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Declaración de la Asamblea Nacional del Poder
Popular (3 de agosto del 2001)
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Principales acciones terroristas contra Cuba
(1990-2000)
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Denuncia de Cuba y Mensaje al Pueblo de Estados
Unidos (20 de junio del 2001)
DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR DE LA
REPUBLICA DE CUBA
(3 de agosto del 2001)
Cinco patriotas cubanos son prisioneros políticos del Imperio.
Sufren ya más de 34 meses de injusto encierro en una cárcel del Sur
de la Florida. Para René González Sehwerert, Ramón Labañino Salazar,
Fernando González Llort, Antonio Guerrero Rodríguez y Gerardo
Hernández Nordelo han sido casi tres años de humillaciones y
vejaciones constantes, de grosera y sistemática violación a sus
derechos individuales, de arbitrarios y largos períodos de total
incomunicación
Son inocentes. No han cometido delito alguno.
Se les castiga porque los enemigos de Cuba ven en ellos,
magníficamente resumidos, la dignidad, el valor, y las virtudes de
la Patria que se empeñan, inútilmente en destruir. Son víctimas de
una infame y colosal injusticia que significa el inicio, por la
actual Administración del Señor Bush, de una nueva etapa, más cruel
y desvergonzada aún, de la larga y sucia guerra que Estados Unidos
lleva a cabo contra el pueblo cubano y su Revolución.
Con imputaciones completamente fraudulentas, y presiones y maniobras
sobre los miembros del jurado, se les condenó por supuestas
actividades de espionaje que nunca fueron probadas y a pesar de que
en el mismo juicio los acusadores reconocieron que no habían poseído
secreto alguno ni habían llevado a la práctica el imaginario delito.
Resulta imposible en Miami lograr un veredicto justo en cualquier
caso relacionado con Cuba. Allá se pasean por las calles terroristas
confesos, se jactan de sus fechorías, las anuncian y preparan
públicamente, sin que las autoridades hayan hecho jamás
absolutamente nada para impedir sus acciones o sancionarlas. La
mentira, la histeria y el odio anticubano envenenan aquel medio
sometido a una camarilla corrupta y fascistoide. Basta recordar el
secuestro de Elián González, un niño de seis años, brutalmente
separado de su padre y su familia, maltratado y explotado
desvergonzadamente ante las cámaras de televisión, retenido en un
sitio rodeado de matones armados y vociferantes demagogos que
desafiaron las leyes, insultaron y amenazaron al Gobierno Federal,
pisotearon la bandera, dañaron bienes ajenos y hasta amagaron con
incendiar la ciudad. Para rescatar al niño fue preciso realizar un
delicado operativo que según las propias autoridades fue
especialmente riesgoso porque enfrentaron la terca obstrucción
organizada por individuos fuertemente armados. ¿Dónde estaban
entonces el FBI y los fiscales de la Florida? ¿Qué hicieron frente a
esa bochornosa impudicia de la que el mundo entero fue testigo y fue
repudiada por la humanidad y por el conjunto de la sociedad
norteamericana? Los derechos más elementales de un niño, incluyendo
su integridad física y psicológica, fueron ultrajados
flagrantemente, la ley, la decencia y el honor norteamericanos
fueron pisoteados, pero nadie, nunca, fue apresado, ni sometido a
juicio, ni siquiera acusado.
Esos individuos, alistados y entrenados por la CIA contra Cuba,
pagados durante décadas con fondos del presupuesto federal, han
mantenido un permanente y estrecho contubernio con los extremistas
de ultraderecha y han intervenido en la vida interna de la sociedad
norteamericana actuando siempre contra los intereses del pueblo de
Estados Unidos. Ellos están asociados a los peores episodios allá
ocurridos: el magnicidio del Presidente Kennedy, el escándalo de
Watergate, el asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffitt, el
suministro clandestino de armas a la contra nicaragüense y el
narcotráfico a él vinculado, el contrabando de personas y de drogas
ilícitas, el secuestro de Elián González y el fraude y el despojo de
los derechos de decenas de miles de electores afroamericanos en las
elecciones de noviembre del 2000 en la Florida.
Cuba siempre ha dicho la verdad abierta y francamente: jamás hemos
atentado contra la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero sí
proclamamos nuestro irrenunciable derecho y nuestra sagrada
obligación de defendernos de las acciones terroristas y criminales
que impunemente organizan, arman, pregonan y lanzan contra Cuba,
desde territorio norteamericano los bandidos de la mafia
anexionista. Desenmascarar esas acciones es una noble, digna y
heroica misión que contribuye a salvar vidas cubanas y
estadounidenses y corresponde con los intereses vitales de ambos
pueblos.
La Revolución cubana a todo lo largo de su desarrollo ha sido objeto
de una política de agresión sistemática, una verdadera guerra de la
que no han estado ausentes el terrorismo, los sabotajes y los
asesinatos. Esa guerra dura ya más de 42 años. El agresor ha sido y
es el gobierno de Estados Unidos. Nadie tiene derecho a ignorarlo
porque esa afirmación puede comprobarse fácilmente en documentos
oficiales norteamericanos casi todos mantenidos en secreto hasta que
finalmente vieron la luz en años recientes. Todavía ocultan buena
parte de su contenido pero aún así revelan claramente, sin la menor
duda, la total responsabilidad de ese Gobierno en una agresión que
no ha cesado. A continuación mencionamos algunos datos
explícitamente reconocidos y descritos en esos documentos por sus
responsables y que son por tanto verdades irrefutables:
· La Agencia Central de Inteligencia, cumpliendo instrucciones
precisas del Presidente Einsenhower, intervino activamente en los
asuntos de Cuba, desde 1958, antes del triunfo del movimiento
revolucionario que trató de impedir; sostuvo a los batistianos antes
y después de su derrota y entre ellos reclutó agentes y
colaboradores a los que convertiría en el núcleo principal de la
“oposición” contrarrevolucionaria fabricada por ella. Así consta en
el libro editado en 1991 por el Departamento de Estado que contiene
comunicaciones, hasta entonces reservadas, que cubren los años
1958-1960.
· Desde 1959 Estados Unidos comenzó a conspirar para tratar de
derrocar al gobierno cubano mediante un programa de acciones
encubiertas que incluyeron el terrorismo y los sabotajes y la
invasión militar de Playa Girón. Su detallada descripción aparece en
el Informe de quien en la época era el Inspector General de la CIA,
redactado en octubre de 1961 y divulgado por primera vez en febrero
de 1998.
· Después del fracaso de Bahía de Cochinos, Estados Unidos continuó
fomentando el crimen y el terrorismo mediante la llamada “Operación
Mangosta” y concibió planes incluso para una invasión militar
directa con sus tropas como reflejan los textos oficiales
correspondientes al período 1961-1963 del volumen publicado en 1997
por el Departamento de Estado.
· También en 1997 fueron revelados más de 1 500 páginas de
materiales hasta entonces clasificados del Pentágono, que muestran
la inaudita contumacia de esa política. Uno de ellos, fechado el 13
de marzo de 1962, lleva el significativo título de “Pretextos para
justificar una intervención militar de Estados Unidos en Cuba” .
Entre tales pretextos, por cierto, incluían la fabricación de
incidentes con el empleo de supuestas aeronaves civiles semejantes
al que organizarían años después los terroristas de Miami.
