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Al Diputado panameño Carlos Alvarado lo sorprende la muerte
en el momento en que estaba dedicado plenamente a la
organización y coordinación del Encuentro Parlamentario
Latinoamericano-Caribeño de solidaridad con Cuba, como
expresión de su generoso y fraternal cariño hacia nuestro
pueblo.
Como homenaje a este amigo, reproducimos el discurso que
había redactado la noche antes de su muerte para
pronunciarlo, en su condición de Presidente del Grupo
Interparlamentario de Amistad Cuba-Panamá, en el encuentro
Parlamentario Latinoamericano de solidaridad con Cuba y por
la liberación de los Cinco, que se celebró en Ciudad de
Panamá el pasado lunes 7 julio del 2008.
COLEGAS DIPUTADOS, COMPAÑEROS Y AMIGOS TODOS:
Este
evento es fruto de la entrañable solidaridad del pueblo y
del parlamento panameño con Cuba y por la liberación de los
Cinco. Es el producto de los que creemos que se debe
defender el empeño del pueblo cubano en construir un modelo
de sociedad que se ajuste a sus propósitos y a las
decisiones de los propios cubanos.
Todos sabemos que Cuba está próxima a cumplir cincuenta años
de profundos cambios sociales y que tiene muchísimos años de
sufrir un injusto bloqueo económico. Este noble pueblo
cubano ha sufrido varias décadas de ataques terroristas
dentro y fuera de su territorio, muchos de ellos con la
complicidad de fuerzas enemigas de Cuba. Los cubanos han
tenido una tenacidad que rebasa la heroicidad y han seguido
adelante su proceso de cambios a pesar de las adversidades.
Y es que Cuba, en medio de toda esa situación, es solidaria
con becas de estudios para jóvenes panameños que hoy día
estudian Medicina y otras carreras profesionales en aquel
país. De estos amigos hemos recibido apoyo técnico en otras
actividades como la agricultura y el deporte.
La
nobleza del Gobierno y del pueblo de Cuba es una
característica que es reconocida por muchos en todas las
latitudes.
Cuando, en mi calidad de Presidente del Grupo de Amistad
Interparlamentario Panamá-Cuba, me reuní con el Presidente
de la Asamblea Nacional, ingeniero Pedro Miguel González y
le expresé la idea de organizar este evento en Panamá no
abrigó ninguna duda en apoyarnos. Gracias a él distinguidos
parlamentarios y parlamentarias nos encontramos reunidos
aquí en Panamá en la mañana de hoy.
En
septiembre de 1998, cinco cubanos fueron arrestados en el
Sur de la Florida y mantenidos en celdas de aislamiento
durante 17 meses antes de que el caso fuera llevado a juicio.
Es aquí, distinguidos delegados, cuando se inicia el vía
crucis de los denominados Cinco cubanos.
El
delito que se les adjudica a estos jóvenes cubanos es el de
conspiración que, en esencia, es la denominación bajo la que,
en las leyes de los Estados Unidos, se califican el
espionaje y otros delitos menores.
En
el mes de diciembre del 2001, los cinco cubanos fueron
condenados por luchar contra el terrorismo sin evidencias
claras y sin pruebas realmente sólidas desde el punto de
vista jurídico. Además, este juicio se realizó en Miami,
Florida, en donde la hostilidad contra todo lo que se
refiera a la isla de Cuba, post-revolución, despierta una
abierta hostilidad.
Las
penas que se le imponen a estos patriotas cubanos suman 77
años de prisión y cuatro cadenas perpetuas, lo cual hasta en
cifras es una condena que, en cualquier parte del mundo,
suena al oído como algo DESCOMUNAL. Diversos parlamentos, de
distintos lugares del mundo, jefes de Estado, organizaciones
religiosas, intelectuales, sindicatos, entre otros, se han
pronunciado en contra de semejante fallo injusto y
desproporcionado.
El
Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias de la Comisión
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha declarado
ilegales las detenciones de los Cinco.
El 9
de agosto del 2005, tres jueces del Undécimo Circuito de la
Corte de Atlanta anularon el juicio de Florida y ordenaron
un nuevo proceso.
Recientemente, el 4 de mayo del año en curso, el Tribunal
Federal del Undécimo Circuito de Apelaciones de Atlanta,
Georgia, ratificó las condenas de los Cinco jóvenes cubanos.
La
ratificación de estas condenas lejos de descorazonarnos debe
ser un acicate para los aquí presentes, pues debemos
reafirmar nuestros esfuerzos a favor de la libertad de los
Cinco.
Distinguidos delegados, esta situación injusta es uno de los
ejes centrales de este Encuentro Parlamentario
Latinoamericano Caribeño que tiene como escenario la ciudad
de Panamá.
Les
doy la más cordial bienvenida a este evento a todos los
presentes y espero que los trabajos que hoy se inician sean
fructíferos.
Ningún hijo de las entrañas de esta América de Martí, de
Bolívar, de Omar Torrijos puede guardar silencio ante la
injusticia que sufren estos Cinco Patriotas Cubanos.
Muchas gracias.
Miami5
10-07-2008 |