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| Los Cinco Héroes > El Caso |
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Diez años de injusticia |
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I |
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El comienzo
El 12 de septiembre de 1998 fueron detenidas en la ciudad
estadounidense de Miami diez personas por “trabajar para un
gobierno extranjero”. El hecho fue publicitado por la prensa
con el nombre de la Red Avispa
DEISY FRANCIS
MEXIDOR
"Lo primero que me
llamó la atención, y así lo denunciamos en Naciones Unidas,
fue que resultaba asombroso que el país más espiador del
mundo acusase de espionaje al país más espiado del mundo".
Fidel 20 de octubre de
1998 Entrevista concedida a la CNN
Todo
empezó el 12 de septiembre de 1998, sobre las 5:30 a.m. En
casa. Allí los detuvieron y los llevaron al Headquarter del
FBI en Miami, "para una entrevista de ‘convencimiento’ a que
colaboráramos y traicionáramos, con ciertas promesas a
cambio". Ramón Labañino Salazar le narra lo sucedido de esa
manera a su esposa Elizabeth 17 meses después del arresto,
cuando pudo escribir la primera carta.*
Entonces le confirmó que como era obvio, nada tenía que
decir y que después de varios intentos fallidos "sin más que
lograr, nos llevaron en auto al FDC (Federal Detention
Center) en Miami, en el corazón mismo del Downtown Miami,
donde hemos estado todo este tiempo".
"Desde
que entramos —dijo—, fuimos llevados directamente al piso
13, donde estuvimos 18 días. Es una celda solitaria, con
cama litera de hierro toda, con colchón, meseta de concreto,
inodoro de barro, una silla metálica, y solo una colcha para
dormir. Los tres primeros días, desde el sábado 12 de
septiembre del ’98, hasta el lunes 14, que fuimos por
primera vez a lavarnos la boca, no aseo, ni baño, ni peine...
, nada de nada. Así es que bajamos por primera vez al show
federal".
Esa
primera cita en el tribunal fue para declarar que no tenían
dinero "y que por tanto se nos asignaría un abogado de la
Corte. Allí, aquella vez, estuvimos presentes los diez".
Durante el operativo policial fueron detenidas diez
personas. En ese momento el FBI las identificó como René
González, Alejandro Alonso, Antonio Guerrero, Luis Medina,
Rubén Campa, Manuel Viramontes, Nilo Hernández y su esposa
Linda, y Joseph Santos y su esposa Amarilys Silverio. Fueron
sometidos a brutales presiones. La verdadera identidad de
tres de ellos no la habían podido determinar.
LA PRENSA DE MIAMI:
¡VAYA PAPEL!
Un
diluvio de propaganda mal intencionada y fraudulenta que
creó el ambiente propicio para condenarlos posteriormente,
rodeó los hechos. Fueron presentados como una red tenebrosa
y llena de complejos aparatos tecnológicos. La prensa de
Miami resultó ser la encargada de desatar esa campaña. El
martes 15 de septiembre esta se hizo eco del suceso en
términos acusatorios al decir que todos estarían implicados
por "trabajar como agentes del Gobierno de Cuba y de tener
como objetivo la obtención de informes sobre instalaciones
militares y grupos exiliados del sur de la Florida".
Y se
expresó más adelante con total cinismo, que este "podría ser
un indicio de la decisión norteamericana de ser más severos
con los agentes de La Habana que se pueden infiltrar con
facilidad en los grupos de exiliados de Miami, con el fin de
provocar incidentes". Un argumento insólito.
Cuba
jamás ha ocasionado daños a Estados Unidos. Es desde
territorio estadounidense que los grupos terroristas, que
con total impunidad proliferan en el sur de Florida, han
enlutado a miles de familias de la Isla por sus acciones
criminales.
No
resulta extraño tampoco que entre los titulares de los
periódicos estuviese el siguiente: "Arrestos no fueron
sorpresa para los exiliados". Es cierto, porque, en
Washington, el congresista cubano americano Lincoln Díaz
Balart enseguida declaró que no le causaba asombro la
noticia ya que Héctor Pesquera, entonces director de la
Oficina del FBI en Miami lo había llamado de inmediato, pero
dijo más: aseguró estar debidamente informado, incluso antes
de que los hechos fuesen publicados.
Lo
que evidencia los nexos de la ultraderecha cubano americana
y la participación del FBI en esa ciudad del sur de Florida
en el proceso que seguiría después.
La
causa se radica el 2 de octubre, al otro día, aparece en las
páginas de los diarios que "un Jurado Federal de Instrucción
de Miami encausó el viernes a diez personas arrestadas el
mes pasado, acusadas de espionaje contra Estados Unidos y de
haber servido de agentes ilegales del gobierno comunista de
Cuba.
"(...
) los investigadores todavía no conocen las verdaderas
indentidades de tres de los acusados descritos en un nombre
muy propio de ellos (que utilizan para clasificar a los
individuos sin identificación), John Doe no. 1,
identificados inicialmente como Viramontes, John Doe no. 2,
identificado inicialmente como Medina, y Rubén Campa como
John Doe no. 3. Se ha ordenado que se mantengan los diez
detenidos sin derecho a fianza y pendientes de juicio".
Luego
se publica como pan caliente un informe completo —parcializado
además—del agente del FBI Raúl Fernández, a quien señalan
como jefe del operativo, en el cual concluye que "existe una
causa probable de que estos (...) hayan violado el Título 18
USC, Sección 794, que es conspiración para reunir y entregar
información de defensa para ayudar a un gobierno extranjero".
La EFE,
refirió en un despacho que "tres de ellos, si son
encontrados culpables, podrían enfrentar cadena perpetua". ¡Tempranas
especulaciones!
LO QUE LES HACÍA
FALTA
El
13 de noviembre, también la EFE, puso sobre el ruedo un
despacho tendencioso en el que alegaban que "las autoridades
estadounidenses están investigando la presunta relación de
la red cubana de espías con el derribo de dos avionetas de
la organización del exilio Hermanos al Rescate, ocurrida en
1996". Mientras ,The Miami Herald anunciaba que "el ataque
de dos cazas cubanos contra las avionetas de la agrupación
anticastrista provocó la muerte de cuatro hombres y ha sido
el foco de la investigación en el caso de los espías".
Como
era de esperar, fabricaron un vínculo entre los detenidos y
la acción realizada por el Gobierno de Cuba en legítima
defensa de su soberanía nacional. Con este ingrediente toma
sabor político la causa, más por aquellos días en que se
intentaba consumar un proceso a favor de Hermanos al Rescate
en un tribunal de Florida que permitiría cobrar luego —en el
año 2000— a los familiares de los pilotos derribados un
multimillonario resarcimiento con el dinero que el
Departamento del Tesoro tiene congelado en bancos
norteamericanos desde el triunfo de la Revolución, en virtud
del bloqueo.
El
juez Superior de Distrito, Lawrence King, alineado con la
mafia terrorista miamense, desempeñó un papel importante en
esta trama al dictaminar que La Habana debía compensar a
esas familias con 187,6 millones de dólares, "en concepto de
indemnización compensatoria y daños punitivos".
