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Edición crítica de las
obras completas de José Martí
Roger Ricardo Luis
Una obra editorial monumental, tal es el
calificativo que merece la labor de la primera edición crítica de
las Obras Completas de José Martí.
Un equipo multidisciplinario
de especialistas del Centro de Estudios Martianos, dirigidos por el
Doctor en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez, lleva a cabo
desde hace casi una década lo que también pudiera definirse como el
empeño de mayor envergadura de su tipo en la historia de nuestro
país, no solo por el ejercicio de investigación historiográfica y
filológica que significa, sino por la trascendencia que desde los
ámbitos político, social y cultural, tiene para la nación cubana
contar con una aproximación fidedigna del legado escrito de nuestro
Héroe Nacional.
Ofrecerle al estudioso el
proceso de escritura de la obra por parte del autor y brindarle una
mayor información contextual sobre ella, constituyen aportes
fundamentales del ejercicio crítico de este tipo.
Ese enorme caudal informativo
no necesariamente queda atrapado en una primera edición y puede
recorrer un proceso de enriquecimiento periódico en la misma medida
en que las investigaciones iniciales suelen convertirse en nuevos
puntos de partida para otros afanes de estas características, con el
propósito de arrojar más luz sobre los temas abordados.
El también profesor e
historiador expone que la investigación para la edición crítica de
las Obras Completas de Martí parte de unas 5 000 hojas manuscritas
conservadas. Su estudio minucioso permite brindarle al lector una
versión lo más exacta posible de lo que escribió el Maestro, con sus
enmiendas, tachaduras y acotaciones durante el proceso de
escritura.
Los gestores de tan magna
empresa fueron Cintio Vitier, Fina García Marruz y Emilio de Armas.
Ellos cumplieron con la labor de los cuatro primeros tomos, cuyas
versiones fueron actualizadas por el presente equipo y dejaron
organizado el quinto, subraya Pedro Pablo Rodríguez.
El tomo 1 recoge los escritos
desde el primero conocido, la carta de 1863 a la madre, hasta los
relacionados con la independencia cubana publicados en México. Los
tomos 2 al 4 completan la obra del Apóstol en México: artículos,
crítica literaria, gacetillas, entre otros escritos, algunos
inéditos. Con tal propósito se estudiaron e incluyeron más de 200
sueltos, cuya autoría martiana se definió a partir de su estilo,
temas, ideas y contenido, así como la relación con otros trabajos
más extensos.
El tomo 5 reúne lo escrito
durante la estancia en Guatemala y el 6, los textos de Cuba, España
y Estados Unidos entre 1878 y 1880, excepto lo publicado en
periódicos norteamericanos durante ese último año.
Revisar uno de estos
materiales implica muchas veces un minucioso proceso de
transcripción, cotejo, revisión y anotación contra papel, pues no
siempre se puede confiar en la "infalibilidad" de las computadoras;
entonces, se precisa de los valores propios del perito, del experto,
en cuanto a conocimiento del tema, acompañado de sensibilidad,
acuciosidad, sentido de la responsabilidad y el amor que debe sentir
el ser humano por una obra mayor. Quizás por ello, la etapa de
preparación de un tomo puede llevar hasta varios años.
Por el momento están impresos
los tomos del 1 al 6 y en fase editorial para este año del 7 al 9.
En diversas etapas del proceso de elaboración se encuentran los
restantes hasta completar el 20. El cálculo indica que la primera
edición crítica alcanzará, en total, entre los 35 y 40
volúmenes.
La solidaridad internacional
ha estado presente en este esfuerzo, con la colaboración
desinteresada de amigos de México, Estados Unidos y España, entre
otros países.
Son apenas 15 compañeros los
integrantes del equipo que lleva adelante tan loable esfuerzo; entre
ellos, investigadores, graduados universitarios en adiestramiento,
editores y secretaria. La profesionalidad y el amor a Martí han
hecho posible rebasar las dificultades materiales presentes de
manera cotidiana en la labor del colectivo.
Si hubiera que decir qué
significa tal empeño para quienes hoy hacen realidad esta deuda con
el Apóstol y con la Patria, lo dicho por Pedro Pablo Rodríguez sería
definitorio: "¡Esta es la obra de mi
vida!". (Granma) 20 de marzo de 2003 |