· En 1975 la comisión especial del Senado dirigida por el Senador
Frank Church divulgó su Informe sobre los planes para asesinar
líderes extranjeros. Una buena parte de él se refiere a los
numerosos intentos, a lo largo de muchos años, de asesinar al
Presidente Fidel Castro, dirigidos directamente por la CIA y con la
participación de los terroristas de Miami e incluso utilizando al
crimen organizado y la Mafia.
· El 23 de junio de 1989 la Fiscalía General de Estados Unidos
emitió una decisión -publicada por el Consejo de Seguridad de la ONU
el 8 de mayo de 1992- declarando inadmisible en territorio
norteamericano al conocido terrorista Orlando Bosch y aduciendo para
fundamentar su determinación la posesión de numerosas pruebas sobre
sus crímenes pasados y presentes incluyendo el de haber codirigido
el sabotaje en pleno vuelo de un avión civil cubano en octubre de
1976. Pese a ello el entonces presidente Bush dispuso que este
personaje fuese puesto en libertad. Actualmente el señor Bosch sigue
actuando en Miami con total impunidad.
Los anteriores son sólo algunos ejemplos. Envalentonados por el
prolongado apoyo de unas autoridades que inicialmente los enrolaron,
adiestraron y dirigieron para matar, que los han respaldado y
protegido o han sido cómplices y tolerado sus fechorías, los
terroristas han dejado constancia de lo que hacen en reportajes,
declaraciones y entrevistas públicas que han tenido y tienen amplia
difusión en la prensa escrita, radial y televisiva de Miami. Ninguno
de ellos ha sido molestado nunca por quienes se supone estarían
obligados a detener sus crímenes.
En noviembre de 1996, por ejemplo, el Canal 23 de la televisión de
Miami entrevistó, en vivo, a Orlando Bosch y a Luis Posada Carriles
-veterano de la CIA, coautor del sabotaje al avión cubano en 1976,
oficial secreto de la Casa Blanca para el suministro ilegal de armas
a la Contra nicaragüense- quienes, conscientes de que nada les
pasaría, se ufanaron de su trayectoria delictiva y enfatizaron que
continuarían su campaña terrorista contra Cuba.
El 12 y el 13 de julio de 1998 el diario The New York Times, en su
primera plana, publicó la entrevista que le hiciera a Posada
Carriles, en la que éste, el más notorio terrorista del Hemisferio,
asumió la responsabilidad por varias explosiones de bombas que
estallaron en La Habana en 1997, una de las cuales ocasionó la
muerte a un joven turista italiano, explicó el cuantioso
financiamiento que para sus acciones recibe de la llamada Fundación
Nacional Cubanoamericana, anunció la realización de nuevos ataques
terroristas contra Cuba y alardeó de sus repetidas visitas al
territorio norteamericano y sus estrechos vínculos con sus antiguos
colegas de la CIA. Días después en otra entrevista a un canal de
televisión de la Florida reiteró sus desfachatadas declaraciones.
Todavía hoy en la ciudad de Miami se organizan actos públicos de
apoyo a este vulgar asesino y desde allí se pagan sus actividades.
Es incuestionable el derecho de Cuba a defenderse ante quienes
intentan destruirla y aniquilar a su pueblo. Nuestra defensa ha sido
especialmente compleja y difícil porque los grupos terroristas
poseen nexos íntimos con agentes y funcionarios del Gobierno
norteamericano con quienes han conspirado durante muchos años y
porque las autoridades de Estados Unidos, en el mejor de los casos,
han mantenido una indolente tolerancia frente a ellos. Cuba, sin
embargo, ha hecho todo lo posible para advertir a Washington, por
canales discretos y también públicamente, de los peligros de esas
acciones y ha entregado informaciones obtenidas por el heroico
sacrificio de hombres como los que hoy guardan injusta prisión. De
ese modo les alertamos sobre la presencia de individuos armados en
los alrededores y en la casa donde retenían a Elián y los planes que
tenían para oponerse a su liberación. Después de lograda ésta,
quienes la dirigieron y ejecutaron han reconocido la veracidad y
exactitud de las mismas informaciones que les suministramos.
Numerosos contactos han tenido lugar en Nueva York, en Washington y
en La Habana en los que hemos facilitado a representantes del FBI y
otras agencias del
Gobierno de Estados Unidos, informaciones que hubieran servido para
que ellas actuasen contra los terroristas si hubiesen tenido
voluntad para hacerlo. Después de varios intercambios, incluyendo
mensajes a los más altos niveles, los días 16 y 17 de junio de 1998
vino a La Habana una delegación oficial, que incluía a dos
importantes jefes del FBI a quienes se les dio una amplia
información y se les entregaron materiales operativos incluyendo
filmaciones y grabaciones probatorios de las acciones de 40
criminales. Prometieron una respuesta en dos semanas pero esta nunca
ocurrió. Tampoco se produjo acción alguna del FBI contra los
delincuentes sobre cuyas actividades recibieron abundantes e
irrefutables pruebas. Por el contrario, tres meses después, el FBI
arrestó a nuestros heroicos compañeros, arrojó contra ellos sus
pérfidas calumnias y fomentó un proceso pseudolegal dirigido a
ensalzar a los grupos terroristas a algunos de cuyos cabecillas,
para colmo del cinismo, presentó, incluso, como sus testigos.
La más despreciable, procaz y absurda acusación contra nuestros
dignos y heroicos compañeros fue la de “conspiración para asesinar”,
lanzada sospechosamente después que habían transcurrido más de ocho
meses de que, sometidos a total incomunicación, encaraban las
ridículas y disparatadas imputaciones iniciales, carentes, como
ésta, de todo fundamento. Para sustentar esa infamia las corruptas
autoridades miamenses no presentaron, por supuesto, evidencia
alguna, manipularon desvergonzadamente el incidente ocurrido el 24
de febrero de 1996, ocultaron la información que ellos poseen,
ignoraron completamente los antecedentes, falsificaron groseramente
las pruebas y distorsionaron grotescamente la realidad.
La verdad, sin embargo, prevalecerá. La verdad jamás será derrotada
por sus torpes y falaces maniobras.
Si existiese un átomo de justicia en la sociedad norteamericana,
serían otros quienes habrían ocupado el banquillo de los acusados
para recibir la más severa e inapelable sanción.
Las autoridades norteamericanas conocen perfectamente bien todo lo
relacionado con ese incidente. Lo saben hasta el detalle y son
entera y absolutamente culpables por lo ocurrido aquel día.
A partir del triunfo de la Revolución, desde el territorio
norteamericano y tripuladas por sus agentes, la CIA empleó avionetas
para realizar sabotajes, lanzar armas y explosivos, regar sustancias
químicas y bacteriológicas y llevar a cabo labores de espionaje y
provocación sobre campos y ciudades de Cuba. En los documentos
oficiales citados más Regresar, hay copiosa información al respecto.
Ahí están los antecedentes del grupo terrorista que ejecutó la
provocación del 24 de febrero de 1996.
Sobre este grupo existe también profusa información, toda ella
recogida en esos y otros documentos oficiales y en medios de prensa
de Estados Unidos, que puede resumirse así:
§ Utilizan aviones que habían sido empleados antes en las guerras de
Viet Nam y El Salvador y les fueron entregados por la Fuera Aérea de
Estados Unidos y de los que ni siquiera borraron completamente las
siglas “USAF”.