En
una entrevista que ofreciera el Comandante en Jefe Fidel
Castro a la cadena televisiva CNN, el 20 de octubre de 1998,
cuando se le preguntó acerca de este caso aseveró: "Sí, a
veces hemos enviado ciudadanos cubanos que se han infiltrado
en organizaciones contrarrevolucionarias, para informar de
actividades destructivas contra nuestra patria, y creo que
tenemos derecho a hacerlo mientras Estados Unidos tolere que
desde allí se organicen sabotajes, incursiones armadas,
ametrallamiento de instalaciones turísticas, introducción de
armas, explosivos, y, sobre todo, brutales atentados
terroristas".
PARÉNTESIS
El
20 de junio del 2001 se develó la historia. Entonces la
opinión pública nacional e internacional conoció quiénes son
Antonio Guerrero Rodríguez, Gerardo Hernández Nordelo
(Manuel Viramontes), Fernando González Llort (Rubén Campa),
Ramón Labañino Salazar (Luis Medina) y René González
Sehwerert, y el porqué de su anónima lucha.
Antes, el 17 de junio, después de imputárseles el veredicto
de culpabilidad y en un mensaje al pueblo estadounidense,
confirman que "en nuestros días de prisión hemos
reflexionado sobre nuestra conducta en este país y
reafirmamos la más profunda convicción de que con nuestra
actitud y acciones no transgredimos ni pusimos en peligro la
seguridad del pueblo norteamericano y sí contribuimos en
alguna medida a descubrir planes y acciones terroristas
contra nuestro pueblo, evitando la muerte de ciudadanos
inocentes cubanos y norteamericanos".
Paradójicamente, entre el 16 y 17 de junio de 1998
autoridades de la Seguridad del Estado cubano, en un
intercambio con el FBI, le entregan 230 páginas sobre las
actividades terroristas contra Cuba, cinco videocasetes con
conversaciones e informaciones transmitidas por las cadenas
de televisión referidas a actividades criminales contra la
Isla y ocho casetes de audio, ascendentes a dos horas y 40
minutos, sobre llamadas telefónicas de terroristas
centroamericanos que estaban detenidos con sus mentores en
el exterior. El FBI admite estar "impresionado" por la
abundancia de pruebas y responde que contestará en dos
semanas.
Sin
embargo, el 12 de septiembre de 1998 lo que intentaron fue "matar"
a los posibles mensajeros.
*Elizabeth recibió la primera carta el 20 de enero del 2001.
Fuentes consultadas: Mesas Redondas Informativas "En las
entrañas del monstruo", junio del 2001.
Libro El dulce abismo.
Testimonio de familiares de los Cinco. |
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II |
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El “Chu”
Así se le dice al hueco
en el lenguaje de los presos. En las celdas de castigo
fueron confinados en tres ocasiones, la primera de ellas
durante 17 meses
DEISY FRANCIS
MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu
Es
un espacio de cuatro metros de largo por dos de ancho. Tiene
una puerta metálica. Las paredes y el piso destilan humedad.
Le dicen "El Chu" en el argot de los presos. Es "El Hueco"o
"Special House Unit" (Unidad de Alojamiento Especial, SHU,
por su sigla en inglés). Pertenece a una edificación
bastante moderna. En Estados Unidos la construcción de
prisiones es un gran negocio.
A
ese lugar, en el piso 12 del Centro de Detención Federal de
Miami, fueron trasladados los Cinco el 29 de septiembre de
1998, tras haberles negado las fianzas el día 22 del propio
mes.
"Esta
es una unidad para presos que están castigados (o sea, más
castigados de lo normal), o para casos muy peligrosos o de
extrema seguridad. Para el caso es lo mismo, porque a uno lo
tienen bajo el mismo régimen, no importa si estás castigado
o si te tienen allí por razones de seguridad. Allí nos
tuvieron 17 meses, que no es un récord, pero es muy buen
average", dijo en la primera carta que pudo escribir a su
familia Gerardo Hernández Nordelo en febrero del 2001.
Para
el abogado Paul McKenna, uno de los integrantes del equipo
de la Defensa, esas celdas son como una "...cáscara de nuez...",
un "...cuarto semejante a un armario...".
LA "VIDA EN EL HUECO"
La
comida se entrega a través de ventanillas que tienen las
puertas de hierro y que también se abren y se cierran con
llaves. Por lo general es la misma alimentación que ofrecen
en el resto del penal, "pero menos cantidad porque las
bandejas en el hueco son más chiquitas", según Gerardo.
Al
describirlas dijo que son unas celdas bastante pequeñas que
tienen adentro un inodoro-lavamanos de metal, una ducha, un
pedazo de meseta de concreto que sirve de mesa, otro pedazo
de concreto que hace de silla y una litera de hierro. Allí
era obligado pasar las 24 horas del día. "Solo nos sacaban
una hora al día a ‘recreación’, días entre semana, si no
llovía, si no tronaba y si no era feriado. La ‘recreación’
consiste en llevarte a otra celda más grande que tiene un
pedazo de malla en una parte del techo por donde entra aire
de la calle. Allí puedes ‘recrearte’ todo lo que quieras
corriendo o caminando, porque no hay nada más que hacer".
VIOLACIONES TRAS
VIOLACIONES
En
septiembre de 1998 la Fiscalía presenta 25 cargos contra
ellos. Cuando llevaban ocho meses de encarcelados, o sea, en
mayo de 1999, añaden un cargo que no estaba en la acusación
inicial: el de conspiración para cometer asesinato imputado
a Gerardo. Para esa fecha los Cinco permanecían en el "hueco",
en franca violación del Reglamento del Buró de Prisiones del
Departamento de Justicia de Estados Unidos, el cual
establece de modo claro que semejante sanción se aplica solo
para "casos disciplinarios" y por un "máximo de 60 días".
Cuando fueron enviados nuevamente al Hueco el 28 de junio
del 2001, se denunció que en grosera represalia, resultaron
despojados de todas sus pertenencias, incluidas cartas,
fotos, poemas y hasta el más pequeño pedazo de lápiz.
En
una de las Mesas Redondas transmitidas después de haber dado
a conocer la historia de los Cinco en junio del 2001, el
doctor Julio Fernández Bulté, profesor de la Universidad de
La Habana, destacó que esa irracional actitud de las
autoridades estadounidenses contravino la Declaración sobre
la Protección de todas las personas contra la tortura y
otros tratos inhumanos y crueles, aprobada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas el 9 de noviembre de 1975,
así como otras disposiciones de la ONU. En el caso de los
antiterroristas cubanos, esa práctica, impuesta de forma
excesiva, transgredió numerosos de esos acuerdos y
constituyó una forma deliberada de tortura. La clara
intención era quebrantarlos.
