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Los Cinco Héroes > Declaraciones

Cuba está protegida por el ángel de su determinación

Alice Walker, destacada escritora afronorteamericana, expresa su compromiso con Cuba y los Cinco

 

Ana Margarita González y Rafael Hojas Martínez Traducción: Juana López Rodríguez

 

Alice Walker anda por la vida como en un desafío, intentando que nos amemos los unos a los otros. Su propia experiencia por alcanzar la justicia “ha sido dura, difícil, una lucha muy larga. De hecho, aparentemente sin fin”.

 

Y no es extraño entonces que la reconocida escritora afronorteamericana se haya involucrado con la causa de Cuba y la liberación de los Cinco cubanos que, contra los pronunciamientos de organismos internacionales y de la propia justicia norteamericana, aún están presos.

 

Prologuista de El Dulce Abismo, libro de correspondencia entre ellos y sus familiares; Premio Pulitzer y destacada activista por los derechos civiles en Estados Unidos, Alice revela muchos de sus sentimientos patrióticos en entrevista exclusiva con Trabajadores.

 

¿Cuáles son sus impresiones sobre la Revolución Cubana?

 

“Estoy muy a favor de la Revolución Cubana. Mis padres y abuelos fueron colonos y aparceros. Tuvieron más movimiento que los afroamericanos esclavizados, pero las mujeres trabajaban duro y estaban atadas por la maternidad (la madre de Fannie Lou Hamer*, quien debió haber sido contemporánea con mi abuela, tuvo 24 partos). La alta reproducción de los negros fue animada para que los blancos, dueños de las tierras, tuvieran un suministro interminable y casi gratuito de mano de obra.

 

“La dominación blanca significó que las personas negras estuvieran privadas de derechos que debían haber sido respetados. Fue como una época de caza en todo el Sur. Cuando yo estaba en la escuela secundaria, un amigo del Norte fue metido en prisión, golpeado y sentenciado, porque se arrodilló en una calle pública de mi pequeño pueblo de Eatonton, Georgia, para tratar de arreglar la cadena de la bicicleta de una chica blanca.

 

“No había atención médica ni estomatológica. Las personas se automedicaban y se extraían sus propios dientes. Si se las arreglaban para reunir el dinero necesario para ir a un dentista, entonces este simplemente les extraía el diente adolorido, lo único que consideraban apropiado para la mayoría de estas personas. Como si fuéramos caballos.

 

“Cuando leí acerca de la Revolución Cubana, reconocí que las condiciones bajo las cuales las personas vivieron en la etapa anterior, eran como las mías y las que tuvieron mis padres y abuelos. Aun si el triunfo de la Revolución hubiera fallado, yo sé que fue algo bueno para el alma de la gente, porque los enseñó a rebelarse. Cuando usted no puede cruzar una calle ‘pública’ sin aguantar la respiración, o sabe que no debe nunca defenderse si es atacado, es fácil sentirse indigno de la amabilidad humana. Y toda persona es digna de la amabilidad humana”.

 

¿Qué la motiva a narrar la historia de los desposeídos?

 

“Escribir acerca de los desposeídos es, simplemente, advertir qué está sucediendo en el mundo real e, incluso, ver que aún ese grupo social no ha perdido la posibilidad de crear una comunidad amada, o de heredar el paraíso que es la Tierra. En mis novelas hay siempre un movimiento de este tipo hacia la educación, y no está en mi conciencia creer o actuar como si todo estuviera perdido”.

 

¿Cómo y cuándo conoció sobre los Cinco cubanos presos?

 

“No recuerdo cuándo leí sobre ellos por primera vez; probablemente recibí algo por correo electrónico. Pero cuando fui a la Feria del Libro de La Habana en el año 2002, Ricardo Alarcón me pidió escribir la introducción para un libro de cartas y dibujos que se estaban recopilando”.

 

Ese libro se llama El Dulce Abismo, ¿le impactó su contenido?

 

“Me sorprendió la fuerza con que el libro me habló. Vivimos en un tiempo en el que nuestras prisiones están llenas, demasiado llenas, y se están construyendo más. Es fácil, supongo, perder de vista el hecho de que un montón de mamis y papis están en prisión. ¿Qué será de sus hijos? Yo me hago muchas veces esta pregunta. Los niños sufren profundamente cuando son separados de sus padres”.

 

¿Ha pensado escribir una novela acerca de las experiencias y sufrimientos de las familias de los Cinco?

 

“No. Creo que es algo que debe de hacer un escritor cubano”.

 

¿Qué siente hacia las mujeres que están directamente involucradas en esta historia?

 

“Siento una tierna compasión hacia ellas. No tener a sus seres amados cerca, no compartir con ellos las alegrías y los desafíos de la crianza de sus niños es algo doloroso. Los abrazo en mi corazón y me ofrezco como hermana para ellas y tía para sus niños”.

 

¿Hay reconocimiento del caso de los Cinco en la comunidad afroamericana?