§ Sus tripulantes recibieron adiestramiento de oficiales de la
aviación militar norteamericana.
§ Violaron repetidamente el espacio aéreo, el territorio nacional
cubano y hasta sobrevolaron la Ciudad de La Habana.
§ Se hicieron acompañar por periodistas y camarógrafos que
difundieron ampliamente sus provocaciones en la prensa escrita y
televisiva de Miami.
§ En ocasiones voló con ellos hasta quien entonces era el Jefe del
Buró de Cuba del Departamento de Estado y ahora es, nada menos, que
el Vicepresidente Ejecutivo del engendro terrorista denominado
Fundación Nacional Cubanoamericana.
§ Desde mediados de 1995 sus acciones se hicieron cada vez más
provocadoras y desafiantes llevándolos a quebrantar sistemáticamente
las regulaciones internacionales y norteamericanas.
§ Cuba advirtió, privadamente, a los principales dirigentes de
Washington y también, públicamente, de los graves peligros que
podrían acarrear esas acciones y su decisión de no permitir que se
volviese a violar nuestro espacio soberano.
§ Cuba recibió privadamente seguridades de la dirección del Gobierno
de Estados Unidos de que no se producirían más provocaciones de este
tipo.
§ Paralelamente la Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos
inició un proceso administrativo contra ese grupo por sus reiteradas
transgresiones y recabó para ello, recibió y agradeció por escrito
la colaboración cubana.
Con relación específicamente al incidente del 24 de febrero de 1996,
en la información suministrada oficialmente por Estados Unidos a la
Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y en las pruebas
presentadas más tarde, bajo juramento, en el proceso administrativo
referido en el párrafo anterior, consta lo siguiente:
§ Por lo menos desde el 17 de febrero las autoridades de ese país
conocían que se planificaba una provocación para el día 24.
§ El Departamento de Estado se comunicó varias veces con la torre de
control de vuelos del aeropuerto de OpaLocka, el mismo día 24 antes
del despegue de las avionetas para verificar su salida.
§ Las avionetas, desde que despegaron y durante todo el tiempo que
volaron sobre el territorio y la zona de control aéreo de Estados
Unidos, una hora y cuarenta y cinco minutos, ignoraron completamente
el plan de vuelo que se les había aprobado por los controladores
aéreos.
§ En ningún momento les ordenaron aterrizar o suspender su vuelo
pese a que estaban siguiendo una ruta no autorizada y a los
antecedentes de violaciones anteriores por las que se les había
sometido al ya mencionado proceso.
§ Los radares norteamericanos registraron cómo las avionetas volaron
en línea recta hacia la capital de Cuba, cruzaron el límite de
nuestro espacio aéreo y siguieron avanzando en la misma dirección.
Eran las autoridades de Washington las únicas que sabían que la
provocación iba a tener lugar, sabían cuándo y cómo se produciría y
quiénes y con qué medios la iban a realizar. Nada hicieron, pese a
que podían y tenían la obligación de hacerlo, para impedirlo o
evitarlo. Tampoco advirtieron a Cuba de lo que ellas conocían iba a
suceder.
¿Dónde estuvo la conspiración? ¿Quiénes fueron los conspiradores?.
Son esas autoridades y los jefecillos terroristas a quienes ellas
permiten hacer lo que les venga en ganas, los únicos culpables de lo
ocurrido. Son ellos y nadie más los que deben responder por sus
consecuencias.
La actitud que adoptó ese Gobierno fue absolutamente incalificable.
Se valió del incidente para justificar la firma de la Ley Helms
Burton, despojó a Cuba de fondos ilegalmente retenidos en bancos
norteamericanos y se los entregó a la mafia anexionista y ahora,
llevando al extremo la cobardía y la vileza, quiere castigar a cinco
compatriotas que son totalmente inocentes y no tienen
responsabilidad alguna con estos hechos.
Nadie más que esas autoridades y los terroristas que ellas
engendraron y utilizaron contra Cuba durante cuatro décadas, son
quienes han conspirado para asesinar, han tratado de asesinar y han
asesinado, causando numerosas pérdidas de vidas y sustanciales daños
materiales a nuestro país.
La colosal arbitrariedad contra nuestros compatriotas nada tiene que
ver con la justicia y el derecho. Es la expresión más impúdica de
una nueva fase de la agresión contra Cuba desatada por la
ultraderecha en el poder y la mafia anexionista a su servicio, y
cuyas graves consecuencias ya comienzan a caer sobre muchos
norteamericanos y cubano-americanos.
La prueba más evidente de que el caso de nuestros cinco compatriotas
es parte de un plan deliberadamente concebido para respaldar a los
grupos terroristas y diseminar el temor entre quienes se les oponen,
las expuso abiertamente el pasado 10 de julio, el propio Jefe del
FBI a cargo de esta operación. En esa ocasión el señor Héctor
Pesquera anunció que “habrá más arrestados relacionados con ese
caso”, aseguró estar “constantemente al tanto de muchos que están
aquí” y prometió que “los perseguiría enérgicamente”. Pocos días
después, como un eco, la misma bravata sería repetida por la vocera
de la Fundación anexionista. ¿Hace falta algo más para comprender
que se trata exclusivamente de un proceso político y que su
propósito es perseguir a todos los que allá rechazan las prácticas
criminales de la mafia terrorista?
Pero no son sólo estridentes bravuconadas. El 13 de julio, el propio
Presidente de Estados Unidos emitió una insolente declaración en la
que, además de proclamar nuevas acciones para reforzar el bloqueo y
la agresión contra Cuba, anunció medidas específicas y amenazas
concretas contra ciudadanos norteamericanos y residentes de origen
cubano. El ocupante de la Casa Blanca explicó que había dado
instrucciones para reforzar y ampliar los mecanismos de aplicación
del bloqueo particularmente para impedir los viajes no autorizados a
Cuba y controlar estrictamente las visitas permitidas y las remesas
familiares, así como para incrementar el financiamiento y el apoyo
material a los grupúsculos contrarrevolucionarios que operan contra
Cuba.
Las declaraciones del señor Bush no son simple retórica. Centenares
de norteamericanos han recibido ya notificaciones oficiales de
preencausamiento y a varios han impuesto multas administrativas de
miles de dólares. Los viajeros, en el aeropuerto de Miami, reciben
por escrito claras advertencias de las severas sanciones –hasta 10
años de prisión y 250 mil dólares de multa- a quienes no acaten las
rígidas normas del bloqueo que el actual Presidente se propone
imponer a toda costa.
Aumenta sin cesar el número de norteamericanos y cubano americanos a
quienes, conminados con posibles acciones penales, se exige
responder meticulosos cuestionarios que recuerdan los peores días
del macartismo.
Para asegurar la ejecución de su política anticubana el Jefe de la
actual Administración ha nombrado, en posiciones claves, a varios
sujetos de connotada trayectoria en la guerra contra Cuba.
El propuesto para ocupar el más alto cargo para América Latina del
Departamento de Estado ha generado natural alarma, tanto dentro como
fuera de Estados Unidos.
