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Nueva York, 21 de Julio de 2006
Señor Presidente:
Cuba respalda plenamente la intervención realizada
por el distinguido Representante Permanente de
Malasia en nombre del Movimiento de Países No
Alineados.
En este difícil momento, Cuba reafirma su plena
solidaridad con los pueblos palestino y libanés, que
sufren hoy nuevamente la despiadada y cínica
agresión del régimen de Tel Aviv.
Nos reunimos nuevamente en esta sala para tratar
temas relativos a las continuas y flagrantes
violaciones de la paz y la seguridad internacionales
ante las cuales éste, el órgano de las Naciones
Unidas que supuestamente debe enfrentar los actos de
agresión, según el mandato que le otorga la Carta,
se ha cruzado de brazos en una muestra más de la
doble moral a que nos tiene habituados.
La escalada de ataques militares por parte de Israel
contra el pueblo palestino continúa y se incrementa,
a pesar de la fuerte condena internacional. Cada día
aumenta el número de víctimas inocentes; cada día la
situación empeora para más de un millón de civiles
indefensos al ser destruida prácticamente toda la
infraestructura necesaria para su subsistencia. Se
deteriora aún más la ya crítica situación
humanitaria existente en los territorios ilegalmente
ocupados.
Cuba
condena esta inhumana y criminal agresión que
deliberadamente pretende estrangular económica y
militarmente la resistencia del pueblo palestino.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas calla
y no parece en condiciones de tomar una acción
enérgica en contra del agresor. El Consejo de
Seguridad está, con su inacción, garantizando la
impunidad de la barbarie.
Esta impune y continuada agresión ha venido a minar
el espíritu del acuerdo alcanzado en entre las
fuerzas políticas palestinas, el cual permitiría la
reanudación de las negociaciones de paz entre
palestinos e israelíes, en correspondencia con las
resoluciones pertinentes de la Asamblea General y el
Consejo de Seguridad.
Israel,
continúa actuando impunemente bajo la sombra del
veto permanente de Estados Unidos en el Consejo de
Seguridad. Hace apenas unos días, ese país ejerció
su veto número 30 respecto a proyectos de resolución
de este órgano relacionados con los territorios
palestinos ocupados. Una vez más, la potencia
hegemónica paraliza totalmente al Consejo e ignora
la voluntad de la amplia mayoría de la comunidad
internacional.
Señor Presidente:
Un frente de agresión no parece ser suficiente para
el Estado sionista. Desde el pasado 12 de julio,
Israel dio inicio a una nueva operación militar a
gran escala, esta vez contra la República Libanesa.
El saldo de civiles muertos aumenta cada día,
continúa la destrucción de la infraestructura del
país, incluidas las pistas de aterrizaje del
Aeropuerto Internacional de Beirut, y se afectan
sensiblemente los suministros de agua y electricidad
a la población civil.
Sumado a la agresión, el Gobierno de Israel ha
impuesto un férreo bloqueo naval y aéreo a todo el
país y amenazó directa y claramente con continuar
dicha agresión y arrasar los suburbios del sur de la
capital libanesa, en otra prueba de su conocida
política genocida contra los pueblos árabes.
Cuba ha denunciado en innumerables ocasiones la
violación por parte de Israel de todas las normas
del Derecho Internacional al agredir militarmente a
un país soberano bajo el espurio pretexto “de
proteger su seguridad”, con el sostén económico y
militar y la complicidad flagrante y pérfida del
gobierno de Estados Unidos que garantiza la
impunidad del régimen agresor con el poder del veto
y ha servido de muralla en el marco del Consejo de
Seguridad para impedir cualquier tipo de condena.
Una vez más, la pasividad del Consejo de Seguridad
ante aquellos temas que molestan a Washington y a
sus aliados, puede desembocar en una nueva crisis
humanitaria de graves consecuencias que afectaría a
toda esa región.
El pasado 16 de julio, el Ministerio de Relaciones
Exteriores de la República de Cuba emitió una
declaración expresando su más enérgica condena a
esta salvaje agresión militar israelí contra la
República Libanesa e instando a la comunidad
internacional y a las fuerzas amantes de la paz a
movilizarse para exigir a Israel que ponga fin de
inmediato a tales actos de barbarie, devuelva los
territorios ocupados al Líbano y respete las más
elementales normas del Derecho Internacional.
Se nos ha convocado, precisamente, para examinar la
situación en el Oriente Medio, incluida la cuestión
palestina. Nos preguntamos qué otro asunto
relacionado con dicha región podría tener ante sí el
Consejo en la actual coyuntura que no sea la
barbarie israelí contra el pueblo palestino y la
agresión artera contra un Estado Soberano: la
República Libanesa. Por tanto, la única conclusión
válida de una reunión de este tipo sería la adopción
de medidas para que cesen el genocidio y la agresión
y para que se condene al genocida y agresor.
Por consiguiente, reiteramos una vez más que el
Consejo de Seguridad debe actuar sin dilación y
asumir las responsabilidades que le confiere la
Carta de las Naciones Unidas. Este órgano no puede
continuar haciendo silencio cómplice ante estos
graves acontecimientos que ponen en peligro la paz y
la seguridad internacionales.
Muchas gracias
(Minrex) 21-07-2006
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