Al
ser llevados otra vez al hueco en el 2003, Gerardo
especifica: "Allí tenían personas con graves problemas de
conducta, cada uno solo, y en ropa interior. Algunos,
estando en las celdas regulares del hueco, le habían dado
candela a las colchonetas, otros habían agredido a los
guardias, otros habían intentado suicidarse, y así
sucesivamente. En el mes que estuve allí no pude verle la
cara a ninguno de ellos, pero conocí a varios por sus gritos
y lamentos y supe que a algunos los tenían amarrados a las
camas y que tenían problemas mentales. En mi caso, me
dejaban la luz encendida las 24 horas. Todas las celdas,
menos la mía, tenían las puertas de hierro abiertas, por lo
que algunos podían comunicarse con los de al lado gritando.
Cuando me sacaban a bañarme, dos o tres veces por semana,
cerraban automáticamente las puertas exteriores de las demás
celdas para que no pudieran verme a través de las rejas, ni
yo a ellos, y las volvían a abrir cuando ya yo estaba de
regreso, con mis dos puertas cerradas.
"En
esas condiciones pensaban mantenernos por lo menos un año, y
fue gracias a las protestas y manifestaciones de solidaridad
de muchos compañeros que solo estuvimos un mes. Durante ese
tiempo no me permitieron tener nada de leer. Después de
mucho pedirlo, me dieron unas hojas de papel y un repuesto
de pluma para escribir a mi abogado. El sobre lo tuve que
fabricar con ese mismo papel, y pegarlo con pasta dental."
EL ABRAZO DE LA
SOLIDARIDAD
Recuerda a Granma Graciela Ramírez Cruz, coordinadora
del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco que "cuando
nos enteramos de que los habían metido de nuevo en el hueco
—del 28 de febrero al 30 de marzo del 2003—, nos impresionó
muchísimo". Fue una acción injustificada, "sin nada que
amparara una sanción tan terrible".
Por
ejemplo, Antonio Guerrero, se encontraba impartiendo clases
de Matemática en la prisión aquel día de febrero. "Lo
interrumpieron y lo sacaron de entre sus alumnos sin
explicación", señala Graciela, quien también explica cómo a
Gerardo lo dejaron "solo con su ropa interior en momentos en
que todavía era temporada invernal".
Pero
lo peor fue que "Gerardo estuvo solicitando asistencia
médica durante casi los 30 días del hueco porque le caían
las aguas albañales del piso de arriba sobre su rostro. Él
tenía el temor de dormirse, pidió que taparan ese orificio y
jamás fue atendido. Esa fue una de las situaciones, además
de la extrema soledad, el aislamiento y la presión sobre
ellos, que puso en alerta al movimiento de solidaridad en el
mundo, porque además los mandaron al hueco en el preciso
instante en que se preparaban para presentar sus documentos
de apelación. La orden de impedir que pudieran trabajar con
sus abogados fue enviada desde Washington".
Constan cada uno de los correos que entonces se enviaron al
Departamento de Estado, a organismos de derechos humanos, al
buró de prisiones. En 30 días los amigos solidarios llegaron
a recaudar más de 6 000 firmas que denunciaban esa violación.
El
abogado Leonard Weinglass, cuando tuvo ocasión de visitar a
su defendido, Antonio, comentó que también se había sentido
prisionero, porque de hecho le pusieron en una especie de
cabina donde apenas podía tomar notas y el diálogo se
producía a través de un auricular. Como expresara en su
momento Weinglass, la imagen de Tony saliendo del hueco es "inolvidable".
Precisamente, en mayo del 2005, ante las violaciones
cometidas y tan injusta prisión se pronuncia el Grupo de
Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, al emitir
una decisión técnica, que no cuestionó el sistema jurídico
norteamericano. Se derivó del estudio de la documentación
del proceso y concluyó que la detención arbitraria se
produjo desde el primer momento del arresto en Miami.
En
aquella ocasión, esa instancia de la ONU dijo que el
gobierno de Estados Unidos debía adoptar las medidas
necesarias para poner fin a esa situación irregular y lejos
de atender esa solicitud, que acoge una reivindicación
inclaudicable del pueblo cubano, también enarbolada por
cientos de miles de personas honestas del planeta,
Washington dio nuevos pasos para consolidar el absurdo
régimen de detención impuesto contra los Cinco.
Para
llegar a tales reflexiones los expertos tuvieron en cuenta
una combinación de tres factores: el confinamiento solitario,
la aplicación del acta de información clasificada (CIPA) y
el ambiente inadecuado en el que se hizo el juicio.
En
opinión de Roberto González, integrante del equipo de la
defensa y hermano de René, esos criterios no los dieron
sobre la base de que "los Cinco son hombres valientes, eso
es cierto, pero hay otros presos valientes, ni porque tienen
una buena familia, porque también hay otros presos que
tienen buenas familias, el asunto de este tema es que los
Cinco son inocentes, no porque sean valientes ni porque
tengan familias, sino porque son personas que tienen derecho
a la libertad, porque se les han violado todos sus derechos
en un proceso penal".
AQUÍ SE HABLA DE
HONOR Y DIGNIDAD
Durante estos diez años tras las rejas, las veces que fueron
llevados al hueco han sido para Gerardo, Fernando, Antonio,
René y Ramón, uno de los periodos más duros.
No
obstante, al hacer la evaluación de aquellos 17 meses en
celdas de confinamiento solitario, Gerardo expuso en la
mencionada carta a su familia en febrero del 2001: "Fue una
etapa bastante dura, no solo por las condiciones sino porque
coincidió que eran los primeros meses".
Y
sin dejar a un lado el humor innato que suele caracterizarle,
comentó: "De todos modos, como decía Gustavo Adolfo Bécquer,
‘eso no es pedo que moje calzoncillos’ y en un par de meses
ya le habíamos cogido la vuelta al hueco", porque "el Hueco
también fue una ‘escuela’. Aprendimos mucho de nosotros
mismos y de los demás, del honor y de la dignidad humana... ".
Granma
18-07-2008 |
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III
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El dilema de los 164
El miedo de ser jurado en Miami, donde la animosidad contra
Cuba, las persecuciones y presiones de todo tipo impidieron
lograr un tribunal imparcial contra los Cinco
DEISY FRANCIS
MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu
"Este
proceso será mucho más interesante que cualquier programa de
televisión". Declara, docta y severa, la jueza Joan Lenard
al diario The Miami Herald, el 16 de marzo del 2000. No
estaba lejos de la verdad la magistrada. Las violaciones e
inconstitucionalidades presentes desde el mismo momento de
la detención de los Cinco antiterroristas cubanos así lo
demostraron.
Pero
fue la etapa de selección del jurado uno de los momentos más
bochornosos de todo el tinglado legal armado contra Antonio
Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González, Gerardo
Hernández y René González.
Dice
la VI Enmienda de la Constitución de Estados Unidos: "En
toda causa criminal, el acusado gozará del derecho de ser
juzgado rápidamente y en público por un jurado imparcial del
distrito y estado en el que el delito se haya cometido,
distrito que deberá haber sido determinado previamente por
la ley; así como de que se le haga saber la naturaleza y
causa de la acusación, de que se le caree con los testigos
que depongan en su contra, de que se obligue a comparecer a
los testigos que le favorezcan y de contar con la ayuda de
un abogado que le defienda"; sin embargo, la posibilidad de
lograr un jurado imparcial en la ciudad de Miami para
juzgarlos fue nula.