Pero hay otras designaciones que han avanzado de forma silenciosa,
casi inadvertida. Una es la de Mauricio Tamargo como presidente de
la Comisión Federal de Reclamaciones, otra la de Adolfo Franco
quien, se anuncia, ocuparía la responsabilidad principal para
América Latina dentro de la llamada Agencia Internacional para el
Desarrollo (AID). Ambos son empleados a sueldo de los peores
enemigos de Cuba en el Congreso de Washington.
La selección del señor Tamargo es una prueba evidente del compromiso
del actual Gobierno con los objetivos de la Ley Helms-Burton cuya
esencia, como es sabido, es la ilusoria pretensión de devolver sus
propiedades a los batistianos y antiguos explotadores despojando a
los cubanos de sus tierras, sus viviendas, escuelas, fábricas,
hospitales, todo lo que hoy pertenece al pueblo. Escoger a uno de
sus representantes al frente de la entidad federal que con poderes
omnímodos dentro de la estructura norteamericana, se encarga de las
reclamaciones de propiedades equivale a poner el asunto enteramente
en manos de esa mafia.
El nombramiento del señor Franco responde al declarado propósito de
intensificar la subversión contra Cuba aumentando los fondos que
destinan a fabricar, financiar y dirigir grupúsculos de traidores al
servicio de Estados Unidos, una parte de los cuales distribuye la
AID. A esos fines durante más de 42 años Washington ha dedicado más
recursos que los que van a la supuesta ayuda al desarrollo de
nuestro Continente. Colocar en esa posición a un representante de la
mafia anexionista es una obvia expresión de la política anticubana y
también un claro mensaje para quienes en América Latina aún se
engañan con la quimérica ayuda del Imperio.
El curso cada vez más hostil y agresivo contra Cuba que sigue la
actual Administración del señor Bush, imperdonable crimen contra
nuestro pueblo consustancial a una política irresponsable y
aventurera que pone en peligro la paz y la vida a escala
internacional, también lesiona gravemente los derechos del pueblo
norteamericano, incluidos los de la emigración cubana y sus
descendientes y los de sus ciudadanos residentes en la Florida Ellos
aspiran a vivir libres de la corrupción, la ilegalidad y la
violencia de maleantes que cuentan con la complicidad y la
tolerancia oficial y se benefician de recursos presupuestales que
sólo deberían emplearse para el bienestar y el desarrollo de las
familias norteamericanas.
Hay que poner fin al contubernio oficial con los terroristas y
detener la campaña macartista, la persecución y las amenazas contra
los ciudadanos norteamericanos que se oponen al bloqueo y los
emigrados y residentes de la Florida que sufren los desmanes del
terrorismo. En lo inmediato, como primer paso indispensable, es
preciso exigir la libertad de nuestros cinco inocentes compatriotas
encerrados hoy en una cárcel de Miami.
René González Sehwerert, Ramón Labañino Salazar, Fernando González
Llort, Antonio Guerrero Rodríguez y Gerardo Hernández Nordelo,
prisioneros políticos del Imperio, patriotas ejemplares, héroes
abnegados y admirables que a nadie han hecho daño alguno y han
sacrificado sus vidas por salvar la de su pueblo, deben ser
liberados.
Cuba es una nación libre, independiente y soberana que tiene un
derecho inalienable a vivir en paz y a ser respetada exactamente
igual que todas las demás naciones. Cuba tiene el derecho, la
obligación y la necesidad de defenderse y lo seguirá haciendo.
Los pueblos de Cuba y Estados Unidos pueden y deben vivir en paz. La
lucha por la verdad y la justicia permitirá lograrlo.
RESUMEN DE LAS PRINCIPALES ACCIONES TERRORISTAS CONTRA CUBA
(1990-2000)
Desde 1959, los grupos contrarrevolucionarios creados y dirigidos
por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana,
realizaron numerosos actos terroristas que han costado valiosas
vidas y cuantiosos recursos a nuestro país.
A principios de los 90, alentadas por el derrumbe del campo
socialista, esos grupos intensificaron desde territorio de los
EE.UU. y otras bases de operaciones en Centro América, acciones
violentas contra el pueblo de Cuba y sus dirigentes.
A continuación se relacionan algunas de las más importantes y sobre
las que existe información pública:
17 de julio de 1990.
Tras gestiones de los legisladores republicanos de la Florida,
Ileana Ross y Connie Mack, el presidente de EEUU, George Bush,
liberó al conocido terrorista Orlando Bosch, autor principal del
atentado que destruyó un avión civil cubano en pleno vuelo, en
octubre de 1976, en el que murieron sus 73 ocupantes.
14 de Octubre de 1990.
Infiltración armada por Santa Cruz del Norte organizada desde Miami
e integrada por dos terroristas quienes tenían órdenes de realizar
acciones violentas. Les fueron ocupadas armas y documentos falsos
facilitados en Miami. Traían proclamas, invitando a integrar el
denominado “Ejército Libertador Cubano”, encabezado por Higinio Díaz
Anne, quien previo a la partida les entregó dinero y propaganda.
15 de mayo de 1991.
José Basulto, ex mercenario de Playa Girón, conocido terrorista y
agente de la CIA, comienza las operaciones de los llamados “Hermanos
al Rescate”y para ello solicita al presidente de EEUU, George Bush,
3 aviones propiedad de la Fuerza Aérea de EEUU tipo 0-2, versión
militar del Cessna, que habían sido utilizados durante la guerra en
El Salvador. La congresista Ileana Ross hace una campaña pública y
gestiona la entrega de esos 3 aviones. El 19 de julio de 1992
aparecen por primera vez en la prensa fotos de los aviones
entregados a ese grupo contrarrevolucionario con las siglas USAF
(Fuerza Aérea de EEUU) claramente visibles en un reportaje del
editor del periódico Miami Herald, que realizó un vuelo con ellos.
17 de septiembre de 1991.
Infiltración de dos contrarrevolucionarios desde Miami, que tenían
como objetivo sabotear tiendas de turismo para crear el terror entre
turistas extranjeros. Le fueron ocupadas armas y una planta de
radio.
29 de diciembre de 1991.
Infiltración de tres elementos terroristas de los denominados
Comandos L procedentes de Miami a los que se les ocuparon armas y
otros medios de guerra. Estos infiltrados habían recibido
entrenamiento en un campo situado en la calle 168 en Miami donde se
entrenaban también unos 50 ó 60 hombres más.
8 mayo de 1992.
Cuba denuncia en Naciones Unidas las actividades terroristas
promovidas contra su territorio y a su solicitud es circulado como
documento oficial del Consejo de Seguridad, una decisión del
Departamento de Justicia de Estados Unidos, fechada el 23 de junio
de 1989, declarando inadmisible en territorio norteamericano a
Orlando Bosch por tener numerosas pruebas sobre sus pasadas y
presentes actividades terroristas, incluyendo la voladura del avión
civil cubano en 1976. En la actualidad este individuo se pasea
libremente por las calles de Miami, luego que el presidente George
Bush le otorgara un perdón presidencial.
4 de julio de 1992.
Un grupo de terroristas procedentes de EE.UU. intenta atacar
objetivos económicos situados en las costas habaneras. Al ser
detectados por patrullas cubanas se desplazan hacia aguas cercanas a
Varadero, donde la embarcación sufre averías mecánicas y es
rescatada por guardacostas norteamericanos. Pese a haberles ocupado
armamentos, mapas y cassettes de video filmados durante el viaje,
fueron puestos en libertad por el FBI.
