|
Una vez más a través de
nuestra entrañable hermana Aitana el Comité Organizador nos invita a
este evento de la poesía y de los poetas de todo el mundo, y una vez
más nada puede impedir que nos sintamos junto a ustedes y que desde
cinco prisiones del Imperio les llegue el saludo y el fuerte abrazo
nuestro.
Nos ha llegado la noticia de
que entre los invitados se encuentra el destacado poeta, infatigable
luchador por la justicia y la plena independencia de nuestros
pueblos, el amigo nicaragüense Ernesto Cardenal. Quiero me permitan
aprovechar la ocasión para expresarle nuestro profundo
agradecimiento por su incondicional apoyo a la digna batalla por
nuestra liberación y además contarles algo que es una prueba de su
presencia en nosotros durante estos ya casi 7 años de firmeza y
optimismo ante un injusto encierro.
Como tal vez conozcan, en
aquellos días de aislamiento total y de tortuoso y amañado proceso
judicial, nos acompañó siempre la poesía como arma de resistencia y
como vía de expresión de nuestros sentimientos más puros. Gerardo,
buen conocedor de la poesía de muchos de nuestros poetas
latinoamericanos, un buen día nos deleitó declamando varios de los
poemas de Ernesto Cardenal. No pasaron por alto para mí la
profundidad y la belleza de esos versos y un día, haciéndolos míos,
escribí a la amada;
Al tenerte yo a ti, tú y yo
hemos ganado:
Tú porque yo soy quien te ha
querido más,
Y yo porque tú eres a quién
más he amado.
Pero no por eso yo gano más
que tú:
Porque podrían haber otras que
me amen,
Mas ninguna podrá amarme como
tú.
En esta oportunidad este
evento está dedicado a la paz, lo cual es hoy más que una dedicación
una necesidad, ¿Qué sería de la paz, sin el canto de los poetas?
Como, ¿Qué sería de un poeta que se sienta ajeno a los sueños y
esperanzas de todos los que claman justicia y paz? Y al mencionar
esa corta palabra no puedo dejar de pensar en los hermosos y
profundos versos que escribiera el poeta Angel Augier, a quien
tenemos el honor de llamar maestro y amigo, los cuales
dicen:
Paz,
esa explosión
monosilábica
de la primera y la
última
letra del alfabeto
invitadas por la consonante
estratégica,
parecería que brota
del Universo de las
palabras
y de cuanto el
hombre
ha puesto en ellas
de sangre, sufrimiento y
esperanza.
Por el impostergable deber de
luchar por evitar más muertes inocentes y sufrimientos y de defender
la esperanza del mundo mejor que sabemos posible, sigamos, poetas y
hombres y mujeres del mundo, alzando nuestras voces, estando
dispuestos a los mayores sacrificios en el actuar de cada día; como
nos enseñara José Martí: "...el verdadero hombre no mira de que lado
se vive mejor, sino de que lado está el deber..."
¡Hasta la victoria de la paz
siempre!
Antonio Guerrero
Rodríguez
16 de mayo de
2005,
USP
Florence,
Colorado. (Granma) 26 de mayo de 2005 |