José Julián Martí Pérez,
Apóstol de la Independencia
de Cuba

 

  

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Cuba > José Martí

 Fermín Valdés Domínguez, un soldado fiel

LUIS SUARDÍAZ

Hace más de veinte años un conferencista lamentaba que muy pocos hubiesen recordado en 1953 el centenario de Fermín Valdés Domínguez (pues aunque todavía hoy algunos diccionarios lo hacen nacer en 1852 y otros un 18 de julio, vio la primera luz en La Habana el 10 de julio de 1853), entre otras razones porque meses antes que él había nacido en la misma ciudad su hermano del alma José Martí, y aquel año de su centenario la juventud cubana retomó su revolución inconclusa para coronarla. Pero, desde su modesta posición, Fermín fue, como dijo Máximo Gómez en 1898, un soldado fiel que cumplió honrosos deberes desde su adolescencia.

Como era usual entonces, aprendió sus primeras letras con un tío. Apenas lo matriculan en el colegio que dirige Rafael Sixto Casado conoce a José Martí, y años después ambos coinciden en el San Pablo del poeta, patriota y forjador de hombres libres, Rafael María de Mendive. En 1869 funda el periódico de vida efímera El Diablo Cojuelo. Comienza sus estudios de Medicina en 1870, pero una carta que él y Martí envían a un antiguo compañero de estudios calificándolo de apóstata, por haber abjurado del ideal independentista, llega a manos de las autoridades coloniales y son encausados por infidencia. Ambos se acusan de ser el autor único de la carta; al final Fermín es condenado a seis meses de cárcel y José Julián a seis años.

En 1871 un doloroso acontecimiento marcó para siempre a Fermín, pues junto a otros estudiantes de Medicina es acusado de profanar la tumba del español Gonzalo Castañón. Sin ningún fundamento se inicia el más infame proceso judicial del período colonial, y al final ocho de los jóvenes son condenados a muerte. Valdés Domínguez logra salvar la vida, aunque se le condena a seis años de cárcel. Gestiones familiares le permiten dejar atrás la prisión, y en 1872 parte hacia Madrid y se reúne con Martí quien ha sido deportado a la Península un año antes. Llega en un momento crítico, pues su amigo está seriamente enfermo y sin recursos económicos. Lo ayuda generosamente y al cumplirse ese 27 de noviembre un año del fusilamiento de los estudiantes organizan actos en homenaje a los ocho mártires en la capital española, y Fermín publica un opúsculo sobre el terrible hecho que nunca olvidará, como nunca olvidará a sus infortunados compañeros.

En 1873 Fermín acompaña a su amigo en los estudios que ambos libran en Zaragoza hasta fines del año siguiente, en que el futuro médico invita al poeta a recorrer París y otras ciudades europeas; y cuando José Julián parte hacia México a reunirse con sus padres, él retorna a la Península para terminar su formación académica.

Vuelven a encontrarse en La Habana, donde el verbo del adalid se hace sentir en las veladas que el médico ya establecido organiza, mientras dirige un periódico y colabora en otros. Una vez más las actividades revolucionarias del Apóstol lo conducen al exilio. Fermín continúa con sus investigaciones científicas y se va a Baracoa para ejercer la Medicina. En la Ciudad Primada y sus campos estudia la flora y la fauna, una enfermedad que ataca a los cocales, así como las huellas de los aborígenes, cuyo exterminio siempre condenó. Ya su holgada situación económica de la mocedad ha quedado atrás y se sostiene con su trabajo; además, no renuncia a la lucha por la independencia; de modo que cuando se funda en 1892 el Partido Revolucionario Cubano es designado su delegado en Baracoa, donde realiza una meritoria labor de proselitismo.

Cumplida esa misión emigra a Venezuela y de allí a los Estados Unidos, donde se abraza con su compañero de la infancia que ahora es el Delegado del Partido y dirige Patria. Sin quitarse el polvo del camino escribe dos artículos para ese órgano de la Revolución. Casi de inmediato es enviado a labores de proselitismo a la Florida; recorre numerosas comunidades convocando a los emigrados al combate. La patriótica actitud de los tabaqueros lo conmueve y sobre ellos y sus familias escribe páginas de elogio. En Cayo Hueso se establece como médico de cuerpos y de almas.

Martí se despide para siempre de su modesto y firme camarada y parte hacia los campos de la guerra donde caerá en combate. Con el dolor de esa pérdida enorme, Fermín se alista en la expedición que comanda Carlos Roloff y desembarca en tierra cubana pocos meses después del inicio de la Guerra de Independencia de 1895. Pronto recibe la encomienda de organizar la Sanidad Militar en Las Villas y poco después representa al Camagüey en la Asamblea de Jimaguayú. A lo largo de la contienda desempeñará varias funciones, entre ellas las de Subsecretario de Relaciones Exteriores y ayudante del Generalísimo. Entre las batallas en que participa destaca la de Mal Tiempo, junto al General Antonio. Colabora con la prensa mambisa, escribe un libro sobre los médicos de la guerra que permanece inédito, y día a día, con libretas que él mismo confecciona, va dejando sus impresiones en las más de mil seiscientas páginas de su Diario de soldado, cuyos cuatro volúmenes se publicaron entre 1972 y 1974, gracias al paciente trabajo de transcripción y revisión del investigador Hiram Dupotey Fideaux.

Como todo testimonio sincero, el Diario... del coronel Valdés Domínguez es polémico, pero tiene el inmenso valor de ofrecernos informaciones de gran utilidad sobre hombres y acontecimientos, por un protagonista valiente y sincero, desde el mismo campo de batalla. Y en una de sus páginas anota: Lo he dicho muchas veces, la revolución del 68 fue obra de los ricos sostenidos por los grandes capitales... Esta es la revolución del pueblo. Terminada la Guerra de Independencia, vuelve a su faena de médico, a las actividades de la Logia Masónica y a las reuniones con sus compañeros mambises; a mantener viva la memoria de los estudiantes de Medicina y de su defensor, el honorable Federico Capdevila, y sobre todo a preservar y difundir el legado martiano, sin pedir nada a cambio. Una grave enfermedad lo mantiene postrado sus últimos años y fallece el 13 de junio de 1910.

(Granma) 10 de julio de 2003


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