Julio 1992.
Fracasa una operación para infiltrar un terrorista, proveniente, de
los EE.UU. quien pretendía sabotear un objetivo económico en la
Provincia de Villa Clara. Para este plan contaba con las armas y
explosivos requeridos así como con la colaboración de “Hermanos al
Rescate” que le informó sobre la ubicación de los guardacostas
norteamericanos, para facilitar su desplazamiento hacia el
territorio cubano.
9 de septiembre de 1992.
Detenido por el FBI un terrorista de origen cubano por posesión
ilegal de armas de fuego y violación de la Ley de Neutralidad, fue
liberado sin cargos.
7 de octubre de 1992.
Ataque armado contra el Hotel Melía Varadero desde una embarcación
tripulada por cuatro elementos terroristas de Miami, los que fueron
detenidos e interrogados por el FBI y puestos en libertad.
19 de octubre de 1992.
Infiltración de tres elementos contrarrevolucionarios provenientes
de los EE.UU. a los que se les ocuparon armas y abundantes
pertrechos militares. Paralelamente eran detenidos otros tres
terroristas en territorio de Bahamas, a los que también se les
ocuparon armas y explosivos aparentemente destinados a Cuba. Estos
contrarrevolucionarios habían salido desde Miami el 17 de Octubre.
Enero de 1993.
Detenidos por el servicio de guardacostas norteamericano, cinco
terroristas a bordo de embarcación artillada con ametralladoras
pesadas y otras armas, cuando se dirigían hacia las costas cubanas.
Fueron puestos en libertad.
7 de enero de 1993.
Tony Bryant, líder del grupo terrorista “Comandos L”, en conferencia
de prensa en Miami anunció planes para efectuar más ataques contra
objetivos en Cuba, especialmente hoteles. Declaró que “ desde ese
momento estaban en guerra contra Cuba”, y advirtió a los turistas
extranjeros a “mantenerse alejados de Cuba”.
2 de abril de 1993.
Ametrallado a unas 7 millas al norte de Matanzas el buque tanque de
bandera chipriota “Mikonos”, desde embarcación tripulada por
terroristas de origen cubano provenientes de EE.UU. 18 de mayo de
1993. Violación del espacio aéreo cubano por aeronave matrícula
N8447, de “Hermanos al Rescate”.
21 de mayo de 1993.
Arrestados por el servicio de Aduanas de los EE.UU. nueve
terroristas a bordo de una embarcación cuando se disponían a viajar
a Cuba para atacarla. Fueron ocupadas armas y explosivos. El 21 de
agosto el Juez Lawrence King desestimó los cargos contra ellos.
Mayo de 1993.
“Hermanos al Rescate” planea dinamitar una torre de alta tensión en
la zona de San Nicolás de Bari en la Habana.
Octubre de 1993.
“Hermanos al Rescate” instigó públicamente a atentar contra el
Presidente Fidel Castro y practicar la violencia contra Cuba, así
como ratificó su disposición de asumir los “riesgos que de ello se
derivan”. Andrés Nazario Sargén, jefe del grupo terrorista Alpha 66,
declara en EEUU que su organización había realizado cinco acciones
recientes contra Cuba.
18 de octubre de 1993.
Detenido elemento terrorista residente en los EE.UU. a su llegada a
Cuba, el cual tenía orientaciones de realizar acciones violentas
dentro del país.
7 de noviembre de 1993.
Humberto Pérez vocero de Alfa 66 desde Miami, en conferencia de
prensa afirma que su guerra contra Cuba pronto sería extendida a
cualquier turista de visita en la Isla: “aquellos que se alojan en
hoteles cubanos son considerados enemigos”, afirmó.
Año 1993.
Reclutado en EE.UU. un ciudadano cubano de visita en ese país por
una organización terrorista, con el objetivo de que llevara a cabo
acciones de sabotaje dentro de Cuba en el sector turístico y
agropecuario. Para esta acción le suministraron parte de los medios
requeridos, así como le ofrecieron la suma de 20 mil dólares.
11 de marzo de 1994.
Grupo terrorista procedente de Miami realiza disparos contra el
Hotel “Guitart Cayo Coco”.
17 de abril de 1994.
Aviones de “Hermanos al Rescate” sobrevuelan a muy baja altura la
Ciudad de La Habana y lanzan bombas de humo. En los meses siguientes
del año 1994 se producen por lo menos otras siete violaciones del
mismo grupo.
4 de septiembre de 1994.
Infiltración de dos elementos terroristas procedentes de EE.UU. por
la zona de Caibarién, Villa Clara cuyos objetivos eran ejecutar
sabotajes en esta provincia. Se les ocuparon armas y abundante
parque.
6 de octubre de 1994.
Otro grupo armado en una embarcación procedente de la Florida
realiza disparos de armas automáticas contra el Hotel “Guitart Cayo
Coco”.
15 de octubre de 1994.
Un grupo de terroristas armados proveniente de EE.UU. desembarca por
el pedraplen “Cayo Santa María” Caibarién, Villa Clara, y asesinan
al compañero Arcelio Rodríguez García
Octubre de 1994.
“Hermanos al Rescate” entrena en uno de sus aviones a integrantes de
una organización contrarrevolucionaria de la Florida, con el fin de
realizar un sabotaje contra la refinería de petróleo de Cienfuegos.
En noviembre de ese año planeaban también atentar contra la vida del
Presidente Fidel Castro y otros dirigentes de la Revolución e
ingresar armas y explosivos en el Territorio Nacional.
Noviembre de 1994.
El terrorista Luis Posada Carriles y cinco de sus cómplices
introducen armas en Cartagena, Colombia, durante la celebración de
la IV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno para
atentar contra la vida del presidente Fidel Castro, pero el cordón
de seguridad lo mantiene a una distancia que evita la consumación
del hecho. Posada Carriles después declararía al New York Times:
“Estuve parado detrás de algunos periodistas y vi al amigo de
Castro, García Márquez, pero a Castro solo pude verlo desde lejos”.
11 de noviembre de 1994.
Detenidos cuatro elementos terroristas en Varadero, Matanzas luego
de infiltrarse, Se le ocuparon armas y municiones.
2 de marzo de 1995.
Infiltración por las costas de Puerto Padre, Las Tunas, de dos
terroristas procedentes de EE.UU., los que ingresan al país 51
libras de explosivos C-4 y otros medios.
4 de abril de 1995:
Una avioneta C-337 viola el espacio aéreo cubano al norte de la
Ciudad de La Habana entre los pueblos de Santa Fe y la Playa de
Guanabo.
20 de mayo de 1995.
Atacado nuevamente el Hotel “Guitart Cayo Coco” por terroristas que
tripulaban una lancha rápida proveniente de EE.UU.
12 de julio de 1995.
Detenidos en EE.UU. tres elementos terroristas cuando se disponían a
infiltrarse en Cuba aprovechando la realización de una actividad
provocativa cercana a las costas cubanas. A pesar de ocupársele
armas y explosivos, fueron liberados por las autoridades
norteamericanas.
13 de julio de 1995.
