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Roberto
Pérez Betancourt
Cuando Gerardo Hernández Nordelo amanezca este 4 de junio
tras los barrotes carcelarios que el gobierno norteamericano
le impuso desde 1998, privándolo inmerecidamente de la
libertad, estará cumpliendo 43 años de edad, de ellos los 10
últimos sin su Bonsái.
Un
hombre puede entrenarse en soportar martirios, alimentadas
sus fuerzas físicas y mentales con la convicción de que sus
ideales justifican los sacrificios más allá de cualquier
injusticia; pero nunca reprimir todos sus sentimientos todo
el tiempo de su vida. Por eso, en este miércoles especial,
Gerardo traerá consigo en sus recuerdos al tesoro viviente
de su vida: Adriana Pérez O`Connor, la esposa que él
poéticamente llama "Mi Bonsái".
Ella
es la mujer con quien contrajo matrimonio hace 24 años, la
acompañante desde entonces por los senderos de la vida, por
todos ellos, también por el que lo condujo injustamente a la
prisión.
La
queja, el reclamo, el grito acallado en sí mismo para que el
enemigo no se refocile en su sadismo, es para denunciar a
quienes, obrando contra la propia ley y la justicia, cebaron
sus odios y venganzas en cinco hombres nobles. Gerardo, al
igual que sus compañeros Ramón Labañino, René González,
Fernando González y Antonio Guerrero, conoce la importancia
de las acciones que desarrollaron en territorio
norteamericano para conocer y alertar a tiempo sobre los
planes terroristas que desde allí fraguaban elementos
inescrupulosos.
Ellos son internacionalmente conocidos como los Cinco,
luchadores antiterroristas que la Casa Blanca encarceló en
septiembre de 1998 bajo cargos falsos, y en un juicio
políticamente amañado, condenó a penas que suman cuatro
cadenas perpetuas más 77 años.
De
nada valió que un panel de expertos de Naciones Unidas
declarara la falta de fundamentos jurídicos para tamaña
arbitrariedad, ni que un tribunal de tres magistrados de la
Corte de Apelaciones de Atlanta, Georgia, invalidara en una
ocasión el proceso y las sentencias.
La
mente enajenada de George W. Bush —el presidente más
impopular que ha padecido Estados Unidos, según encuestas
recientes—, junto con las de sus asesores, frustrados en
empeños anticubanos mayores, dictaron órdenes de impedir por
todos los medios que la ley hiciera verdadera justicia a los
patriotas cuya misión en Miami era informar a su Patria de
los planes terroristas contra Cuba fraguados allí.
A
Gerardo le dieron dos cadenas perpetuas más 15 años de
reclusión.
Afamados e imparciales expertos en jurisprudencia han
demostrado la falsedad de las imputaciones, al igual que los
procesos enajenados del que él y sus compañeros han sido
victimas.
Para
los Cinco han transcurrido 117 meses en prisión, algunos de
ellos confinados en "el hueco", brutal forma de castigo.
Esta
realidad está presente en la mente de Gerardo en su
cumpleaños 43, en plena madurez vital. Pero él sabe que las
ideas no son apresables, y que el pensamiento y la acción de
millones de compatriotas y amigos lo acompañan hoy, no en la
prisión, sino en la libertad de sus ideales.
Miami5
03-06-2008 |