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El sábado 5 de noviembre de 1988, en el estelar espacio
que Granma reservaba para materiales de género con amplio
interés social (Presencia 4 y 5), apareció una entrevista
que rápidamente acaparó la atención de los lectores. Por su
trascendencia, reproducimos el contenido de aquel magnífico
trabajo cuyo autor es el hoy Héroe de la República de Cuba,
Gerardo Hernández Nordelo
Por Gerardo Hernández Nordelo Foto: ISMAEL GONZÁLEZ
Innumerables intentos, durante los años que llevo visitando
el hogar de Norte 174 en "El Alkázar", Arroyo Naranjo, no
habían sido suficientes para diluir la férrea modestia de
los integrantes de la familia De la O-Levy, quienes allí
residen. Con toda intención, mi última visita se produjo en
la tarde del pasado 8 de octubre, fecha en que se conmemoró
el aniversario 21 de la caída del Guerrillero Heroico
Ernesto Che Guevara.
“Una
de las veces que estuvo en la casa, a principios de 1960,
pasó largo rato con nuestro hijo de meses cargado.”
—"Pasa
y siéntate... " —me dijeron con la hospitalidad que los
caracteriza. Apenas obedecí, y una vez más quedó ante mis
ojos la inolvidable imagen del Che, desbordante de ternura,
sosteniendo en sus brazos a un niño que retoza con sus
barbas. —"¿Hablamos de la foto?". Fue mi única pregunta.
Esta vez la respuesta sería afirmativa.
Bienvenida Levy Cordoví es la vicepresidenta de su CDR y ha
ocupado diferentes responsabilidades en la FMC. Persona de
poco hablar y de carácter enérgico, accede a contarme la
historia de la foto que durante tanto tiempo ha llamado la
atención de todo aquel que visita su casa. Para ello, me
habla de los años vividos junto a su compañero, el doctor
Vicente de la O Gutiérrez, quien falleciera hace apenas unos
meses.
Para
el bebé de entonces, el hoy ingeniero y militante de la UJC,
Ángel Ernesto de la O, esa foto llena de ternura ha sido,
además de un orgullo y honor, un compromiso constante para
ser cada día más modesto y más revolucionario.
—"Mi
esposo —dice Bienvenida— fue médico guerrillero y participó
en la Invasión con la Columna 8 ‘Ciro Redondo’, bajo el
mando del Che. En la Sierra obtuvo los grados de Capitán, y
posteriormente fue ascendido a Comandante. Al triunfar la
Revolución lo envían como director al hospital de Topes de
Collantes, y viviendo cerca de allí, el Che nos visitó en
varias oportunidades. Era un gran hombre...
"
Su
voz se torna entrecortada. Hace una pausa y continúa:
—"No
me gusta hablar del Che, porque todo lo bueno que se diga
siempre resulta poco. Una de las veces que estuvo en la
casa, a principios de 1960, pasó largo rato con nuestro hijo
de meses cargado, porque a él le gustaban mucho los niños.
Entonces, un fotógrafo que estaba allí aprovechó la
oportunidad..."
SÍ, YO SOY EL NIÑO DE LA FOTO
Han
pasado 28 años, y el niño de aquella fotografía lleva con
orgullo en su identidad el nombre del Che, y en el corazón,
sus ideas. Ángel Ernesto de la O Levy es ingeniero eléctrico,
militante de la UJC, y posee la medalla de Combatiente
Internacionalista, recibida tras cumplir misión en la
hermana República Popular de Angola.
Este
joven, ejemplar en su colectivo, labora como especialista en
el área energética del Poder Popular Provincial de La Habana;
gusta de la pesca y el ajedrez como entretenimientos, y su
vida la comparte con Irma, su compañera.
— "Sí,
yo soy el niño de la foto... —me responde, mientras
Bienvenida va en busca de la original, pues lo que cuelga en
la pared es una copia ampliada por un pintor amigo—... No
acostumbro a hablar de eso, pues mi padre siempre me enseñó
que el hecho de aparecer en la fotografía junto al Che, más
que un orgullo y un honor, debía representar para mí un
compromiso de ser cada día más modesto, más sencillo y más
revolucionario, como lo era el Che."
UN BEBÉ QUE JUEGA
CON LAS BARBAS DEL CHE
Tengo en mis manos la fotografía original. El tiempo ha
actuado sobre ella, pero aún pueden leerse en un extremo los
versos escritos en aquel entonces por el padre,
interpretando el sentir de su pequeño hijo. Ángel Ernesto ha
hecho silencio y es ahora Vicentico, su hermano menor,
ingeniero como él, quien continúa:
—"La
foto es poco conocida, creo que inédita. Una parecida se
publicó una vez en la revista ‘Muchacha’, pero no era
exactamente esta, aunque fue tomada en el mismo instante.
Casi nadie sabe quién es el niño. Un vecino nos dijo una vez
que la había visto, ampliada, en la recepción de una empresa,
y que los trabajadores pensaban que era uno de los hijos del
Che; entonces él aclaró que no, que era mi hermano."
Nuestra conversación llega a su fin y existe una certeza
unánime: cualquier niño cubano pudo haber sido, o mejor aún,
cualquier niño del mundo pudo ser; pues todos en brazos del
Che habrían podido decir lo que expresó en sus versos el
padre combatiente, el Comandante De la O:
"... Juegas conmigo
honestamente por mí,
y yo halo tus barbas
porque sabes que
luchaste
porque sé que ellas
crecieron
para mi felicidad."
Miami5 05-07-2008 |