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19
de febrero del 2008
Año 50 de la Revolución
Querido Fidel:
Por entre la maraña mediática de deseos malsanos, ignorancia
autoinfligida, y sueño de reconquista, nos llega la noticia
de su decisión de no continuar al frente del Gobierno y de
nuestras Fuerzas Armadas.
Una sociedad imperial, moralmente decrépita, no puede
entender una decisión dictada por su sentido del deber al
revolucionario de toda una vida. Mucho pedir sería que
comprendan cuán profundo ha calado en los cubanos la semilla
de su ejemplo, que inspirará a incontables generaciones de
combatientes en todo el mundo cuando ya ni usted, ni
nosotros, ni nuestros patéticos enemigos de hoy, estemos
físicamente en él.
Hace ya 55 años que un humilde soldado del honor, convencido
de que las ideas no se matan, preservó su vida para la
posteridad. A quienes hoy cuentan con los dedos, atónitos y
apesadumbrados, los sucesivos emperadores humillados por la
resistencia de nuestro pueblo, con usted al frente, no les
alcanzarán los pelos para contar a los conquistadores,
tiranos y servidores imperiales que habrán de ser sepultados
por sus ideas.
Un abrazo,
René González Sehwerert. |
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