Organizados por “Hermanos al Rescate”, once embarcaciones, seis
avionetas y dos helicópteros procedentes de EEUU, penetraron en
aguas territoriales y el espacio aéreo cubano. Una de las avionetas
sobrevoló el centro de la Ciudad de La Habana, y arrojó materiales
de propaganda.
16 de diciembre de 1995.
Detenidos en EE.UU. dos terroristas que se proponían infiltrarse por
Pinar del Río para la realización de acciones subversivas. A pesar
de ocupárseles armas y explosivos fueron puestos en libertad por las
autoridades norteamericanas.
9 de enero de 1996.
Dos avionetas procedentes de Opa-locka en la Florida violan el
espacio aéreo cubano.
12 de enero de 1996.
Detenido un emigrado cubano residente en EE.UU. cuando se disponía a
trasladar explosivos desde la Ciudad de La Habana a Pinar del Río.
13 de enero de 1996.
Aviones de “Hermanos al Rescate” violan el espacio aéreo sobre la
Ciudad de la Habana. El terrorista Basulto declararía posteriormente
“Ellos dicen que yo estuve volando sobre el territorio cubano, algo
que todo el mundo sabe y que no he negado nunca”.
23 de enero de 1996.
Autoridades de los EE.UU. interceptan en Cayo Maratón una
embarcación con cinco terroristas armados cuando se dirigían a Cuba.
Fueron liberados ese mismo día por el FBI.
11 de febrero de 1996.
Capturada por tropas guardafronteras una embarcación con tres
terroristas, procedente de EE.UU., después de realizar disparos
contra nuestras costas.
24 de febrero de 1996.
Se produce una nueva incursión de “Hermanos al Rescate”. Tres
avionetas violan el espacio aéreo cubano muy cerca del centro urbano
de la Ciudad de la Habana y dos de ellas son derribadas. En los 20
meses anteriores al incidente se habían producido, al menos, otras
25 violaciones al espacio aéreo cubano.
26 de junio de 1996.
En la Sesión del Consejo de la OACI (Organización de la Aviación
Civil) el Presidente de su Comisión Investigadora, reconoce que en
el aeropuerto de Opa-locka, al menos uno de los aviones de “Hermanos
al Rescate”, todavía tiene las insignias de la Fuerza Aérea de EEUU:
“la F está un poco pálida, parece que está empezando a borrarse,
pero todavía se puede ver”.
21 de agosto de 1996.
Es detenido en Cuba, un ciudadano de nacionalidad norteamericana,
que había introducido clandestinamente medios militares, y planeaba
la realización de acciones terroristas en territorio cubano.
16 de septiembre de 1996.
Detención de infiltrado por Punta Alegre, Ciego de Ávila a bordo de
una embarcación con armamento y abundante parque.
21 de octubre de 1996.
Una avioneta tipo SS-RR matrícula N3093M propiedad del Departamento
de Estado de los EE.UU., riega una sustancia con una plaga Thrip
Palmi Karny al sobrevolar el Corredor Internacional “Girón” a unos
25-30 kilómetros al sur de Varadero.
Noviembre de 1996.
El Canal 23 de la televisión de Miami, entrevistó en vivo a Luis
Posada Carriles y a Orlando Bosch. Allí enfatizaron su intención de
continuar las actividades terroristas contra Cuba.
12 de abril de 1997.
Se produce detonación de artefacto explosivo en el Hotel “Melía
Cohíba” en Ciudad de La Habana.
30 de abril de 1997.
Hallazgo de artefacto explosivo en el Hotel “Melía Cohíba”.
12 de julio de 1997.
Explosión de artefacto en # Hoteles “Capri” y
“Nacional”.
4 de agosto 1997.
Explosión de otro artefacto en el Hotel “Melía Cohíba”.
11 de agosto de 1997.
La prensa de Miami publica una declaración de la Fundación Nacional
Cubano Americana (FNCA) apoyando incondicionalmente las acciones
terroristas con explosivos contra objetivos civiles y turísticos en
Cuba. El Presidente de esa organización declara “no consideramos
esas acciones terroristas” y añadió que cualquier acción contra Cuba
era legítima.
22 de agosto 1997.
Explosión de artefacto en el Hotel “Sol Palmeras” de Varadero
4 de septiembre de 1997.
Detonación de artefactos en los Hoteles “Tritón”, “Chateau Miramar”y
“Copacabana”. En este último lugar, como consecuencia de la
explosión resultó muerto el joven turista italiano Fabio Di Celmo.
Ese propio día detonaría otra bomba en el restaurante “La Bodeguita
del Medio”.
10 de septiembre 1997.
El Gobierno de Cuba anunció el arresto del ciudadano salvadoreño
Raúl Cruz León, responsable de haber colocado 6 de las bombas que
explotaron en varios hoteles de la capital, incluyendo la que mató
al turista italiano Fabio Di Celmo. Cruz León admitió que le habían
pagado 4 500 dólares por cada bomba.
19 de octubre de 1997.
Detectado artefacto explosivo en un microbús de turismo.
27 de octubre 1997.
La Guardia Costera de EEUU detiene una embarcación al oeste de
Puerto Rico, en la cual ocupan 2 fusiles de alta precisión, calibre
50 y sus trípodes, equipos de visión nocturna, uniformes militares y
equipos de comunicación. Las sofisticadas armas, estrictamente
militares, son diseñadas para impactos de largo alcance en ataques a
vehículos y naves aéreas. Uno de los ocupantes de la lancha afirmó
que su propósito era asesinar al Presidente Fidel Castro cuando
Regresarra a la Isla Margarita en Venezuela, para asistir a la
Cumbre Iberoamericana en noviembre 7 de 1997.
Las autoridades estadounidenses determinaron que la lancha estaba
registrada por una compañía de la Florida, cuyo presidente,
director, secretario y tesorero es José Antonio Llama, directivo de
la FNCA y mercenario participante en la invasión de Playa Girón.
Uno de los fusiles apareció registrado a nombre de José Francisco
“Pepe” Hernández, presidente de la FNCA. El otro fue adquirido
también en 1994 por un miembro de la Brigada 2506.
Los cuatro tripulantes de la lancha fueron identificados como: un
connotado agente de la CIA; el capitán de un barco de la CIA
utilizado por equipos de infiltración de Florida a Cuba; el
presidente de un grupo contrarrevolucionario de New Jersey y un
miembro del Alpha 66.
A pesar de las propias confesiones y pruebas evidentes de posesión
ilegal de armas, falsos testimonios y contrabando de armas, después
de un amañado proceso judicial, estos terroristas fueron absueltos
por una Corte Federal en diciembre de 1999.
30 de octubre de 1997.
Hallazgo de un artefacto explosivo en un kiosco de servicios en el
exterior de la terminal aérea No.2 del aeropuerto “José Martí” de
Ciudad de La Habana. Por las actividades criminales cometidas contra
instalaciones turísticas, serían detenidos dos ciudadanos de origen
salvadoreño y otros tres guatemaltecos vinculados al terrorista Luis
Posada Carriles.
16 de noviembre de 1997.
Un periódico de la Florida, después de realizar una investigación de
dos meses, informa que la serie de bombas que estallaron en La
Habana fueron dirigidas y financiadas por grupos anticubanos de y
Miami y que el centro de la operación era Luis Posada Carriles,
prófugo de la justicia por la voladura del avión cubano en 1976.
