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El último momento de José Marti en Cuba.
Martí: una personalidad hecha a resistir la adversidad.
De los tres grandes temas que abordan sus textos
de las Obras Completas, Cuba es el más significativo.
Este es el primero de cuatro paneles con especialistas
que dedicamos al Sesquicentenario del Natalicio de José Martí,
Héroe Nacional cubano. Se desempeñó como moderador
el escritor y periodista Joaquín G. Santana. Los especialistas
fueron los doctores Pedro Pablo Rodríguez y Carmen Suárez,
ambos investigadores titulares del Centro de Estudios Martianos, con sede
en La Habana, y en el caso del Dr. Rodríguez éste dirige,
en la actualidad la Edición Crítica de las Obras Completas
de José Martí.
JGS. Doctor, Pedro Pablo, ¿que
reflexión le provoca el tema de nuestro primer panel, Martí
en Cuba, es decir, su existencia real en territorio cubano?
PPR. Lo primero que habría que decir, al hablar de la relación
de Martí con Cuba, es justamente esa aparente paradoja de lo poco
que Martí vivió en Cuba; un hombre que murió tan
joven (42 años) y a menos de la mitad de su vida, en efecto, la
vivió en la Isla. Si recordamos, apresuradamente, fecha ... Bueno,
podemos informar, a nuestros lectores, que Martí vivió su
infancia y parte de su adolescencia en Cuba, entre 1853 (recordemos que
nació en La Habana el 28 de enero de ese año) y finales
de 1870 cuando fue deportado por primera vez a España. Pero, inclusive,
de esa primera etapa de su vida pasó, cerca de año y medio,
en Valencia, cuando la familia regresó a España e intentó
restablecer su existencia, su vida en el lugar de donde procedía
el padre.
JGS. Valenciano de nacimiento.
PPR. Sí, el padre, y la madre, canaria... Y también
José Martí estuvo casi un año en un lugar que muchas
personas ignoran: en Belice, que entonces se llamaba Honduras Británica.
Todavía no sabemos bien por qué el padre quiso ir a Belice.
Pero, el caso es que son dos años menos. Después sabemos
también que estuvo en Cuba un año, entre 1878 y 1879, cuando
ya era un hombre casado (aquí, en La Habana, nació su
hijo) y en esa etapa, por estar conspirando involucrado en la llamada
Guerra Chiquita, fue arrestado y enviado a su segunda deportación
en España. Y el último momento de su vida en Cuba (algunos
dicen que quizá su más intenso momento) ... bueno, cuando
lee su Diario de Campaña uno dice ¡qué momentos más
intensos¡... Sin embargo, fueron pocas semanas: del 10 de abril
de 1895 al 19 de mayo, menos de cinco semanas, ese fue el último
momento de Martí en Cuba. Pero, ¿cuál fue el saldo
físico? Menos de veinte años de su vida los pasó
en Cuba. Pero la suya fue toda una vida, justamente, dedicada a Cuba.
JGS. Doctora Suárez, Martí comenzó a escribir
tempranamente.
CS. Sí. Muy temprano.
JGS. ¿Qué consideraciones puede hacer al respecto?
CS. Sí, como se sabe, comenzó muy tempranamente.
Y a la hora de repasar este período de la vida de Martí
en Cuba me gustaría destacar, especialmente, cómo este momento
es de suma importancia en la vida del niño José Martí.
En esos primeros años de su vida él consigue instrumentar
una personalidad totalmente enraízada en el drama de la formación
de la cultura nacional cubana con todos sus conflictos y todas sus riquezas.
Hay que pensar, primero, que esa primera mitad del siglo XIX fue esencial
para la formación de la cultura y de la literatura nacional y que
ese proceso estuvo inmerso en la efervescencia de la conspiración,
de la guerra que estallo en 1868... Esos años de la década
de los sesenta del siglo XIX vividos por Martí intensamente, desde
su sensibilidad, unido esto al magisterio de (Rafael María) Mendive
que fue fundamental (fue su maestro), simultaneado con el magisterio de
su honrado padre, ese es el Código ético que acompañará
a Martí toda su vida. Además el magisterio patriótico
y sensitivo de Mendive lo puso en contacto con toda la cultura de esa
primera mitad del siglo XIX, con lo que había sido Cuba hasta ese
momento... Martí leyó a los Padres Fundadores en las revistas
cubanas de ese siglo. Lee, inclusive, textos de excepción de la
cultura internacional de esos tiempos a través de esas revistas.
