|
DIONY SANABRIA ABADÍA
"Para todas las penas, la amistad es remedio seguro",
escribió José Martí el 26 de marzo de 1892 en el
periódico Patria. Sobre ese puro sentimiento y
momentos que los unen a Antonio Guerrero, hablan
varios de sus allegados el día del cumpleaños 48 del
Héroe de la República de Cuba.
"Mira
compadre, Tony podrá vivir en Miami, en cualquier
parte...; pero puedes estar seguro de que no es
gusano, él es incapaz de hacer cualquier cosa contra
Cuba. Y te digo más, si aquí pasa algo él estará con
nosotros".
Estas palabras salieron en ráfaga ante el
señalamiento: "viste, tanto lío y tu amigo se fue".
Unos años después, Ángel Luis Padrón tuvo razones y
argumentos irrebatibles. Su viejo amigo, Antonio
Guerrero Rodríguez, luchaba por defender a nuestro
país, de los constantes actos terroristas
perpetrados desde el sur de la Florida.
"Cuando uno convive con alguien varios años a toda
hora, entabla conversaciones sobre diversos temas,
comparte sus penas y alegrías, resulta muy difícil
que esa persona te engañe".
Además —prosigue Padrón para reafirmar que no estaba
equivocado—, Tony siempre fue una persona de
convicciones muy profundas, maduro en sus
razonamientos, capaz de defender todo lo
verdaderamente justo.
La
amistad entre Antonio y Ángel Luis, "Regayolo" por
su segundo apellido, comenzó en la Escuela
Vocacional de Vento donde cursaban el 9no grado
antes de entrar en la también vocacional Lenin. En
este último centro, la palabra amigo adquirió mayor
connotación.
Sobre aquella etapa recuerda a Tony "como el ser más
natural del mundo", amante del deporte, sobre todo
del fútbol, de fácil conversación, muy estudioso,
preocupado por las asignaturas y los problemas de
los demás.
Busca en su memoria, y confiesa: "en él no había
rencor, no era de esos que querían desquitarse de
una mala acción.
"Un
día nos quedamos haciendo trabajo voluntario, y
después de terminar nos trajeron unos bocaditos.
Tony, apresurado, agarra el más grande. Yo le digo:
oye, vamos a coger la merienda todos a la misma vez,
y él pone el pan. Al conteo de uno, dos, tres yo
elegí el que él había tomado anteriormente... Sólo
recibí una mirada. Nunca más me habló del incidente
ni me respondió con la misma acción".
Así
de sencillo era en su adolescencia el hoy Héroe de
la República de Cuba, condenado injustamente en las
cárceles del imperio norteamericano por luchar
contra el terrorismo.
Rafael Fernández de Alaiza, otro de sus amigos más
allegados, manifiesta que no había actividad sin su
presencia. "Un día llega y me dice: estuve perdido;
pero me uní a la banda de música, toco la tuba.
"Ahora que menciono sus inclinaciones musicales,
recuerdo que por aquella etapa, Tony cantaba varios
temas de Benny Moré y de otros compositores. Nunca,
nunca, vida mía pienses eso...", tararea "El Rafa"
con la nostalgia a flor de labios.
Para este biólogo de profesión una de las cualidades
más admirables de Antonio era la facilidad que tenía
para ser aceptado en todos los grupos. "Lo mismo se
reía en el piquete de los cheos, que en el de los
pepillos; conversaba amistosamente con los
conscientes como con los menos estudiosos. Sin
dudas, respetaba a todo el mundo, y todo el mundo lo
respetaba a él".
"Es
que a Antonio había que oírlo", comenta con fuerza
Regayolo. Desde Kiev, Ucrania, le escribió en
diciembre de 1979: "...lucho por ser un estudiante
de cinco puntos. Sé que me falta por llegar a eso,
pero no me importa cuántos trabajos pase, ni cuántas
noches casi sin dormir, ni cuántos días sin salir a
pasear...La Revolución necesita gente preparada, no
necesita a los que se engañan ellos mismos, a los
que quieren vivir de la mejor forma, esos son unos
mi..."
Muchos encontraban en Tony el consejo sano, la vía
de reconciliarse con un compañero alejado, el
mediador ante una pelea sin sentido, la comprensión
ante cualquier problema.
De
esta forma lo evoca la matancera Dora Arce, quien lo
encontró por primera vez en el lejano septiembre de
1973. Su memoria no puede precisar el día exacto en
que coincidieron en la misma aula, pero sí todo el
apoyo que recibió.
"Tony era dulce, muy servicial, de brindarle la mano
a la gente, extremadamente disciplinado. Cuando
muchos me acuñaban el cartelito de "la religiosa",
él nunca lo hizo; en cambio conversábamos sobre el
tema y siempre respetó mis posiciones."
Dora, en su condición actual de pastora de la
Iglesia Presbiteriana Reformada y con pasaporte
estadounidense, ha solicitado visitar al amigo en
más de una ocasión. Sin embargo, el deseo no ha sido
cumplido. La prisión de Florence, Colorado, ha
esgrimido los más disparatados argumentos para
impedirlo. "La primera vez me dijeron que no tenía
licencia de conducción del Estado".
Aunque el encuentro esté pendiente, hallan en las
cartas una manera para intercambiar. "En su
correspondencia siempre hay mucha esperanza, un
fuerte espíritu de resistencia, confianza en que la
justicia va a triunfar. Para mí son lecciones. Por
eso le digo que tengo fe en su actitud, que cree en
las mismas cosas que yo, aunque lo exprese en sus
términos y yo en los míos.
"Los días de las madres, el fin de año, llega una
postal en su nombre", dice la "afable Dorita" para
ejemplificar la persona de detalles que es Antonio
Guerrero. Idéntica impresión comparte la esposa de
Rafael, Silvia Amador, quien recibió uno de los
poemas de Tony.
De
esa creación, tomamos la tercera estrofa: Solo
hacíamos el bien/Y quisimos solo amor/Pero qué le
importa al odio/No desfallezcas ni sufras.
La
sensibilidad del Héroe aflora en cada uno de sus
textos. Además, no deja de transmitir consejos y
educar en el amplio sentido de la palabra.
Esto lo sabe muy bien Maricarla de la Vega Guerrero,
quien recorrió durante tres años los mismos lugares
del preuniversitario de su tío. Así sabe dónde
estudió, dónde se reunió con sus compañeros siendo
dirigente de la FEEM y de la UJC, dónde jugó fútbol
y pelota...
"Cuando hablamos por teléfono —alega Maricarla— se
interesa por mis estudios, me dice que tengo que ser
amiga de todos, respetarlos, mantener siempre la
calma ante las diferencias, eliminar la competencia
que tanto daño hace."
Muchas veces, ella comparte estas ideas con sus
compañeros y les lee los poemas de Tony. Así hizo
con Fiel amigo, que su autor dedicara a su
entrañable "hermano" Manuel López y le enviara a
ella.
A
nuestro pedido, nos regala la última estrofa: Un
fiel amigo es más que un tesoro/ su valor no es
medible con dinero/ Más que toda la plata y todo el
oro/ vale la mano del que te es sincero.
De
esa sinceridad estaban y están convencidos Regayolo,
Rafael, Dora y sus verdaderos amigos de todo el
mundo. Por ella, por la coherencia entre su pensar y
obrar, Antonio Guerrero sigue firme en sus
principios, y más temprano que tarde estará entre
los suyos para acompañarlos en nuevos amaneceres.
(Miami5) 15-10-2006 |