No
causó asombro que desde el mismo momento de los arrestos
aquella madrugada de septiembre de 1998, se desatara una
feroz campaña de prensa en contra de los detenidos. René
González, en una de las visitas que pudo hacerle su hija
mayor, Irma, le explicaba que los "medios los habían
sentenciado" a priori.
La
misma Irma comentaba que era tanta la animosidad contra
ellos que, por ejemplo, en la puerta de la casa donde
residían en esa ciudad del sur de Florida les colocaron "pegado
a la puerta una hoz y un martillo".
Además, noticias como: "Son traidores, deben darles el más
severo castigo", aparecieron en El Nuevo Herald, el 15 de
septiembre de 1998.
ENTRETELONES
El
16 de agosto de 1999, el abogado de Ramón Labañino, William
Norris, solicitó de la Corte la asignación de fondos para
llevar a cabo una encuesta que permitiera argumentar el
cambio de sede del proceso. Unos meses más tarde, entre el 5
y el 24 de enero del 2000, los defensores entregaron otras
mociones sobre el mismo tema. Una de ellas la haría Norris a
nombre de Ramón, contando ya con los resultados del sondeo,
la declaración de expertos y una muestra de artículos de
prensa. Todo apuntaba a que Miami nunca sería el lugar para
un juicio limpio.
El
20 de marzo del 2000 se elevó nuevamente una moción a la
Corte, esta vez fue una conjunta de los Cinco acusados. La
respuesta de la jueza Lenard se recibió el 27 de julio al
declarar sin lugar la petición, rechazando así el cambio de
jurisdicción y negando la posibilidad de celebrar el proceso
en otro distrito dentro de Florida.
"Quiere
esto decir que para la jueza, aquella turba que quemaba
banderas y neumáticos en las calles, que dañaba automóviles,
que alteraba el orden público desafiando a la policía, que
profería amenazas, que portaba armas ilegalmente, que
incumplió la orden de devolución del niño Elián en franco
desacato a la autoridad, en un desesperado intento por
mantenerlo secuestrado; aquella turba que logró poner en
jaque a la ciudad durante varios meses, no tenía nada que
ver con el juicio, no influiría en los posibles jurados",
apuntó el doctor Rodolfo Dávalos en su libro Estados
Unidos: Cinco Héroes un juicio silenciado.
Unos
meses después, hasta la propia prensa no tuvo más remedio
que reconocer: "Había miedo de ser jurado".
SIN COMENTARIOS
Quedó demostrado en las audiencias para la selección del
jurado que las 164 personas seleccionadas como candidatos,
examinadas ante la Jueza, en el llamado Voir Dire ("decir
la verdad" en el proceso de preguntas y repreguntas de las
partes), ninguna de ellas admitió públicamente tener una
impresión favorable hacia Cuba. Los tres aspirantes que
ofrecieron opiniones con cierto aire de equilibrio fueron
vetados por la Fiscalía. Solo quedaron quienes se
manifestaron de forma homogénea en su sentimiento de
hostilidad hacia la nación antillana.
Tal
es así que algunos de los candidatos en sus respuestas
acerca de la capacidad para apreciar las declaraciones de
los testigos cubanos que propondría la defensa dijeron:
"Para mí todos son mentirosos. Mienten por cualquier cosa
...";
"No le creería a testigos procedentes de Cuba ..."; "No le
creería a ningún agente proveniente de Cuba ...", mientras
los criterios de aquellos que quedaron son harto elocuentes:
"Creo que Castro es un dictador comunista y yo me opongo al
comunismo. Me gustaría que se fuera ..."; "Estoy fuertemente
opuesta al comunismo. La política de Estados Unidos hacia
Cuba es justa ...".
Pero, como ha planteado el doctor Dávalos, "una especie de
postigo que nos diera acceso a la interioridad de aquellos
hombres que se enfrentaban a la eventualidad de tener que
actuar como jurados en un caso de supuestos ‘agentes’
cubanos, quedó abierto cuando algunos tuvieron, al menos, el
valor de expresar sus temores en las ruedas de preguntas".
Entre las opiniones vertidas quedó claro que "me sentiría un
poco intimidado, y quizás un poco temeroso por mi propia
seguridad si no regreso con un veredicto que esté en
concordancia con lo que la comunidad cubana siente como
ellos deberían sentir el veredicto" ... "Si deseas saber la
verdad, yo sufriría un ataque de nervios" ... "Creo que sí,
tengo algún miedo por mi propia seguridad, si no regreso con
un veredicto en concordancia con toda la comunidad cubana",
confesaron unos.
Otros refirieron: "Estaría preocupado ante la reacción que
podría tener lugar", al tiempo que se recalcaba "creo que
muchas personas son de extrema derecha, hay tantos fascistas
por aquí ...".
También a los 12 miembros, elegidos de esos 164 posibles, se
les hicieron interrogantes claramente políticas como si
estaban a favor o en contra del bloqueo económico contra
Cuba, incluso las intimidaciones llegaron más lejos, pues se
hicieron denuncias en que aseguraban de que eran objeto de
filmaciones a la salida de la Corte.
El 2 de diciembre del 2000, El Nuevo Herald, en artículo
titulado "Miedo a ser jurado en juicio de espías" afirmaba:
"El miedo a una reacción violenta por parte del exilio
cubano si un jurado decide absolver a cinco hombres acusados
de espiar para el régimen de la Isla, ha llevado a muchos
potenciales candidatos a pedir a la jueza que los excuse del
deber cívico".
Y
no podía ser de otra manera en Miami. Con la selección del
jurado se consumó un acto inconstitucional. A fin de cuentas,
como sentenciara el doctor Julio Fernández Bulté, "el juicio
seguido contra los Cinco es una de esas causas
extraordinarias en que está en juego, de modo particular, la
credibilidad en la supuesta lucha antiterrorista que ha
proclamado Estados Unidos y los fundamentos mismos de la
legalidad norteamericana".
DEL LÉXICO JURÍDICO
En
el léxico jurídico la palabra causa tiene varias acepciones.
Una de ellas es: proceso o expediente judicial, radicado por
el órgano penal competente, para juzgar a determinadas
personas presuntamente sospechosas o acusadas de haber
cometido una infracción penal prevista en la ley.
De
acuerdo con esta acepción, la causa o proceso en el cual han
sido juzgados los Cinco es un expediente judicial radicado
como: Case No.98-721-CR-Lenard; United State District Court,
Southern District of Florida, Miami Division; lo que
equivale a decir que se trata del caso no. 721 del año 1998,
turnado a la jueza Joan Lenard, de la Corte Federal del
Distrito Sur de la Florida, división Miami, de Estados
Unidos.
Miami5
15-08-2008 |
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IV
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La farsa
Duró casi siete meses, pero el jurado de Miami solo
necesitó para deliberar breves espacios de tiempo. En apenas
cuatro días declaró a los Cinco culpables de cada uno de los
26 cargos de la acusación
DEISY FRANCIS
MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu
¿Dónde
estuvieron los medios de prensa norteamericanos durante los
casi siete meses que duró el juicio contra los Cinco? La
pregunta aún continúa sin respuesta al cabo de ocho años.
