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12
de septiembre de 2008
Queridos amigos de todo el mundo:
Hoy
se cumplen diez años de que las autoridades federales
norteamericanas, en papel de vulgares cómplices de la mafia
terrorista de Miami, irrumpieran en nuestros hogares con
abrumadora violencia para iniciar este vergonzoso capitulo
en la historia de agresiones contra Cuba.
Durante toda una d飡da la brutalidad de aquella madrugada
no ha hecho mas que replicarse, asumiendo las formas
adecuadas a cada eslabór del poder imperial a fin de
perpetuar el crimen. Así se ha consagrado ante el mundo el
derecho de los terroristas de atacar a Cuba con impunidad
desde Miami, bajo la benevolencia y protección del gobierno
más poderoso e inmoral de la tierra.
El
disciplinado silencio de las transnacionales de la
desinformación ha sido un elemento clave en la consumación de
esta burla. Gracias a El se han ocultado al mundo sus
propósitos inconfesables, sin que se expusiera a la vergapza
la naturaleza incivilizada y vengativa de un sistema de
justicia que solo funciona en la cinematografí¡a
Ante
ese silencio la voz de todos ustedes ha permanecido en la
denuncia, como recordatorio de que en el mundo aun hay
conciencia y vocación de justicia. Sus incontables muestras
de apoyo nos han servido de aliento y son un perenne desafío al
control que sobre las conciencias humanas ejercen nuestros
victimarios.
No
nos hacemos ilusiones. Sabemos que se seguirá descargando
sobre nosotros un odio irracional, y que se nos hará pagar
por los cincuenta años de resistencia indoblegable
protagonizada por nuestro pueblo. Al enemigo no escapa el
simbolismo de nuestra moral en contraste con sus bajezas, y
eso no nos será perdonado. No esperamos que los jueces
norteamericanos, por pura vocación, opten por apegarse a
sus leyes.
Tenemos que seguir denunciando, movilizando, sensibilizando
y despertando conciencias. Hay que multiplicar lo que ya se
ha hecho, hasta que el peso de la verga universal supere a
la desverga que ha animado este proceso.
Seguiremos confiando en ustedes. Seguiremos reconociendo sus
esfuerzos, admirándoles y profesándoles nuestro
agradecimiento. Seguiremos resistiendo.
Hasta la Victoria Siempre.
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René |