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Pinceladas que permiten conocer sobre la formación literaria
del Héroe Nacional de Cuba en el Siglo XIX
En la primera mitad del siglo XIX, en la Cuba colonial
surgieron varias corrientes ideológicas con predominio del
Reformismo, y también del Independentismo en la breve etapa
de 1820 a 1830. Otras corrientes fueron el Abolicionismo
impulsado por los ingleses fundamentalmente y el
Anexionismo.
Desde muy joven José Martí siguió las ideas independentistas
cuyo antecedente está en Félix Varela y José María Heredia.
Consideramos como un elemento simbólico del Independentismo
que José Martí nace en el mismo año en que muere Varela:
1853.
El Reformismo, iniciado aproximadamente en 1790, se vio
dividido en 1868 cuando los más radicales, cansados de pedir
reformas a la corona española, decidieron hacer la guerra;
mientras que los más reaccionarios y conservadores derivaron
hacia el Anexionismo.
José
Martí Pérez manifestó su independentismo desde la
adolescencia en pequeñas manifestaciones literarias como
fueron el periódico El Diablo Cojuelo, su drama
Abdala y su poema 10 de Octubre.
Sufrió presidio por su ideología y posteriormente fue
deportado, es entonces que escribe su alegato denunciador
El Presidio Político en Cuba.
Desterrado a España, Martí terminó sus estudios de derecho y
se puso en contacto con la cultura española en el aspecto
literario y en las artes en general. Se dedica al estudio y
se fue formando culturalmente.
Luego decidió irse a México, pero antes visitó Francia donde
conoce en 1875 la pintura impresionista francesa, así como
la literatura de la etapa, fundamentalmente la poesía
parnasiana y simbolista.
En ese año ya Martí tenía conciencia de que la literatura
española del siglo XIX no tenía nada que aportar a la
literatura hispanoamericana, que su tradicionalismo la
retrasaba y la marcaba. Francia sí despertó en él esa
inquietud.
Lo primero en impresionarlo fue la pintura e incorporó el
color a su literatura con el mismo sentido de los
impresionistas que lo utilizan sobre la base del sentido de
la luz, haciendo que los objetos lleguen transformados por
la luz y el sol.
Asume las conquistas del Parnasianismo que se caracteriza
por la plasticidad y la musicalidad. La plasticidad
determina que utilice también el color, la descripción
creando cuadros de gran colorido. A la vez los parnasianos
hacen de su poesía verdaderas joyas de la musicalidad y
rompen con todas las ataduras formales.
Pero Martí no lo copia tal cual es; él toma lo mejor de
ellos y rechaza su falta de emoción, de pasión y sus ideas.
Del simbolismo francés tomó precisamente los símbolos.
Decidió que la emoción debía estar presente en la poesía y
los simbolistas expresan la emoción de forma tenue, velada,
sugerida. En principio Martí lo tomó. Ellos planteaban que
lo que se sugería decía más que lo dicho directamente.
Tomó entonces el principio artístico de los simbolistas pero
no tomó sus ideas.
De ahí que podamos decir que José Martí incorporó conquistas
de los franceses, pero no fue afrancesado.
Posteriormente en América tomó elementos de la poesía de
Whitman. Igualmente de la poesía de los Siglos de Oro
españoles como fue de Quevedo, Góngora, Gracián y otros.
Por tanto, en 1875 Martí se abrió a la modernidad e inició
lo moderno en la literatura de habla hispana; tanto, que
todavía se piensa con las imágenes martianas.
La modernidad martiana está en todos los géneros que
cultivó, desde los más simples hasta las formas más
complejas.
En muchas de sus obras también nos da los principios
teóricos de su renovación literaria. Él fundó en Venezuela
La revista venezolana, muy distinta a todas las de
entonces y produjo una reacción crítica en los círculos
intelectuales caraqueños. Él respondió en el número
siguiente El carácter de la revista venezolana,
artículo donde están sus puntos de vista teóricos sobre la
literatura, sus postulados estéticos, principios y criterios
sobre la modernidad. La revista sólo tuvo esos dos números,
pues no se volvió a editar.
Martí planteaba que para una época nueva debía haber una
nueva literatura. Estaba consciente de que la América era
algo nuevo, vigoroso y que no se podía hablar de ella como
se hablaba del pasado. Era una nueva realidad que exigía una
nueva forma de expresión. Afirmaba la existencia de
diferentes estilos para las distintas épocas.
En sus líneas usa el escudo como símbolo de fuerza y dice
que el lenguaje debe ser como un escudo, tener fuerza para
enfrentarse, para luchar. También usa la espada como símbolo
y plantea que según sea lo que se quiera expresar, será el
lenguaje para expresarlo. Utiliza un vocabulario fuerte,
vigoroso; nos dice que la pluma debe servir para combatir
como la lanza.
La revista además de abordar el problema venezolano se
refiere a la problemática americana; está presente su
carácter americanista, su sentido de lo americano, la
necesidad de la unidad de América.
Platea que el escritor debe reflejar la realidad
enriquecida, recreada, artística, deformada, plasmándole el
elemento subjetivo: …”el escritor debe pintar como en
pintor”
Destaca que la sencillez no está divorciada de al elegancia
ni de la belleza. Dentro de lo sencillo, lo natural, debe
haber belleza, sensibilidad, pasión, recursos novedosos.
También hizo referencia a la identidad lingüística cuando
expresa que el escritor debe reflejar las condiciones de su
tiempo en su América con un lenguaje propio, en la lengua
materna, también un elemento de unión.
Reiteraba que para que existiese un Literatura
Hispanoamericana debía haber una Hispanoamérica libre y
unida. Señaló cómo la existencia de esa literatura estaba
condicionada a la existencia de ese pueblo unido. En la
convulsa América todavía estaban luchando algunos países por
su independencia, de ahí que hubiera aún desunión, división
objetiva en ebullición.
Posteriormente veremos que José Martí, adelantándose a su
tiempo llega a ser ese escritor inmortal de América, este
continente que tanto amara. |