 

“No puedo responder nunca preguntas de este tipo. Me siento al margen de todas las comunidades, excepto de aquellas que yo misma ayudé a crear: espirituales, artísticas, de activistas.

 

“Sé lo que siento, porque entiendo gran parte de la historia de la relación de EE.UU. con Cuba. He visitado la Isla cuatro veces, tengo amigos que viven allí. Los niños cubanos son preciosos para mí. El bloqueo, que hace sufrir a cualquiera de ellos, es doloroso para mí”.

 

¿Ha visitado a alguno de los Cinco en prisión?

 

“No los he visitado. Me gustaría hacerlo”.

 

¿Cómo apoya los esfuerzos por aumentar la conciencia sobre los Cinco en su país y en el mundo?

 

“Hablando y escribiendo, principalmente. Publiqué la introducción para su libro en mi libro ‘Somos nosotros por los que han estado esperando: una luz interna en tiempos oscuros’”.

 

En uno de los foros en que participó en apoyo a los Cinco, dijo: amo a cada ángel que ha sobrevolado la Isla, refiriéndose a Cuba. ¿Cuándo vio al último ángel volar en nuestro cielo?

 

“Siento que Cuba está protegida por el ángel de su propia determinación para ser libre, para ser educada, para ser vibrantemente viva y útil para el mundo. Si Estados Unidos elige prestar servicios al mundo como Cuba hace, y cesan su dominación y la explotación de los pobres y de la Tierra, estaremos felizmente sorprendidos de ver que hemos creado nuestro propio ángel y estaremos, en cierto sentido, a salvo de todo daño.

 

“Todavía podemos sufrir grandemente, como lo hace Cuba, pero cuando se tiene buen corazón se crea un escudo en contra del cual muchos golpes son inútiles, aunque algunos sean mortales”.

 

Usted ha dicho que destruir a Cuba sería como dar fuego a una escuela. ¿Dónde se unen Cuba y la escuela que sus padres construyeron y los blancos quemaron?

 

“Mis padres, como muchos afroamericanos, creyeron de todo corazón en la educación como el camino hacia la libertad. Estaban en lo cierto. Ellos entendieron que los terratenientes blancos mantuvieron a sus niños (mis hermanos) privados de asistir a la escuela, quemando la escuela negra.

 

“Cuba es una escuela para todo el mundo, a la que pueden asistir, especialmente, los habitantes del mundo, pobres y los de color. Es un lugar progresivo en formas cruciales. Yo soy una jardinera, hija de agricultores, sé lo que significa que Cuba pueda alimentarse de sus propios campos y huertos orgánicos.

 

“Esta es una revolución en su propia base. El 100% de los cubanos tiene la capacidad de leer y escribir. Al gobierno de los EE.UU. le gustaría incendiar esta escuela, porque ellos, idealmente, querrían que los cubanos trabajaran para las mismas corporaciones para las que tantos norteamericanos trabajan. Les gustaría controlar a Cuba como si fueran valiosos ‘bienes raíces’.

 

“Es realmente el punto de vista de la vieja escuela, para decir lo mínimo. Nadie quiere o tiene la intención de ser criado de alguien o peón de campo por siempre, y Cuba demuestra la posibilidad de la liberación. Los cubanos también demuestran un tipo de energía, compasión y profundidad, que una gran parte del mundo en lucha encuentra irresistible.

 

En sus libros ha relatado cómo los prisioneros norteamericanos y sus familias, una vez separados, pierden la voluntad para continuar resistiendo. ¿Por qué cree que no ha ocurrido en el caso de los Cinco?

 

“Los Cinco cubanos saben que su causa es altruista, justa. Son apoyados y amados por su pueblo y muy aplaudidos por millones de personas en todo el mundo que conocen su caso. Los norteamericanos son los menos informados acerca de cuál es la realidad de Cuba y de su pueblo, lo cual es una pena”.

 

¿Piensa que su compromiso con esta causa y con Cuba podría traerle alguna represión?

 

“Quizá. Sin embargo, entiendo por qué los Cinco desearon alertar a su país acerca de los ataques terroristas provenientes de Miami. Su caso no fue juzgado con justicia. Si puedo ayudar a otros a ver más de cerca lo que fue hecho con ellos, entonces estaré contenta.

 

“Realmente nos apoyamos mutuamente. Si alguna vez me ocurriese a mí una injusticia como esta, querría que los que tienen el poder de escribir y hablar, dijeran o escribieran una palabra por mí”.

 

¿Considera que los miembros del Congreso, los senadores y los representantes, podrían apoyar un caso como este?

 

“Sí, lo creo. Hay algo que está por encima de un puesto en la política. Algunos de los que elegimos deben saber esto”.

 

*Fannie Lou Hamer, reconocida aparcera que trató de votar en Mississippi en los años sesenta y fue gravemente golpeada y arrojada de la plantación donde ella y su familia vivieron. Llegó a convertirse en el líder principal del Movimiento de los Derechos Civiles en el Sur.

 

Trabajadores 28-09-2007


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