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Se
probaron la unidad y fuerza del pueblo
REYNOLD
RASSÍ
rassi@granma.cip.cu
"Considero
que Girón demostró la cohesión de nuestro pueblo,
puesta de manifiesto en la unión alcanzada entre el
Ejército Rebelde, la Policía y las Milicias Nacionales
Revolucionarias, todos surgidos de las masas, que
fueron las fuerzas que vencieron a los invasores. Allí
también se demostró que el imperialismo puede ser
derrotado cuando el pueblo está dispuesto a luchar por
una causa justa, en defensa de su Patria."
El
coronel José Sandino (en la extrema derecha con gorra y
camisa a cuadros) junto a los generales Efigenio
Ameijeiras y Samuel Rodiles Planas, y a otros veteranos
de Girón.
Lo anterior
fue expresado por el coronel (r) José Sandino
Rodríguez, quien cuando la agresión mercenaria del 17
de abril de 1961 era capitán de la Policía Nacional
Revolucionaria, estaba al frente de una parte del
Batallón 116 de las Milicias y de un grupo del Bon de
la Policía y combatió en Girón contra los invasores.
Sandino
Rodríguez es un veterano combatiente del Ejército
Rebelde, donde alcanzó los grados de primer teniente en
el Segundo Frente Oriental Frank País. También
participó en la lucha contra los bandidos del
Escambray, y como internacionalista en Etiopía.
Recuerda
que había regresado del Escambray y se encontraba en el
campamento de El Esperón, en la capital, cuando se
produce el bombardeo a las bases aéreas de La Habana y
Santiago de Cuba, el 15 de abril, preludio de la
invasión. El día 17 les avisan que se concentren en la
antigua Motorizada, hoy Unidad Provincial de Patrullas
de la PNR en la capital, y les asignan el Batallón 116
de las MNR, que se dividió en dos grupos: uno a cuyo
frente estaba Sandino, y otro dirigido por el también
capitán del Ejercito Rebelde Luis Artemio Carbó
Ricardo, quien cayó combatiendo en Girón.
"El 18
partimos para Matanzas, y de allí fuimos a Playa Larga,
donde llegamos alrededor de las 8 de la noche de ese
día. En la carretera vimos las guaguas con milicianos
que habían sido bombardeadas y a muchos de ellos
muertos. En el camino de Playa Larga a Girón, al
amanecer del 19, llegó el refuerzo del Bon de la PNR,
con el entonces comandante Efigenio Ameijeiras al
frente. Allí me entregó una parte del personal y la
otra a Carbó."
Agrega que
en el trayecto hacia Girón se encontraban los tanques
que habían sido atacados por el enemigo, uno de ellos
en llamas. El capitán Carbó arengaba a los milicianos
para que continuaran el avance cuando una ráfaga de
ametralladora lo mata. "Perdimos a un gran jefe",
apunta Sandino.
"Arribamos
a Girón el día 19 como a las tres de la tarde. La
Policía fue de las primeras fuerzas en llegar; nos
enfrentamos a los mercenarios. Le aviso a Ameijeiras de
la situación y nos envía refuerzos. También entraron
los tanques. Luego de fuertes combates, el enemigo es
derrotado y comienza a rendirse. Del Batallón 116
perdimos a varios milicianos, uno de ellos solo tenía
15 años de edad. También murieron numerosos
combatientes de la PNR. El heroísmo garantizó que la
invasión fuera liquidada en menos de 72 horas."
Luego de
Girón, Sandino Rodríguez continuó en las Fuerzas
Armadas Revolucionarias, de las cuales pasó a la
reserva en 1987 con el grado
de coronel.
Día
del Tanquista
Abnegación blindada
RENÉ
CASTAÑO
rene.cs@granma.cip.cu
Cuando el
18 de abril de 1961 los tanques T-34 y los cañones
autopropulsados SAU-100 penetraron en los alrededores
de Playa Girón, los invasores no imaginaron que los
tripulantes de aquellos medios blindados, hombres sin
experiencia en su empleo, contribuirían de forma tan
decisiva a la victoria.
Nuestras
dotaciones se sienten más seguras dentro de estas
©moles de hierroª, afirmó el teniente coronel Evelio
Bernabé.
A 45 años
de la primera gran derrota del imperialismo yanki en
América, quizás del otro lado del Estrecho de la
Florida todavía se pregunten cómo fue posible tal
fracaso.
El teniente
coronel Evelio Bernabé Borges, jefe de un batallón de
la Gran Unidad de Tanques Rescate de Sanguily, Orden
Antonio Maceo, lugar desde donde partieron los
blindados para enfrentar la invasión mercenaria,
refiere que entre los factores fundamentales que él
considera propiciaron esa victoria estuvo la firmeza de
las convicciones de los combatientes.