Se comunica con las traducciones que publicaban los patricios cubanos
desde la época de (Felíx) Varela, (José de la Luz)
Caballero, de (José Antonio) Saco que han traducido numerosos tópicos
de la cultura universal, además de sus propios trabajos en lengua
española. Y, finalmente, fuera de toda duda, Martí hereda,
legítimamente, todo eso: de modo que con su sensibilidad, con su
vocación de escritor y su vocación patriótica va
a hacer un periodismo escolar de tipo conspirativo, de tipo patriótico,
en las mismas narices de los colonialistas. Esa Habana de los Voluntarios
(*) que la madre recorre de noche para ir a buscarlo es la que su sensibilidad
ilumina y revela en sus Versos Sencillos, donde pone en juego un Código
Biográfico en el que habla de los "sucesos del teatro Villanueva".
Esto indica que él vivió intensamente un momento cubano
fundamental en el plano cultural, político y social. Y por ello
cumplirá, de una manera paradigmática, eso que él
formuló años después en su célebre texto Nuestra
América: "injértese en nuestras repúblicas el
mundo, pero el tronco será el de nuestras repúblicas".
Ese tronco martiano se conformó en esa vivencia apasionada con
que escribió "Abdala", "La patria libre", "El
Diablo Cojuelo", todo ese conjunto, esa evidencia patriótica
y cultural, la recibió en La Habana con el magisterio de Mendive
y los sucesos de la década de los sesenta del siglo XIX. Eso lo
madura. Además armoniza muy bien con las características
de su personalidad: muy hecha a resistir la adversidad. Todo eso pertenece
al primer período cubano de José Martí.
JGS. Dr. Pedro Pablo, usted está al frente de la edición
crítica de las Obras Completas de José Martí. ¿El
tema Cuba como incide en esta selección magna?
PPR. Bueno, si lo pudiéramos medir en espacio de página
(que resulta un poco difícil porque son muchísimas páginas)
yo diría que, prácticamente, casi la mitad de los textos
de Martí están dedicados expresamente a Cuba o a tratar
el tema de Cuba. Si lo medimos en cuanto a su intensidad e importancia
no cabe duda de que estos tres momentos esenciales de su vida (la infancia
y la juventud en Cuba; el año que pasa entre 1878 y 1879; y la
labor que realiza a partir de los años ochenta y, sobre todo, en
los años noventa para organizar y preparar la guerra de independencia
de Cuba) significan el grueso del volumen -y de la presencia como tema-
de Cuba y los problemas de Cuba en la obra de Martí, en lo cual,
sin duda, es el tema mayor, el tema en que Martí más ahonda
y aquel en el que busca materializar, o llevar a vía de hecho a
través de sus escritos, sus ideas acerca de cómo, mediante
la unidad de todos los patriotas, debía organizarse la guerra de
Cuba. Sí, Cuba es uno de los temas centrales de la obra martiana.
Yo diría que, al lado de los otros dos, que son América
Latina y Estados Unidos, Cuba es el tema más significativo.
JGS. Me alegra mucho que venga de usted esta declaración
porque ilumina aspectos trascendentes de la edición de las Obras
Completas de Martí. Ahora bien, se ha dicho que Martí fue
el cubano de su tiempo que más lúcidamente estudió
la Guerra de los Diez Años (1868/1878) y que eso lo preparó
para afrontar las alternativas tan complejas que sobrevendrían
después, en los días del inicio de la "guerra del 95".
¿Esto se refleja en toda la obra de Martí que él
escribe fuera de Cuba, sin dejar jamás de analizar la realidad
cubana?
PPR. Bueno, en toda su obra se reflejan sus puntos de vista políticos
y yo diría que hasta historiográficos. No quiero decir con
esto que Martí ejercitara los estudios históricos. Pero,
sabemos que pasó buena parte de su juventud pensando y acopiando
datos, nada más y nada menos, que para escribir una historia de
la Guerra de los Diez Años. Hay numerosos fragmentos en sus Cuadernos
de Apuntes -y en otros papeles sueltos- en los que se observa que Martí
conversó con muchas personas y tenía información
de muchos testimoniantes de la Guerra de los Diez Años. Tanto es
así que, probablemente, Fernando Figueredo, el coronel bayamés
que escribió el primer libro sobre la Guerra de los Diez Años,
por lo menos el primero que se logró publicar, conversó
con Martí muchos de estos temas mientras preparaba su libro. Sabemos,
además, que Martí conoció el texto antes que fuera
a la imprenta. ¿Quién sabe cuántas sugerencias, cuántas
ideas, como resultado de estas reflexiones (de las que conocemos solo
algunas porque Martí las reveló en algunos de sus artículos
o discursos patrióticos) están contenidas en el propio libro
de Figueredo? Este era un momento decisivo, importante en la lucha patriótica
cubana, y la nueva guerra independentista tenía que basarse en
una asimilación crítica, conocedora y crítica de
lo que había ocurrido en aquella primera guerra, sobre todo el
por qué de su fracaso, de manera de evitar todo lo que condujo
al Pacto del Zanjón cuando terminó la guerra sin abolición
y sin independencia.
