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Queridas compañeras y compañeros:
Arribamos al décimo aniversario del arresto de los Cinco en
un momento crucial de nuestro proceso legal (...así le
llaman aunque tal vez sería más apropiado decir "proceso
ilegal"). El Onceno Circuito de Apelaciones radicado en
Atlanta acaba de dar por terminada nuestra apelación. Quiere
decir que, si por ellos fuera, todo se quedaría así, y algún
día mis huesos tendrían que ser enviados a Cuba, cuando la
muerte me libre de las dos cadenas perpetuas.
La referida corte ha dado señales inequívocas del tipo de "justicia"
a la que los Cinco podemos aspirar en este país. Cuando hubo
una decisión 3-0 a nuestro favor, con 93 páginas de sólidos
argumentos en las que un panel de tres jueces calificó como
"The perfect storm" (La tormenta perfecta) lo ocurrido en
nuestro juicio, la corte en pleno, contra todos los
pronósticos no solo aceptó revisarla, sino que la revocó sin
muchas explicaciones. La tormenta perfecta, de pronto, se
convirtió en una simple lloviznita.
Sin
embargo, esta vez, cuando la decisión fue 2-1 en contra de
los Cinco, con obvios errores legales, con una jueza
argumentando en 16 páginas que la Fiscalía no presentó
absolutamente ninguna prueba que sustente el cargo de
conspiración para cometer asesinato, con un juez que —aun al
votar en contra nuestra— reconoció que se trata de un «very
close case» (un caso muy cerrado, o muy reñido) y con varios
argumentos de la defensa que ni siquiera fueron debidamente
analizados, el Onceno Circuito se niega rotundamente a
revisarla. Como decimos en Cuba: "Más claro ni el agua".
Hemos dicho una y otra vez que este es un caso político, y
quien aún no lo vea así, es porque no quiere verlo.
Alguien mencionaba recientemente que ahora la última palabra
la tiene la Corte Suprema. Yo diría que es, en todo caso, la
penúltima. La última palabra en el caso de los Cinco la
tienen ustedes, nuestras hermanas y hermanos de Cuba, de los
Estados Unidos y de todo el mundo, que a lo largo de estos
años han sido nuestra principal fuente de aliento.
Nuestras esperanzas no están depositadas en ninguna corte.
Diez años son más que suficientes para habernos curado de
cualquier ingenuidad. Nuestra esperanza son ustedes, quienes
a base de sacrificios y nadando contra la corriente, han
logrado que hoy en todos los continentes se conozca la
injusticia cometida contra los Cinco. Ustedes, que hoy no
andan de paseo, ni están descansando en sus casas, sino que
nos honran con su presencia en diferentes actividades,
conmemorando el décimo aniversario de nuestro
encarcelamiento.
A
ustedes corresponde continuar luchando para desenmascarar la
doble moral de un gobierno que invade a otros países
supuestamente para combatir el terrorismo, al tiempo que
alberga y protege a connotados terroristas, y encarcela a
quienes trataban de impedir sus actos criminales. En ustedes
confiamos para poner al descubierto la hipocresía de las
grandes corporaciones de la información y de ciertas
organizaciones internacionales, que convierten en sufridos
presos políticos a mercenarios que traicionan a su pueblo
por un puñado de dólares o una visa, mientras silencian
miserablemente el caso de dos mujeres que han sido privadas
durante una década del derecho elemental de visitar a sus
esposos en prisión.
Sabemos que la razón está de nuestra parte, pero para que se
haga verdadera justicia necesitamos un jurado de millones de
personas en todo el mundo, y los necesitamos a ustedes,
defensores de las causas justas, para dar a conocer nuestra
verdad.
La injusticia cometida contra los Cinco nos ha mantenido por
diez años alejados de la Patria, pero no ha impedido que
acompañemos a nuestro pueblo en las alegrías y también en
los sufrimientos. Hace apenas unos días el huracán "Gustav"
causó grandes daños en Cuba, principalmente en la Isla de la
Juventud y en Pinar del Río, dos territorios desde donde
hemos recibido en estos años numerosas muestras de apoyo y
de cariño. Estamos seguros de que los pineros y pinareños,
junto a las autoridades locales y nacionales, con la
solidaridad de todos los cubanos dignos y de muchos amigos
del mundo, sabrán crecerse en estos momentos difíciles y—como
caracteriza a los revolucionarios—convertirán el revés en
victoria. Aunque no pueda ser físicamente, hoy más que nunca
los Cinco estamos, de corazón, junto a nuestros hermanos de
la Isla de la Juventud y de Pinar del Río, que tanto han
aportado a la lucha por nuestra liberación.
Compañeras y compañeros:
A diez años de aquel 12 de septiembre de 1998, les damos una
vez más las gracias por haber andado este largo y
accidentado camino junto a nosotros. Sabemos que, para
continuar la marcha, podemos seguir contando con ustedes, y
también ustedes podrán contar siempre con nuestra firme
disposición de resistir, con la frente en alto, el tiempo
que sea necesario.
!Hasta la Victoria Siempre!
Gerardo Hernández Nordelo
Prisión Federal de Victorville, California
Septiembre 2008 |
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