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LOS
CINCO Y EL CASO ROSEN-WEISSMAN
POR JEAN-GUY ALLARD —de Granma Internacional—
Increíble
pero cierto: mientras cinco cubanos siguen encarcelados
desde hace más de nueve años, condenados por espionaje
cuando nunca se demostró ni la sombra de una evidencia, dos
espías israelíes que se robaron "una biblioteca de
documentos del Pentágono", continúan libres tres años
después de su detención.
Por si
fuera poco, el caso de Steve Rosen y Keith Weissman es ahora
totalmente ignorado por la prensa norteamericana. Todo
indica que el juicio , previsto para enero, llevará a una
pronta liberación de los dos acusados por razones que quedan
por inventar.
Por
cierto, existe una gran diferencia entre los cubanos Gerardo
Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero
Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert
y estos israelíes.
Los
primeros infiltraban grupos terroristas cubanoamericanos que
actúan contra la Isla, asociados al clan Bush, para proteger
a su país de sus acciones criminales. Los segundos espiaban
a la administración norteamericana por cuenta del AIPAC, el
multimillonario lobby israelí que subsidia a la mayoría de
los políticos norteamericanos, y de la Embajada de Israel en
Washington, para incitar a una guerra contra Irán.
UN CASO
EXPLOSIVO TERMINA EN EL OLVIDO
El tema,
sospechosamente sepultado desde hace meses por la llamada "gran
prensa norteamericana", ha sido resucitado hace unos días
por el comentarista Justin Raimondo de la página web
antiwar.com, que recuerda cómo, al momento de ocurrir en el
2004, el asunto fue calificado como el "caso de espionaje
más cargado políticamente durante años" por nada menos que
la revista TIME.
Por
cierto, la detención de Steve Rosen y Keith Weissman, dos
altos dirigentes del American Israel Public Affairs
Committee (AIPAC ), tuvo el efecto de una bomba en
Washington: agentes del FBI habían cometido el sacrilegio de
organizar una redada en la sede central de la organización,
revisando cada gaveta y cada computadora mientras toda una
tropa armada impedía a cualquiera acercarse al lugar.
¿Por qué
será, pues, que un velo de silencio rodea ahora todo lo que
tiene que ver con este extraordinario caso?, pregunta el
periodista que subraya la seriedad con la cual agentes del
FBI especializados en contrainteligencia, sospechando alguna
filtración, habían montado, en aquel momento, una amplia
operación para determinar a qué secretos de estado el
potente y temido lobby podía tener acceso.
Estos
mismos investigadores quedaron asombrados cuando, en medio
de una operación de vigilancia dirigida contra Rosen ,
Weissman y Naor Gilon, un consejero político de la Embajada
israelí, reunidos en un restaurante de Arlington, Virginia,
vieron aparecer a Larry Franklin, Jefe del sector Irán en el
Pentágono, quien ofreció a los tres todos los documentos
secretos sobre Irán que pudieran interesarles.
"Los
federales pusieron una vigilancia sobre Franklin y grabaron
cada uno de sus actos de traición hasta que estuvieron
listos para intervenir y cuando lo hicieron, lo cogieron con
una verdadera librería de documentos clasificados,
escondidos en su casa, algunos fechados de varios años atrás,
una verdadera mina de secretos norteamericanos", comenta
Raimundo.
Franklin
admitió su culpabilidad y recibió una sentencia complaciente
de 12 años, como suele ocurrir con los espías bien
conectados políticamente. Está ahora en libertad, hasta la
conclusión del juicio de Rosen y Weissman, liberados horas
después de su interpelación.
Hay que
recordar que los Cinco tuvieron que esperar durante 17 meses
en celdas de castigo con confinamiento solitario, totalmente
incomunicados.
ABOGADOS ASTUTOS E INFLUENCIA ESTELAR
Durante
tres años, la estrategia de los abogados de Rosen y
Weissman ha sido, primero, hacer olvidar el caso, a través
de una larga sucesión de maniobras destinadas a paralizar
los procedimientos.
Simultáneamente,
se anunció que algunos de los personajes más importantes de
la cúpula bushista, desde Condoleezza Rice hasta Richard
Armitage, serán convocados para testimoniar en el juicio,
ahora previsto para enero.
Contaba
la TIME que cuando la señorita Rice, entonces Jefa de la
National Security Agency, se enteró de la investigación del
FBI sobre el AIPAC, George W. Bush se encontraba en una
conferencia de esa organización, elogiándola y
agradeciéndole por "servir a la causa de América".
Comenta
el reportero norteamericano: "La defensa de Rosen-Weissman,
pagada por el AIPAC, espera que el gobierno dé marcha atrás
cuando algunos oficiales se den cuenta de que pudiesen,
ellos mismos, encontrarse implicados".
Tan
astutos son los abogados del dúo de espías y tan elevados
son los contactos del AIPAC en el Congreso que no es del
todo descartable que los cargos sean abandonados.
¿Y los
Cinco? ¿La justicia no será igual para todos en la tierra de
Lincoln?
Lo cierto es que Steve Rosen y Keith Weissman, dos espías
israelíes cuyas actividades de inteligencia ni se discuten,
están libres y tienen ante sí la perspectiva de un arreglo
complaciente.
Y que
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero,
Fernando González y René González, contra quienes no se ha
podido comprobar la más minima actividad de espionaje, se
encuentran aún en apelación ante el Onceno Circuito de
Atlanta, nueve años después de su arresto. Mientras tanto,
el Departamento de Justicia de Bush los mantiene
secuestrados en cinco prisiones de la inmensa red carcelaria
imperial.
Granma
10-10-2007 |