"Si en
alguna medida esos bisoños tanquistas no dominaban a la
perfección esa técnica recién adquirida, esto se suplió
con el coraje, la audacia y la decisión de defender a
la Patria que caracteriza a los combatientes cubanos."
EN LA
ACTUALIDAD
Las
potencialidades de nuestra técnica y la preparación del
personal que la opera posibilita que hoy los tanquistas
puedan enfrentar al enemigo en mejores condiciones,
destaca Bernabé. "Nuestras dotaciones se sienten más
seguras dentro de esas "moles de hierro". Su
potencialidad y gran poder de fuego desarrollados en el
combate, hacen de ellas un arma precisa, catalogada
como el Puño de Acero de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias, agrega.
Estar
dentro de una de estas "moles" es incómodo, todos vamos
apretados (el artillero, el cargador, el conductor
mecánico y el jefe del tanque), pero aun así este el
medio de combate que prefiero por la seguridad que
brinda a sus tripulantes y la eficacia del tiro para
abatir al enemigo, comentó el teniente Yusnier Díaz,
jefe de un pelotón de estos medios.
Dentro de
ellos nada es fácil, acota el oficial, pero si la
tripulación trabaja con amor todo se logra. "Nos
sentimos orgullosos de ser
tanquistas".
UN POCO
DE HISTORIA
La
inventiva de los combatientes del Ejército Rebelde para
aumentar su poder de fuego dio la posibilidad de crear
un blindado construido por orden del Comandante Camilo
Cienfuegos para la toma de Yaguajay, con la utilización
de un buldózer al que se le instalaron planchas de
acero, ametralladoras y lanzallama.
Como claro
reflejo del júbilo popular, por una Revolución ganada a
sangre y fuego, pasaron a la historia las imágenes de
la Caravana de la Victoria, en la que los principales
jefes de la gesta revolucionaria entraron en enero de
1959 a la capital montados en medios blindados.
En Girón,
un segundo disparo desde un SAU-100 resultó certero y
acabó con las pretensiones del enemigo de reembarcarse
en el buque Houston. Aquel disparo fue efectuado por el
Comandante en Jefe Fidel Castro.
Tierras del
continente africano también fueron escenario del
heroísmo de estos combatientes y sus medios blindados.
Los herederos de la caballería mambisa, que hoy
celebran el aniversario 45 del Día del Tanquista, han
legado a nuestra historia heroicas
páginas de
abnegación y coraje.
Batallón
339, primera línea de fuego
ARMANDO
SÁEZ CHÁVEZ
CIENFUEGOS.—Ante
una inminente agresión militar, se organizó aquí el 10
de abril de 1961 el Batallón de Milicias 339, cuyos
integrantes en su gran mayoría procedían de la limpia
de bandidos en el Escambray. Ese mismo día se entregó
el armamento y partieron poco más tarde desde el
aeropuerto civil —hoy Jaime González Grosiel—, el mismo
que fue ametrallado el 17 de ese mes por aviones
enemigos y defendido a todo fuego por otras fuerzas
destacadas en el lugar.
"La misión
asignada consistió en dislocarnos en los alrededores
del central Australia, supuestamente para marchar
después hacia un punto de posible desembarco enemigo.
Aquí estábamos el día 15 cuando recibimos la noticia de
los ataques al aeropuerto de Santiago de Cuba y a los
de San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad, en la
capital. Sentimos el infinito orgullo de que entonces,
Eduardo García Delgado, también cienfueguero, escribió
en la pared con su sangre Fidel antes de morir",
recuerda al cabo de 45 años el teniente coronel (r)
Hugo Israel Alfonso Aday, quien formaba parte de la
Plana Mayor del Bon 339 y hoy es miembro de la
Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.
"El 17 de
abril partimos hacia Bahía de Cochinos —explica Alonso—
y fuimos de la vanguardia en enfrentar la invasión
mercenaria, conscientes de por qué lo hacíamos, luego
de que el Comandante en Jefe proclamara el carácter
socialista de la Revolución, el 16 de abril, durante el
entierro de las víctimas causadas por los ataques
aéreos de la víspera.
"El 339
combatió primero en Playa Larga y más tarde en Pálpite,
en este último para enfrentar a los paracaidistas que
se lanzaron por allí". De las primeras acciones,
refiere el combatiente, el mayor impacto fue el
desconcierto de la tropa ante la confusión que provocó
la aviación agresora con las insignias de la Fuerza
Aérea cubana.
"A nuestro
Batallón le mataron 14 milicianos y tuvo alrededor de
50 heridos. Vi caer cerca de mí a Alfredo Placeres,
cuya muerte me impresionó mucho y no pude menos que
sentir temor de que le sucediera lo mismo a mi hermano
Leonier, que también combatía no lejos de allí."