Mayo de 1998.
Infiltración de dos elementos terroristas por Santa Lucía, Pinar del
Río, los que Regresarron procedente de los EE.UU. con abundantes
armas y pertrechos bélicos.
16 de junio de 1998.
Después de varios intercambios en los que el Gobierno cubano dió
información sobre actividades terroristas en EEUU contra Cuba al FBI
y a otras agencias del Gobierno de EEUU, viaja a La Habana una
delegación oficial que incluía a dos importantes jefes del FBI, a
los que se entregó datos precisos, incluyendo filmaciones,
grabaciones y otras pruebas materiales sobre las actividades de 40
terroristas que operan desde territorio norteamericano.
12 de julio de 1998.
En artículo del New York Times de ese día, se recogen declaraciones
del cubano americano Antonio Jorge Alvarez, de que el FBI no había
investigado denuncias hechas por él del atentado que contra el
Presidente Fidel Castro se preparaba para la Cumbre Iberoamericana
de Venezuela. Alvarez informó que el año anterior había brindado
información de que Posada Carriles y un grupo que trabajaba en su
fábrica en Guatemala, preparaban ese atentado y las explosiones de
bombas en La Habana: “He arriesgado mi negocio y mi vida y ellos no
hicieron nada”.
12 y 13 de julio 1998.
En entrevista concedida al diario “The New York Times”, Luis Posada
Carriles admitió haber organizado la campaña de atentados
dinamiteros contra centros turísticos en Cuba y reconoció que los
líderes de la FNCA habían financiado sus operaciones y que Jorge Mas
Canosa, su presidente, supervisaba personalmente el flujo de dinero
y el apoyo logístico a los mismos: “Jorge Mas Canosa controlaba todo
siempre que necesitaba dinero, él decía que me dieron 5 mil, 10 mil,
y hasta 15 mil, y me los mandaba”. Posada también admitió haberle
pagado a Raúl Cruz León, por la colocación de las bombas en los
hoteles habaneros. Refiriéndose al turista italiano asesinado por
una de ellas, dijo al Times “... estaba sentado en el sitio
equivocado en el momento equivocado”.
Para la realización de estos reportajes el Times utilizó expedientes
de la CIA y el FBI, los testimonios de más de 100 personas, y más de
13 horas grabadas de entrevistas con Posada, e incluso documentos
suyos firmados de puño y letra.
23 de julio de 1998.
Se publica en la prensa de Miami, trabajo titulado “Planes
anticastristas rara vez llevan a la cárcel en EEUU”. El artículo
cita varios casos, tales como la absolución en 1990 de 6 terroristas
que llevaron un cañón y otras armas a Nicaragua para atentar contra
el Presidente cubano y las de Rodolfo Frómeta y Fausto Marimón en
1994, con cargos de planear el uso para actividades terroristas de
misiles antiaéreos Stinger y otras armas. Además declaraciones del
conocido terrorista Tony Bryant quien señaló que en 1989 el FBI lo
detuvo con un cargamento de armas y explosivos en un barco, y lo
dejó ir. Añadió que fue interceptado en dos de sus 14 misiones
contra Cuba pero nunca le hicieron nada.
2 de agosto .
Posada Carriles en entrevista para el programa Polos Opuestos de la
Cadena de TV CBS Telenoticias, declara tener intenciones de hacer
más atentados contra instalaciones cubanas dentro o fuera de la
isla.
Agosto de 1998.
Previo a la anunciada asistencia del Presidente Fidel Castro a
República Dominicana para la Cumbre del CARIFORUM, elementos
terroristas de origen cubano planearon realizar un atentado entre el
20 y 25 de agosto. A tales efectos el terrorista Posada Carriles
efectuó una reunión en el Hotel Holiday Inn en la ciudad de
Guatemala un mes antes de la cita, para planear la introducción de
armas y explosivos a Santo Domingo.
12 de septiembre de 1998.
Son detenidos en Miami los 5 patriotas cubanos que cumplían el deber
de defender a cubanos y norteamericanos de las acciones terroristas
que con total impunidad se organizan, preparan y lanzan contra Cuba
desde territorio de EEUU.
17 de noviembre del 2000.
Detenido por las autoridades panameñas grupo de elementos
terroristas encabezados por Posada Carriles, quienes con documentos
falsos habían entrado a Panamá para realizar un atentado contra el
Presidente Fidel Castro durante la celebración de la X Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Les ocuparon armas,
explosivos y croquis del recorrido y las reuniones públicas del
Presidente cubano. La Fundación Cubano Americana financia al equipo
de abogados a cargo de la defensa de los terroristas
26 de abril de 2001.
Tres terroristas pertenecientes a los Grupos Comandos F-45 y Alpha
66, intentan desembarcar al norte de la provincia de Villa Clara y
luego de disparar contra tropas guardafronteras cubanas que los
detectan, fueron apresados. Se les ocuparon 4 fusiles AKM, un fusil
M-3 con silenciador, 3 pistolas, abundante parque, visores nocturnos
y medios de comunicación que serían utilizados para la realización
de acciones de sabotaje y terrorismo dentro de Cuba.
Nuestras autoridades tuvieron conocimiento, además de las acciones
relatadas, de 16 planes de atentado contra el Presidente de Cuba, 8
planes para atentar contra otros dirigentes de la Revolución, además
de otros 140 planes terroristas, entre los años 1990 y el 2001, los
que fueron frustrados, desestimulados u obstaculizados por el
trabajo de los órganos de la Seguridad e Inteligencia cubanos.
CONDUCTA HEROICA EN LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO
El pasado día 8 de junio, cinco compatriotas que en las entrañas
mismas del monstruo arriesgaban diariamente su vida para descubrir e
informar los planes terroristas que la mafia cubano-americana con la
tolerancia y complicidad de las autoridades de Estados Unidos
realizaba contra nuestro pueblo, fueron declarados culpables de
infames y falsas imputaciones ante un tribunal de Miami.
Un jurado amañado, prejuiciado, desinformado, y bajo colosal presión
por parte de las autoridades, los medios de información masiva y la
atmósfera venenosa y pestilente de Miami, los declaró culpables de
groseros y mentirosos cargos que nunca fueron probados y por los
cuales pueden ser condenados a permanecer por el resto de sus vidas
en las cárceles hostiles, despiadadas e inhumanas de Estados
Unidos. Contra ellos se cometieron todo tipo de humillaciones y
vejaciones, entre otras, incomunicarlos en celdas solitarias de
castigos por largo tiempo y tres de ellos, durante 17 meses, sin
contacto alguno con sus familiares.
Dada la índole de su heroica misión, era necesario esperar el
desarrollo del largo y tenebroso período que duró el proceso desde
el arresto hasta la injusta decisión del jurado, para desenmascarar
y denunciar la impúdica actuación de las autoridades policiales y
judiciales de Miami. Después de casi tres años de anónimo y
ejemplar heroísmo, ha llegado la hora de divulgar toda la verdad.
Partiendo de un conmovedor mensaje al pueblo de Estados Unidos
suscrito por nuestros cinco compatriotas, desde hoy comenzará a
conocerse la historia real a través de sucesivas mesas redondas
informativas Se brindará a nuestro pueblo todos los detalles
posibles de la misma que no afecten la indispensable necesidad de
preservar métodos, tácticas y fuentes de información que deben ser
protegidos.