No
solo fue este uno de los juicios más largo en Estados Unidos
en el momento que tuvo lugar, sino también fue un caso que
involucró importantes asuntos de política exterior y
terrorismo internacional, en el que comparecieron 74
testigos (43 por la fiscalía y 31 por la defensa), entre
ellos generales, un almirante, así como un asesor de la Casa
Blanca, quienes coincidieron en que Cuba no constituía una
amenaza militar para ese país, sino que únicamente estaba
interesada en conocer lo necesario para defenderse de la
amenaza de ataque por parte de EE.UU. o de mercenarios
radicados en ese territorio.
El
proceso legal contra Gerardo Hernández, René González,
Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González se
inició en el otoño del 2000 y terminó en junio del 2001. Se
necesitaron 119 volúmenes de transcripciones y 15 de
narraciones de hechos previos, cajas de documentos de
prueba¼ un registro enorme y exhaustivo. Lo que sin duda
resultó un suceso para grandes titulares, se mantuvo en
secreto y lo cubrió solo la prensa local de Miami.
DE VIOLACIONES SE
HABLA
Se
conoce que los acusados fueron detenidos violentamente sin
previa notificación, encarcelados durante largo tiempo antes
del inicio del juicio y sometidos a castigos penitenciarios
sin haber violado ninguna norma del sistema carcelario.
Además, hubo una clara manipulación de las pruebas,
transgrediéndose el principio del "discovery", que
obliga a que las evidencias que posea o pretenda presentar
una u otra parte para valerse de ellas en la audiencia,
deben ser comunicadas a la otra parte y puestas a su
disposición para su conocimiento y examen.
Sin
embargo, en el caso de los Cinco la defensa se vio
constantemente limitada en su derecho de disponer libremente
de la documentación considerada como evidencia, para su
estudio y análisis, dado que fue clasificada bajo la Ley de
Procedimiento de Información Clasificada (CIPA), hecho
inexplicable ya que a los encausados no se les ocupó ni un
solo texto de interés para ser tutelado por la CIPA.
Por
otra parte, la manipulación de los testigos, debido a las
presiones que ejerció sobre ellos la Fiscalía, fue atroz,
dificultando unas veces e impidiendo otras, que se pusieran
de manifiesto ante el jurado y la Corte, hechos e
informaciones que pudieran constituir evidencias favorables
a la defensa de los acusados.
‘"Cuando nuestro juicio estaba a punto de comenzar, uno de
los abogados de la defensa nos advirtió sobre la posibilidad
de que los agentes del FBI mintieran en el estrado de los
testigos: ‘Ellos podrán pensar que es lo más patriótico’,
nos dijo el abogado. Nosotros, a pesar de que conocemos el
ambiente de Miami, nos negamos a creerlo hasta que la verdad
nos abrió los ojos. Otro de los abogados lo resumió en una
frase más simple: ‘Cuando un testigo de la Fiscalía jura en
el estrado, está recibiendo una licencia para mentir"’,
escribió en una carta René González Sehwerert a esta
reportera.
Más
adelante comentaba: "Durante nuestro juicio llegamos a
pensar que los fiscales tendrían una oficina dedicada solo a
preparar trampas y a manipular el sistema. Yo no pudiera
imaginarme cuántos volúmenes habrán dedicado los abogados de
este gobierno en estudiar al milímetro todo... ".
LO QUE TUVO LA
FISCALÍA
Lo
que la Fiscalía poseía eran evidencias de que uno de los
Cinco, Antonio Guerrero, había trabajado durante cinco años
como empleado de mantenimiento en la base de entrenamiento
de la Marina en Boca Chica, en el sur de la Florida.
Esa
instalación estaba completamente abierta al público, e
incluso tenía un área de observación especial apartada para
permitir que las personas tomaran fotografías de los aviones
en las pistas de aterrizaje.
Durante la estancia de Tony allí, nunca solicitó un
certificado de confianza, ni tuvo acceso a áreas
restringidas, y mucho menos intentó penetrar en ninguna de
ellas. A pesar de intensas acciones de intimidación por
parte de la Fiscalía, algunos de sus compañeros de trabajo
testificaron que "era una persona normal, buen trabajador y
sociable, que no mostró interés particular alguno por las
áreas de seguridad". De hecho, mientras el FBI lo mantuvo
bajo vigilancia durante dos años antes de las detenciones,
ninguno de los agentes ofreció testimonio sobre algún acto
indebido de su parte.
Además, si bien el gobierno había confiscado miles de
páginas de documentos de los Cinco en el momento de su
arresto, faltaba el elemento común de todos los casos de
espionaje: el material clasificado, y a ellos no se les
encontró ni una sola página relacionada con información de
seguridad nacional.
ANÉCDOTAS EN LA SALA
Para
comprender cómo se desarrolló el juicio de los Cinco, el
propio René relataba en su misiva: "Los fiscales preparan
minuciosamente a sus testigos para mentir con la misma
impunidad con que lo hacen ellos mismos ... En nuestro
propio caso, del mar de mentiras en que se hundió la
justicia, sobresalió la de un testigo que fue llevado para
identificar en una grabación la voz de uno de los pilotos de
Hermanos al Rescate que, según todo el resto de la evidencia,
era imposible que hubiera podido hablar a esa hora porque...
¡ya estaba muerto! La explicación desenfadada de la fiscal
ante tal barbaridad: ‘Bueno, su señoría, el jurado es libre
de creer la versión que desee’.
"Otro
ejemplo que me viene a la mente en nuestro caso. Los
fiscales me querían achacar la autoría de una carta que
sencillamente no había escrito yo, y según las pruebas de
laboratorio del propio FBI, la impresión de mi computadora
no se correspondía con la de la carta.
"Pues
bien, el fiscal se paró en sus argumentos finales y dijo que
eso no importaba, que la carta la había hecho yo con mi
computadora y que de todas nuestras computadoras ocupadas
por ellos, la mía era la única que podía haberlo hecho.
"Lo
peor es que durante el juicio nadie se había molestado en
presentar evidencia en relación con nuestros tipos de
computadoras. El asunto sencillamente no se había abordado
en todo el juicio y todo lo que había era un peritaje del
FBI desechando mi computadora como fuente de la carta.
"Pero
eso no importó. El señor simplemente se paró ante el jurado
y le envió un mensaje: ‘La evidencia del FBI dice una cosa
pero yo, que soy el fiscal, les estoy diciendo ahora’. El
tipo tenía la más absoluta seguridad de que su sola palabra
anularía ni más ni menos que un peritaje del FBI."
PREJUICIADA RETÓRICA
El
acta de acusación contenía 26 cargos independientes, cada
uno de los cuales inculpaba a uno o más de los Cinco de
delitos específicos. La mayor parte eran hechos menores
vinculados con el uso de falsa identidad. No obstante, los
más graves, que aludían a espionaje y asesinato,
conllevarían sentencias de cadena perpetua.
