José Julián Martí Pérez,
Apóstol de la Independencia
de Cuba

 

  

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Cuba > José Martí

 Un acercamiento a José Martí Pérez III

    Los textos poéticos martianos son parte esencial de la identidad y el patrimonio literario cubanos.

Sencilla introducción e invitación al conocimiento de la poesía martiana

Jesús Risquet Bueno

La carga de originalidad y de luz inesperada, es en José Martí cosa inherente a su oficio de escritor. Su plenitud como poeta cuaja definitivamente en los Versos Sencillos, autobiográficos, aun más que los tan populares Versos Libres. En ellos hay influencia del romance tradicional y quienes hurgan en la vida del poeta sin necesidad de penetrar excesivos pormenores, saben localizar sus alusiones.

 

Ismaelillo es una colección de 15 poemas inspirados en el profundo y delicado amor por su primogénito. Su dedicación expresa el dramático contrapunteo que atraviesa la vida de este hombre: el horror ante la maldad humana y la fe en el hombre.

Es una poesía de sabia y llameante pureza, de inusitado tono y depurada maestría. El pudor del padre se une al temor del artista de que la aventura inestrenada no esté al nivel de su pureza.

En ellos José Martí se apoya principalmente en las emociones que de carácter sentimental lo motivan a desarrollar el poemario. Tiene un amplio valor de lo que le acontece por la separación del hijo, y aprovecha la cobertura política para separar lo que siente por la distancia del hijo. Así lo refleja en los poemas cuando plantea “lleno de goce”, cuando nombra a su rey, su príncipe. Esta frescura lo evade de la crueldad del exilio.

El título del libro es de un fuerte simbolismo, porque toma el nombre Ismael que es un símbolo de la lucha contra los males del destino y de fortaleza y aborda por primera vez en las letras hispanas el tema del hijo plenamente, algo inusitado hasta entonces.

La relación de la dedicatoria con los poemas es la forma que enaltece el amor filial y lo combina con el amor a la patria, no quiere nunca que juzguen su poesía como vana y vacía. El hijo se convierte en su estímulo a la lucha. En ellos hay presencia constante de contraposiciones y oposiciones.

Podemos decir que Martí no encuentra su estilo hasta que no es sacudido por la presencia del hijo. Nos dice “no se parecen a lo demás que he hecho. Fue como la visita de una nueva musa”.

Hay títulos como: Príncipe enano, Brazos fragantes, Mi reyecillo

Este conjunto deviene una de las pruebas decisivas para otorgarle el título de gran poeta de la lengua española.

Lo excepcional en el Ismaelillo ha de verse en la originalidad y en su genealogía. Casi todos os poemas están escritos en seguidillas, lo que encausa la emoción por caminos populares y españolísimos. El hijo tiene nombres evocadores, dulces y legendarios: Príncipe enano, Tórtola blanca, Valle lozano, Rosilla nueva…

Martí siente que la presencia del hijo muda y ennoblece cuanto tocan sus ojos. Supo evitar la monotonía de los elementos poemáticos, depurando la profundidad de sus sentimientos.

Versos Sencillos (1891) los escribe en ocasión de los peligros que vislumbra en la Conferencia Panamericana. En ellos el color cobra vida haciendo contrastes, dándole un sentido plástico. Ellos son también autobiográficos y sus temas son el amor, la amistad, los recuerdos de infancia y sus ideas socio políticas.

En la creación está su estado de ánimo. En unos se siente vigor, agresividad y en otros ternura, frescura y un tono suave. Aquí ya él ha encontrado el camino y lo proclama. Es la obra culminante en que se afinan y depuran todas sus virtudes poéticas.

Como de costumbre, habla en primera persona, ofreciéndonos su intimidad y su contorno con sinceridad, inquieta serenidad, nos da cuenta de lo que es.

Lo popular español se trasluce más, entrando ahora en lo popular americano y con gesto más universal. Hay precisión, es certero, claro, sincero, erguido sabio…

La combinación métrica y estrófica es la preferida por la gente llana de Hispanoamérica para decir o cantar su reacción inmediata de quejumbre o malicia ante el visitante o el vecino. La grandeza de estos versos viene, a fin de cuentas, de la sabiduría en usar una forma inventada por el pueblo para transmitir con ella el mensaje de excepción.

Hace referencia al verso y nos da algunas de sus ideas sobre la poesía en el prólogo donde hay una referencia justificadora de la sencillez con que quiere cobijar el volumen: “amo la sencillez y creo en la necesidad de poner el pensamiento en formas llanas y sinceras”.

Hasta lo sobrenatural, extraterreno y fantástico queda dicho con palabras asequibles, aunque su aparición haga vislumbrar complejidades impenetrables.

Los Versos Libres fueron publicados póstumamente (1913) y son reflejo de una etapa tormentosa y confusa de su vida. Los temas esenciales son la vida pública y heroica sin encauzar todavía; y su vida privada difícil y angustiada.

La colección cuenta con 44 composiciones cuyas características son que tratan lo cósmico, lo grandioso, lo universal. Sirven a veces de vehículo a su delicada emoción íntima y es una poesía insólita, bravía, enérgica, dinámica, rebelde, vigorosa donde predomina el contenido sobre la forma.

Se aprecia el uso notable del verbo “romper” en versos endecasílabos, sin rima, libres, blancos o sueltos.

Son los Versos Libres, sin duda los “más martianos” de Martí. Fueron escritos entre los 25 y los 30 años. Ellos traducen el ímpetu vehemente y desolado de una juventud batida por todos los vientos, pero que descubre ya los caminos reales que la conducirán al sacrificio y a la muerte; nos dan la biografía interna, un espíritu del poeta y del héroe.

Fueron soñados en la almohada de piedra en que desvelan al hombre de destino sus responsabilidades mayores, erguido y desnudo. De activa elocuencia, de latidos violentos, de angustiosas contradicciones, de premoniciones y presagios, de angustia y clamor eso son, un canto de combate sensible que ha mostrado a cada paso la herida del hombre desangrado.

Los conflictos abismales y la sangre de las heridas numerosas se muestran sin ocultamiento ni recelo en una confesada voluntad de darse entero con la insistencia en hacer del verso cosa delicada, que sólo debe recibir la visita de la inspiración genuina y correr su aventura libremente, sin cárcel académica ni afeite superpuesto.

Es realmente un placer ponerse en contacto con la poesía martiana, por su belleza y profundidad. La invitación está hecha. Es una valiosa ocasión.

 

Trabajadores 10-05-2008


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