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Gerardo
Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando
González y René González, víctimas de una colosal
injusticia por haber enfrentado al terrorismo
anticubano en su propia madriguera, y a siete años de
su arresto, continúan encerrados en prisiones federales
de máxima seguridad, aislados entre sí, sometidos a un
trato cruel que incluye diversas restricciones para
recibir visitas familiares y la completa privación a
Gerardo de ser visitado por su esposa y a René de
encontrarse con su esposa y su hija de siete años de
edad.
A estos
cubanos se les castiga por su conducta heroica que los
hace acreedores al reconocimiento y la gratitud de la
humanidad. Todo el proceso seguido contra ellos solo se
explica por la ausencia de ética del Gobierno de
Estados Unidos. Nunca hubo justificación para su
arresto ni para el fraudulento espectáculo judicial, ni
para las condenas y sentencias que les fueron
impuestas.
El
pasado 27 de mayo el Grupo de Trabajo sobre Detenciones
Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la
ONU determinó que la privación de libertad de nuestros
compatriotas es arbitraria e ilegal y exhortó al
Gobierno de Estados Unidos a ponerle fin.
El 9 de
agosto la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito con
sede en Atlanta emitió su fallo: un texto de 93 páginas
que revoca las condenas y anula el falso juicio
realizado contra ellos en Miami. Para llegar a tal
decisión unánime, los jueces analizaron todas las
circunstancias que rodearon el caso, incluyendo
numerosas acciones terroristas contra Cuba y examinaron
con amplitud los antecedentes, el desarrollo del
proceso y la jurisprudencia. Los Cinco habían
presentado sus argumentos apelativos el 7 de abril del
2003 enfrentando obstáculos extremos, entre otros, el
confinamiento solitario que se les impuso durante el
mes anterior y el que imposibilitó la comunicación
normal con sus abogados defensores.
Nada
excusa que ellos sigan en prisiones donde solo están
personas que han sido declaradas culpables y condenadas
por un tribunal.
Su
encarcelamiento es un secuestro. El Gobierno de Estados
Unidos, que nunca debió arrestarlos, tiene la
obligación moral, política y jurídica de ponerlos en
libertad inmediatamente, sin condiciones.
Mientras
persigue con saña semejante a Cinco Héroes de la lucha
contra el terrorismo, Estados Unidos se empeña en
impedir que se haga justicia con Luis Posada Carriles,
terrorista convicto y confeso cuya extradición
solicitada por la República Bolivariana de Venezuela
aún no ha sido respondida y por el contrario es
obstaculizada con engañosas, turbias e ilegales
maniobras.
Hace ya
más de tres meses que representantes del Gobierno de
los Estados Unidos recogieron con toda cortesía a ese
criminal y lo instalaron en condiciones confortables y
privilegiadas en El Paso, Texas. Hicieron esto después
que el notorio asesino ingresara al territorio
estadounidense en una operación secreta e ilegal en
contubernio con las autoridades, que le permitieron
asimismo desplazarse libremente por la ciudad de Miami,
visitar a sus amigos, dar entrevistas y hacer
declaraciones en las que confirmaba su larga carrera de
crímenes y fechorías.
Posada
Carriles es tratado como si fuese apenas un caso
migratorio que, además de contrastar con la violencia
ejercida contra millones de trabajadores
indocumentados, busca desviar la atención de la opinión
pública con el propósito de evadir el deber ineludible
de devolverlo a Venezuela. Allí se le juzgaba por el
atroz acto terrorista de la destrucción en pleno vuelo
de un avión civil y la muerte de las 73 personas que
iban a bordo el 6 de octubre de 1976, hasta que escapó
con la complicidad de Washington para seguir trabajando
directamente con la Casa Blanca en operaciones
criminales contra nuestros pueblos.
Gracias
al apoyo estadounidense pudo continuar su trayectoria
terrorista, planeó varios atentados contra la vida del
Presidente Fidel Castro y dirigió numerosos ataques con
artefactos explosivos que causaron graves perjuicios
humanos y daños materiales, incluyendo la muerte en La
Habana de un joven turista italiano. Tal ha sido la
impunidad, que el autor de esas monstruosas acciones se
ha jactado en declaraciones y entrevistas que ha
publicado el New York Times, otros medios impresos y
televisivos de Estados Unidos, y hasta en un libro
autobiográfico.
Al
proteger a Posada Carriles, el Gobierno de Estados
Unidos viola la Resolución 1373 del Consejo de
Seguridad de la ONU, adoptada por iniciativa suya el 28
de septiembre del 2001, y todas las convenciones y
acuerdos internacionales contra el terrorismo, en
particular la Convención Internacional de Montreal de
1973, y la Convención para la Represión de los
Atentados Terroristas Cometidos con Bombas.
La
comunidad internacional debe condenar a la
Administración de Bush por su patrocinio al terrorismo
internacional expresado escandalosamente con el
secuestro de nuestros Cinco Héroes y con la protección
que sigue brindando al señor Posada Carriles, a Orlando
Bosch y a otros connotados criminales que se pasean por
las calles de Miami.
Hay que
detener al señor Bush y a su política irresponsable e
inmoral que mientras masacra al pueblo iraquí, destruye
las vidas de miles de jóvenes norteamericanos, amenaza
a todo el mundo con una guerra sin final y restringe
libertades en los propios Estados Unidos, hace añicos
las obligaciones jurídicas y morales que tienen todos
los estados, al dar protección a un connotado asesino y
al mantener secuestrados a Cinco abnegados luchadores
contra el terrorismo.
La
Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de
Cuba hace un llamamiento a los Parlamentos, a las
organizaciones políticas y sociales, a todas las
mujeres y los hombres que sueñan con un mundo mejor, de
justicia, paz y libertad, a exigir la inmediata e
incondicional liberación de Gerardo Hernández, Ramón
Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René
González y a demandar la extradición a la República
Bolivariana de Venezuela de Luis Posada Carriles para
que sea juzgado y sancionado por sus crímenes hasta hoy
impunes.
La
Habana, septiembre 1º, 2005
Asamblea Nacional del Poder Popular
República de Cuba
(Granma) 2 de septiembre de 2005
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