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 Palabras Al Catálogo De La Exposición Visitaciones

PALABRAS AL CATALOGO DE LA EXPOSICION VISITACIONES.

CENTRO CULTURAL EL SITIO. GUATEMALA

En el Trópico todo llega tarde, los vapores, el ferrocarril, los aviones, el teléfono, los autobuses; hasta los partes meteorológicos llegan después de los huracanes.

El Trópico se resiente de los retrasos y a cambio exporta su imagen de exotismo, alternatividad o diferencia.

Hace pocos meses reestrenaron en los cines de La Habana la extraordinaria película "Wilow en la tierra del encanto", y el Instituto Cubano del Libro, reeditó "Alicia en el país de las maravillas". Toda una avalancha de fantasía iconoclasta inundó la pereza de la realidad, toda la tristeza de lo visible se tambaleaba ante la posibilidad de los sueños.

Las artes plásticas no se escapan a esa dinamia, antecedidas siempre por istmos foráneos se debaten entre polos no siempre opuestos, extremos comunicantes de una misma cotidianidad. Por una parte esa arista de la creación que signa su propuesta con posturas de acción e inserción sociocultural, y por otra la que evoca una subjetividad peculiar y se desliza por los senderos de la exploración cromática, formal o hedonista.

En esta segunda vertiente se encuentra la propuesta de Juan Carlos García Marrero, una obra que se peculiariza por la búsqueda de aquellas formas que evocan la licitud del juego, que se apropian de la ingenuidad sabia de la retina y que combinan color y textura con la complicidad infantil del recuerdo. Pinturas con todas las de la ley, éstas se adentran en las realidades imaginadas o en el imaginario real, esa zona

donde conviven los anhelos comunes con las torpes represiones de la adultez.

Es una pintura que parece destinada a "recuperar lo que nos queda de niños", como dijera George Lucas para definir su Star Wars.

Pero en García Marrero hay más. En medio de los localismos mercenarios

que imponen clisés a la plástica cubana: "arte para vender", "tropicalismo comercial",

u otros, su obra se distingue por una candidez que parte de la satisfacción por lo que se hace, sin olvidar el efecto acusador con el que cada obra censura la banalidad y la torpeza. Si lo naive aparece como constante, no debemos confundirlo con la errónea traducción del término, en todo caso los ingenuos somos los receptores que crecimos demasiado pronto o que sufrimos y padecemos ocupaciones más serias.

Sí, en el Trópico todo llega tarde, e-mailes, faxes y cartas, aviones y barcos, bandas de rock y prensa extranjera, más, de cuando en cuando Regresarn VISITACIONES que refrescan la densidad del clima y la limpidez de las ferias. Wilow descarga su ternura en el sueño de Alicia, ambos dan la espalda a las violentas agresiones de las exploraciones audaces y la infinita benevolencia de la fantasía, permite a este habanero, pintor por más señas, adelantarse a nuestros sueños y regalarnos, sin dudas y misterios, esa realidad que con descuido, poco a poco, cada día, dejamos escapar.

 

Jorge de Armas
Profesor de Historia del Arte
Universidad de La Habana

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