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Con un llamado a la más
urgente denuncia de los hechos, se dio a conocer
el trato impuesto a Antonio —uno de los Cinco
Cubanos prisioneros en cárceles norteamericanas y
sometidos actualmente a severos castigos
adicionales— y a su abogado, Leonard Weinglass,
como una escandalosa violación al derecho a la
defensa y a los principios y reglas del debido
proceso, y prueba que el gobierno de Estados
Unidos está saboteando el proceso de apelación
ante la Corte de Atlanta respecto al cual actúa
igual que antes hiciera durante la vergonzosa
farsa judicial contra los Cinco en
Miami
El 19 de
marzo del 2003, Leonard Weinglass, abogado de
Antonio Guerrero visitó a su cliente bajo
condiciones muy severas.
He aquí un
informe sobre su visita y las condiciones de vida
de Antonio en el "hueco".
El 3 de
marzo a las 10:15 AM, Antonio fue llamado fuera
del aula donde él enseña y le dijeron que se
reportara a la oficina del Teniente. Así él lo
hizo y fue rápidamente esposado y enviado a la
Unidad Especial de Alojamiento. Ha estado allí 2
semanas.
Se le han
negado sus documentos legales, Lo mantienen en una
de las 12 celdas que hay allí sin tener ni
siquiera una sábana para su colchón.
Permanece
ahí 23 horas del día, permitiéndosele solamente
una hora al día la recreación, pero le ha sido
imposible hacer uso de esto, ya que sus ropas no
le fueron entregadas hasta el día 17 de
marzo.
Por
supuesto, no se le permite enseñar.
No recibe
ni puede enviar correspondencia.
No puede usar el
teléfono.
No tiene
contactos con otros presos.
No se le
notificaron las razones de su tratamiento hasta
ayer, día 18, cuando el alcalde asistente le
informó de ellas, aunque no le dijo de mi próxima
visita que estaba programada para el día
siguiente.
Antonio
llegó a la visita con grilletes en las piernas y
esposado. Las esposas y los grilletes les fueron
retirados durante la visita. Los pasillos fueron
despejados durante su traslado. La habitación de
la visita era pésima. Un cubículo muy pequeño con
un cristal grueso entre nosotros y un teléfono que
tuvimos que utilizar para comunicarnos. El espacio
era tan pequeño que mi asociado y yo no cabíamos
juntos en el mismo. Él tuvo que permanecer de pie
detrás de mí y compartir el único teléfono que
había del lado nuestro. Antonio estaba encerrado
en su parte y nosotros, los abogados, ¡también
estábamos encerrados! No había ni una ranura para
pasar los documentos y nos invitaron a entregarle
los mismos a los guardias que darían la vuelta y
se los entregarían a Antonio por detrás. Hice esto
con un documento y después decidí abandonarlo y
mostrarle los papeles a través del cristal. Fue
muy incómodo. Las condiciones de la visita fueron
mucho peores que las que experimenté con Mumia en
el corredor de la muerte. Protestamos por estas
condiciones, pero ellos se negaron a traer al
alcaide o a cualquier otro alto funcionario para
una reunión.
No le han
dado el formulario BP-9 para que él pueda quejarse
acerca de su estatus. Pedimos uno y se nos dijo
que le entregarían uno a él. Tiene un lápiz, pero
como no le van a dar su libreta de direcciones no
le puede escribir a nadie. No ha recibido
correspondencia legal y el estatus de eso no está
claro. En la carta que yo recibí permitiéndome la
visita, me informaban que estas medidas eran
necesarias para garantizar la seguridad de la
institución, así como del personal y del abogado –
como si Antonio fuera un peligro. No había otros
visitantes en la habitación y la habitación
regular del abogado estaba vacía.
A Antonio
se le informó por escrito que va a permanecer en
estas condiciones hasta el 24 de febrero del 2004,
cuando las mismas pueden ser extendidas por otro
año más. A pesar de todo esto, él se ve bien,
fuerte y optimista. Trabajamos juntos durante las
horas que quedaban (después de gastar mucho tiempo
discutiendo su situación con el personal que
estaba presente) y tuvimos dificultades para
concentrarnos en nuestro trabajo.
El trato
impuesto a Antonio y a Weinglass es una
escandalosa violación al derecho a la defensa y a
los principios y reglas del debido proceso y
prueba que el gobierno de Estados Unidos está
saboteando el proceso de apelación ante la Corte
de Atlanta respecto al cual actúa igual que antes
hiciera durante la vergonzosa farsa judicial
contra los Cinco en Miami.
Llamamos a
la más urgente denuncia de estos
hechos.
Grupo de
Trabajo contra el Terrorismo Asamblea
Nacional
20 de
marzo del 2003 |