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Exclusiva de uno de los Cinco con BOHEMIA
Así afirma René González tras los barrotes.
Persistente, reflexivo y poeta, aunque él mismo no quiera
reconocerlo, llega vía correo
la
voz de este antiterrorista,
símbolo de
la lucha contra la injusticia
junto a los otros cuatro héroes cubanos
Por DIXIE EDITH
tos: CORTESÍA DE LA FAMILIA
cultura@bohemia.co.cu
(18
de
julio de 2007)
"Sé
feliz a toda costa: No te permitas un pensamiento pesimista
o un recuerdo desagradable…", escribió a su esposa Olga. "Quiero
agradecerles el propiciar que me probara a mí mismo a través
de su odio y su resentimiento", espetó ante la Corte,
durante su alegato en los días ya lejanos del juicio
tramposo, cuando fue condenado a 15 años de privación de
libertad.
A
punto de cumplir 51 años el próximo 13 de agosto,
René González
sigue siendo el mismo hombre viril, impulsivo y persistente
que se empeñó en marchar a pelear a Angola cuando ya tenía
la baja de su servicio militar en el bolsillo; el que
comenzó a estudiar para piloto a los 23 años, cuando otros
de su edad se estaban graduando; y luego no titubeó cuando
tuvo que renunciar a su vida para cumplir misiones más duras
y menos públicas. El mismo que, ya preso, opuso su dedo,
enhiesto en medio de un puño, a la canallada de ponerlo a
escoger entre la patria y la familia.
Nueve años, de ellos casi dos en el temible "hueco" de las
cárceles estadounidenses y un particular ensañamiento que le
niega persistentemente la visita de la esposa, no han
mutilado su capacidad de amar y ser feliz. En cambio, le han
permitido reflexionar largo y tendido sobre muchos temas,
algunos de los cuales comparte ahora –carta mediante-, con
esta revista. Como sus cuatro hermanos, René está por encima
del odio. Eso lo hace fuerte.
Simiente de hidalguía
-Te has referido más de una vez en cartas, testimonios y
hasta en versos, a la formación que recibiste de tus padres.
¿Cómo la resumirías? ¿Qué heredaste de ellos?
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Un niño
feliz, muchos años antes de confirmar que "la maldad
todavía es poderosa" |
-De
mis padres aprendí, desde que tengo uso de memoria, el
significado de las palabras integridad y congruencia.
Siempre dijeron lo que pensaban y actuaron en concordancia
con sus expresiones. A pesar de tener facilidad para
comunicarse nunca nos dieron discursos políticos y solo
hicieron penetrar el espíritu de la Revolución en nuestro
hogar a través de su entusiasmo, rectitud, desprendimiento,
ética de trabajo, honradez y sensibilidad hacia los demás.
"Ante mis ojos de niño parecían tener el don de la ubicuidad.
Que fueran capaces de entregarse tanto a la sociedad y a
pesar de ello ser padre y madre a tiempo completo, me
producía admiración. Luego fui descubriendo que parte del
secreto consistía en incorporarnos a su entorno social. En
sus centros de trabajo, éramos parte del colectivo; el
aprecio que ellos se ganaron se traducía en cariño de sus
compañeros hacia nosotros. Allí nos hicimos obreros,
aprendimos a respetar a quienes con sus manos producen los
bienes materiales y descubrimos el valor del trabajo en un
ambiente de fraternidad, responsabilidad, entusiasmo y
humildad.
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"De mis padres aprendí que la verdad y la justicia existen, que
tenemos el deber de buscarlas…" |
"No
sé como responder a la segunda parte de la pregunta sin
sonar algo pedante. Supongo que si tengo algo bueno se lo
debo mayormente a mis padres; pero preferiría que mis
virtudes las enumeraran mis hijas cuando tengan edad
suficiente para hacer un juicio objetivo. Aspiro a que
entonces tengan algo bueno que decir del suyo.
"Por
lo pronto te diría que de mis padres aprendí que la verdad y
la justicia existen, que tenemos el deber de buscarlas y la
obligación de luchar por ellas."
-Teniendo
en cuenta que eres el mayor, ¿qué relación tienes con tus
hermanos?
-Si
tuviera que partir de mi primogenitura para describir la
relación con mis hermanos, la tarea sería algo difícil.
Entre nosotros no se establecieron las jerarquías
gerontológicas que son tan típicas entre hermanos. Nuestros
padres nunca delegaron en alguno de nosotros su
responsabilidad de educar y disciplinar a los hijos.