Pero
el acta no incriminaba a los Cinco cubanos de cometer dichos
crímenes, sino de conspirar para cometerlos. Hecho que le
dio margen a la Fiscalía para no tener que probar realmente
que alguno de los implicados había realizado verdaderamente
espionaje o cometido asesinato, o que incluso estos delitos
habían ocurrido en realidad. Todo estaba pensado. Los Cinco
se convertían en rehenes del odio irracional del imperio
contra Cuba.
El
martes 29 de mayo del 2001, a las 9:40 a.m., se inició la
primera jornada de los alegatos finales de las partes en
este juicio. El informe conclusivo de la Fiscalía fue un
arma premeditadamente utilizada para suplir la falta de
evidencias en favor de una acusación insostenible. El
fiscal, en su último argumento ante el jurado, apeló a la
falsa y prejuiciada retórica del gobierno contra los Cinco,
afirmando, no menos de tres veces, que los acusados habían
ido a Norteamérica "con el fin de destruir a Estados Unidos".
En
un periodo de casi siete meses, el jurado de Miami solamente
deliberó por breves espacios de tiempo durante cuatro días
sin siquiera enviar una sola nota o expresar alguna duda
ante el tribunal, y procedió a declarar a los cinco
detenidos culpables de cada uno de los 26 cargos de la
acusación. No hizo ni una sola pregunta acerca de los
complejos principios legales involucrados y no hizo ni una
sola solicitud de revisión de ninguno de los testimonios.
El
doctor Rodolfo Dávalos ha dicho: "No quedaba nada de la
‘presunción de inocencia’ cuando encadenados como esclavos,
pero más libres de conciencia que sus juzgadores, se
pusieron de pie e irguieron su frente ...para recibir de
aquel jurado temeroso y amañado, el injusto e ilegal
veredicto de culpabilidad. Antes de ese veredicto eran
inocentes, jurídicamente hablando, y como tal debieron ser
tratados. Después lo siguen siendo, porque un fallo injusto
no torna en crimen la inocencia".
Miami5
22-08-2008 |
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V
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Bajo presión
Para tratar de doblegarlos, no faltó el intento de
chantaje. Sobre el tema, Olga Salanueva, esposa de René
González, recuerda
DEISY FRANCIS
MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu
"Nosotros
vivíamos en un condominio de muchos apartamentos, iban hasta
allí y me tocaban a la puerta, luego se escondían y de
pronto me sacaban las cámaras, y esas imágenes sorpresa las
ponían en la TV".
Así
recuerda Olga Salanueva Arango, esposa de René González,
parte de la pesadilla vivida, tras el arresto de los Cinco
el 12 de septiembre de 1998.
"Hasta
Ninoska Pérez me llamó por teléfono. Ella me decía que iba a
coger las declaraciones mías, que quería conocer qué se
sentía al ‘ser la esposa de un espía comunista’. Yo colgaba,
no les seguía la corriente. Todos los días aparecía algo en
la prensa. Fue una etapa terrible. Sobre René averiguaron,
supuestamente a través de Hermanos al Rescate, la dirección
donde residió con una tía antes de ir yo para Estados Unidos.
A ella también la asediaron. No es difícil de imaginar lo
que nos sucedió, con el ambiente que se vive en Miami.
"Entre
el 12 de septiembre de 1998 y el 16 de agosto del año 2000
en que me detienen, yo me mudé, perdí la casa, porque no
podía pagarla. Me reduje, fui a un denominado estudio, una
especie de cuartico. Me fui de Kendall, donde residíamos,
aunque seguí en libertad, pero evidentemente me tenían bien
localizada. Cuando me arrestaron yo estaba en Miami Beach,
en el cuartico que había alquilado.
"El
14 de septiembre los conocí a todos, pero después cada vez
que había una corte los veía de lejos, por eso trataba de
tomar asiento en un banco cercano por donde debían pasar,
para al menos rozar a René con mis manos. Yo no quería estar
lejos de él. Le dije en mis visitas que, cuando los
sentenciaran, para donde lo trasladaran allá me iría a vivir
con las niñas, para poder estar cerca de él; sin embargo, ya
estoy consciente de que la intención de separarnos estuvo
siempre latente, no se trata de ahora que me niegan la visa
para ir a visitar a mi esposo. Eso empezó desde agosto del
2000 en que me detienen y me deportan a Cuba el 22 de
noviembre de ese propio año".
LO QUE
PENSÓ LA FISCALÍA
"A
René que es ciudadano norteamericano. no lo acusaron de los
cargos de conspiración para cometer espionaje ni de
conspiración para cometer asesinato en primer grado, lo que
sí se le imputó a Gerardo y en consecuencia le pusieron una
de las dos cadenas perpetuas de la condena.
"Tal
vez los factores que hicieron pensar de forma fácil a la
Fiscalía que cooperaría era por esa particularidad de René
como norteamericano, del que se sabía que estuvo seis años
en espera del reencuentro con Irmita y yo, que vivíamos en
Cuba, del que conocían también que nos había nacido otra
hija y era el único de los compañeros con su familia allí en
Miami.
"Esas
eran fuertes razones para presionarlo, pues suponían que él
no estaría dispuesto nuevamente a quedar solo e ir a la
cárcel y por eso es que le plantean la posibilidad de llegar
a un arreglo donde únicamente negociaría el cargo de ser
agente extranjero no registrado.
"Con
tal negociación cumpliría pocos años de reclusión y para ese
instante no le hubiese faltado mucho tiempo para salir y
continuar con su vida normal dentro de Estados Unidos, pero
a cambio tendría que haber sido testigo de la propia
Fiscalía para argumentar las mentiras que se urdieran contra
el resto de los compañeros, y convertir así el caso en el
juicio añorado contra la Isla. Esperaban con René al testigo
que reconociera que era agente de Cuba.
"Pero
se equivocaron. No importaron las presiones ni el chantaje.
De ahí se deriva el ensañamiento muy especial contra él, sus
hijas y yo, y a la vez contra Gerardo y su familia, porque
justamente en los cargos que se le imputaban a Gerardo,
respecto a la conspiración para cometer asesinato en primer
grado, es que querían que mi esposo declarara.
"Es
interesante el hecho de que al no obtener sus propósitos, la
Fiscalía le pone a René el máximo en la condena y le agregan
un acápite como condición especial, al igual que a Antonio,
pues ambos eran ciudadanos norteamericanos, de que al
cumplir la sentencia no podían acercarse ni frecuentar
aquellos lugares que se sabía que frecuentaban los
terroristas. Eso es el colmo del cinismo. Es el
reconocimiento tácito de la existencia del terrorismo
amparado en la Florida.
"El
día de sentencia uno de los fiscales actuantes en el caso,
Kastrenakes, no pudo contenerse y dijo ‘ojalá y pudiera, le
daría cien años de cárcel. Él es el más peligroso’. El
asunto es que no lograron sacarle a René que cooperara con
la Fiscalía".
