|
CUBA,
20 de noviembre de 2007. El 21 de noviembre del año 2000
René González Sewherert inició un Diario en la cárcel donde
injustamente lo encerró el gobierno de Estados Unidos, en
septiembre de 1998.
René transita hoy por el décimo año en prisión. Las páginas
de su bitácora han recogido cada hecho significativo del que
ha sido testigo sufriente en ese prolongado espacio de
tiempo, arbitrariamente arrebatado a la libertad de un
hombre honesto.
Comenzó la redacción seis días antes de iniciarse el amañado
proceso judicial donde finalmente él y sus cuatro compañeros
de batalla antiterrorista -Gerardo Hernández, Ramón Labañino,
Fernando González y Antonio Guerrero- fueran condenados a
penas increíblemente absurdas.
A René le impusieron 15 años en prisión. Las sentencias para
los Cinco, como se les conoce internacionalmente, suman nada
menos que cuatro cadenas perpetuas más 77 años.
No existe un solo abogado decente en el mundo que entienda
tamaña injusticia, luego de analizar las acusaciones y la
burda manipulación del proceso a la luz de la jurisprudencia,
incluidas las leyes norteamericanas y los tratados
internacionales sobre derecho.
Es lógico. No se puede entender así. Hay que incluir el
factor político y agregarle odio visceral de gobernantes
continuadores de la doctrina colonial que, más de 200 años
después de haber ambicionado la anexión de Cuba,
históricamente frustrados, no perdonan el triunfal empeño
soberano del pueblo isleño, e insisten en clavar en él sus
garras imperiales.
Lo saben René y sus compañeros. Por eso fueron a Miami,
donde se hospeda la mafia anexionista de origen cubano,
aliada de Washington. Fueron con el propósito de conocer y
alertar a las autoridades cubanas y norteamericanas sobre
los actos terroristas que desde allí se fraguan y ejecutan.
"Mi amor, hoy comienzo la carta más larga que he escrito o
escribiré en mi vida", expresa la primera oración del Diario
de René, dedicado a su esposa, Olga Salanueva, deportada de
Estados Unidos en 2000, a quien siguen negándole visa de
entrada en ese país para que, junto a su pequeña hija, ambas
puedan visitar al esposo y al padre.
La descripción en detalles del juicio primario en Miami, las
observaciones precisas del comportamiento de jueces,
fiscales y testigos, la violación al derecho de la defensa
para acceder a documentos imprescindibles, el manejo
mediático para indisponer a la población y al jurado contra
los acusados, primero y el silencio cómplice para ocultar la
verdad a los ojos y oídos de los norteamericanos, todo eso,
y más, aparee en el Diario de René.
A la descripción objetiva y cronológica de sucesos
vinculados con el proceso judicial, vivencias en presidio,
percepciones del entorno político y social, se agregan el
sentimiento de nostalgia, la añoranza de una persona dotada
de gran capacidad de resistencia, y a la vez sensible a la
añoranza familiar y al calor de su tierra natal, como
cualquier otro ser humano.
René González nació en Chicago, Estados Unidos, el 13 de
agosto de 1956. Hijo de cubanos, se graduó como piloto e
instructor de vuelo. Tiene dos hijas. Cuando lo pusieron
tras las rejas acababa de cumplir 42 años de edad. Hoy tiene
51. El Diario de René da testimonio del tiempo que le han
robado.
(Cubaminrex-AIN)
|