"Roberto y yo éramos dos iguales en la aventura de disfrutar
de la infancia, pasar por la adolescencia, madurar como
jóvenes y hacernos profesionales. En ese trayecto, Liván
–con quien convivimos- requirió que asumiéramos ciertas
tareas en apoyo a nuestra madre, o que cuando el caso lo
demandó, ocasionalmente, adoptáramos cierto rol paterno muy
limitado a la solución de un asunto concreto, si su padre
estaba de viaje o en misión internacionalista.
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"Soy uno más entre cinco hermanos que nos queremos mucho."
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"Con
Alina y Daiana las relaciones estuvieron absolutamente
libres de responsabilidades. Nos reuníamos sencillamente a
disfrutar de los buenos momentos familiares y en ese
contexto se edificó el cariño entre cinco hermanos ‘enteros’
–nada de medio hermanos- , en que las diferencias de edad
solo fueron un número, y la ascendencia entre nosotros está
dada por los méritos o capacidades que a los ojos mutuos
podemos tener el uno o el otro.
"Si
el haber vivido más y con mayor intensidad me ha sumado
méritos, experiencia o sabiduría a los ojos de mis hermanos,
a eso se reduce el peso de mi primogenitura. Soy uno más
entre cinco hermanos que nos queremos mucho; tan dispuesto a
dar un consejo o una opinión como a recibirlos."
-¿Influyó algo haber nacido en los Estados Unidos?
-Es
imposible que mi nacimiento en los Estados Unidos no haya
tenido influencia en mí, dada la importancia de su relación
con la Isla y la omnipresencia de su política agresiva en
cada aspecto de nuestras vidas.
"Llegué
a Cuba en pleno goce de conciencia, con mi carga de
recuerdos norteamericanos de los que algunas imágenes
perduran, y de pronto me vi en una sociedad para la que el
lugar en que se habían producido aquellas imágenes de
infancia feliz era desde donde se gestaban a diario toda
suerte de agresiones. Ello crea sentimientos conflictivos,
que van desde cuestionarte tu origen hasta tus lealtades.
Aun cuando no fuera recurrente, me recuerdo, en aquellos
primeros años, examinando por momentos el asunto.
"Creo
que en la solución de ese dilema sin dejar huellas hay que
darle crédito a la Revolución, y a la atención que brindó a
quienes, como yo, éramos hijos de repatriados. El discurso
de resistencia, firme pero desprovisto de odios, que
caracterizó aquellas batallas ideológicas me ayudó también a
conciliar mis sentimientos encontrados y dar solución a los
conflictos.
"Por
otra parte, la propia búsqueda de respuestas me permitió
asimilar temprano la esencia de aquel discurso firme pero
sin odios. Muy pronto aprendí a diferenciar al pueblo
norteamericano de su sistema de gobierno, y a observar al
monstruo con ojos más
martianos."
Peldaños
-Los Camilitos, un tanque, ser internacionalista… ¿qué te
enseñaron la vida militar y Angola?
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Según René, en Angola aprendió lo "inmensos que podemos ser juntos"
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Los
Camilitos,
mi experiencia como tanquista y la misión internacionalista
fueron peldaños de un proceso de crecimiento. La vida
militar me hizo más disciplinado, fortaleció mi habilidad
para operar en equipo y aguzó mi sentido del deber. Las
experiencias personales de esos períodos alimentaron mi
capacidad de adaptación, aportando buena parte al arsenal de
recursos de que hoy puedo valerme para resistir.
"Angola, antes de esta, había sido la vivencia más
enriquecedora de mi vida, y me ha aportado lecciones nuevas
a través de los años con cada mirada en retrospectiva. En
ella aprendí lo pequeños que somos como individuos y lo
inmensos que podemos ser juntos y me percaté de cómo una
buena causa puede elevar a la grandeza a un colectivo de
hombres individualmente imperfectos.
"En
1998, en Denver, coincidí haciendo un entrenamiento con un
piloto de origen boliviano. El hombre –que al parecer se
sentía suficientemente seguro tan lejos de Miami- me contó
que había volado por un tiempo en Angola para luego
confesarme, con admiración, que en aquella nación adoraban a
los cubanos ‘de Cuba ‘. Imagínate cómo me sentí cuando en el
centro del Imperio, a veinte años de distancia, me alcanzó
el eco de aquella lejana hazaña colectiva."