RESPUESTA DE ANTEMANO
"A
él lo detuvieron en nuestro propio hogar, en presencia mía y
de nuestras hijas y no fue hasta el 2000, a propósito del
inicio del juicio a los Cinco, que decidieron poner algún
cargo en mi contra.
"Pienso
que ese fue el recurso que tomaron al no encontrar otra
forma de doblegarlo, entonces arremeten contra nosotras y
contra la familia de Gerardo, porque no es casual la
negativa constante para que Adriana, su compañera, lo visite.
Es que Gerardo tampoco se prestó para negociar, ni René para
actuar en contra de su hermano de causa.
"Recuerdo
que mientras lo iba a ver en prisión hablamos de las cosas
que le estaban proponiendo. Jamás le cuestioné cuál sería su
respuesta porque de antemano la conocía, inclusive el 13 de
agosto del 2000, día de su cumpleaños, última visita que
tuvo mía, me comentó sobre la carta que le había hecho
llegar la Fiscalía a través de su abogado. Ese era el
anuncio de lo que podía pasar conmigo, porque le dejaban
entrever sutilmente que recordara mi situación migratoria. A
partir de ese instante los acontecimientos se desataron muy
rápido. Nuestra conversación sobre el tema fue el 13 y en la
mañana del 16 me detuvieron en el estudio donde vivía en ese
instante allá en Kendall. Yo estaba sola para ese momento,
Irmita se encontraba de vacaciones en Cuba e Ivette ya la
teníamos con la abuela Teté (recientemente fallecida) en
Sarasota".
EL
CHANTAJE
"El
mismo 16 me presentaron vestida con el traje anaranjado de
presa delante de él para que comprobara que no solo fue una
amenaza lo que habían mandado por escrito, que se trataba de
una realidad.
"Después
vinieron mis tres meses en la cárcel. Me cuesta hablar sobre
eso...
la noticia de mi deportación el 22 de noviembre me llegó
casi cuando ya estaba montada en el avión, al otro día, el
23, recibí a Ivette en La Habana. Respiré de verdad, porque
hasta el último minuto temí que hubiesen tomado alguna
represalia con la niña, o sea, que me la trataran de quitar,
¡qué sé yo!, porque para noviembre del 2000 era muy reciente
la devolución de Elián a la patria.
"Tres
veces me presentaron a la Corte para decidir mi caso, me
negaron incluso la fianza y pasó algo risible, en la vista
de inmigración antes de la sentencia la Fiscalía manejó el
criterio de que Ivette se estaba preparando para ser ‘una
posible espía de Cuba’. El juez decidió declararme excluible.
Me retornaron esposada, en un vuelo militar junto a otros
presos comunes de origen cubano".
EL
TIEMPO PASA
"Han
pasado casi diez años del arresto y nos damos cuenta de que
este es un caso muy difícil (...).
"Para cada una de nuestras familias es sumamente fuerte,
porque la vida sigue transcurriendo, son muchas las cosas
que han quedado truncas, cosas tan íntimas y serias en una
pareja como los planes de tener hijos, el crecimiento de
estos, el desarrollo mismo de nuestra relación como pareja...Ver
todo esto inconcluso por una injusticia tan grande es
realmente muy doloroso.
"Han transcurrido ocho años desde que me deportaron, en todo
ese tiempo he solicitado visa para ir a visitarlo y como
respuesta he recibido las continuas negativas de las
autoridades norteamericanas que se han amparado en razones
ilógicas y absurdas. Cada negativa es ver alejarse otra
posibilidad de ver a René, de poder conversar, de tocarlo al
menos un momento, conversar como no se puede hacer a través
de una carta, darle un beso aunque sea en el frío salón de
una cárcel..."
LOS
HIJOS
Uno de los mayores sufrimientos familiares durante todo este
tiempo, ha sido la separación de los hijos o la
imposibilidad de tenerlos, como son los casos de Gerardo
Hernández y Fernando González. Las hijas de René González:
Irmita se graduó con título de Oro en Psicología en la
Universidad de La Habana, tiene 24 años; Ivette, cumplió
diez, hará el quinto grado. De los de Antonio Guerrero:
Tonito cumplió 23 años, comienza el quinto curso en la
Universidad de Ciencias Informáticas. Gabriel (15), estudia
en el preuniversitario. Las de Ramón Labañino: Lizbeth (11),
hará el sexto grado; Laurita (16), pasó para onceno grado;
Ayli (20), estudia Informática en la CUJAE.
Nota:
Fragmentos tomados de un testimonio perteneciente a un libro
en preparación.
Miami5
29-08-2008 |
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VI
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Inocencia condenada
En diciembre del 2001, tras casi seis meses de espera
después del veredicto de culpabilidad contra los Cinco, se
producen las vistas de sentencia
DEISY FRANCIS
MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu
El 8
de junio del 2001, viernes, el tribunal de Miami dictó el
veredicto de culpabilidad contra los Cinco. Júbilo entre los
fiscales, los agentes del FBI y toda la comparsa anticubana
y terrorista que allí se reunió; decepción en el rostro de
alguaciles honestos y personal de la sala de la Corte que
día a día habían seguido el proceso y en su interior
reconocían la inocencia de los encausados; "desaliento en
los abogados que hasta última hora esperaron un veredicto a
nuestro favor, al menos en los cargos más infames y falsos.
Indignación sentimos ante tanta injusticia, pero podíamos
elevarnos por encima de toda esa injusticia, por encima de
tanta ignominia y tanto odio, con la certeza de que nada
podría callar la verdad dicha y por decir", según escribiera
posteriormente Antonio Guerrero Rodríguez.
Concluía de esa manera una etapa del bochornoso proceso
contra los antiterroristas cubanos. El caso quedaba concluso
para sentencia.
RESUMEN DE PRENSA
Innumerables pruebas presentadas pusieron al descubierto el
terrorismo fraguado contra Cuba por grupos criminales
asentados en territorio estadounidense. La prensa, sin
embargo, se hizo eco solo de aquello que le convenía y puso
énfasis siempre en la palabra: espías.
Fragmentos de un artículo publicado en San Petersburgo Times
dado a conocer en la Mesa Redonda del 28 de junio del 2001,
dieron cuenta, por ejemplo, que "considerado como el juicio
de espías más grande de la historia del estrecho de la
Florida, el caso prácticamente no ha llamado la atención de
la prensa nacional. En parte ello puede ser explicado por la
temporada electoral inusualmente intensa en la Florida (¼
) pero también pudiera tener algo que ver con lo que
describió un potencial jurado, posteriormente desechado,
quien consideró el caso como el de los cinco espías Mickey
Mouse, cuyas acciones no tuvieron prácticamente
consecuencias para nadie fuera de la histérica comunidad de
exiliados cubanos del sur de la Florida".
Por su parte un reporte del Sun Sentinel dijo que "este no
era el mundo glamoroso de James Bond, o sea, no eran estos
los superespías a lo que están acostumbrados muchos en las
películas, ni las noches de cocteles, ni los autos de lujo,
tenían vidas sencillas y presupuestos muy ajustados".