Los compatriotas, que en cumplimiento de un deber sagrado con su
pueblo han sido víctimas de tan atroz injusticia, no son personas
incultas o carentes de principios, sino poseedores de elevados
conocimientos, con profundas convicciones morales y patrióticas.
Ellos son: René González Sehwerert, instructor de vuelo y
especialista en técnicas de aviación; Ramón Labañino Salazar,
licenciado en Economía, graduado con diploma de oro en la
Universidad de La Habana; Fernando González Llort, licenciado en el
Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”;
Antonio Guerrero Rodríguez, ingeniero civil en construcción de
aeródromos y Gerardo Hernández Nordelo, también licenciado en el
Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”.
A continuación, el texto íntegro del mensaje enviado al pueblo de
Estados Unidos por los cinco patriotas cubanos desde una rigurosa
cárcel de Miami donde los tienen injusta y cruelmente prisioneros:
MENSAJE AL PUEBLO DE ESTADOS UNIDOS
Cinco cubanos leales a su pueblo, que durante 33 meses y 5 días
hemos soportado el riguroso encierro en las celdas de una prisión de
otro país cuyas autoridades son hostiles al nuestro, y donde hemos
sido juzgados después de un largo y escandaloso proceso mediante
procedimientos, métodos y objetivos de carácter absolutamente
políticos y bajo un verdadero diluvio de propaganda malintencionada
y fraudulenta, hemos decidido dirigirnos directamente al pueblo
norteamericano para hacerle conocer que hemos sido víctimas de una
colosal injusticia.
Se nos acusó de poner en peligro la seguridad de Estados Unidos,
imputándonos numerosos cargos, e incluso delitos como la
conspiración para asesinar, los que, por su incuestionable falsedad,
no fueron ni podrán ser probados, y por los cuales podemos ser
acusados a decenas de años de prisión y a cadenas perpetuas.
Un jurado constituido en Miami, y esto lo explica por sí mismo, nos
declaró culpables de todos los cargos que se nos imputaban.
Somos patriotas cubanos que nunca tuvimos la intención de dañar los
valores del pueblo norteamericano, ni su integridad; sin embargo,
nuestro pequeño país, que heroicamente ha sobrevivido durante 40
años a agresiones y amenazas a su seguridad, a planes de subversión,
sabotajes y a la desestabilización interna, tiene derecho a
defenderse de sus enemigos, que utilizan el territorio
norteamericano para planear, organizar y financiar actos terroristas
violando las propias leyes internas que los prohíben.
Tenemos derecho a la paz, al respeto a nuestra soberanía y a
nuestros intereses más sagrados.
Estuvimos en este país durante más de cuatro años y siempre nos
preguntamos por qué no podemos vivir en paz ambos pueblos, por qué
intereses mezquinos de una extrema derecha, incluidos grupos y
organizaciones terroristas de origen cubano, pueden enrarecer la
atmósfera entre dos pueblos, que por su cercanía geográfica están en
posibilidad de mantener relaciones de respeto e igualdad.
En nuestros días de prisión hemos reflexionado sobre nuestra
conducta en este país y reafirmamos la más profunda convicción de
que con nuestra actitud y acciones no transgredimos ni pusimos en
peligro la seguridad del pueblo norteamericano y sí contribuimos en
alguna medida a descubrir planes y acciones terroristas contra
nuestro pueblo, evitando la muerte de ciudadanos inocentes cubanos y
norteamericanos.
¿Por qué es necesario que patriotas cubanos cumplan el honroso deber
de proteger a su país, lejos de su familia y seres más queridos,
teniendo incluso que postergar el disfrute de la convivencia diaria
con su pueblo?
¿Por qué autoridades de Estados Unidos con su tolerancia permiten
que se atente contra nuestro país; no investigan ni adoptan medidas
contra los planes terroristas que CUBA ha denunciado, no evitan los
numerosos planes de atentado contra nuestros dirigentes?
¿Por qué los autores confesos de estos y otros actos terroristas se
pasean libremente por el sur de la Florida, como se evidenció en el
desarrollo del juicio?
¿Quiénes fueron sus entrenadores y quiénes permiten sus planes?
¿Quiénes son los que verdaderamente perjudican la seguridad de
Estados Unidos?
Son los grupos terroristas de origen cubano y sus mentores
económicos y políticos norteamericanos los que erosionan la
credibilidad de este país, los que dan a esta nación una imagen de
salvajismo y a sus instituciones un comportamiento inconsecuente,
prejuiciado y poco serio, incapaz de conducirse con cordura y
sensatez ante los problemas que tienen que ver con CUBA.
Estos grupos y sus mentores se han organizado con vista a influir
para propiciar un conflicto entre ambos países. Promueven en el
Congreso y en el Ejecutivo medidas y cursos cada vez más agresivos
hacia CUBA.
Ellos quieren mantener actualizada la historia de invasiones,
sabotajes, agresiones biológicas u otras similares. Luchan por
crear situaciones que provoquen graves incidentes para nuestros
pueblos.
Como resultado de estas agresiones en nuestro país, entre los años
1959 y 1999, se provocaron 3478 muertos y 2099 incapacitados, así
como un elevado costo material.
Continúan desarrollando campañas de propaganda para distorsionar la
imagen de CUBA en Estados Unidos y tratan de impedir con diferentes
pretextos, mediante leyes y regulaciones, que los norteamericanos
viajen libremente a CUBA y valoren la situación real del país.
También obstaculizan la cooperación en temas de interés mutuo como
la lucha contra la emigración ilegal y el tráfico de drogas que
tanto afecta a la población estadounidense.
A ello se une la constante demanda de nuevos y mayores fondos del
gobierno, que afectan a los contribuyentes, para financiar las
actividades contra CUBA. Enormes sumas que se dedican a
transmisiones radiales, de televisión y al financiamiento de sus
súbditos en la Isla, van en detrimento de los recursos para afrontar
problemas sociales que afectan a los propios ciudadanos
norteamericanos.
Hay antecedentes recientes de la influencia y presiones que estos
grupos ejercen sobre la comunidad en Miami, sus agencias
gubernamentales, incluido el sistema judicial.
El mayor servicio que se le puede prestar al pueblo norteamericano
es liberarlo de la influencia de estos extremistas y terroristas que
tanto daño le hacen a Estados Unidos al conspirar contra sus propias
leyes.
Nunca hicimos nada por dinero y siempre vivimos modesta y
humildemente, a la altura del sacrificio que realiza nuestro pueblo.
Nos guió un fuerte sentimiento de solidaridad humana, amor a nuestra
patria y desprecio por todo lo que no respete la dignidad del
hombre.
Los acusados en esta causa no nos arrepentimos de lo que hemos
realizado para defender a nuestro país. Nos declaramos totalmente
inocentes. Nos reconforta el deber cumplido con nuestro pueblo y
nuestra patria. Nuestras familias comprenden el alcance de las
ideas que nos han guiado y sentirán orgullo por esta entrega a la
humanidad en la lucha contra el terrorismo y por la independencia de
CUBA.
René Gonzalez, Ramón Labañino, Fernando Gonzalez Llort, Antonio
Guerrero, Gerardo Hernández.
(firmas)

17 de junio del 2001 |