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Excelencias:
Distinguidos representantes:
Poco se ha
hecho y la situación hoy es mucho más grave que cuando nos
reunimos en Río de Janeiro hace 15 años en la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo.
La
demostración científica es irrefutable y los efectos
prácticos son angustiosos. En este período, han aumentado
las temperaturas y el nivel del mar. Los glaciares se han
retraído y ha disminuido el espesor del hielo ártico. Los
ciclones son más frecuentes y destructivos. Se ha alterado
el régimen de lluvias. La capa de ozono se ha debilitado. Se
han perdido otras 100 millones de hectáreas de bosque. Los
desiertos han crecido. El aire y las aguas están más
contaminadas.
Un tercio
de las especies se extinguirá si aumenta la temperatura más
de 1,5 grados centígrados. El mar cubriría las pequeñas
islas.
Se nos
acaba el tiempo.
En su
breve y memorable discurso de 1992, el Presidente Fidel
Castro señaló: “… una importante especie biológica está en
riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación
de sus condiciones naturales de vida: el hombre (…) la
solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo
necesitan (…) si se quiere salvar a la humanidad de esa
autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y las
tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos
despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza
y menos hambre en gran parte de la Tierra”.
Las
estrategias de mitigación (reducción y absorción de las
emisiones de gases de efecto invernadero) y adaptación (disminución
de la vulnerabilidad ante el impacto del cambio climático)
serán una quimera si no cambian los patrones insostenibles
de producción y consumo de las sociedades opulentas que son
las responsables fundamentales del daño ambiental en todo el
planeta. Serán inaplicables si no cambia el orden
internacional injusto y excluyente que padecemos. Trataré de
demostrarlo.
El 76% de
las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero se
han originado en los países industrializados y estas
crecieron un 12% entre 1990 y 2003. Las emisiones de Estados
Unidos aumentaron un 20%. Son los países ricos los
responsables de asumir el peso de la mitigación. Deben
cumplirse los exiguos compromisos del Protocolo de Kyoto.
El
petróleo tiene precios récord. Un estadounidense consume
como promedio 25 barriles de petróleo anuales, un europeo
11, un chino menos de 2 y un latinoamericano o caribeño
menos de 1. La guerra por el petróleo de Iraq ha costado la
vida de 600 mil civiles iraquíes y de 4 mil jóvenes
estadounidenses. Existe el peligro de una agresión contra
Irán. Nuevas guerras no evitarán que el petróleo se acabe.
Cerca de 1
000 millones de ciudadanos del primer mundo derrochan
alrededor de la mitad de la energía del planeta mientras que
2 000 millones de pobres carecen de electricidad. Treinta
países, incluidos los de la Unión Europea, consumen el 80%
del combustible que se produce.
Es
necesario un cambio radical en el uso de la energía hacia la
disminución del consumo por parte de los países
desarrollados. Deben hacerlo los gobiernos porque el mercado
no lo hará.
Es posible.
Cuba ha podido hacerlo mediante la sustitución de 9,5
millones de bombillos y más de 3 millones de equipos
electrodomésticos de alto consumo.
Ello ha
significado una disminución de la máxima demanda de más de
360 MW, lo que equivale a ahorrarnos inversiones por valor
de casi 400 millones de dólares. En adición, se han dejado
de quemar 680 mil toneladas de combustible anualmente, lo
que significa dejar de emitir a la atmósfera 1 millón 210
mil toneladas de CO2 por año.
Por otro
lado, con la instalación, en apenas dos años, de grupos
electrógenos de alta calidad y eficiencia, en un sistema de
generación distribuida, nuestro país ha incrementado en 2
103 megawatt, un 66%, su capacidad de generación, todo ello
con mucha mayor eficiencia en la generación y una reducción
de las pérdidas de transmisión.
Se trabaja
intensamente, además, en el desarrollo de fuentes renovables
de energía.