-¿Cancelaste tu sueño de pilotar aviones o alguna otra de
tus expectativas en la vida?
-No
sé si cancelar sea la palabra adecuada. Tal vez se pudiera
usar una expresión como ‘poner a un lado con carácter
indefinido’, lo que equivaldría a ‘casi cancelar’.
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René se graduó de piloto varios años más tarde de lo normal. En la
foto, el día de su "soleo", o sea, la primera vez
que piloteó solo un avión |
"Lo
cierto es que en estas circunstancias hay que desprenderse
de muchos sueños so pena de sufrir. En cuanto a la aviación,
es obvio que no alcanzaré las horas de vuelo a que aspiraba,
pero las que tengo me colmaron de satisfacciones. Pocas
cosas me darían tanto placer como surcar los cielos de Cuba
al mando de un avión; mas por el momento lo mejor es no
pensar en ello. Si la oportunidad se repite no me faltará el
entusiasmo y confío en la persistencia de los reflejos. El
entusiasmo también estará a disposición de cualquier otro
camino que, como alternativa, me presenten las
circunstancias."
En el monstruo
-¿Qué fue lo más difícil en la convivencia con enemigos, con
terroristas? ¿Cómo te las arreglaste?
-Lo
más difícil, obviamente, es comportarse como uno más de
ellos, asumir su odio contra el pueblo en que nacieron,
malamente disfrazado entre exclamaciones de patriotismo
hueco y clamores interminables de un espíritu cristiano que
nunca hallan la manera de convertir en conducta.
"Ser
testigo de la difamación a las víctimas de la
masacre de Tarará,
a solo horas de su brutal asesinato, para culpar del crimen
al Gobierno cubano; o de la vocinglería ante cada ocasión en
que creen llegado el momento de empujar la descomunal
maquinaria militar norteamericana contra Cuba –por solo
citar algunos ejemplos-; exige un autocontrol extraordinario
para no exteriorizar la sensación de repulsión. Muchas veces
me pregunté, ya en prisión, cómo habría podido manejar el
circo creado alrededor de
Elián, de
haber estado aún entre aquella gente.
"Lidiar
con todo eso no es fácil y requiere un dominio férreo de la
conducta y los impulsos. Algunos de los recursos de que me
valí me los reservo. Lo más importante es la conciencia de
lo que estás haciendo y, en el terreno práctico, la
satisfacción de desbaratar algún plan contra Cuba. Es como
una gran sensación de retribución que ayuda a compensar las
experiencias amargas."
-¿Qué sentiste cuando tu familia fue convertida en objeto de
chantaje? ¿Cómo fueron esos días?
-Mi
primera reacción fue de asombro. Uno no puede dejar de
asombrarse del nivel de meticulosidad que aplican los
funcionarios imperiales al implementar la bajeza y es
chocante ver que cuando crees que han tocado fondo, ellos te
demuestran que no, que estabas equivocado y aún pueden
rebajarse más. Son actitudes que uno no quisiera ver ni en
el enemigo.
"A
ello se añade el cinismo con que se conducen, casi burlón;
pudiera decirse que como un complemento al efecto
psicológico que buscan con el abuso. El concepto parece ser
algo así como aprovechar al máximo la canallada, infligir
todas las heridas posibles y no dejar alguna sin revolver.
"Al
asombro sigue la indignación; y de ella la inspiración para
resistir y disponer -por decirlo de alguna forma- de un
sistema de defensa. La práctica te va enseñando que con el
transcurso de los días te adaptarás al nuevo reto y, por
otra parte, cada nueva bajeza del adversario te demuestra
que toda la fuerza moral está de tu lado, lo cual es de gran
ayuda.
"Claro,
los días de la prisión de Olguita fueron terribles y no
faltó el detalle macabro de mostrármela justo tras su
arresto, o escamotearme sus cartas. Esos tres meses han sido
el período más largo de zozobra continua que he
experimentado desde mi arresto y cuando se produjo su salida
hacia Cuba, el alivio fue inmenso."
-Un juicio viciado y una condena exagerada. ¿Cómo lo vieron
ustedes cinco? ¿Por qué nunca aceptaron juicios separados?
