Algunos dicen que Vittorio di
Cagno, presidente de la Comisión de Cooperación
Notarial Internacional, empezó a interesarse por
Cuba debido a los mambises italianos que
lucharon en la Isla durante nuestras guerras de
independencia. Pero me atrevo a saltar por
encima de cualquier criterio -incluso el del
propio Vittorio- para asegurar que fue uno de
los tantos hechizados de este mundo por la
palabra, la sencillez y la grandeza de José
Martí.
Ese, y no otro sentimiento movió
al ilustre abogado desde la ciudad de Bari, al
norte de Italia, hasta La Habana, y le hizo
recorrer Dos Ríos, Santa Ifigenia, La Habana
Vieja y todos los lugares donde el héroe
independentista ha dejado una huella.
-¿Por qué escribió sobre José
Martí?
-Tuve la suerte de encontrarme con
Armando Hart. Él me dedicó el primer numero de
la revista Onda, y un libro titulado
Un cesto de llamas (del investigador Luis
Toledo Sande), que es la más reciente indagación
histórica sobre la vida y la obra del Apóstol.
Luego me dijo: usted, como abogado, ¿por qué no
hace un ensayo sobre el pensamiento jurídico de
Martí? Yo había leído diversos escritos y la
poesía del héroe, que me revelaban su
polifacética dimensión como hombre brillante.
Pero, efectivamente, faltaba abordar este otro
aspecto, y para mí era un honor inmenso que se
me encargara tamaña responsabilidad.
-¿Cuáles pensamientos lo llevaron
a comenzar a escribir?
-Existe un libro de don Fernando
Ortiz que poca gente conoce: Amistad
Cuba-Italia. Ahí, con la precisión de un
cronista, enumera todas las iniciativas
organizadas en aquella península a finales del
siglo XIX. Entre ellas, se creó el Comité por la
independencia de esta Isla, con 38 senadores y
diputados. Me parece prodigioso que si no
existía la televisión ni los aviones, entonces,
¿cómo en esa época podían conocer sobre Cuba?

"En 1890 era difícil pensar en
este archipiélago, y más, combatir, dar la vida
por su libertad. Se trataba de hombres con
familias, con deberes como diputados que venían
a compartir el fufú de malanga en una manigua
con los patriotas, desafiando la muerte. Estos
antecedentes me alentaron mucho el
espíritu."
-¿Qué es para usted un
jurista?
-Conceptualmente, se llama jurista
a un hombre que medita, que tiene la vocación
por la justicia, y debe ser un revolucionario,
pues si no sigue la evolución histórica del
progreso humano, es un desfasado.
"Un jurista también debe tener una
visión orgánica de lo que se llama ordenamiento
jurídico. Es poner orden en una cantidad
contradictoria de leyes, de decretos, ser un
hombre con una visión orgánica. En este sentido,
no hay nada secundario que se pueda pasar por
alto, la necesidad del más pobre desconocido
aldeano de la tierra debe tenerse en cuenta como
la del más grande hombre de negocio. Esta es una
visión antropocéntrica de la justicia en función
del hombre."
-¿Y cómo ve eso en Martí?
-De manera muy clara y
transparente, pues reúne muchas de esas
condiciones. Hay palabras maravillosas cuando
habla de los rayos que se unen en el hombre, en
el Átropos, es cosmovisión y antropologismo, el
mundo en función del hombre y viceversa.
"José Martí tuvo la capacidad de
sintetizar este concepto de cosmovisión, sin
olvidar temas aparentemente simples como la
agricultura, el trabajo de los campos y de la
escuela que debe tener un pedazo de tierra al
lado donde los niños trabajan en la mañana y en
la tarde estudian.
"Además, su pensamiento jurídico
se funde con toda su vida y su obra, y mantiene
una extraordinaria vigencia. Lo creo y lo puedo
explicar. En primer lugar, estamos en una
situación internacional que nos obliga a buscar
la praxis del pensamiento. Y más concretamente
utilizable es el pensamiento jurídico...
"Hoy los tiempos de la ignorancia,
gracias a Dios, comienzan a acabarse. La gente
empieza a leer y a escribir, a organizarse, a
contrastar lo que pasa a su alrededor con otras
realidades distantes, y ello te da la prueba de
que el mundo no puede profesarse desde la
ignorancia, sino desde el valor supremo de la
instrucción, algo en lo que insistía José Martí,
porque cuando un pueblo está educado e
instruido, la locura de los pocos poderosos no
puede prevalecer.
"La enseñanza martiana hoy no es
solo materia de historia, de cultura... sino es
remedio jurídico a la solución legal y pacífica
del equilibrio del mundo."
(Bohemia) 03 jul 2003