Gerona, Julio 24 del 2006
A: George W. Bush
Presidente de los EEUU
De: Rev. Ramón M. Benito Ebanks
Obispo presidente
IECLC
Ref.: Respuesta del Obispado de la Iglesia
Evangélica de Confesión
Luterana en Cuba a las declaraciones del
presidente de los Estados Unidos de
Norteamérica.
Señor presidente George W. Bush,
después de conocer oficialmente de su
informe que fue aprobado el pasado 10 de
julio del año en curso, donde afirma en el
mismo que va a apretar las regulaciones para
exportaciones de artículos humanitarios con
el fin de asegurar que el Consejo de
Iglesias de Cuba no sea nuestro
representante ante Iglesias hermanas de los
Estados Unidos. Esa posición de usted y de
su administración llama la atención, ¿por
qué se continua hostigando a nuestro pueblo
violando los más elementales derechos
internacional?
¿Qué pretende usted con esa medida, Señor
Bush, acaso es marginal a nuestro Consejo
de Iglesias de Cuba para reforzar entonces a
sus grupos misioneros que se hacen pasar
como cristianos para servirle como cabeza de
playa a sus pretendidas ambiciones de
expansionismo imperial?.
Ante esa situación creada por usted
y su administración guerrerista me di a la
tarea de buscar la palabra idónea a su
actitud en la propia Palabra de Dios y
encontré la palabra
homicida
ya que usted en nombre de Dios ha
expresado:
“Dios me dijo que atacara a Al Qaeda y los
ataqué, y entonces El me dio instrucciones
para atacar a Sadam y lo hice”
Señor Bush,
me da tremenda pena por usted que no acaba
de entender
la Palabra de Dios, medite
un poco en la propia Palabra de Dios.
1.
1 Ti 1.9 “conociendo esto, que la ley no fue
dada para el justo, sino para los
transgresores y desobedientes, para los
impíos y pecadores, para los irreverentes y
profanos, para los parricidas y matricidas,
para los homicidas,”
2.
Jn 8.44 “Vosotros sois de vuestro padre el
diablo, y los deseos de vuestro padre
queréis hacer. El ha sido homicida desde el
principio, y no ha permanecido en la verdad,
porque no hay verdad en él. Cuando habla
mentira, de suyo habla; porque es mentiroso,
y padre de mentira” ;
3. Ap 21.8 Pero los cobardes e incrédulos,
los abominables y homicidas, los fornicarios
y hechiceros, los idólatras y todos los
mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte
segunda.”
Señor Bush, mi carta no está hecha con el
objetivo ni de ofenderlo y mucho menos de
humillarlo, pero si aclararle de que nuestra
Iglesia es miembro oficial del Consejo de
Iglesias de Cuba con el cual nos encontramos
muy bien identificados en toda su política
ya sea espiritual como social.
De acuerdo a
la Palabra de
Dios, usted no ha sido la persona que Dios
ha escogido para llevar la paz a los
pueblos, no señor Bush; si hasta este
momento nadie le ha dicho
apóstata,
sea su calificativo a partir de este
momento.
Usted ha negado la fe cristiana desde el
momento en que se ha hecho el propósito de
dominar el mundo masacrando y saqueando
pueblos enteros como Afganistán, Irak y como
aliado de su imperio, Israel masacrando al
pueblo Palestino y al Líbano y por otra
parte usted amenazando a Corea del Norte,
Iran, Venezuela, Bolivia y a nuestra amada y
siempre querida Cuba.
Señor presidente Bush, es bueno llevar en la
mente la historia universal y lo que muchos
hombres han expresado en su tiempo. Recuerde
al Senador Robert Kennedy cuando en los años
1960 después de su recorrido por la América
Latina, expresó en el
Congreso de Estados Unidos que en América se
estaba gestando una Revolución, que dependía
mucho de los Estados Unidos, que ésta fuera
pacífica o violenta, que para lograr una
Revolución pacífica donde todos pudiéramos
beneficiarnos, los ricos deberían ser menos
ricos y los pobres menos pobres. También,
señor presidente Bush, hubo palabras que la
historia recoge y estas son del Comandante
de la Revolución
Cubana, Ernesto Che Guevara
que en su momento expresó de que en América
habrían uno, dos, tres y muchos Viet Nam.
Hoy estas inmortales palabras han tomado
cuerpo ¿y usted sabe por qué, señor
presidente?, porque los pueblos se han
cansado de ser expoliados, se han cansado de
ser objetos y ya quieren ser sujetos.
Señor presidente, si usted fuera inteligente
dejara a un lado la política de rapiña y se
sumara al sentir de los pueblos y entonces
si podría pasar a la historia como un
verdadero cristiano que obedece
la Palabra de Dios
cumpliendo con lo que nos dice el Evangelio
según San Mateo 25:31-46 “El Juicio de las
Naciones”.
En esta oportunidad, señor presidente le voy
a expresar por convicción que nuestro pueblo
ama mucho a su pueblo pero no así a la
política imperial que sus gobiernos de turno
ya sea Demócrata o Republicano quieran
imponer al mundo. Somos un pueblo de paz y
exigimos la paz y esa se logra cuando todos
tengamos las mismas oportunidades en la
educación y en el campo de la salud, dos
verdaderas fuentes de vida para el hombre y
para la mujer.
Por último quiero expresarle también por
convicción, de que sabremos defender al
precio que sea necesario los logros que a
través de la Revolución
Cubana y también de la Revolución
Venezolana los pueblos de
nuestra América han alcanzado. Recuerde
siempre estas, mis palabras, señor
presidente, aún no conozco en la historia
universal, imperio alguno que haya
prevalecido ante tanta barbarie y genocidio
y el de usted, señor presidente de los
Estados Unidos, George W. Bush, no será la
excepción. Más temprano que tarde los
pueblos conquistarán la paz y como mandato
divino sabremos vivir como hermanos
respetándonos nuestra propia forma de pensar
pero si trabajando por el bienestar de la
humanidad.
En nombre de mi Iglesia y del Cuerpo
Eclesiástico Episcopal y su Obispado, hablo.
Que la Paz de Dios more siempre en
todo buen corazón y que éste eche fuera toda
maldad y ambiciones materiales que matan la
esperanza de los pueblos de alcanzar la
plena libertad en Cristo nuestro Señor y
Salvador de todos. Amén.
Rev. Ramón M. Benito Ebanks,
Obispo presidente

C/c.
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