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La vida militar lo hizo más disciplinado y fortaleció su capacidad
para actuar en colectivo |
-A
la altura del veredicto y de las sentencias ya habíamos
visto suficiente como para poder esperar cualquier cosa,
pero mentiría si te dijera que no albergábamos cierta
esperanza de que se hiciera justicia. Durante siete meses
habíamos propinado una pateadura tanto legal como moral a
los fiscales, y ante cualquier observador objetivo nos
correspondía un fallo favorable.
"El
juicio lo ganamos sin sombra de dudas; tanto como luego
hemos ganado cada una de las apelaciones. El espíritu y la
letra de la ley están de nuestro lado; la evidencia es
nuestro mejor testigo, y ello se ha puesto de manifiesto en
cada etapa del proceso.
"La
que ha perdido es la justicia, mancillada por un sistema
legal incapaz de aplicarla y que no es más que el reflejo de
una sociedad egoísta, en la que el oscurantismo gana cada
vez más espacio y cuya crisis moral se hace patente en la
ausencia de valores. Duele decirlo, pero la sociedad
norteamericana está incapacitada para mirarse a sí misma, y
al mundo, con ojos de justicia. Es el costo ético de
levantar un imperio durante dos siglos.
"La
idea de juicios separados era impensable. Algunos hubiéramos
salido ganando, pero a costa de abandonar a los otros a la
arbitrariedad de los fiscales, que se hubieran visto en
libertad de atomizar la evidencia haciendo de los procesos
un galimatías indescifrable. Ir juntos al juicio era un
asunto de principios y, sin ánimo de jugar a los números,
los cinco
nos convertimos así en un puño atravesado en la arrogancia
de los acusadores. Te garantizo que nunca olvidarán esos
siete meses de calvario. Nosotros, naturalmente, tampoco los
olvidaremos, pero por razones diametralmente opuestas. Esos
días de gloria no los habríamos vivido en juicios separados."
-¿Cuál es la mayor enseñanza de la cárcel? ¿Y el mayor
dolor?
-La
cárcel, como toda experiencia dura, nos enseña a conocernos
a nosotros mismos y a descubrir límites de resistencia que
estaban ahí sin que lo sospecháramos. Aquí se dispone de
tiempo para pensar y observar el mundo como a cierta
distancia, lo cual agudiza la percepción de los problemas
sociales y nos ayuda a comprender mejor la época que vivimos.
Muchas de las cosas en que la velocidad del vivir diario nos
impedía reparar se hacen evidentes cuando miras hacia fuera
desde esta atalaya.
"En
cuanto al mayor dolor –después del sentido de la pérdida
personal, los años dejados de vivir junto a tus seres
queridos y las obligadas renunciaciones-, radica en observar
un mundo de injusticias desde una posición de absoluta
impotencia.
"Si
antes te decía que el período más largo de zozobra continua
había sido el del encarcelamiento de mi esposa, puedo
afirmar que el secuestro de Elián me provocó los períodos de
insomnio más prolongados de mi vida. En el primer caso se
trataba de una persona adulta, en cuyos principios y
carácter tenía plena confianza. Pero ver a un niño indefenso
utilizado como un juguete, exhibido cada hora del día como
trofeo y manipulado sin escrúpulos, mientras tú estás
confinado a una celda y privado de la oportunidad de
incorporarte a la lucha por su regreso, crea una sensación
de impotencia abrumadora. Algo similar me ocurrió mientras
veía cernirse sobre Iraq la hecatombe para la que se
preparaba, metódica y fríamente, a la psiquis de los
norteamericanos. Cuando comenzó el genocidio y todo aquí se
tornó en un espectáculo pasé varias noches de desvelo.
"Debo
confesarte que por un instante me asalta la idea lacerante
de que se pudiera materializar una agresión contra Cuba, y
tengamos que presenciarlo desde aquí. Cuando veo el ciego
apetito con que el imperialismo norteamericano se lanza
contra el resto del mundo, aun arriesgando un desastre, me
pregunto si toda nuestra sabiduría política y preparación
alcanzarán a disuadirlos. No me cabe duda de que sería su
última aventura, pero la avaricia es irracional y los
Imperios, según la experiencia histórica, tienden al
suicidio. El costo para nosotros sería, por supuesto,
terrible; y cuando la idea me asalta es como una dolorosa
punzada."
-¿Has encontrado amigos entre las rejas? ¿Quiénes? ¿Cómo son
las relaciones humanas en ese mundo tan complejo, tan
sórdido?
-Este
no es un lugar propicio para hacer amigos en todo el sentido
del término, pues hay dos elementos fundamentales que
conspiran contra el espíritu de total compenetración y
confianza que exige una profunda amistad.