Reconoce
este oficial, quien permaneció activo por 26 años en
las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que tuvo el
privilegio no solo de luchar en Girón por la Patria y
el Socialismo, sino que fue de los primeros en llegar
al frente y de los últimos en marcharse, porque el Bon
339 tuvo la misión de "peinar" la zona en la búsqueda
de mercenarios que pudieran escapar. Por algo esta
fuerza fue la que marchó a la vanguardia del desfile en
la Plaza de la Revolución ese
Primero de Mayo.
Mujeres
en la retaguardia
Texto y
Foto: VENTURA DE JESÚS
MATANZAS.—"Al iniciarse el bombardeo, pensábamos que
era una tormenta o algo parecido. Aquello fue horroroso
para las familias de aquí, del pueblo, y de los
cenagueros", recuerda Elsa Cabrera.
Elsa
y Rolando, un matrimonio que contribuyó a la Victoria
de Girón.
"Aunque nos
preparábamos desde hacía meses, la gente se resistía a
creer que se trataba de una agresión imperialista.
Enseguida se conoció lo que sucedía, y en la casa nos
pusimos en pie de lucha.
"El ruido
de las armas se sentía aquí en Jagüey Grande como si
estuviéramos bajo el fuego. El cielo se estremecía y
era como si la tierra estallara bajo nuestros pies.
"Hoy
resulta fácil recordarlo, pero en aquellos primeros
instantes hubo desconcierto, lo cual no impidió que
mucha gente, sin descartar a las mujeres, hiciera lo
que estaba previsto."
Por suerte,
Elsa había pasado un curso de brigadista sanitaria y
contaba, además, con el apoyo de su esposo. Un rato
después, ya se garantizaba la retaguardia de los
primeros combatientes que hicieron frente al agresor.
Elsa es lo
que se dice una mujer bien plantada, y admite haber
tenido la suerte de compartir la vida con Rolando
Ojeda, un hombre humilde y generoso con quien lleva de
casada 55 años.
En abril de
1961 apenas tenía 20 años de edad y enalteció en su
condición de brigadista sanitaria la labor de salvar
vidas. Con dinamismo y abnegación, ella y otras muchas
mujeres del territorio auxiliaron a infinidad de
personas.
"Habilitaron un hospitalito de unas 80 camas en lo que
había sido el Casino Español, para ofrecer los primeros
auxilios. Yo me encargaba, más bien, de coordinar todo
lo relacionado con la llegada de los heridos y del
avituallamiento. Hubo un momento en que todas las camas
estuvieron ocupadas.
"Y una de
las cosas de más impacto fue la reacción del pueblo.
Todo el mundo quería contribuir con la causa. La gente
se presentó para donar sangre y cooperar en lo que
fuera necesario."
Aquella
agresión fue la primera derrota del imperialismo yanki
en América, a pesar de que los mercenarios venían bien
armados, organizados y contaban con apoyo del gobierno
de EE.UU. Pero chocaron, agrega, con el coraje del
pueblo, sus milicianos y sus
heroicos soldados
rebeldes.
Recuerdos de un miliciano
ALEXIS
SCHLACHTER
Juan
Gabriel Yanes Casales tiene hoy 71 años de edad. En la
vida cotidiana puede que en algún momento olvide
situaciones o hechos. Pero su juventud, exactamente
cuando tenía 26 años, la marcha indetenible hasta
llegar a las arenas de Girón y ya allí, en la
distancia, ver al Comandante en Jefe dirigiendo las
operaciones... Esos recuerdos han quedado sin espacio
para el olvido.
Juan
Gabriel Yanes no olvida Girón.
"Después de
la limpia del Escambray, en la que participé como
miliciano de filas, fui trasladado junto a mis
compañeros del Batallón 117 a un aeropuerto en
construcción, cerca de Santa Clara, al cual debíamos
defender en caso de agresión.
"El 16 de
abril de 1961 siempre lo tendré presente. Escuché por
la radio noticias sobre los ataques a los aeropuertos
de La Habana y Santiago de Cuba, anuncio de que la
amenaza imperialista se había hecho realidad de
metralla y muerte.
"Después
Fidel habló al pueblo y proclamó el carácter socialista
de nuestra Revolución.
"Cuando
nuestro Bon recibió la orden de combate, todos los
milicianos sabíamos qué íbamos a defender y supimos
cumplir con honor el compromiso. Ninguno de nosotros
falló. En los tres días de lucha sin cuartel hubo
compañeros heridos, muertos..., pero nadie dudó en
hacer válido nuestro compromiso con la Patria, con el
Comandante en Jefe...
"Yo tenía a
mi hijo recién nacido y distante en el hogar. Así fui
al combate; peleé por defender su futuro, el de mi
familia, el de todo el pueblo.
"A pesar de
mis años, sigo dispuesto a defender la dignidad, ahora
de mis nietos. Siempre con Girón en la memoria."
Girón el primer capítulo de nuestra resistencia (IX parte)
(Granma) 17-04-2006 |