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Manicomio Principal. Santo Domingo, República Dominicana.
manicomioprincipal@hotmail.com
Carta para un Colega
Sr.
George W. Bush. Manicomio General, Washington, D. C. Estados
Unidos de Norteamérica.
Señor Bush:
Estimado Colega, desde el Manicomio Principal de Santo
Domingo, le escribo para interceder ante usted, por cinco
jóvenes llenos de luces, de valores esenciales, de
principios, de amor por la humanidad y por su patria, que
hoy se encuentran encarcelados en su dominio.
Ellos pagan una culpa que no deben. Y aunque le parezca
paradójico, usted y yo vivimos en la oscuridad de nuestras
locuras, pero debemos hacer algo por esos jóvenes que de
locos no tienen nada, salvo la del amor inmenso por la vida,
la de ellos y la del planeta.
Es
bien sabido que el más loco entre los locos tiene algún
momento de lucidez, (entre ellos usted y yo, por supuesto) y
por tanto yo he tenido el mío al escribir esta cartita de
navidad para pedirle a usted que aproveche ese rayito de
lucidez que en cualquier momento le puede llegar para que
ponga en libertad a Gerardo, Antonio, René, Ramón y
Fernando.
Colega, dicen que de poeta y loco, todos tenemos un poco.
Bien sé que de poeta usted no tiene nada, aunque de locura
está de atar; pero siempre hay esa voluntad para ser
solidarios entre colegas. Y aunque usted no lo crea esos
muchachos tienen de común con nosotros la locura.
Claro está, y usted debe entenderlo, la locura de ellos es
distinta a la suya y quizás a la mía. Gerardo tiene como su
afán de locura el humor, el buen humor, además es un loco de
remate por el bien de su patria, él es capaz de cualquier
locura por defender su revolución, incluso es capaz de
quedarse preso toda la vida por esa causa.
Pero
igual Antonio, es loco con un verso de Martí; y se desvive
en su locura por la historia revolucionaria de su pueblo,
desde Gómez y Maceo hasta la firmeza de Elián González, si,
ese mismo, el balserito aquel. Y en definitiva es loco de
atar por la buena poesía, que vale decir por el amor.
Y
así son los cinco, todos locos, locos de amor; se enredan
con cualquiera (hasta con el imperialismo) por la dignidad y
los principios que encarna su revolución. Y esa locura no es
mala (claro no quiero decir que la mía sea mala, aunque en
el mundo entero dicen que la suya es perversa y anti-especie,
con la locura suya llegan a decir que es capaz de un
holocausto planetario).
De
todos modos, Colega, quiero solicitar de usted, muy
respetuosamente, que aproveche el rayito de lucidez que en
cualquier momento le llega para que la atrape y la ate un
instante y ordene el cese de la mayor injusticia que en su
jaula se ha cometido judicialmente hablando; no es posible
violentar por más tiempo los procedimientos y el espíritu
mismo de la dama vendada.
Recuerde que ya pronto lo sacan del Manicomio y lo lanzan a
las calles texanas a deambular y no es bueno andar con esa
imagen de loco sin rayito de lucidez. Yo, como loco manso,
quiero que cuando nos juntemos por ahí podamos saludarnos
sin pellizcarnos ni darnos malas miradas.
Estimado Colega, si los médicos son solidarios entre ellos,
igual los abogados (aunque no los poetas), entonces es
normal que los locos, aunque seamos distintos (lo que
también es normal) seamos solidarios entre si.
Como
queda dicho, ellos con su buena locura, usted y yo con las
nuestras (bastante perversa la suya, por desgracia) debemos
entender esas cosas y seamos solidarios. Y usted diga, basta
ya, no más abusos, no más injusticias, los Cinco con sus
locuras para la Isla.
Queda de usted, en ésta su última navidad en el Manicomio
Gigante, su muy atento colega,
Alfonso Torres Ulloa
Manicomio Principal de Santo Domingo
(Cubaminrex-Embacuba República Dominicana) 08-01-2008 |