"El
primero es que el sistema estimula la delación mediante
rebajas de la condena, a quien promueva el encausamiento de
alguna otra persona. Un día cualquiera puedes ser llevado a
la corte para descubrir que algo que dijiste a otro preso se
convirtió en un acta de acusación en tu contra, sin que sea
de mucha relevancia la veracidad o falsedad de lo que el
individuo dijo a los fiscales. Es fácil deducir que en esas
condiciones nosotros somos una presa de alto valor agregado.
"Por
otra parte, quien muestra disposición para enmendarse en la
cárcel todavía enfrenta el reto de demostrarlo una
vez en libertad. Ello requiere sobreponerse a
reflejos muy arraigados y superar conductas aprendidas por
años. Solo el tiempo puede decir si la persona que conociste
en condiciones carcelarias era genuina.
"Salvando
esas limitaciones, y ateniéndose a las reglas de discreción
y cierta reserva que te imponen, siempre hay personas con
quienes puedes establecer una relación más cercana y sembrar
la semilla de una futura amistad. No todo el que comete un
delito es necesariamente una mala persona y hay reclusos en
quienes puedes observar un esfuerzo por superar el pasado y
aprovechar otra oportunidad. Se establecen ciertas
relaciones de afinidad con quienes muestran una conducta
positiva, cuya compañía puede aportar calidad al tiempo que
has de cumplir en prisión.
"Con
los cubanos nunca he tenido problemas y no he llegado a una
institución carcelaria en que no me tiendan la mano. Es
estimulante propiciar el reencuentro de alguno de ellos con
su familia, o con su patria, en nuevos términos. Los
caribeños tienen como un sexto sentido que les induce a
respetar a Cuba y ese respeto se extiende a nosotros cuando
saben que la representamos. De entre ellos, los boricuas con
sentimientos independentistas se convierten en buenos
compañeros. También algunos afroamericanos con cierta
conciencia política han tenido actitudes de deferencia que
muestran un gran aprecio de su parte.
"Todo
lo anterior da una idea de cómo se pueden establecer
relaciones positivas, aún en este mundo. Yo trato de ponerme
en contacto con lo mejor de las personas, no juzgo a nadie y
evito la tentación de darme aires de superioridad por no ser
un criminal. Delimito la manera en que trato a los demás
respetando su dignidad humana, ayudando al que pueda y
negándome a que medie el interés. Ellos saben apreciarlo y
en su abrumadora mayoría te devuelven el trato."
Amor contra odio
-Dicen
que tu abogado dijo, tras el encarcelamiento de Olga, que él
creía que tú eras guapo, pero que tu mujer era más guapa que
tú. ¿Cómo viste a Olga por primera vez? ¿Quién se enamoró
primero? ¿Y ahora, tras tanta separación, cómo la sueñas?
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Amor a primera vista en las arenas de Boca Ciega |
-A
Olguita la conocí a través de unos amigos comunes que
propiciaron nuestro encuentro en el ambiente paradisíaco de
la playa de Boca Ciega. Me habían estado hablando de ella
por meses y al verla no pude evitar el coincidir con sus
opiniones en relación con los encantos físicos de mi futura
esposa.
"Luego
hicimos el viaje a La Habana en el ruidoso asiento trasero
de una
Girón
y casi a gritos comenzamos a descubrir que
teníamos gustos y conceptos en común. De ahí surgió la
primera cita para el próximo día y a la siguiente semana,
cuando salí de pase, nos hicimos novios. No pasó mucho
tiempo sin que supiera que había conocido a la mujer que me
estaba destinada; por la manera en que ella me miraba
pudiera asumir que se enamoró de mí primero, pero habría que
preguntarle lo que piensa sobre cómo la miraba yo. Creo que
a nuestro caso se aplica la definición de amor a primera
vista, añadiendo el calificativo de simultáneamente.
"Hemos
tenido que soñarnos mutuamente durante las dos terceras
partes de nuestro matrimonio, aferrándonos a los ocho años
de felicidad plena que hemos compartido juntos y en los que
hemos constituido nuestra hermosa familia. Sobre ese período
de una alegría casi perfecta, y mucho amor, se sostienen los
sueños de un futuro juntos al que sigo mirando con optimismo;
y donde la veo a ella hermosa en su madurez, sonriendo mucho
y llena de ternura. Espero poder retribuirle con creces su
fidelidad, su cariño incondicional y los valores humanos que
ha vertido sobre nuestra relación."