Por otra
parte, la población mundial aumenta más rápidamente que la
producción de alimentos. La iniciativa del Presidente Bush
de convertir alimentos en combustibles, en un mundo donde
hay 850 millones de hambrientos, es criminal. Sus efectos se
aprecian ya de manera devastadora en los crecientes precios
de los alimentos. En el caso del trigo, el incremento es de
dos veces y media del precio del 2005; en el del maíz y la
soya del doble, y en el de la leche de 2,3 veces. Por cada
punto porcentual, la desnutrición alcanza a 16 millones de
seres humanos.
Este orden
mundial insostenible ha dejado a 2 500 millones de seres
humanos en la pobreza, a 1 100 millones de personas sin agua
potable, a 2 600 millones sin servicios de saneamiento; ha
producido más de 800 millones de analfabetos, más de 115
millones de niños sin escuela primaria. Un tercio de las
personas con VIH/SIDA no recibe tratamiento regular, en
África dos de cada tres carecen totalmente de
antiretrovirales. Las llamadas Metas del Milenio son un
sueño.
Sin
embargo, el mundo invierte en gastos militares más de un
millón de millones de dólares y en publicidad comercial otro
millón de millones. En drogas ilícitas se dilapida medio
millón de millones. Se gasta en cosméticos 123 mil millones
y en alimentos de animales afectivos 17 mil millones de
dólares.
La mitad
de la población del planeta dispone del 1% de la riqueza,
mientras que el 1% más rico de la población mundial consume
el 40%.
Es egoísta,
inmoral e inefectivo comprar a los países pobres sus
certificados de reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero o, incluso, tratar de establecer cuotas, en vez
de contribuir a su desarrollo económico y social.
Esperamos
de la próxima Conferencia de Bali un claro mandato para que
los países desarrollados reduzcan para el 2015 en un 40% sus
emisiones respecto al año 90, resultado de una negociación
transparente en el marco de la Convención y no en
conciliábulos al margen de ella; un mecanismo de
transferencia expedita de tecnologías limpias en condiciones
preferenciales hacia los países en desarrollo, con prioridad
en los pequeños estados insulares y los países menos
adelantados; la asignación de recursos nuevos y adicionales
y un mecanismo de apoyo financiero para la implementación de
acciones de adaptación.
Hay
recursos suficientes para ello:
¿Por qué
no se cumple el compromiso del 0,7% del PIB en Ayuda Oficial
al Desarrollo que permitiría adicionar 141 mil millones de
dólares a los montos actuales?
¿Por qué
no se condona la deuda, pagada ya más de una vez, cuyo
servicio significa 400 mil millones de dólares anuales que
se sustraen al desarrollo?
¿Por qué
no se eliminan los 300 mil millones de subsidios agrícolas
anuales en los países desarrollados y se invierten en la
seguridad alimentaria, en la reducción de la pobreza rural y
en asegurar precios justos a nuestros productos de
exportación?
¿Por qué
se sustraen recursos humanos calificados a los países pobres
en vez de contribuir a la formación de estos? ¿Para qué
servirá, a estos efectos, la “tarjeta azul europea”?
Excelencias:
Distinguidos representantes:
Ricos y
pobres habitamos el mismo planeta exhausto. Nos salvamos
todos o nadie se salvará. Pese a nuestras diferencias, nos
une un destino común.
Ante el
peligro cierto para la especie y la magnitud de los
desafíos, la cooperación internacional es el único camino
racional y viable.
En 1998,
Cuba propuso a los países desarrollados, y en particular a
varios países europeos, desarrollar acciones conjuntas de
cooperación mediante proyectos triangulares fundamentalmente
en Haití, Centroamérica y África Subsahariana dirigidos a
ejecutar programas integrales de salud que incluyeran la
prestación de servicios, la formación de personal médico y
la creación de infraestructura.
