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Mensaje al pueblo cubano
enviado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por René González
Sehwerert, a nombre de sus heroicos compañeros injustamente
encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el
terrorismo
Diciembre del
2004
Querido (as) hermano
(as)
Ha transcurrido otro año de
lucha por nuestra libertad; uno en que las esperanzas de que se nos
hiciera justicia en breve no parecían infundadas, a juzgar por la
celebración de la vista oral de apelación a solo tres meses de
comenzado.
Al final no ha ocurrido, y
al menos para nosotros estos doce meses se han ido en un soplo.
Espero que no haya sido así para ustedes, y que hayan podido vivir
cada momento sin la velocidad que impone la monotonía de un régimen
carcelario.
De cualquier manera, más o
menos rápido, ha sido otro periodo intenso, en el que hemos sido
partícipes de las proezas de nuestro pueblo en su irreductible
batallar por su soberanía, y en su incesante lucha por hacer de la
nuestra la sociedad humana que inspiró, en primer lugar el hecho
magnífico de la Revolución Cubana.
Nuestro pueblo, a su vez,
no ha dado un paso atrás en su lucha porque se nos haga justicia; no
obstante, esta ha sido una jornada que ni el pueblo cubano ni
nosotros hemos transitado solos.
En estos doce meses nos ha
acompañado el apoyo de ustedes. Sus cartas y mensajes de aliento nos
han recordado cada día que el amor no tiene fronteras, que vale la
pena defenderlo y que en cualquier lugar del mundo hay seres humanos
que justifican nuestro sacrificio. En un universo al que se le
imponen por medios atrozmente sofisticados la ignorancia, la
insensibilidad, la violencia, y el egoísmo, personas como ustedes
nos recuerdan que el don de razonar y de aplicar esa razón al
mejoramiento humano no es un milagro desperdiciado.
Es por eso que no he
querido dejar pasar la ocasión del fin de año sin enviarles este
modesto mensaje de gratitud y aprecio; gratitud y aprecio que nunca
serán suficientes para expresarles el alto concepto que me merecen,
pero que salen sinceramente de mi corazón para perdurar por
siempre.
Les deseo un feliz 2005,
lleno de dicha, de felicidad y realizaciones personales y familiares
pero, sobre todo, colmado de la satisfacción única que, privilegio
de las almas generosas, emana el placer de hacer bien y de luchar,
con valentía y sensibilidad, por un mundo mejor y
posible.
Un abrazo y mis mejores
deseos;
René González
Sehwerert. (Granma) 25 de diciembre de 2004 |