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Por José Luis Díaz-Granados
La sucinta cronología de José Martí nos señala que
el día 21 de junio de 1894 el Apóstol desembarcó en Panamá, entonces
territorio de Colombia, procedente de Puntarenas, Costa Rica. Allí
permaneció sólo unas horas, pues el 22 partió muy temprano para Kingston,
Jamaica, a donde llegó en la tarde. Dos días después, Martí se embarcó
para Nueva York adonde llegó el día 5 de julio.
Esta es, pues, la
única constancia de que el Maestro nos honra a los colombianos con su
presencia, así fuera fugaz, en nuestro país.
Martí escribió
innumerables artículos sobre Colombia. Es curioso, nuestra patria tiene
fama de ser un país de poetas y letrados. Casi todos sus presidentes han
sido cultivadores de las letras, comenzando por el propio Libertador, que
en sus cartas, proclamas y documentos demostró ser uno de los más
consumados prosistas del período romántico. Grandes escritores han sido el
general Tomás Cipriano de Mosquera, Santiago Pérez, Rafael Núñez, Miguel
Antonio Caro, José Manuel Marroquín y Marco Fidel Suárez, para citar sólo
unos pocos gobernantes colombianos aficionados a las bellas letras. De
todo esto habló Martí en sus escritos.
Artículos suyos fechados en
Nueva York entre abril de 1884 y agosto de 1892, se refieren a nuestro
excelso poeta Rafael Pombo, el primer suramericano que escribió versos
antimperialistas, luego de haber vivido 17 años "en las entrañas del
monstruo", al igual que el Maestro. También escribió sobre el té en
Bogotá, acerca de las célebres tertulias literarias en la vieja Santa Fe;
habla sobre la guerra literaria en Colombia, sobre antagonismos entre
poetas y gramáticos; sobre la famosa "Historia de la literatura
colombiana", de don José María Vergara y Vergara, el descubridor del
talento de un joven caucano desconocido: Jorge Isaacs, el autor de la
inmortal novela María , que ha hecho llorar a varias generaciones de
lectores; sobre la poesía de Arsenio Esguerra y sobre Santiago Pérez
Triana, hijo del presidente radical.
También Martí escudriñó sobre
la fauna y la flora de Colombia, cuando mi patria todavía se llamaba Nueva
Granada; sobre los idiomas de los nativos, sobre el habla de los chibchas
y sus semejanzas con el idioma japonés; sobre las leyendas y tradiciones
indígenas y las crónicas de Indias escritas por los conquistadores
españoles; sobre la orografía e hidrografía andina, sobre el cubano Manuel
del Socorro Rodríguez, a quien consideramos el Padre del Periodismo en
Colombia, dueño, al decir de Martí, de una de las más nutridas bibliotecas
de Santa Fe de Bogotá; sobre los talentos precursores de nuestra
independencia en 1810 (el sabio Caldas, Nariño, Camilo Torres, Acevedo y
Gómez y Francisco Antonio Zea, Sobre la pedagogía y la cultura conocida
hasta entonces en la naciente Colombia. Algo realmente asombroso. De dónde
sacaba tiempo, se pregunta uno hoy en día en el año 2003, este hombre
maravilloso, para pensar, leer, escribir, liderar un proyecto
extraordinario, viajar, amar, y acariciar la gloria y la grandeza en solo
42 años de existencia ? No hay duda: José Martí, el Apóstol de Nuestra
América es un ser colosal, genial, sin par, único e
irrepetible! (RHC) |