Sólo
Francia y Alemania dispusieron de medio millón de dólares
cada una para proyectos cortos y pequeños en dos países
necesitados. No hubo respuesta a nuestro llamado, aunque
debe reconocerse que algunas organizaciones no
gubernamentales europeas hicieron loables esfuerzos.
Por su
parte, Cuba ha operado y restablecido la visión a 723 mil
pacientes de 31 naciones y donado 37 Centros de Cirugía
Oftalmológica a 8 países en los últimos tres años y se
trabaja en la instalación de otros 7.
Han sido
puestos en funcionamiento 415 Centros de Diagnóstico
Integral en 4 países, instituciones dotadas de alta
tecnología, capaces de asegurar diagnóstico integral,
tratamiento médico-quirúrgico y de resolver el 80% de los
problemas de salud.
Dichas
instituciones son operadas por personal cubano y brindan a
los pacientes servicios totalmente gratuitos.
En África
se han creado 3 Facultades de Medicina con profesores y
equipamiento cubanos.
En total,
hoy trabajan en lugares remotos y en difíciles condiciones
46 mil colaboradores cubanos en 97 países. De ellos, treinta
y seis mil son médicos y paramédicos.
Durante
los últimos siete años, se han realizado 371 millones de
consultas y 822 mil partos; se ha operado a 2,4 millones de
personas e inmunizado a 9,3 millones de niños.
Estudian
en Cuba o con profesores cubanos en el exterior 55 mil
jóvenes de 121 naciones. De ellos, 49 700 se preparan como
médicos.
Con un
programa de enseñanza cubano, validado por la UNESCO, y con
la dirección de especialistas cubanos, en los últimos 4
años, se han alfabetizado 2,6 millones de adultos en 22
países.
Si un país
pequeño y bloqueado como Cuba, puede hacerlo, ¿qué no podría
hacer Europa con sus enormes recursos?
Excelencias:
Distinguidos invitados:
Si la
Unión Europea está genuinamente interesada en la promoción
de la cooperación internacional, debería remover los
obstáculos que ha creado y que impiden la cooperación en
proyectos conjuntos con Cuba en terceros países.
Nuestro
país tiene disposición e interés en normalizar sus
relaciones con la Unión Europea y en ampliar los vínculos
bilaterales con los gobiernos de los Estados miembros de
esta.
Hemos
tomado nota de la propuesta realizada por la UE el pasado 18
de junio de sostener un “diálogo político integral y abierto
con las autoridades cubanas sobre bases recíprocas e interés
mutuo”. La disposición de Cuba se hizo evidente en la
reunión exploratoria del Canciller cubano con la troika de
la UE que tuvo lugar en septiembre, en sus contactos con el
Comisario Louis Michel, con el Canciller de Portugal en su
condición de Presidente de la UE y con el Canciller de
España entre otros.
Hemos
enfatizado que las llamadas sanciones aplicadas a Cuba en
junio de 2003 y que ahora permanecen meramente suspendidas
nunca pudieron aplicarse por ser injustas e insostenibles.
No será posible llegar al diálogo político propuesto por la
UE hasta tanto sean definitivamente eliminadas.
La
Posición Común de 1996, de espurio origen y de naturaleza
injerencista, impide sostener una relación normal,
mutuamente respetuosa y de interés común entre la Unión
Europea y Cuba.
Un grupo
de naciones europeas han realizado esfuerzos para modificar
esta situación que han sido bien acogidos por Cuba. España
ha dado pasos que permitieron que se haya abierto el diálogo
y la cooperación. La Unión no debería resultar rehén en este
tema de aisladas excepciones que representan intereses
extraeuropeos.
Si la UE
se propusiera los mismos objetivos que Estados Unidos en su
relación con Cuba estaría colocándose en un callejón sin
salida porque el objetivo imposible de aquel es la
reconquista de Cuba. Si se propusiera tácticas
complementarias con las norteamericanas quedaría en una
posición subordinada que haría inviable una política europea
hacia nuestro país.
