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Pascual
Serrano
Rebelión
Estimado José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España:
Ayer
pude comprobar en la prensa que usted envió una carta de
solidaridad a la esposa de un cubano preso tras ser sometido
a juicio en mi país.
En ella,
usted le expresa que "puede tener la seguridad de que España
hará todo lo posible por la liberación de los presos
políticos". Igualmente le muestra su admiración por el
trabajo de las denominadas “damas de blanco”, las esposas y
madres de varios presos en la isla. Su carta de solidaridad,
casualmente, coincide con la de George Bush.
No voy
a detallar las razones de ese encarcelamiento, basadas en el
código penal cubano que establece, al igual que el español,
el delito de trabajar para una potencia enemiga. Pero sí le
quiero expresar mi tristeza por no haber recibido de usted
nunca ninguna carta de solidaridad hacia la detención de mi
esposo ni de sus cuatro compañeros encarcelados desde hace
diez años en Estados Unidos.
Nosotras no nos podemos manifestar en el país donde cumplen
condena porque, o raramente nos conceden visado o nos
extraditarían o encarcelarían solo por manifestarnos en
Washington pidiendo su libertad. Dos de nosotras nunca
pudieron visitarles en prisión ni viajar a Estados Unidos.
Los
cinco cubanos de los que le hablo están condenados a largas
penas o cadena perpetua sólo por intentar conocer los planes
terroristas que algunas organizaciones de la Florida estaban
tramando contra Cuba, tal y como han estado haciendo durante
muchos años. No creo que usted piense que esa misión es
motivo para pasar el resto de la vida en prisión, tal y como
considera su compañero en el envío de cartas de solidaridad,
el presidente George Bush.
Tampoco
quiero ser egoísta y reclamar sólo su solidaridad hacia mi
esposo y sus cuatro compañeros, en la base de Guantánamo hay
centenares de presos sin asistencia letrada ni visitas de
familiares ni garantías jurídicas. Es una pena que no
aprovechase el sobre postal enviado a Cuba para incluir
alguna carta a las esposas y madres de esos detenidos.
Tenga
en cuenta, que hasta las peticiones de justicia pueden ser
injustas cuando se solicitan de forma desigual. Incluso
hipócritas si son motivadas por razones que no son las
estrictamente humanitarias.
Espero,
por tanto, su carta de apoyo como muestra de que las razones
que le han movido a escribir a esa esposa cubana son
verdaderamente solidarias.
Atentamente.
La
esposa de uno de los cinco cubanos encarcelados en Estados
Unidos.
Nota:
Con mis excusas a Rosa, Adriana, Olga y Elizabeth por la
suplantación
20-03-2008 |