JGS. Doctora, hace unos instantes usted nos recordó que
Martí había ejercitado un periodismo escolar, conspirativo,
en la adolescencia y, por supuesto, en esa afirmación estaba implícita
la escritura del poema "Abdala" que Martí publicó
en un primer periódico de su inquieta adolescencia. ¿Puede
usted ampliar esta referencia?
CS. Mire, Martí va a leer intensamente una buena parte de
la cultura universal, toda la que está a su alcance en su adolescencia.
Además, vive los días en que la conspiración, la
preparación de la guerra que estallará el 10 de Octubre
de 1868, es la materia sobre la que se interesan y comentan todo el tiempo
estos adolescentes estudiantes de su tiempo. En estos años (1865/1866)
es cuando ocurre todo aquello de la
muerte de (Abraham) Lincoln y estos mismos jóvenes de trece o catorce
años se ponen luto, en La Habana, por este hombre que había
decretado la abolición de la Esclavitud. Todos esos actos cívicos
serán interiorizados en el mundo ético de estos jovencitos
y ellos, en correspondencia, van a querer hacer un periodismo que contribuya
a catalizar todas esas fuerzas conspirativas que chocaban en la sociedad
cubana. Para eso Martí, desde el inicio, se va a valer de su pluma,
de su capacidad como escritor, y en ese primer fruto que es "El Diablo
Cojuelo" (**) vamos a encontrar textos que analizan ya problemas
de la sociedad cubana. Otro tanto ocurre con "La Patria Libre".
(***) Pero tal vez la nota alta, literariamente hablando, será
el teatro poemático de "Abdala" en el que está
todo el drama nacional, el drama de la vida de Martí, colocado
en una escena extranjera, en el mundo de Nubia donde Abdala se va y muere:
es decir, el mismo drama martiano sublimado en un contexto extranjero.
O sea, son determinadas notas del conflicto existencial de Martí
que van a pesar a lo largo de toda su vida y que él va a cifrar
ya en poesía acabado de nacer, porque tiene esa misión de
escritor que muchos próceres americanos van a asumir desde el comienzo
de las luchas independentistas.
JGS. Dr. Pedro Pablo ... ¿?
PPR. Si me permites quiero abordar un asunto a partir de lo que
dijo Carmen.
JGS. Sí.
PPR. Ella recordó muy bien aquello de que el tronco cubano
y autóctono de Martí se formó justamente en esta
estancia en Cuba y yo diría que en ese tronco, además, está
presente la cultura popular. Es algo que a veces olvidamos.
JGS. Qué bien.
PPR. Martí era muy cubano. Y era, además, un habanero.
Era un hombre que expresaba las formas de vida y sicología de un
habanero. No olvidemos que se crió en un barrio popular. Esa calle
Paula era, entonces, una zona de marinos, a la orilla de las murallas,
y además su expresión oral: él hablaba como un habanero.
Lo sabemos porque sus amigos mexicanos, en un artículo que ellos
escribieron cuando Martí estuvo en México, un poco bromeando
con "Pepe" Martí (como ellos le decían) se refirieron
a cómo hablaba Martí escribiendo como hablaba con él.
¿Y qué hicieron? Pusieron la "s" como "j".
Eso revela que Martí aspiraba como los habaneros con su herencia
andaluza.
JGS. Bueno, Dr. Pedro Pablo, en la estancia cubana de Martí,
en su vida en Cuba, está el Presidio, que lo marcó para
siempre. Para terminar este primer panel le ruego una síntesis
de lo que significó para un poeta adolescente aquella experiencia.
PPR. Yo creo que el Presidio lo marcó para siempre en dos
sentidos. Uno: selló definitivamente su compromiso político.
Aquellos horrores en su propio cuerpo, que quedó marcado para siempre
con los resultados del grillete; también aquellos trabajos forzados
del presidio político en las canteras de San Lázaro; el
hecho de haber visto además los horrores que sufrieron todos los
que estaban a su alrededor ... le hicieron comprender hasta dónde
podía llegar, en crueldad, el régimen colonial. Y selló
definitivamente su postura en contra. Dos: le hizo comprender que, por
encima de todas aquellas terribles crueldades, había que emprender
un guerra de amor. El mismo lo dijo en su trabajo El Presidio Político
en Cuba, escrito y publicado en España. Allí dice que él
no siente odio. Un hombre que acaba de sufrir esa experiencia terrible,
en la que a veces olvidamos que estuvo a punto de morir, porque si no
sale de la cárcel por las gestiones de su madre, sobre todo de
su madre, hubiese muerto; a esas alturas su salud ya estaba absolutamente
quebrantada.
(*) Cuerpo paramilitar represivo al servicio de las autoridades coloniales
en Cuba.
(**) Primer periódico dirigido por José Martí en
plena adolescencia.
(***) Otro periódico dirigido por José Martí en plena
adolescencia. (RHC) |