|
La abogada Nuris Piñero no estará tranquila. hasta que los
Cinco estén en libertad
Ana Margarita González y Rafael Hojas Martínez
Foto: José R. Rodríguez Robleda
“La
mayor decepción que tengo en este caso es ver cómo, nueve
años después, los Cinco siguen presos, sin que haya una sola
razón que socialmente contenga un peligro para procesarlos”.
Nuris Piñero Sierra, abogada de los familiares, no se
conforma con todo lo que hace para lograr la libertad de
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René: “La justicia se
quebranta, por eso hay que continuar la lucha para que el
mundo conozca la verdad y lograr que los liberen”.
¿Cuándo y en qué circunstancias se vincula con el caso?
“A inicios del proceso conocí el interés del abogado Joaquín
Méndez, quien asumió la representación de Fernando González,
de tener una entrevista conmigo; estaba informado de que el
Bufete de Servicios Especializados que dirijo, trabajaba en
los procesos contra quienes colocaron artefactos explosivos
en centros turísticos de La Habana en el verano de 1997.
“No puse objeción en atenderlo; me pidió colaborar en la
obtención de las pruebas para demostrar que Cuba tenía
necesidad de defenderse de las acciones terroristas que se
organizan y financian en Estados Unidos desde el inicio del
triunfo de la Revolución.
“Me vinculé con él, ubicamos un grupo de testigos y víctimas
de esas acciones y fuimos a diferentes lugares en los que
ocurrieron los hechos; comenzamos a trabajar en las
entrevistas.
“No puedo decir cómo, pero cuando Joaquín regresó a EE.UU.
le trasladó al resto de los abogados defensores el resultado
de su experiencia en Cuba; me uní a ellos y preparamos el
resto de los testimonios que presentamos a la corte de
Miami”.
¿En qué momento conoce personalmente al primero de los
familiares?
“Lo conocía sin saber que era familia de uno de ellos y lo
supe justamente cuando vi el nombre de los coacusados de
Fernando González, verifiqué los apellidos de René, y dije:
’Caramba, conmigo trabaja un abogado que es hermano de este
hombre, tiene los mismos apellidos’.
“De esa manera el abogado Roberto González se vinculó, a
partir de sus actividades en el ámbito del derecho penal
cubano, en apoyo a las labores que hemos desarrollado para
respaldar el trabajo de los abogados norteamericanos. Fue
totalmente fortuito.
“Yo conocía también a su mamá. Después empecé a relacionarme
con el resto de los familiares para acopiar las evidencias
que se requirieron. Para mí fue impactante conocer a las
madres y esposas de estos hombres, ante todo por sus
valores, por la manera que tienen de ver la vida, por
empinarse ante cada obstáculo…”
¿Cuál ha sido el momento más difícil?
“Saber que estaban presos. Cuando conocí a Joaquín me
explicó que existían cinco hombres encarcelados por defender
a Cuba, por garantizar la paz y la seguridad, y eso fue duro
para mí. No hay nada más injusto que tener a un inocente
preso y a delincuentes disfrutando de libertad.
“Todo ha sido difícil, porque este es un caso político, que
se cubre con subterfugios legales, ellos nunca debieron
estar detenidos”.
¿Conoce personalmente a alguno de los Cinco?
“No. He tenido comunicación con ellos, fundamentalmente
escrita. Son personas que cuando empiezan a conversar lo
primero que hacen es agradecer lo poco que uno puede haber
hecho por su causa, y realmente las gracias hay que dárselas
a ellos por su altruismo.
“Los cubanos tenemos una deuda con los Cinco por esa labor
de conocer y buscar la información sobre las actividades de
la mafia anticubana, y prevenir a Cuba para que todos
disfrutáramos de la paz que se logra en nuestro país.
“Ellos hacen valoraciones incluso de índole jurídica del
caso, razonamientos muy profundos, que contribuyen con su
defensa. Los Cinco merecen que se haga todo lo humanamente
posible para lograr que sean puestos en libertad de
inmediato”.
¿Solo hablan de temas legales?
“También de cuestiones personales. Tengo recuerdos de cada
uno de ellos”.
¿Qué impresión le causan?
“Aprendí a respetarlos y a quererlos. Para una abogada
resulta una exigencia dar lo mejor en el orden profesional,
ético; pero cuando se hace con inocentes, hombres que están
colmados de valores, seres terrenales, porque sufren y
padecen como uno mismo, el compromiso es cada vez mayor.
“Joaquín me dijo en aquel encuentro inicial: ’estoy aquí por
Fernando, porque cada vez que le pregunto ¿por qué tanto
esfuerzo para que no se ponga una bomba en Cuba?, él me
respondía que sí, que le importaba, porque Cuba tiene
derecho a elegir cómo vivir, y nadie puede venir de afuera a
imponérselo’.
