Distinguidos participantes e invitados a la
Conferencia "Rosa Luxemburgo."
Amigos de Alemania me hicieron saber, en una carta,
sobre la realización de este importante evento y me comunicaron que
si deseaba podía enviar un mensaje de saludo. Estuve pensando sobre
que escribir y vino de repente un cierre total de la prisión donde
me encuentro injustamente encarcelado.
Nos mantienen en las celdas las 24 horas. Le
llaman comúnmente "lockdown". Asi llevamos desde el 22 de diciembre,
y hoy que escribo estas líneas es ya 27 y no se sabe a ciencia
cierta cuando abrirán las puertas. Siempre saco provecho de este
estricto confinamiento escribiendo numerosas cartas y leyendo con
abundancia. Un recluso me había prestado una revista
estadounidense muy conocida mundialmente, llamada "The Economist"
(El Economista) y tras leer varios artículos de esta edición, del 11
de diciembre del presente año, me encontré en la última página, casi
totalmente imperceptible una información sobre la infancia que me
causó alarma y dolor profundo. Es un pequeño párrafo que con
mi modesto inglés traduje, el cual viene acompañado de una gráfica a
la que no hacen mención detallada. Dice lo escrito: "La pobreza, la
guerra y el SIDA hacen que sea una miseria la infancia de más de mil
millones de chicos," de acuerdo con "The State of the World's
Children 2005", publicado por UNICEF. Un estimado de 15
millones de niños son huérfanos debido al SIDA. Cerca de la mitad de
los 3.6 millones de personas que han sido asesinadas en conflictos
armados desde 1990 son niños. Extrema pobreza, quiere
decir, que 640 millones de niños carecen de adecuado refugio (o
vivienda) y 270 millones no tienen acceso al cuidado de su
salud. UNICEF pide con urgencia a los gobiernos que pongan más
énfasis en los programas designados al desarrollo de la
atención a los niños". Hasta aquí el párrafo íntegramente.
A estas estremecedoras cifras pudiéramos agregar otros
datos de UNICEF
- mas de 120 millones de niños no asisten a la escuela
primaria, es decir, 1 de cada 5 en esa edad escolar.
- cerca de 300 millones de niños tienen que trabajar
para poder subsistir.
- cada año mueren 11 millones de niños por
enfermedades que pueden ser prevenibles o curables.
Y me preguntaba yo: ¿Por qué estos datos no aparecen
en las primeras páginas? ¿Por qué los analistas que escriben para
esta prestigiosa publicación no hacen un análisis profundo de esta
deprimente situación de los niños del mundo? ¿Por qué no se habla de
cómo se resolverla con acciones concretas? Deben saber los
especialistas de la economía mundial que si existen los recursos
financieros para dar solución a los graves problemas de la
humanidad. Pero lo que sucede es que los que dominan las riquezas y
al mismo tiempo los medios de información, es decir, los países
desarrollados, no tienen la voluntad política para dar la ayuda
necesaria, y mucho menos para un cambio en el que las riquezas se
distribuyan con equidad. Ellos prefieren seguir cobrando una
deuda externa, que es inmoral y es impagable, a los países
subdesarrollados un ingreso casi 7 veces mayor de lo que estos
entregan como Ayuda Oficial al Desarrollo, siendo por consiguiente
los pobres los que mantenemos el derroche de los ricos. Ellos
prefieren, sencilla y llanamente, incumplir sus compromisos incluso,
con esa ayuda, que es el de dedicar sólo un 0.7 por ciento de su
producto nacional bruto. Ellos prefieren no hablar de
ningún tipo de impuestos para el desarrollo sobres las
transacciones financieras internacionales. Ellos son los
mismos que prefieren se gasten más de 900 mil millones de dólares en
armas, las que originan todo tipo de tragedia, como las que menciona
el párrafo que traduje sobre la infancia.
No soy economista. Puedo analizar estas cosas porque
puedo leer e interpretar gráficos. Siendo hijo de obreros, La
Revolución Cubana me dio la posibilidad de estudiar una carrera
universitaria gratuitamente y me hice ingeniero civil en la ciudad
de Kiev, Ucrania. Eso fue entre 1978 y 1983 cuando aún existía la
Unión Soviética. Pero esa no es la suerte de más de mil millones de
habitantes del mundo de hoy, que a pesar del desarrollo científico
alcanzado, son analfabetos absolutos.
Ojalá pudieran todos los países tener educación
gratuita para todos sus habitantes, con programas educacionales,
como los de mi Patria donde existe un docente por cada 36,8
habitantes.
Sería bien distinto el mundo si todos los que habitan
nuestro planeta aprendieran desde temprana edad a leer y a
escribir. Podrían así entender las raíces de los problemas y
eso es lo que no quieren los que dominan las riquezas y explotan a
los pueblos.
Pero sabemos que nada podrá impedir que los hombres y
mujeres del mundo tomen conciencia de la profunda crisis que amenaza
a la humanidad y se unan para construir un sistema en el que imperen
la justicia, la paz y la solidaridad. Nada podrá impedir que
los buenos ejemplos y las ideas justas nos sigan guiando por
el camino correcto.
Por eso, tenemos hoy en nuestras manos, con mas fuerza
que nunca las ideas renovadoras, como las de Rosa Luxembrugo y
digamos con total convicción: "Un mundo mejor es posible"
Trabajemos incansablemente, como nos enseñara, ese
otro gran pensador y gran revolucionario, José Martí, para los niños
" porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la
esperanza del mundo".
Perdónenme, si es demasiado extenso, esto debía ser un
mensaje de saludo. Imagínense cuantas cosas no escribirían ustedes
en mi lugar y condiciones. Tal vez allí me entiendan
mejor este derroche de verdades y puros sentimientos. Ellos
recogen no sólo mi sentir sino el de nosotros cinco, que nos
llamamos hermanos y que somos Cinco Cubanos Prisioneros
Políticos del Imperio. Reciban un fuerte abrazo fraterno.
Viva la amistad, la justicia y la paz! Muchas
gracias
Antonio Guerrero Rodríguez.
(Granma) 16 de enero de 2005