-¿Qué es lo que más lamentas haberte perdido en estos años?
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"Me casé con la mujer que amo, para toda la vida."
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-Me
casé con la mujer que amo, para toda la vida, y en un cuarto
de siglo solo he vivido ocho años de matrimonio. Me perdí la
adolescencia de mi hija mayor y la infancia de la menor. Mis
hermanos me han dado sobrinos que no conozco. Mis padres –por
muy bien que lo disimulen- se han metido en la tercera edad.
La incompatibilidad de la reencarnación con el materialismo
dialéctico me impide creer que algún día reviviré los
últimos nueve años. En fin, he perdido lo suficiente para
poder quejarme, si quisiera.
"Pero
no me lamento en absoluto; ni por un segundo. Acepté los
riesgos que implicaba esta misión con plena conciencia de
ellos. Crecí en una familia que me educó en el amor a la
patria y formé, junto a Olguita, otra familia en la que lo
sembramos. Todos sabemos que la causa que defendemos
justifica nuestras pérdidas."
-¿Te sientes repetido en Irmita de alguna forma?
-Nunca
he aspirado a verme repetido en mis hijas. Prefiero que sean
ellas mismas, con sus características únicas y con la
herencia que les sea de valor para ser mejores que sus
padres.
"Traemos
a nuestros hijos al mundo sin preguntarles y todo a lo que
aspiramos es a descubrir la clave de una buena formación,
sin que nos entreguen un manual de instrucciones en la sala
de maternidad. Aunque el nuestro hubiera sido complicado de
redactar. Irmita ha colmado todos nuestros sueños a pesar de
haber crecido en tan atípicas circunstancias.
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Con Olga e Irmita, en los días en que tuvo que
comportarse como el enemigo |
"Tengo
que darles el crédito a su mamá y a mi familia, que nunca le
faltaron en los años que siguieron a mi repentina partida y
llenaron de alguna forma el enorme vacío que dejé en su vida.
Tanto ellos como la sociedad en que creció me entregaron, un
sexenio más tarde, a una adolescente adorable de la que me
siento orgulloso.
"Espero
poder decir lo mismo de Ivette. Tiene los buenos
sentimientos, el entusiasmo y es feliz –lo que hace una
buena base-, y por añadidura es inteligente (como la madre)."
-¿Cómo fue el reencuentro con Ivette después de tantos años?
-Fueron
unos días mágicos que se convirtieron en los mejores de los
últimos nueve años. Ivette abrió un cofre de sentimientos,
que me he obligado a mantener bajo llave para resistir y
protegerme. Una vez que se fue lo volví a cerrar, pero esa
visita me permitió pasar inventario a mi alma, y asegurarme
de que mi humanidad y capacidad de querer se conservan
intactas, después de todo. Hay puertas que solo un niño
puede abrir y eso fue lo que hizo Ivette.
"Nos
conectamos al instante y pronto pareció que no habían
transcurrido esos seis años desde la última vez que la había
visto. Me sorprendió su madurez y lo bien que llevó la
situación, manifestando mucho amor pero tomando con aplomo
las limitaciones y durezas que imponía la visita en esas
circunstancias. Es obvio que todo lo que ha vivido la ha
forzado a crecer algo rápido y a pesar de ello su infancia
no ha sido truncada.
"Me
llenó de felicidad su relación con la hermana, a la que
respeta y quiere mucho. Se deja ver que Irmita ha tenido que
tomarse la primogenitura más a pecho que yo, pero lo hace
con mucha ternura y madurez."
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En Miami, con Olga, cuando
ya estaba embarazada
de Ivette |
La visita de Ivette e Irmita a la cárcel fueron, según el
propio René, sus mejores días en los últimos
nueve años |
-La felicidad y el amor son un antídoto contra el odio. ¿Cómo
funciona esa ecuación en la distancia?
-El
contexto en que utilicé esa frase invitaba a enarbolar la
felicidad y el amor como un arma de lucha, en oposición al
odio que tan laboriosamente siembran los opresores y
victimarios para reducir a sus víctimas a la violencia ciega,
neutralizando así su capacidad de aglutinamiento cuando,
convertidos en simples vengadores, terminan anteponiendo el
medio a la idea y pierden la noción histórica y la visión
estratégica. Una vez rebajados al plano de la violencia, las
víctimas, despojadas del sostén de las ideas, quedan a
merced del poder avasallador del victimario.