“Joaquín me comentaba que cuando llegaba a verlo, antes de
hablar de temas profesionales, Fernando le preguntaba por su
salud, por la familia, e incluso por el cúmulo de trabajo
profesional que pudiera presionarlo; por supuesto este tipo
de diálogo no lo tiene un delincuente con su abogado”.
¿Cómo son sus relaciones con los familiares?
“Cada uno tiene su idiosincrasia, sus particularidades como
seres humanos, pero todos me han impactado
considerablemente. Comprendo a las madres, a las esposas,
por su dolor al tener a sus seres queridos presos.
“Son personas que luchan incansablemente para denunciar esta
injusticia y cuando termina el día y regresan a su casa,
cuando cierran la puerta están solas, no tienen con quien
compartir un momento difícil aunque tengan muchas personas
que las acompañen, realmente en el orden sentimental hay una
mezcla de acompañamiento y soledad”.
¿Y los hijos?
“Han crecido sin el apoyo paternal, con la imposibilidad de
disfrutar el derecho a la comunicación paterno filial, que
está recogido en la Constitución norteamericana y que
nuestra sociedad cultiva tanto.
“Creo que ha sido muy importante la labor de las esposas
para resaltar esa figura paterna y también lo que ellos han
hecho desde la distancia, a través de las cartas, en los
pocos encuentros que han podido tener. Los sancionados en
EE.UU. tienen derecho a recibir visita mensualmente y los
Cinco, en particular los que tienen hijos, solo han podido
recibirlos una vez al año, si lo promedias puede que no
llegue ni a una vez.
“De esa manera no solo se está violando el derecho que
tienen ellos como sancionados a recibir esas visitas, se
está ejerciendo una violencia sicológica contra esos niños.
En el caso de Ivette, ante lo indefinido del proceso legal,
tuvo que visitar a su padre junto a la hermana mayor, porque
le impiden —aun siendo norteamericana—, que su madre la
acompañe para hacer ese encuentro lo más natural posible en
las condiciones adversas en que se realiza.
“Otra negativa a las reuniones familiares es no permitir a
Gerardo la visita de su esposa”.
¿Qué impresión tiene de los abogados vinculados a la
defensa? ¿Cómo han logrado trabajar en equipo?
“Empecé hablando de Joaquín Méndez, un abogado en aquel
entonces de la Oficina del Defensor Público de Miami, pero
los restantes también eran abogados que habían asumido de
oficio. Son las cualidades de los Cinco, su comportamiento
ante la vida, lo que hizo que todos se interesaran,
profundizaran, que se logre este trabajo de equipo.
“El equipo legal se fortalece además ante cada
comportamiento inadecuado de la Fiscalía, se empeñan más en
trabajar y hacerlo bien, en aunar esfuerzos y criterios,
definiendo que quienes van a hacer una vista, sean los más
idóneos para esa ocasión”.
¿Cuánto la ha engrandecido espiritualmente trabajar en este
caso?
“Vincularse a un caso juzgado por un sistema judicial
diferente al nuestro es difícil; obliga a estudiar,
profundizar, aun cuando trabaje el derecho internacional. Me
ha reportado mucho desde el punto de vista humano. Cada día
que pasa, que conozco lo que acontece alrededor de ellos, me
convenzo de que es muy importante hacer todo lo que esté a
mi alcance por contribuir a que se esclarezca la verdad. No
voy a estar tranquila, ni conforme con nada de lo que haga
hasta que no logremos que estén en libertad. Ojalá ocurra en
el menor plazo posible”.
¿Se siente acompañada en esta compleja labor?
“Cada día son más los que se solidarizan con los Cinco, no
conmigo. Los acompaño junto con un grupo importante de
seres humanos, entre los que se agrupan juristas cubanos y
de otras latitudes, que se sienten orgullosos de recibir sus
cartas, de conocer noticias sobre ellos; son héroes,
paradigmas para gente humilde y para grandes
personalidades”.
¿Cree que el caso tenga solución legal?
“El tribunal de Atlanta demostró tener vocación por la
justicia cuando se pronunció por un nuevo juicio y dijo que
en este caso no se habían respetado las garantías del debido
proceso ni del derecho a la defensa, y reconocieron en un
documento de 93 páginas que hubo muchas pruebas durante el
juicio de falta de imparcialidad.
“Ellos pueden dar un pronunciamiento que se adecue a la
justicia, que contenga derecho. Hay que ver hasta dónde las
presiones políticas influyen en eso.
Aspiro a
que la verdad prevalezca”.
Trabajadores 09-09-2007 |