José Julián Martí Pérez,
Apóstol de la Independencia
de Cuba

 

  

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Cuba > José Martí

 José Martí, Consagración a la Patria

1890 -1895

Después de los iniciadores, José Martí es y sigue siendo el forjador más completo de la nación y la nacionalidad cubana: por su legado de una ética para el mejoramiento humano y su acción e ideología de proyección latinoamericana y universal.

Sale al paso a las corrientes que propugnaban la anexión de Cuba a los Estados Unidos. Escribe sus crónicas anticipatorias sobre el peligro de la expansión norteamericana en América Latina. Profundiza su labor organizativa y de creación de conciencia independentista.

En 1891 participa activamente como delegado de Uruguay en la Conferencia Monetaria Internacional Americana. Su esposa e hijo se le reúnen brevemente en Nueva York, pero su comprometimiento total con la labor revolucionaria precipita en agosto una nueva separación, esta vez definitiva. Por la misma razón renuncia en octubre a sus cargos consulares, y pone término a su colaboración con periódicos latinoamericanos.

Entre noviembre de 1891 y enero de 1892 Martí realiza dos viajes a Tampa y Cayo Hueso que serán decisivos para la materialización de sus planes revolucionarios.

En enero se dan los pasos para la constitución del Partido Revolucionario Cubano, del que resultará electo su Delegado y al que se adhieren de inmediato la mayoría de los clubes patrióticos cubanos en los Estados Unidos.

El 5 de enero de 1892, Martí redactó las Bases del Partido Revolucionario Cubano, que fueron aprobadas y proclamadas por las emigraciones cubanas y puertorriqueñas el 10 de abril de ese mismo año. El fragmento que aparece a continuación pertenece al artículo cuarto de las citadas bases.

El Partido Revolucionario Cubano no se propone perpetuar en la República Cubana, con formas nuevas o con alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud.

El 14 de Marzo de 1892 apareció en Nueva York el primer número del periódico "Patria" vocero del Partido Revolucionario Cubano y dedicado a la gran empresa de la liberación del yugo español con lo cual aumenta el ritmo de las faenas organizativas y de divulgación de las ideas dentro de Cuba.

El 10 de abril de ese año fue proclamado el Partido Revolucionario Cubano y electo Martí como su Delegado.

Martí nunca dejó de servir a su pueblo y en el último período sólo tuvo un objetivo: la liberación de Cuba. Organizó el nuevo movimiento independentista por medio del Partido Revolucionario Cubano de amplia base democrática en los clubes patrióticos en el exilio, unió a todas las fuerzas sociales con un solo fin la independencia de Cuba y previó una república distinta a las experiencias precedentes que conoció en otras naciones americanas.

En septiembre viaja a Santo Domingo a recabar personalmente la participación de Máximo Gómez, y en octubre está en Jamaica.

En junio de 1893 obtiene de Maceo, en Costa Rica su plena aceptación de los planes insurreccionales. Ese año y el siguiente son de febril actividad y constantes viajes de proselitismo, mientras prosigue su campaña de esclarecimiento y concientización.

Los preparativos de la guerra necesaria por la independencia están tan avanzados a finales de 1894 que en diciembre Martí elabora y envía a Cuba el plan de alzamiento armado.

En enero de 1895 las autoridades norteamericanas confiscan en el puerto de Fernandina el cargamento de armas y pertrechos destinados a apoyar el comienzo de la guerra en Cuba.

El duro revés no amilana a Martí. A finales de ese mes firma en nombre del Partido la orden de alzamiento, que se cumplirá el 24 de febrero. Para entonces ya está en Santo Domingo, donde el 25 de marzo redacta y firma con Gómez el Manifiesto de Montecristi.

El 1 de abril emprende con el General en Jefe el viaje hacia la guerra. El 11 de abril de 1895, con el desembarco en Playitas de Cajobabo, comienzan los pasos de la guerra de José Martí. Son 38 jornadas de penalidades, emociones, peligros y alegrías.

El 15 de abril Gómez le comunica su nombramiento como Mayor General del Ejército Libertador. El 5 de mayo, en el ingenio La Mejorana, se reúnen con Maceo y siguen luego en dirección al Oeste.

El 19 de mayo, en un encuentro con el enemigo en la zona de Dos Ríos, el Apóstol de la independencia cubana cae en combate, de cara al sol y a la inmortalidad, a las pocas semanas de su retorno a Cuba, cuando sus compatriotas, a los que devolvió la fe y la confianza y peleaban nuevamente por una Patria Libre.

Sus últimos años los trabajó arduamente para impedir a tiempo que los Estados Unidos se extendieran mas allá del Río Bravo, como antes lo habían hecho a cuenta de la rapiña de parte del territorio a México, según reveló en su carta inconclusa a su amigo mexicano Manuel Mercado, escrita la víspera de su muerte.

(RHC)


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