"Se
trata de no convertir la justa indignación ante la
injusticia en odio ciego y fuerza bruta, y hacer de la
felicidad y del amor una herramienta filosófica de
resistencia. Creo que si nos dejamos arrastrar por el odio
nos estamos autoderrotando y, de todos modos, no veo cómo
construir el mundo mejor que queremos –la única victoria
rotunda contra la maldad que ha padecido el hombre- sobre
una base de odios.
"No
es, desde luego, cosa fácil. Se requiere de mucha paciencia
y meditación para observar tanto crimen y no odiar; pero
después de nueve años soportando la injusticia creo que es
posible.
"En
cuanto a cómo funciona la ecuación en la distancia, te diría
que transmitiendo la seguridad de que aún eres capaz de amar
y de que sigues siendo feliz. Que todo el odio del sistema
más criminal que padece la humanidad no ha alcanzado a
derrotarte."
-¿A qué recursos apelas para resistir, para no desesperarte?
-A
estas alturas de la entrevista la pregunta parece haber sido
respondida a través de las anteriores. Para resumirlo, te
diría que hay que adoptar una actitud racional en todo
momento, tener flexibilidad para adaptarte a lo que no
puedes cambiar, y disciplina y habilidad para sincronizar
tus intereses a las limitaciones. No permitir por nada del
mundo que las acciones de tus captores modifiquen tus
procesos mentales. Esos están bajo tu absoluto control.
"Yo
no pienso en el tiempo y más bien trato de que se deslice
sobre mí, estableciendo una rutina útil. Dedico seis mañanas
a ejercicios físicos, corriendo entre veinte y veinticinco
millas semanales que complemento con rutinas de torso y
brazos. Explorar límites de resistencia física me sirve de
motivación, además del beneficio directo a la salud.
"Tras
procesar y responder correspondencia, la lectura es mi
segunda ocupación intelectual, y en los libros me pierdo en
un mundo que me sustrae de la cárcel y de todo lo que
representa.
"En
fin, creo estar cumpliendo con los propósitos de superación
física e intelectual que me tracé desde los primeros días.
Lo que resta es transmitir ese estado de satisfacción a mis
seres queridos y esperar que su influencia sobre ellos
redunde en un bienestar que me sirva de retroalimentación."
-Voluntad
y persistencia. ¿Qué significan para René?
-La
voluntad y la persistencia están detrás de cada proeza,
individual o colectiva, y en cada paso adelante dado por la
humanidad. Sin ellas, probablemente, estaríamos todavía
sumidos en la esclavitud.
"No
se requirió de un propósito o de un concertado esfuerzo para
cometer el pecado original de la apropiación del trabajo
ajeno, arrastrados entonces por nuestra inexperiencia como
especie racional; pero cada paso en el sentido de deshacer
aquel entuerto ha sido el resultado de un derroche heroico
de voluntad y persistencia.
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René no oculta que "la satisfacción de desbaratar algún plan contra
Cuba", lo ayudó cuando tenía que pilotar aviones
como éste, parqueado en el aeropuerto de Tamiami, al
servicio de los terroristas anticubanos
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"Mientras
escribo estas líneas, para dar fin al cuestionario, no puedo
pasar por alto al pueblo valiente e inmenso que inspira mi
resistencia –al que van dirigidas-, y cuya voluntad y
persistencia sirven de ejemplo a un mundo que aspira a
seguir evolucionando y nos mira con admiración. Quiero dar
las gracias a ese pueblo por ser uno de sus hijos, por el
profundo cariño traducido en miles de cartas que a duras
penas intento responder y por permitirme el orgullo infinito
de representarlo y defenderlo.
"Quiero
recordarles que la maldad todavía es poderosa y que quienes
se nutren de ella también se afanan y persisten. Ellos
cuentan con recursos materiales abrumadores con los que se
aseguran de que el costo de sus aventuras sea asumido por
otros y se garantizan, a pesar de sus barbaridades, la
impunidad. En esas condiciones es mucho más fácil persistir.
"Por
eso no podemos desmayar. Solo podremos legar un mundo de
justicia a nuestros hijos si oponemos con todas nuestras
fuerzas al crimen y la avaricia; la voluntad y la
persistencia de la razón y la bondad."
Bohemia 18-07-2007 |