólo Francia y Alemania dispusieron de medio millón de dólares cada una para proyectos cortos y pequeños en dos países necesitados. No hubo respuesta a nuestro llamado, aunque debe reconocerse que algunas organizaciones no gubernamentales europeas hicieron loables esfuerzos.

Por su parte, Cuba ha operado y restablecido la visión a 723 mil pacientes de 31 naciones y donado 37 Centros de Cirugía Oftalmológica a 8 países en los últimos tres años y se trabaja en la instalación de otros 7.

Han sido puestos en funcionamiento 415 Centros de Diagnóstico Integral en 4 países, instituciones dotadas de alta tecnología, capaces de asegurar diagnóstico integral, tratamiento médico-quirúrgico y de resolver el 80% de los problemas de salud.

Dichas instituciones son operadas por personal cubano y brindan a los pacientes servicios totalmente gratuitos.

En África se han creado 3 Facultades de Medicina con profesores y equipamiento cubanos.

En total, hoy trabajan en lugares remotos y en difíciles condiciones 46 mil colaboradores cubanos en 97 países. De ellos, treinta y seis mil son médicos y paramédicos.

Durante los últimos siete años, se han realizado 371 millones de consultas y 822 mil partos; se ha operado a 2,4 millones de personas e inmunizado a 9,3 millones de niños.

Estudian en Cuba o con profesores cubanos en el exterior 55 mil jóvenes de 121 naciones. De ellos, 49 700 se preparan como médicos.

Con un programa de enseñanza cubano, validado por la UNESCO, y con la dirección de especialistas cubanos, en los últimos 4 años, se han alfabetizado 2,6 millones de adultos en 22 países.

Si un país pequeño y bloqueado como Cuba, puede hacerlo, ¿qué no podría hacer Europa con sus enormes recursos?

 

Excelencias:

Distinguidos invitados:

Si la Unión Europea está genuinamente interesada en la promoción de la cooperación internacional, debería remover los obstáculos que ha creado y que impiden la cooperación en proyectos conjuntos con Cuba en terceros países.

 

Nuestro país tiene disposición e interés en normalizar sus relaciones con la Unión Europea y en ampliar los vínculos bilaterales con los gobiernos de los Estados miembros de esta.

 

Hemos tomado nota de la propuesta realizada por la UE el pasado 18 de junio de sostener un “diálogo político integral y abierto con las autoridades cubanas sobre bases recíprocas e interés mutuo”. La disposición de Cuba se hizo evidente en la reunión exploratoria del Canciller cubano con la troika de la UE que tuvo lugar en septiembre, en sus contactos con el Comisario Louis Michel, con el Canciller de Portugal en su condición de Presidente de la UE y con el Canciller de España entre otros.

 

Hemos enfatizado que las llamadas sanciones aplicadas a Cuba en junio de 2003 y que ahora permanecen meramente suspendidas nunca pudieron aplicarse por ser injustas e insostenibles. No será posible llegar al diálogo político propuesto por la UE hasta tanto sean definitivamente eliminadas.

 

La Posición Común de 1996, de espurio origen y de naturaleza injerencista, impide sostener una relación normal, mutuamente respetuosa y de interés común entre la Unión Europea y Cuba.

 

Un grupo de naciones europeas han realizado esfuerzos para modificar esta situación que han sido bien acogidos por Cuba. España ha dado pasos que permitieron que se haya abierto el diálogo y la cooperación. La Unión no debería resultar rehén en este tema de aisladas excepciones que representan intereses extraeuropeos.

 

Si la UE se propusiera los mismos objetivos que Estados Unidos en su relación con Cuba estaría colocándose en un callejón sin salida porque el objetivo imposible de aquel es la reconquista de Cuba. Si se propusiera tácticas complementarias con las norteamericanas quedaría en una posición subordinada que haría inviable una política europea hacia nuestro país.

 

La Unión Europea haría imposible la normalización de relaciones con Cuba si, como en el pasado, se dejara arrastrar a las acciones descabelladas que ahora Estados Unidos intenta para disimular su reciente derrota y el fin de 20 años de maniobras anticubanas en las Naciones Unidas en materia de derechos humanos.

 

Cuba se enorgullece de su intachable ejecutoria en el ejercicio de todos los derechos humanos por parte de todos sus ciudadanos, de la obra humanista de la Revolución y de su democracia verdaderamente participativa.

 

La Unión Europea no tiene razones para aplicar un rasero diferente a Cuba. Su relación estratégica con Estados Unidos no debería impedirle aplicar una política basada en los intereses europeos en su relación con Cuba, tal como hace con otros países de modelo también diferente al suyo.

 

Ninguna diferencia con el sistema político cubano tendría que impedir a la UE una relación con Cuba basada en el pleno respeto a la soberanía nacional de las partes, a la igualdad soberana de los Estados, a su marco jurídico y ordenamiento constitucional, en la no injerencia en sus asuntos internos y en la solución de las diferencias por la vía del diálogo y la negociación, así como en la cooperación sin condicionamiento alguno.

 

Cuba sólo acepta ser tratada con respeto como un igual.

 

El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba es una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano.

 

Cuba recibe de Europa un millón de turistas y el 55% de la inversión extranjera. Ella es la contraparte del 28% de nuestro comercio.

 

Sin embargo, aunque la Unión Europea vota en la Asamblea General de Naciones Unidas contra el bloqueo estadounidense contra Cuba, no usa sus propias leyes antídoto ni el Reglamento aprobado por el Consejo Europeo al respecto, y se atiene a los nada éticos “Entendimientos” con Estados Unidos de 1997 y 98 que este incumple flagrantemente, lo que ha permitido la promulgación de legislaciones extraterritoriales adicionales en materia de marcas.

 

Desde el 2006, Estados Unidos ha aplicado en Europa, extraterritorialmente, con impunidad, medidas del bloqueo al Banco “Netherlands Caribbean Bank”, de Antillas Holandesas; la empresa británica PSL Energy Services; la compañía danesa Sabroe; a la compañía finlandesa Datex-Ohmeda; a la compañía alemana Basf AG; a la compañía de cruceros española Pullmantur; a los hoteles del Grupo Hilton en territorio europeo.

 

Una veintena de bancos de diversos países han sido groseramente amenazados a fin de interrumpir cualquier tipo de relación o transacción con Cuba, especialmente después que el Gobierno de Estados Unidos y sus servicios especiales accedieron a la información confidencial de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT), institución a través de la cual se realiza prácticamente la totalidad de los pagos e intercambios de mensajes que se producen entre las instituciones financieras de todo el mundo.

Cuba tiene una intensa relación con la sociedad civil europea que podría servir de modelo.

La permanente campaña de manipulación de la realidad cubana que desarrollan poderosos medios de prensa europeos, al servicio de oscuros intereses e ideologías, sólo contribuye a enrarecer la atmósfera y dificultar el entendimiento.

La opinión pública europea tiene derecho a recibir información veraz, objetiva y completa sobre Cuba. La verdad terminará por abrirse paso.

La Europa culta, progresista, soberana, defensora de la paz y del Derecho Internacional, de la libertad y de los derechos humanos; estará siempre junto a Cuba.

Cuba seguirá su lucha por salvar la especie y por el mundo más solidario y justo indispensable para ello. Sabe que, sin haberlo buscado, encarna el sueño de las grandes mayorías.

 

Muchas gracias.


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