Mientras un cable de la agencia AFP comentó: "Cinco meses de
testimonio, frecuentes recesos y algún enfrentamiento verbal
han alargado tediosamente el juicio sin aportar luz
definitiva sobre la cuestión central. ¿Se trata de
peligrosos espías que intentaron penetrar en instalaciones
militares estadounidenses o de simples infiltrados en
organizaciones anticastristas de la Florida?".
SE CIERRA EL CÍRCULO
Seis
meses después de los veredictos de culpabilidad, el 10 de
diciembre del 2001 se celebra la vista de sentencia general,
donde la Fiscalía indicó que se debía dictar una condena
severa. La Defensa de los Cinco se encargó de plantear que
los parámetros presentados por el oficial probatorio eran
demasiado rígidos y debían modificarse.
Sin
embargo, a las 2:30 p.m. de ese día comienzan las vistas de
sentencia. Durante la primera jornada la jueza Joan Lenard
se limitó básicamente a escuchar los argumentos de ambas
partes en los asuntos que eran comunes para todos, o para
varios de ellos.
Un
detalle interesante: David Bucker, presidente del Jurado que
los declaró culpables, estaba sentado en la sala junto con
el terrorista José Basulto y otros elementos anticubanos.
Los
días 11 y 12 de diciembre, en horas de la mañana, se
reiniciaron las labores del tribunal. La Lenard rechazó
todas las mociones y argumentos presentados por la Defensa
durante la sesión anterior y en la tarde del 12 se celebró
la audiencia donde se dictarían las dos cadenas perpetuas,
más 15 años de prisión contra Gerardo Hernández Nordelo. La
Fiscalía se ensañó, y tipificó los mismos hechos como
constitutivos de delito y de agravantes. Ha sido la primera
vez en la historia de EE.UU. que alguien es condenado por
conspiración para cometer asesinato de primer grado sin que
exista absolutamente ninguna prueba. Este es el cargo tres,
el de la segunda sentencia de por vida que le pusieron.
En
su alegato de defensa, Gerardo afirmó: "Bastaría con leer
las declaraciones que hizo a la prensa la figura principal
de ese Jurado para comprender que nunca tuvimos la más
mínima oportunidad y que influyeron más los prejuicios o las
últimas y engañosas palabras de los señores fiscales que los
argumentos que se escucharon aquí medio año (¼
) la Fiscalía considera, y así lo ha pedido, que debo pasar
el resto de mi vida en una cárcel. Confío en que si no es en
este, en algún otro nivel del sistema, la razón y la
justicia prevalecerán por encima de los prejuicios políticos
y los deseos de venganza y se comprenderá que no hemos hecho
ningún daño a este país que merezca semejante condena".
Presentes en la sala estuvieron las madres de Antonio,
Fernando, René y Gerardo, e Irmita, hija de René, quienes
tuvieron que soportar un ambiente muy hostil.
LA MÁXIMA EN TODOS LOS CASOS
Sucesivamente se realizaron el resto de las vistas de
sentencia. En cada una de ellas nuestros hermanos expusieron
sus brillantes alegatos. Esta fue la única vez durante el
transcurso del juicio en que se escucharon las voces de
ellos.
El
13 de diciembre, Ramón Labañino fue condenado a cadena
perpetua más 18 años. El 14, René González Sehwerert recibe
la sentencia de 15 años de prisión, la pena máxima que se
solicitaba por los cargos que se le imputaban por
conspiración y el de agente extranjero no declarado.
Entre el 17 y el 18 de diciembre se celebra la vista en la
que Fernando González Llort fue condenado a 19 años de
prisión, la pena máxima por tres cargos principales:
conspiración, obtención y uso de documentación falsa y
utilización ilegal de documentos de identificación, además
de agente extranjero no declarado.
Y el
27 de diciembre se produce la última de las audiencias. A
Antonio Guerrero Rodríguez le imponen cadena perpetua, la
máxima por los cargos de conspiración, conspiración para
cometer espionaje y agente extranjero no declarado. De ese
instante recuerda a Granma Mirta Rodríguez, "cuando mi hijo
se puso de pie en la sala del tribunal para escuchar la
sentencia. No me alcanzaban los ojos para tratar de verlo
todo, de pronto me percaté que en las manos de él había un
libro: La Historia me Absolverá".
LARGO CAMINO HACIA LA JUSTICIA
Tras
las irracionales penas que les impusieron "vino el silencio
de toda la prensa estadounidense, incluso el de la mafia y
sus voceros, quienes (...) no se cansaron de desacreditarnos,
calificándonos como ‘peligrosos espías’. Una sola
explicación tiene este silencio: no existen argumentos para
nuestras condenas y no quieren que la verdad salga a flote
por ninguna vía. Pero la verdad se dijo claramente en el
juicio y se ratificó contundentemente en nuestros alegatos.
La imagen de esa verdad expresada sin miedo, sin titubeo, es
un fantasma que persigue a quienes con la mentira crearon
toda esa ignominia", ha expresado Tony.
En
enero del 2002, los Cinco fueron trasladados a
penitenciarías distantes entre sí. Cada uno tomaría un
destino diferente. No se les ha autorizado a comunicarse
entre sí, pero no han faltado los saludos y las
averiguaciones de cómo está cada uno, por todas las vías
posibles.
Y lo
fundamental es que como el mismo Tony planteara "nunca hubo
desaliento, nunca hubo derrotismo, nunca pudo mellarse
nuestra moral, nunca pudieron mancillarse nuestros
principios, éramos unos ‘buenos necios’ que en medio de
tanto hostigamiento cantábamos las canciones de la Nueva
Trova, y cuando no sabíamos la letra exacta, le inventábamos
una".
Siete años después de las injustas condenas dictadas en el
proceso contra los Cinco, el Onceno Circuito de Atlanta,
Georgia, acaba de ratificar la condena a los inocentes.
INSÓLITO
Tony
y René son nacidos en Estados Unidos. A ambos, por escrito —para
que se compruebe la importancia que tiene para el gobierno
de ese país defender a sus terroristas— la Fiscalía les
impuso una condena adicional: se les prohíbe acercarse a los
lugares por donde se sabe que están o frecuentan individuos
o grupos terroristas.
Los Circuitos
Existen 12 circuitos o tribunales federales de apelación en
EE.UU.; uno de ellos, el Onceno, con sede en Atlanta,
Georgia, incluye en su jurisdicción los asuntos provenientes
del estado de Florida. Al igual que como sucedió con el caso
del niño Elián González, ese tribunal tiene a su cargo el
conocimiento y resolución, en segunda instancia, del proceso
de los Cinco.
Miami5
05-09-2008 |
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VII
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Quinteto de gigantes
Así
definió el líder de la Revolución, Fidel Castro, a los Cinco,
quienes hoy cumplen una década de encierro en cárceles de
Estados Unidos
DEISY FRANCIS MEXIDOR
"Ahora, en ese punto, me yergo con mi
alma robusta."
Walt Whitman
La
justicia continúa ciega ante la evidencia. "La situación con
los Cinco es un escándalo tal, que es difícil hablar de ella",
ha dicho el reconocido intelectual norteamericano No | |