La Unión
Europea haría imposible la normalización de relaciones con
Cuba si, como en el pasado, se dejara arrastrar a las
acciones descabelladas que ahora Estados Unidos intenta para
disimular su reciente derrota y el fin de 20 años de
maniobras anticubanas en las Naciones Unidas en materia de
derechos humanos.
Cuba se
enorgullece de su intachable ejecutoria en el ejercicio de
todos los derechos humanos por parte de todos sus
ciudadanos, de la obra humanista de la Revolución y de su
democracia verdaderamente participativa.
La Unión
Europea no tiene razones para aplicar un rasero diferente a
Cuba. Su relación estratégica con Estados Unidos no debería
impedirle aplicar una política basada en los intereses
europeos en su relación con Cuba, tal como hace con otros
países de modelo también diferente al suyo.
Ninguna
diferencia con el sistema político cubano tendría que
impedir a la UE una relación con Cuba basada en el pleno
respeto a la soberanía nacional de las partes, a la igualdad
soberana de los Estados, a su marco jurídico y ordenamiento
constitucional, en la no injerencia en sus asuntos internos
y en la solución de las diferencias por la vía del diálogo y
la negociación, así como en la cooperación sin
condicionamiento alguno.
Cuba sólo
acepta ser tratada con respeto como un igual.
El bloqueo
de Estados Unidos contra Cuba es una violación masiva,
flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo
cubano.
Cuba
recibe de Europa un millón de turistas y el 55% de la
inversión extranjera. Ella es la contraparte del 28% de
nuestro comercio.
Sin
embargo, aunque la Unión Europea vota en la Asamblea General
de Naciones Unidas contra el bloqueo estadounidense contra
Cuba, no usa sus propias leyes antídoto ni el Reglamento
aprobado por el Consejo Europeo al respecto, y se atiene a
los nada éticos “Entendimientos” con Estados Unidos de 1997
y 98 que este incumple flagrantemente, lo que ha permitido
la promulgación de legislaciones extraterritoriales
adicionales en materia de marcas.
Desde el
2006, Estados Unidos ha aplicado en Europa,
extraterritorialmente, con impunidad, medidas del bloqueo al
Banco “Netherlands Caribbean Bank”, de Antillas Holandesas;
la empresa británica PSL Energy Services; la compañía danesa
Sabroe; a la compañía finlandesa Datex-Ohmeda; a la compañía
alemana Basf AG; a la compañía de cruceros española
Pullmantur; a los hoteles del Grupo Hilton en territorio
europeo.
Una
veintena de bancos de diversos países han sido groseramente
amenazados a fin de interrumpir cualquier tipo de relación o
transacción con Cuba, especialmente después que el Gobierno
de Estados Unidos y sus servicios especiales accedieron a la
información confidencial de la Sociedad para las
Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales
(SWIFT), institución a través de la cual se realiza
prácticamente la totalidad de los pagos e intercambios de
mensajes que se producen entre las instituciones financieras
de todo el mundo.
Cuba tiene
una intensa relación con la sociedad civil europea que
podría servir de modelo.
La
permanente campaña de manipulación de la realidad cubana que
desarrollan poderosos medios de prensa europeos, al servicio
de oscuros intereses e ideologías, sólo contribuye a
enrarecer la atmósfera y dificultar el entendimiento.
La opinión
pública europea tiene derecho a recibir información veraz,
objetiva y completa sobre Cuba. La verdad terminará por
abrirse paso.
La Europa
culta, progresista, soberana, defensora de la paz y del
Derecho Internacional, de la libertad y de los derechos
humanos; estará siempre junto a Cuba.
Cuba
seguirá su lucha por salvar la especie y por el mundo más
solidario y justo indispensable para ello. Sabe que, sin
haberlo buscado, encarna el sueño de las grandes mayorías.
Muchas
gracias. |